{"id":2589,"date":"2024-06-03T11:54:55","date_gmt":"2024-06-03T09:54:55","guid":{"rendered":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/?p=2589"},"modified":"2024-06-05T13:02:38","modified_gmt":"2024-06-05T11:02:38","slug":"miguel-murillo-gomez-el-eco-de-la-memoria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/miguel-murillo-gomez-el-eco-de-la-memoria\/","title":{"rendered":"Miguel Murillo G\u00f3mez: el eco de la memoria"},"content":{"rendered":"\n<div style=\"height:25px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Es desacertado clasificar la obra dram\u00e1tica de Miguel Murillo G\u00f3mez \u00fanicamente como perteneciente a la \u201cgeneraci\u00f3n de los nietos\u201d, aunque comparta con ellos obsesiones, anhelos y estilemas. Su poli\u00e9drica visi\u00f3n, la multitud de matices en su paleta y la versatilidad de sus propuestas, lo sit\u00faan en un cosmos personal donde es posible destilar una negr\u00edsima visi\u00f3n social (<em>Las Maestras<\/em>), implicarse en un divertimento circense y disneyano <strong><em>H\u00e9rcules. El Musical<\/em><\/strong> (al alim\u00f3n con Ricard Reguant), donde lo mitol\u00f3gico se hibrida con lo l\u00fadico, sin obviar la lucha del personaje contra el destino como gravamen desde la moral. Pero con igual intensidad se acerca a un drama testimonial como <strong><em>La \u00faltima copla<\/em><\/strong>, donde la excusa musical le sirve para mostrar el trato despiadado que recib\u00edan artistas posicionados con la Rep\u00fablica y los homosexuales despu\u00e9s del conflicto civil. En <strong><em>El \u00faltimo amor de Lorca<\/em><\/strong> sublima a\u00fan m\u00e1s tragedia del poeta granadino en un texto de luminosa esplendidez, aunada con intensa investigaci\u00f3n hist\u00f3rica. Un texto emotivo, pleno de pasi\u00f3n, de carnalidad y de Eros. No olvidemos su labor como adaptador en textos cl\u00e1sicos como su acercamiento al <strong><em>Don Juan Tenorio<\/em><\/strong>, donde el respeto al texto gen\u00e9sico es una leve transmutaci\u00f3n del ripio o destierro de personajes prescindibles, obteniendo un espect\u00e1culo sorprendente en lo visual e impecable en las interpretaciones. <strong><em>Golfus de Em\u00e9rita Augusta<\/em><\/strong> es un hito del teatro extreme\u00f1o donde se fustiga el centralismo en la cultura y las confabulaciones entre instituciones. Las referencias literarias le sirven para desarrollar nuevas posibilidades de personajes m\u00edticos. Tal es el caso de su <strong><em>Cyrano<\/em>, <\/strong>donde desaparece la parafernalia y puesta en escena al uso para dar paso al verbo, al espect\u00e1culo desnudo, a la soledad del personaje que tiene como \u00fanica arma la palabra. Las referencias a hechos actuales y personajes se integran en el texto como denuncia en labios de un quijote sentimental y doliente. Su versi\u00f3n de <strong><em>Edipo Rey<\/em><\/strong> mantiene la premisa del destino como tragedia inexorable, trazado con un verbo de matices po\u00e9ticos pese al fatalismo que lo sobrevuela. El recurso de basar la creaci\u00f3n en hechos reales y sublimarlos con la palabra forma parte de la praxis del autor. Un hombre acusado de envenenar latas de leche condensada le sirve para trazar un sendero sobre la propia identidad: <strong><em>La identidad de Pol\u00e1n<\/em>. <\/strong>La querencia por el flashback; tambi\u00e9n consustancial a Murillo; va guiando la historia de frustraci\u00f3n, conducida por un estilo cercano al esperpento. De nuevo un antih\u00e9roe frente al oscurantismoy la incultura<strong>, <\/strong>aqu\u00ed representada por el entorno familiar y educativo. Un t\u00edtere manipulado por los otros y cuyo \u00fanico apoyo es el abuelo, un topo republicano oculto en el desv\u00e1n (retorno al conflicto civil y al ajuste de cuentas con la ense\u00f1anza religiosa). De matiz brechtiano y disfraz farsesco contiene otro de los estilemas autorales: las acotaciones como literatura en s\u00ed misma, plenas de detalles, de riqueza sint\u00e1ctica y con abundancia en la sugerencia. El desfile de comparsas encarna la vacuidad, la misma en la que Pol\u00e1n decide desaparecer al comprender que no es nadie. Por no dejar de tocar todos los \u201cpalos\u201d se atreve con el libreto de <strong><em>La Bella Helena <\/em><\/strong>de Offenbach para obtener una esplendente versi\u00f3n con giros sat\u00edricos, inteligente humor y referencias a la actualidad socio-pol\u00edtica. La excelente adaptaci\u00f3n <em>broadwayana<\/em> de Richard Reguant refuerza la escritura de Murillo donde el patetismo de los personajes est\u00e1 dibujado en di\u00e1logos ingeniosos y personajes bien perfilados. Con Reguant compartir\u00eda tambi\u00e9n una incursi\u00f3n en un cl\u00e1sico casi intocable: <strong><em>El Mago de Oz <\/em><\/strong>(MEJOR MUSICAL INFANTIL 2013. Broadway World Espa\u00f1a). Un texto que se hibrida a la perfecci\u00f3n con las canciones de Xenia Reguant. En las ant\u00edpodas se encuentra su incursi\u00f3n al cervantino modo, trasgrediendo las tres unidades aristot\u00e9licas. <strong><em>So\u00f1ando Cervantes<\/em><\/strong>es una propuesta fresca que mezcla lo tr\u00e1gico con lo c\u00f3mico, lo l\u00fadico con lo dram\u00e1tico en un juego de espejos perspicaz y jocoso.