{"id":1927,"date":"2023-06-06T15:24:09","date_gmt":"2023-06-06T13:24:09","guid":{"rendered":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/?p=1927"},"modified":"2023-06-14T13:10:32","modified_gmt":"2023-06-14T11:10:32","slug":"las-pequenas-alegrias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/las-pequenas-alegrias\/","title":{"rendered":"Las peque\u00f1as alegr\u00edas"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><strong>Nombrar el mundo<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>(&#8230;) yo quiero hablar de las alegr\u00edas, que es un t\u00e9rmino m\u00e1s modesto, incluso en plural; de las alegr\u00edas que superan la \u00e9poca, el terror, la edad o la enfermedad, de las alegr\u00edas que yo denominar\u00eda que existen \u201cpese a todo\u201d.<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>Marc Aug\u00e9<\/strong><br><em>Las peque\u00f1as alegr\u00edas<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignleft size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"478\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/PD59-14-MA-1.jpg\" alt=\"Las peque\u00f1as alegr\u00edas, de Gabriel Fuentes\" class=\"wp-image-1929\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/PD59-14-MA-1.jpg 300w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/PD59-14-MA-1-188x300.jpg 188w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Un proceso de creaci\u00f3n deber\u00eda desarrollarse con libertad. Todos de acuerdo, \u00bfverdad? Sin embargo, sabemos que en la pr\u00e1ctica siempre resulta todo un poco m\u00e1s complicado. No es f\u00e1cil soltar el freno de mano. Las peores batallas las libramos contra nosotros mismos. La autocensura acecha en cada r\u00e9plica y nos paraliza. Afortunadamente, no estamos solos.<\/p>\n\n\n\n<p>En el mes de abril de 2021 particip\u00e9 en el <em>Workshop Internacional de Escritura Dram\u00e1tica<\/em>, organizado y becado por el Piccolo Teatro Di Milano. Fue un taller conducido por los argentinos Ignacio Bartolone y Alejandro Tantanian, que contaba con estupendos compa\u00f1eros de diferentes pa\u00edses de Iberoam\u00e9rica e Italia, y cuyo objetivo era la escritura de una pieza. Fue estupendo aliviar la soledad de la escritura y compartir comentarios durante los tres meses de duraci\u00f3n del laboratorio.<\/p>\n\n\n\n<p>Al principio fui dando tumbos hasta saber de qu\u00e9 iba aquello que ten\u00eda entre manos. O lo sab\u00eda, y por ello proced\u00eda con cautela&#8230; Lo que tengo claro es que me daba miedo lo que la obra pod\u00eda devolverme. Ahora lo s\u00e9. Sin embargo, la necesidad de contar esta historia fue m\u00e1s fuerte. La ira, motor de esta escritura, se convirti\u00f3 en mi mejor aliada. Son muchas las lecturas que acompa\u00f1an este proceso, pero sin duda hay dos autores que han estado presentes de forma constante y que han sido refugio: Jean-Luc Lagarce, con <em>Tan solo el fin del mundo<\/em>, y Ang\u00e9lica Liddell, con <em>Maldito sea el hombre que conf\u00eda en el hombre<\/em>. Ambos, referentes en mi escritura, permitieron que me sintiese m\u00e1s c\u00f3modo como \u201c<em>hombre y fiera<\/em>\u201d. Finalmente, cerramos el taller con la entrega de un primer borrador en agosto del mismo a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasados algunos d\u00edas de aquella entrega, segu\u00eda sin poder quit\u00e1rmela de la cabeza. Poco se habla de la intuici\u00f3n&#8230; Necesitaba acabarla. As\u00ed que la compart\u00ed con algunos amigos y profesionales del teatro, para tomar distancia y ver por d\u00f3nde deb\u00eda atacar la reescritura. Sus devoluciones fueron decisivas para abordar el trabajo posterior. Quiero acordarme de las actrices Luisa Fern\u00e1ndez y Julia Aguirre, del actor Daniel Ib\u00e1\u00f1ez, la dramaturga Paz Palau y el dramaturgo Carlos Be. Adem\u00e1s, este \u00faltimo, brillante referente de la dramaturgia espa\u00f1ola m\u00e1s irreverente, me regal\u00f3 el precioso pr\u00f3logo que acompa\u00f1a la publicaci\u00f3n de la obra por parte del Centro de Documentaci\u00f3n de las Artes Esc\u00e9nicas y de la M\u00fasica (CDAEM).