\u00a0 Sincero homenaje a los textos del manco de Alcal\u00e1 de Henares en moderna revisitaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"750\" height=\"453\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/PD61-15-FC-4.webp\" alt=\"El \u00faltimo amor de Lorca de Miguel Murillo. Fuente: artezblai.com\" class=\"wp-image-2594\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/PD61-15-FC-4.webp 750w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/PD61-15-FC-4-300x181.webp 300w\" sizes=\"(max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>El \u00faltimo amor de Lorca<\/em> de Miguel Murillo. Fuente: <a href=\"https:\/\/www.artezblai.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">artezblai.com<\/a><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Una mujer <strong>Frente al espejo<\/strong> que se prepara para salir. Una mujer que habita en el abismo de la falta de autoestima y la destructora zarpa de lo cotidiano. Gloria habla con su madre en un mon\u00f3logo depresivo donde Murillo vuelva a realizar un acercamiento a la mujer oprimida. En esta ocasi\u00f3n las estructuras sociales y heteropatricarcales se al\u00edan con la falta de confianza de Gloria, con su visi\u00f3n distorsionada de s\u00ed misma, basada en los c\u00e1nones normativos. El lenguaje es ir\u00f3nico, \u00e1cido, afilado como una saeta, para dar un repaso a las texturas sociales que constri\u00f1en la felicidad de las personas.<\/p>\n\n\n\n<p>La inquietud social nunca es ajena a sus creaciones. Inquietudes como el terrible zarpazo del paro y la preocupaci\u00f3n por el \u201cqu\u00e9 pensar\u00e1n\u201d los otros le llevan a escribir <strong><em>De vacaciones<\/em>,<\/strong> un sorprendente juego de di\u00e1logos perspicaces y situaciones que lindan con el disparate y el teatro del absurdo. Murillo retoma como personajes an\u00f3nimos a <em>Ella<\/em> y <em>El<\/em>, que ya utilizara en<em> <strong>En el olvido<\/strong><\/em>. Pero tambi\u00e9n se deja llevar por el ensayo futurista como en <strong><em>El Aparato<\/em><\/strong>, y se ceba con su lenguaje sard\u00f3nico e iconoclasta en la realidad pol\u00edtica y burocr\u00e1tica del momentoo por la denuncia de una lacra social como es el racismo contra el extranjero en<strong> <em>Sudaca<\/em>. <\/strong>El protagonista huye de la represi\u00f3n en su pa\u00eds para encontrar otro tipo de ostracismo social, basado en el sistema econ\u00f3mico. Murillo hace copioso uso de vocablos del castellano hablado en Argentina con t\u00e9rminos como \u201cmilico\u201d, \u201cboludo\u201d o \u201cconcha\u201d que dotan de verosimilitud al relato y permiten identificarse con el personaje.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignleft size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"415\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/PD61-15-FC-3.webp\" alt=\"El Candidato de Miguel Murillo. Con direcci\u00f3n e interpretaci\u00f3n de Jos\u00e9 Manuel Villafaina, 1985. Fuente: propronews.es\" class=\"wp-image-2593\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/PD61-15-FC-3.webp 300w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/PD61-15-FC-3-217x300.webp 217w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>El Candidato<\/em> de Miguel Murillo. Con direcci\u00f3n e interpretaci\u00f3n de Jos\u00e9 Manuel Villafaina, 1985. Fuente: <a href=\"https:\/\/www.propronews.es\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">propronews.es<\/a><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong><em>El Candidato<\/em><\/strong><em> <\/em>perfila un ins\u00f3lito personaje que se presenta a las elecciones. Sus m\u00edtines se desarrollaban en los m\u00e1s ins\u00f3litos territorios: urinarios, dormitorios, etc. Los enfermeros del manicomio no andaban lejos de las diatribas del individuo. El objetivo de la acerada mirada del dramaturgo en<em> <strong>Si viniera la niebla (Operativo 92)<\/strong> <\/em>son los fastos fara\u00f3nicos del evento de la Expo 92 en Sevilla. Un discurso contracorriente del triunfalismo oficial en el mundo de la cultura, ampliamente criticado en formato de s\u00e1tira esperp\u00e9ntica. Detr\u00e1s de la propaganda oficial se esconde la anti-expo: una humilde chabola que soporta el paso del AVE. <em>Niebla<\/em> es una joven drogodependiente que escap\u00f3 al control de las autoridades durante los eventos y habita en el otro lado del espejo de\u00a0 una sociedad consumista y festiva. Un texto con cierto matiz prof\u00e9tico donde se adelanta el incendio de uno de los Pabellones.<\/p>\n\n\n\n<p>La denuncia social palpita en<em> \u00bf<strong>D\u00f3nde est\u00e1s, Luc\u00eda?<\/strong> <\/em>Un acercamiento (de nuevo basado en hechos reales) al drama del <em>bullying<\/em> o la cara oscura de las redes sociales, dentro de un proyecto para sensibilizar a los adolescentes mediante el lenguaje teatral. Tambi\u00e9n el drama de la emigraci\u00f3n, la conservaci\u00f3n de la memoria de una generaci\u00f3n est\u00e1n presentes en <strong><em>La Distancia<\/em><\/strong>. Un acercamiento a las ra\u00edces y a la conservaci\u00f3n de la propia identidad que se encuentra en el interior de una maleta. \u201cLa distancia es m\u00faltiple en sus formas y en los da\u00f1os que produce\u201d. Una propuesta multimedia que reflexiona sobre la ancianidad o la Espa\u00f1a vaciada, plena de lirismo y de abrazos rotos. En las ant\u00edpodas se encuentra <strong><em>Una semana en Miami<\/em><\/strong>, una s\u00e1tira cruel y despiadada. Una f\u00e1bula negra por la que desfilan las vanas esperanzas, la sordidez nuestra de cada d\u00eda con el trasfondo del metaf\u00f3rico sonido de una piqueta que acaba con sue\u00f1os y esperanzas en aras del materialismo. Nuevamente el paradigma del macho f\u00e1lico, del macho ancestral y africanista que camina por sendas imperiales. <em>El Galleta<\/em>, personaje fantasma, es s\u00edmbolo de ese heteropatriarcado casposo, garbancero y caduco. La falsa masculinidad que considera a la mujer un ente inferior. La tragedia acecha detr\u00e1s de unos di\u00e1logos mordaces, de matiz coloquial, que el autor maneja con esmero y correcta medida. La paradoja final descoloca, deja un sabor amargo. Iron\u00eda cruel del destino.<\/p>\n\n\n\n<p>Un p\u00e1ramo desolado. Una suerte de limbo donde el protagonista se encuentra desterrado entre los espectros del pasado. Este es el escenario infecundo y asfixiante donde se desarrolla <strong><em>Solo Hamlet solo<\/em><\/strong>.Un pr\u00edncipe destronado que ya no vaga entre las almenas de Elsinor, sino entre los eriales del alma humana. Un descenso <em>ad \u00ednferos<\/em> donde el autor disecciona las inquietudes y obsesiones del hombre: la eternidad, la muerte, las quimeras, la esclavitud del tiempo. El texto y las se\u00f1eras acotaciones trasmiten la agobiante sensaci\u00f3n de <em>huis clos<\/em> (pese a desarrollarse en un lugar abierto), la angustia interior y el desencanto. Miguel Murillo evita el exceso estil\u00edstico del bardo de Stratford-upon-Avon, pero manteniendo una cadencia y un tempo en las frases netamente shakesperianos, en elaborado y bell\u00edsimo uso del verbo (con una l\u00edrica cruel). <em>Solo Hamlet solo<\/em> es un <em>b\u00edlogo<\/em> (neologismo de mon\u00f3logo y di\u00e1logo consigo mismo) donde el atormentado protagonista se transmuta, se hibrida, se simbiotiza con los otros personajes a trav\u00e9s de espejos que devuelven la imagen de la conciencia, de las preguntas fundamentales del ser humano. Del sabor a abismo en nuestros labios.<\/p>\n\n\n\n<p>Con una escenograf\u00eda espartana (una mesa y un cuervo muerto) retorna a la esencia shakesperiana en un texto pr\u00f3ximo a la n\u00e1usea sartriana. Macbeth y Lady Macbeth habitan en un p\u00e1ramo an\u00edmico teniendo como \u00fanico objetivo la supervivencia. Disfrazados con la piel de la ambici\u00f3n, anclados en una esquina de la eternidad mientras el resto de personajes son espectros. Un retorno al nihilismo de <em>Solo Hamlet solo<\/em>. Los protagonistas de <strong><em>La piel de Macbeth<\/em> <\/strong>palpitan y alientan \u00fanicamente gracias a sus cr\u00edmenes.<\/p>\n\n\n\n<p>Una caterva de personajes crepusculares, anclados en la marginalidad y alienados por la sociedad, tratan de caminar por el <em>boulevard de los sue\u00f1os rotos<\/em> en <strong><em>Manjatan (Buscando a Jendris).<\/em> <\/strong>El uso del lenguaje (con sesgo lumpen y obsceno) es acorde con la situaci\u00f3n social y cultural de personajes que son la cr\u00f3nica de un fracaso anunciado. La capacidad de m\u00edmesis del dramaturgo le permite abarcar un arco ampl\u00edsimo en su obra. Desde el arcaico verbo de <strong><em>Retablo<\/em><\/strong> al barroquismo de <strong><em>Columbella<\/em><\/strong>. Del \u201cspanglish\u201d impostado de <em>Manjatan <\/em>a la cadencia filos\u00f3fica del juego ling\u00fc\u00edstico del teatro isabelino en <strong>S<em>olo Hamlet solo<\/em><\/strong><em>.