<\/p>\n\n\n\n<p>Mi maestra, la dramaturga Itziar Pascual, nos dec\u00eda que \u201cel trabajo no es transparente\u201d. Sus palabras generosas y llenas de rigor alientan siempre mis procesos en los momentos m\u00e1s dif\u00edciles. Despu\u00e9s de una intensa reescritura, en marzo de 2022, di por finalizada la obra. Por fin, ya ten\u00eda el texto entre mis manos. Decid\u00ed presentarlo a varias convocatorias con la esperanza de que tuviese buena acogida. Y vaya si la tuvo&#8230; Todav\u00eda me parece incre\u00edble que la obra haya ganado el Premio de Teatro Calder\u00f3n de la Barca 2022. Una suerte que todav\u00eda estamos celebrando. Los \u00e9xitos, como los fracasos, son siempre colectivos.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><strong>Palabras a los silencios<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>&nbsp;\u201cLas peque\u00f1as alegr\u00edas<\/em><em> se abre con rabia y se cierra con un renacer. La primera norma de cualquier g\u00e9nesis. Y, como en toda buena tragedia, hay mucha comedia y tambi\u00e9n de la buena.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><strong>Carlos Be<\/strong><br>Pr\u00f3logo<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Sebasti\u00e1n, un introvertido novelista en pleno colapso creativo y vital, se ve obligado a regresar al hogar familiar tras veinte a\u00f1os de ausencia. El reencuentro familiar reabre unas heridas que permanec\u00edan silenciadas. Esta es la historia de un hombre que dej\u00f3 de ser ni\u00f1o demasiado pronto, para el que su mayor \u00e9xito es seguir vivo. Sebasti\u00e1n ha resistido y necesita hablar. Tiene derecho a volver a empezar. Y esta vez no lo har\u00e1 solo.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Las peque\u00f1as alegr\u00edas<\/em> apuesta por la vida tal como es: cruda y hermosa, oscura y luminosa. Una toma de conciencia de que son las peque\u00f1as cosas las que nos sostienen.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Rabia<\/strong><br>\u273e<br><strong>SEBASTI\u00c1N<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>el quinto metro que dejas pasar Sebasti\u00e1n otra vez soportar los pasos de esta gente que tose que escupe que habla a gritos tengo ganas de arrancarles la cabeza de cuajo ganas de vomitarles encima ganas de machacarles sus ruidos hasta que dejen de hacer ruido dejen de respirar dejen de existir Sebasti\u00e1n ni un solo paso eres capaz de dar no eres capaz m\u00e1s que de huir de esconderte de ocultarte como una rata en este ata\u00fad oscuro de cemento y ruido cierro los ojos escucho como desaparezco entre el tumulto las prisas la cabeza me estalla tu cuerpo no te obedece tu cuerpo sigue aqu\u00ed tieso qu\u00e9 esperabas otra vez la puta espalda otra vez su mano en mi pelo tira de mi cuello empuja mi cabeza contra la pared me haces da\u00f1o aguantaguantaguanta clavo los ojos <\/em><em>en el azulejo su cuerpo machaca mi cuerpo aprieto los labios me muerdo las ganas de chillar me duele la espalda no puedo correr no puedo morder no puedo ver solo oigo su respiraci\u00f3n detr\u00e1s de m\u00ed Sebasti\u00e1n<\/em><em> qu\u00e9 asco me das me repugnas da un paso y<\/em><em> el silencio por fin <\/em><em>esto tiene que acabar necesitas dar ese paso de una puta vez mierda ahora no mierda suena el tel\u00e9fono otra vez ella insiste ahora no por favor esta mujer me provoca migra\u00f1a con su irritante voz de cig\u00fce\u00f1a ronca la estrangular\u00eda con mis propias manos es la \u00fanica que me aguanta otra vez la infatigable y su casta\u00f1eo voy a cogerlo voy a decirle la verdad de una vez por todas te arrancar\u00eda la lengua deja de taladrarme te escucho me duelen los huesos apestas todo con tu asqueroso aliento a chicle gastado te huele el pozo pedazo de bicho con perlas no mejor cuelga que se vaya a la mierda y me deje en paz ya est\u00e1 aqu\u00ed Sebasti\u00e1n vamos cuelga y a la de tres solo un paso al frente ah\u00ed viene el sexto metro uno dos mierda el tel\u00e9fono en mi oreja<\/em>.<\/p>\n<\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nombrar el mundo (&#8230;) yo quiero hablar de las alegr\u00edas, que es un t\u00e9rmino m\u00e1s modesto, incluso en plural; de las alegr\u00edas que superan la \u00e9poca, el terror, la edad o la enfermedad, de las alegr\u00edas que yo denominar\u00eda que existen \u201cpese a todo\u201d. 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