<\/em> <em>El Marqu\u00e9s<\/em> y <em>Yanisyoplin<\/em> poseen un aura po\u00e9tica, dentro de la bohemia involuntaria y despiadada a la que pertenecen. Estamos ante un personaje de ra\u00edz valleinclanesca, un perdedor que enfrenta la vida con su filosof\u00eda cotidiana. <em>Manjatan<\/em> es un ajuste de cuentas con una sociedad que aparta a los diferentes El texto hace referencias&nbsp; sobre el c\u00e1ncer de la drogodependencia, sobre el cuerpo como mercanc\u00eda para sobrevivir y la existencia de quienes habitan en los m\u00e1rgenes, minti\u00e9ndose un futuro inexistente. Y de paso nos regala uno de los personajes m\u00e1s entra\u00f1ables y l\u00facidos de su dramaturgia. El <em>Marques<\/em> sue\u00f1a con visitar Manhattan (Manjatan) alg\u00fan d\u00eda. La vida tiene otros planes.<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre teniendo como referente de su teatro el terru\u00f1o (y sin olvidar el humor como bandera) se embarca en una historia que repasa, a trav\u00e9s del humor, la vida de diversos extreme\u00f1os. <strong><em>Epopeya hist\u00f3rica en dos actos y una cantata<\/em> <\/strong>navega a trav\u00e9s de la historia de un antiguo conquistador, presentando aspectos de la historia extreme\u00f1a como el bandolerismo o la conquista como emigraci\u00f3n. Murillo opta, acertadamente, por usar un lenguaje arcaizante para contarnos la historia de miserias y tragedia, sin caer en manique\u00edsmos, de la desolaci\u00f3n&nbsp; y sentar las bases para hacer las paces con la oscuridad de un pasado del que no somos responsables. <strong><em>C\u00f3micos. Adonde el viento nos lleve<\/em><\/strong> es un acercamiento l\u00edrico e hilarante al mundo de la far\u00e1ndula, apoy\u00e1ndose en textos burlescos de la historia del teatro espa\u00f1ol. Pinto Cruceiro y Do\u00f1a Sota de Bastos representan aquellos c\u00f3micos de la legua con sus escaseces, tribulaciones y un carro lleno de ilusiones, que recorr\u00edan el terru\u00f1o, llenando de risas con sus f\u00e1bulas y romances la cotidianeidad de aldeas y pueblos. Un hermoso homenaje al oficio, al teatro como representaci\u00f3n de la vida y como viaje interior. Al fingimiento como propia identidad y a la identidad como fingimiento. Murillo colabora en estos textos con Francisco Negro, dando vida a la burla y a la farsa, al tiempo que reflexionan sobre el oficio de comediante en una cruda representaci\u00f3n, donde el mundo es escenario de la apariencia y la quimera. Experto en hilazones y urdimbres dram\u00e1ticas, hilvana con pericia escritos de Gonzalo de Berceo, el Arcipreste o Miguel de Cervantes para perge\u00f1ar un pandem\u00f3nium de p\u00edcaros, f\u00e1bulas, cornudos, tumbaollas y el romance de la Serrana de la Vera en un espect\u00e1culo al uso de los c\u00f3micos de la legua: <strong><em>El Retablo de Maese Rodrigo de Plasencia<\/em><\/strong><em>.<\/em>Teatro popular en \u201cel carro de la antigua farsa\u201d.Los diversos textos est\u00e1n engarzados con gusto y certeza, en notable adaptaci\u00f3n y permitiendo el juego de diversos planteamientos esc\u00e9nicos para un espect\u00e1culo en \u201cla plaza\u201d. Las leyendas del municipio cacere\u00f1o de Herv\u00e1s son la g\u00e9nesis del imaginario jud\u00edo en <strong><em>La Estrella de Herv\u00e1s<\/em><\/strong><em>.<\/em> La imposibilidad de conciliaci\u00f3n entre religiones y la intolerancia de este texto son sustituidos en <strong><em>La Calumnia<\/em><\/strong>por la avaricia y la ambici\u00f3n de un viejo cristiano que resulta en la acusaci\u00f3n a los jud\u00edos de robo. Ambas obras fueron escritas expresamente para la celebraci\u00f3n de Los Conversos de Herv\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Un moderno Galileo se enfrenta al pensamiento de la caverna. Es un religioso (\u00c1ngel) que utiliza su intelecto para luchar contra las tinieblas y una ortodoxia obcecada e inmovilista. Presentado con un lenguaje jubiloso, la habitual iron\u00eda y la querencia por lo grotesco como est\u00e9tica verbal, es un ajuste de cuentas de una generaci\u00f3n, a la vez exorcismo y catarsis, que creci\u00f3 constre\u00f1ida por aquel desprop\u00f3sito denominado Nacionalcatolicismo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Dogma de fe<\/em><\/strong><em> <\/em>podr\u00eda considerarse casi un entrem\u00e9s teol\u00f3gico. El texto evita espinosos desvar\u00edos metaf\u00edsicos, dado la profundidad del tema, solventado con humor y ritmo narrativo el enfrentamiento de la luz de la raz\u00f3n ante el tenebrismo. Regalando uno de esos personajes <em>murillianos<\/em>, plenos de luz y quijotismo, de bonhom\u00eda y cierta candidez para enfrentarse a lo hegem\u00f3nico.<\/p>\n\n\n\n<p>Los miembros de la generaci\u00f3n \u201cde los nietos\u201d utilizan la memoria delegada para elaborar una posmemoria de transmisi\u00f3n oral y entablar un di\u00e1logo intersubjetivo con el p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p>Las obras de Miguel Murillo G\u00f3mez beben directamente del cosmos vital de Extremadura, con un lenguaje reivindicativo y voluntariamente transgresor.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>El Reclinatorio<\/em><\/strong> y <strong><em>Columbella<\/em><\/strong>a\u00fanan el barroquismo formal con lo farsesco, un florilegio de las frases m\u00e1s elaboradas y el lenguaje de orfebre con el que Murillo se aproxima a hechos violentos con el arma certera del sarcasmo, buceando en los propios fantasmas. Columbella destila pesadilla y anacronismo en los modelos sociales, pr\u00f3ximos al feudalismo, un descenso a los siete c\u00edrculos dantescos. En clave valleinclanesca, estas farsas se\u00f1alan una sociedad habitada por el oscuror&nbsp; ideol\u00f3gico y la imposici\u00f3n de valores \u201ceternos\u201d desde la ranciedad de un clero desnortado, el espad\u00f3n oxidado y el cacique arraigado a sus prebendas. En <em>Columbella<\/em> encontramos una n\u00edtida denuncia del heteropatriarcado arcaico, el rechazo a la heterodoxia sexual y a la opci\u00f3n diferente y el cumplimiento obligatorio de la \u201cnormativa\u201d de los que controlan la sociedad. Rabonato, el personaje cifrado para eludir la ac\u00e9fala censura, es un reflejo del inconsciente colectivo. El opresor inveterado, martillo y azote del que est\u00e1 por \u201cdebajo\u201d en la escala social y espejo del perverso marqu\u00e9s que dio nombre al sadismo. <em>Columbella<\/em> se mueve en el terreno de la met\u00e1fora social, pero dentro de la imaginer\u00eda <em>murillesca<\/em>. Es dif\u00edcil encontrar en obras primerizas una esgrima literaria tan diestra. En estas dos obras ya encontramos toda la liturgia dram\u00e1tica en la que se apoyar\u00e1 la sucesiva estructura teatral del autor. Los personajes como arquetipos (farsescos, grotescos, estrafalarios), f\u00e1cilmente identificables con sus sosias reales en el caso de <em>El Reclinatorio. <\/em>Paradigmas de una casta que habitaba entre alcanfor y naftalina<em>. <\/em>Como un espejo invertido de la sociedad. Tambi\u00e9n se encuentran en estas l\u00edneas su defensa a ultranza de la injusticia hist\u00f3rica contra la mujer y el ajuste de cuentas con las instituciones que constri\u00f1en al ser humano con su vacuidad y fatuidad. Estos arquetipos bosquejados por el dramaturgo pacense, son como iconos de un mundo decadente y oscurantista. El obsceno y mezquino <em>Rabonato<\/em>, mancillador de la bondad de Columbella, en una pesadilla sobre la p\u00e9rdida de pureza. Un <em>descenso ad \u00ednferos<\/em> como una Eur\u00eddice inversa, seducida por la oscuridad. O la rancia <em>Condesa<\/em> con olor a polilla e incensario.<\/p>\n\n\n\n<p>Los incensarios e hisopos pueblan el fantasmag\u00f3rico caser\u00f3n donde habitan Custodia y su sometida hermana, Evelia. Entre agua bendita, jaculatorias y penitencias, segregan&nbsp; femeninos humores enfermizos y h\u00famedos rituales de sexo reprimido.&nbsp; Es la hermana quien ejerce la opresi\u00f3n sobre su propio sexo, aunque la g\u00e9nesis heteropatrialcal retorna a las mismas fuentes de otras obras. Afuera, los l\u00fabricos gatos (met\u00e1fora del desenfreno carnal) copulan en grupo. El incienso, vertido sobre la cama, no es suficiente para calmar la prontitud ven\u00e9rea que subyuga a Evelia y (a pesar de su hermana) alcanza las cimas carnales que la otra le niega. <strong><em>Custodia y los gatos<\/em><\/strong>(Finalista en el premio Diego S\u00e1nchez de Badajoz en 1983) es un ejercicio de \u00e1nimas enlutadas, sofocos reprimidos y placeres anhelados, donde lo grotesco se sublima con el disfraz del humor ir\u00f3nico. La siniestra realidad que representa es destilada merced a un lenguaje de orfebrer\u00eda, cargado de cinismo y ajuste de cuentas.<\/p>\n\n\n\n<p>En la misma l\u00ednea se encuentra el l\u00facido texto de artesano intitulado <strong><em>Retablo<\/em>. <\/strong>Frases diamantinas, manejo con pericia del \u00e1ureo lenguaje, destreza en el manejo de los arca\u00edsmos. Una faceta que no est\u00e1 al alcance de muchos dramaturgos. Te\u00f1ida de negra humorada (algo ineludible para tamizar la lobreguez del argumento). Un \u00bfimaginario? Burgo podrido (en <em>aza\u00f1esca<\/em> definici\u00f3n) de matiz milenarista, donde el oscuror de la religiosidad; entendida como asfixia; camina por las calles en forma de anual Retablo. Una vez m\u00e1s la cr\u00edtica de una sociedad est\u00e1 presente, con m\u00faltiples referencias al imaginario extreme\u00f1o. La reivindicaci\u00f3n de la situaci\u00f3n hist\u00f3rica de la mujer est\u00e1 destilada en ir\u00f3nicos e ingeniosos di\u00e1logos en la boca de Pedro: <em>por tu condici\u00f3n de hembra, como tal eres insensata<\/em>. Lindando con el esperpento, lo grotesco de algunas situaciones se acompa\u00f1a de un acerado sentido del humor a trav\u00e9s de personajes ic\u00f3nicos, conduciendo hacia un ep\u00edlogo metateatral, homenaje a los c\u00f3micos de la legua, a las carest\u00edas, desventuras y malandanzas de quienes llevaban la cultura a cuestas por veredas y polvaredas. La propuesta pl\u00e1stica utiliza los pasillos y zonas de la platea, as\u00ed como el rompimiento de la cuarta pared en alg\u00fan instante como cuando Pedro se dirige al respetable como si fueran peregrinos acudidos a la funesta aldea.<\/p>\n\n\n\n<p>Varias piezas breves tambi\u00e9n han nacido de su pluma. <strong><em>Abril<\/em><\/strong> constituye un l\u00facido ejercicio sobre el hecho teatral. En el texto, los mirantes se transmutan en mirados, los personajes en los actores (y viceversa) o el demiurgo en parte actuante. Un sendero metateatral que analiza el arte esc\u00e9nico y lo experimental.&nbsp; Dos actores trabajan sobre un texto en el que \u00fanicamente figura \u201cSucedi\u00f3 en Abril\u201d. Esto no es m\u00e1s que un <em>Macguffin<\/em> hitchcockiano para conducir la acci\u00f3n porque nunca se revelar\u00e1 aquello que \u201csucedi\u00f3\u201d. La propuesta es parad\u00f3jica ya que el autor-director&nbsp; en el texto manifiesta no creer en la situaci\u00f3n temporal, pero sit\u00faa el desarrollo en un mes concreto y en unas coordenadas temporales y espaciales que niega en su di\u00e1logo. De paso, Murillo se despacha con aquella parte del p\u00fablico que \u201cConsume algo que no es teatro, consume an\u00e9cdotas\u201d. Nuevamente aparece la importancia de la didasc\u00e1lica. No como texto secundario, sino como parte esencial del desarrollo. En el territorio de esta misma brevedad, un microdrama nos habla sobre la incomunicaci\u00f3n, la falta de atenci\u00f3n al otro y el desamor que sobrevuela algunas relaciones (o el amor egotista). En peque\u00f1as pinceladas, la obra <strong><em>Dueto<\/em><\/strong> nos habla de la distancia entre sentimientos que se prolonga en el tiempo, retomando los personajes-neutros de \u00c9l y Ella.<\/p>\n\n\n\n<p>En <strong><em>El gran Prieto<\/em><\/strong>, el autor se aproxima al mundo de la corrupci\u00f3n pol\u00edtica (y social) y la caza del voto cautivo. Por el texto desfilan personajes mediocres capaces de nadar en aguas turbias para conseguir sus fines. La falta de escr\u00fapulos les lleva a alcanzar puestos de poder pisoteando o utilizando a los otros, traicionando, mintiendo en medio de un \u00e1cido sentido del humor e inteligentes juegos de palabras. La narrativa nos lleva de la mano de los recuerdos de Prieto que habla para el p\u00fablico. Los periodistas <em>Perizquierda<\/em> y <em>Periderecha<\/em> son un reflejo de esa zona oscura de la prensa, genuflexa antes las diferentes ideolog\u00edas y el perverso juego del \u201cy t\u00fa m\u00e1s\u201d, tan practicado en tertulias televisivas. Diversas lacras y reivindicaciones sociales son reflejadas en los di\u00e1logos. Las recalificaciones, las multinacionales, las mordidas y la corrupci\u00f3n, llegan en l\u00edneas jocosas en las que intervienen incluso los padres fallecidos. La \u00faltima escena (a modo de un <em>Da Capo<\/em> o coda musical) retoma situaciones de la escena primera con ciertas variaciones, en una vuelta de tuerca \u00e1gil y plena de iron\u00edas donde se bucea acerca del <em>S\u00edndrome del zascandil<\/em>: la posibilidad de que ineptos y lerdos puedan encumbrarse y manejar fondos p\u00fablicos. Acerada cr\u00edtica (trufada de humor negro) contra los diversos populismos que infectan la sociedad con sus efluvios. Tambi\u00e9n se acerca de diversos temas como la pornograf\u00eda, la familia, el papel de los <em>mass<\/em> <em>media<\/em> o la incapacidad de criterio y pensamiento que ha usurpado el criterio en la sociedad.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"750\" height=\"422\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/PD61-15-FC-5.webp\" alt=\"El gran Prieto de Miguel Murillo con direcci\u00f3n de  Javier Bermejo. Fuente: lanuevacronica.com\" class=\"wp-image-2595\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/PD61-15-FC-5.webp 750w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/PD61-15-FC-5-300x169.webp 300w\" sizes=\"(max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>El gran Prieto<\/em> de Miguel Murillo con direcci\u00f3n de Javier Bermejo. Fuente: <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.lanuevacronica.com\/\" target=\"_blank\">lanuevacronica.com<\/a><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong><em>Mortadelo<\/em><\/strong><em> <\/em>est\u00e1 basada en hechos reales. Utilizando con profusi\u00f3n el mon\u00f3logo se narra la historia de un preso con amplias facultades para el teatro. Subtitulada <em>A la libertad desde el teatro<\/em>, acerca al espectador (o lector) a las reflexiones de Antonio \u201cEl Mortadelo\u201d un peligroso interno clasificado FIES que encuentra en el teatro una forma de tener instantes de libertad. La obra es una profunda reflexi\u00f3n sobre el personaje y el disfraz. <em>Hombre<\/em> es invitado a ver la representaci\u00f3n de <em>Mortadelo<\/em> en una prisi\u00f3n que \u201chuele a pescado frito\u201d. La relaci\u00f3n con el preso, que desea representar una obra del autor, esta trufada de <em>flash-backs<\/em>. Mortadelo nos habla de sus vivencias en la prisi\u00f3n, del personaje como prisionero del actor en bella met\u00e1fora del teatro como sendero de libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>El mundillo de los premios literarios y la fals\u00eda es diseccionado por el escalpelo de Murillo en <strong><em>La obscenidad de los peces<\/em>.<\/strong> El enfrentamiento entre rivales literarios da lugar a un juego de ir\u00f3nicos di\u00e1logos, casi a ritmo de vodevil o de comedia de puertas. Reproches, equ\u00edvocos, juegos de palabras, componen un divertido microcosmos que se desarrolla dentro de un piso con un lenguaje coloquial, cotidiano y afilado como un bistur\u00ed para mostrar las miserias de los aspirantes y la agente literaria argentina para hablarnos sobre el deterioro de la pareja, los rencores y conducirnos a un ep\u00edlogo nada acomodaticio.<\/p>\n\n\n\n<p>Como en el flujo y reflujo de las mareas, su obra retorna una y otra vez a situaciones y lugares hist\u00f3ricos que han marcado el pa\u00eds. En <strong><em>El Librero de Aza\u00f1a<\/em> <\/strong>(presentado en el XIV Sal\u00f3n Internacional del Libro Teatral), el presidente de la Rep\u00fablica anda a la busca de un ejemplar de Montesquieu que encarga a un librero de viejo. Una excusa argumental para mostrar los enfrentamientos sinsentido, la violencia y el da\u00f1o que los extremismos causan a la sociedad y a la cultura. Libros que van cambiando y desapareciendo del escaparate seg\u00fan lleguen los \u201chunos\u201d o los \u201chotros\u201d. El sentido del humor y la iron\u00eda que destila el texto permiten un acercamiento cotidiano a aquellos sucesos. Los saltos temporales dotan de din\u00e1mica a una trama con una historia de amor no consumado con un denso trabajo de investigaci\u00f3n hist\u00f3rica para situar di\u00e1logos y sucesos en un mundo donde Cronos devora a sus propios hijos. Destaca el dibujo de un Aza\u00f1a desencantado y esc\u00e9ptico y sus soberbios di\u00e1logos con el librero Cosme.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>La Sombra<\/em><\/strong><em> <strong>de la Tierra<\/strong> <\/em>es un juego de planos espacio-temporales, un ejercicio de teatro desnudo donde los personajes se definen por n\u00fameros entremezclando experiencias y solapando vivencias. Con lapidarios proverbios, el personaje de <em>Hija<\/em>, ejerce de profeta y conduce a los protagonistas hacia un fatum metaf\u00f3rico, representado por la sombra de la Tierra que avanza inexorablemente. Los di\u00e1logos se desarrollan seg\u00fan una aparente \u201cincoherencia coherente\u201d&nbsp; que resulta ser un mecanismo de relojer\u00eda que acerca a verdades terribles y a un destino inclemente.<\/p>\n\n\n\n<p>Requiriendo del castellano al uso en M\u00e9xico, <strong><em>Chavela<\/em><\/strong> se presenta como una obra donde se juega con el espacio-tiempo. Una Chavela Vargas que puede contemplar su propio funeral. Un lenguaje habitado de lirismo, supersticiones locales y punzantes di\u00e1logos donde la ni\u00f1a Chavela se entremezcla con la adulta o con la finada. Las canciones de la artista juegan un papel fundamental en el arco dram\u00e1tico y como transici\u00f3n entre las escenas. Por la escena desfilan personajes como Frida Kahlo o Diego Rivera, componiendo un paisaje on\u00edrico donde una caracola, portada por una vieja india, puede transportar a otro plano de realidad. Un po\u00e9tico viaje sobre el olvido, la soledad&nbsp; y la propia entidad, donde los muertos tienen tanto protagonismo como los vivos.<\/p>\n\n\n\n<p>Jugando con dos espacios narrativos, uno ocupado por hombres y el otro por mujeres, en <strong><em>Final de Copa <\/em><\/strong>se desarrollan temas, aparentemente banales y cotidianos,pero con una intensa carga de profundidad. La insatisfacci\u00f3n laboral, la artificial&nbsp; amistad que surge de la afici\u00f3n compartida al f\u00fatbol, la hipocres\u00eda y doble moral alrededor del sexo. Los problemas y trapos sucios comienzan a surgir en ambos pisos conforma avanza el arco dram\u00e1tico, manteniendo un sentido del humor ir\u00f3nico y con toques de mala <em>milk<\/em> &nbsp;que conducen a un estudio antropol\u00f3gico sobre los roles sociales, la apariencia, el fingimiento, o las funciones que la sociedad vincula con cada sexo. Los reproches y revelaciones provocan un marem\u00e1gnum que termina apag\u00e1ndose como las voces y sonidos de los aficionados que regresan a casa despu\u00e9s de la celebraci\u00f3n. La rutina regresa y los lazos afectivos rutinarios terminan equilibrando la balanza.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Armengol<\/em><\/strong><em> <\/em>supone un hito dentro del cosmos dram\u00e1tico del autor. Un personaje ic\u00f3nico en un texto donde vierte todos sus tropos y estilemas: lo universal disfrazado de localismo, el antih\u00e9roe, los poderes f\u00e1cticos frente al librepensamiento, el so\u00f1ador&nbsp; ut\u00f3pico. La tragedia predestinada. La historia de Armengol Samp\u00e9rez Ladr\u00f3n de Guevara, profesor de gimnasia higienista en el C\u00edrculo Pacense, es una de las m\u00e1s conmovedoras de Murillo. El idealista y quijotesco docente que piensa un mundo mejor a trav\u00e9s del deporte y el esfuerzo, del conflicto \u00edntimo y su historia de amor, se queda en la piel una vez bajado el tel\u00f3n o terminado el&nbsp; texto, pleno de lirismo. Armengol se convierte en paradigma de todos aquellos \u201cque pudieron ser\u201d y fueron aplastados por las circunstancias, la ignorancia y el odio. La generaci\u00f3n de sue\u00f1os mutilados. Con el fondo de la Olimpiada Democr\u00e1tica de los Pueblos Libres, un grupo de j\u00f3venes; capitaneados por Armengol; sali\u00f3 de la bruma provinciana buscando la gloria y la libertad. Esta obra recibi\u00f3 el premio Lope de Vega en el a\u00f1o 2002. Sus acotaciones son brillantes plenas de simbolismo y de realismo social, utilizando la orquesta a modo de coro. Un arte dirigido a transformar las cosas, expandir la conciencia de clase y difundir los problemas sociales. Murillo utiliza la voz en off de \u201cPollito\u201d, un gimnasta, para guiarnos sin seguir una linealidad temporal, con saltos que beben del teatro posmoderno.<\/p>\n\n\n\n<p>Forma <strong><em>Armengo<\/em>l<\/strong>: junto con <strong><em>El P\u00e1jaro de Plata<\/em><\/strong> y <strong><em>Perfume de Mimosas<\/em> <\/strong>(Premio Internacional de Teatro de Caracas en 1990); una triada sobre la memoria. Como dijimos sobre hechos universales que est\u00e1n disfrazados de historias locales, unas reales, otras imaginadas que ten\u00edan la valent\u00eda de poner frente al espejo a una generaci\u00f3n. De rescatar el silencio y el olvido. El protagonista de <em>Perfume de Mimosas<\/em> (Premio Juana Suso), es un exiliado que regresa ante el cad\u00e1ver de su padre. S\u00edmbolo y alegor\u00eda de un imaginario hist\u00f3rico que rememora los retratos traum\u00e1ticos de su infancia y retorna en <strong><em>El P\u00e1jaro de Plata<\/em><\/strong>(Premio de la Cr\u00edtica de Madrid en 1999), como viajero a la b\u00fasqueda del Para\u00edso Perdido. El dramaturgo, incluso cuando se basa en hechos reales, no aborda la memoria con la mirada del historiador, sino con la de la tragedia universal y eterna. Afronta el personaje, su mundo interior, su conflicto. Define sus rasgos, pasiones y querencias. Pero, sobre todo, plantea preguntas (funci\u00f3n elemental del teatro) dentro de su estructura de desintegraci\u00f3n on\u00edrica.<\/p>\n\n\n\n<p>El fondo hist\u00f3rico podr\u00eda ser una mera excusa o ser sustituido por cualquier otro. La arquitectura dram\u00e1tica permite la libertad de embellecer el final real del protagonista y envolverlo en un halo de po\u00e9tico onirismo. En el texto, la m\u00fasica de Glen Miller, la cubierta de un trasatl\u00e1ntico o las riberas del Sena sustituyen la cruda realidad de su muerte. En la historia real el odio y la venganza lo encontraron cuando estaba a punto de huir hacia el exilio desde Lisboa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"470\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/PD61-15-FC-1.webp\" alt=\"Perfume de Mimosas de Miguel Murillo. Direcci\u00f3n de Etelvino V\u00e1zquez. Fuente: suripantateatro.com\" class=\"wp-image-2591\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/PD61-15-FC-1.webp 300w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/PD61-15-FC-1-191x300.webp 191w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Perfume de Mimosas<\/em> de Miguel Murillo. Direcci\u00f3n de Etelvino V\u00e1zquez. Fuente: <a href=\"https:\/\/suripantateatro.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">suripantateatro.com<\/a><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>V\u00edctor, el narrador homodieg\u00e9tico de <em>Perfume de Mimosas <\/em>es una suerte de Odiseo al que su viaje inici\u00e1tico devuelve a la \u00cdtaca perdida de la infancia.El texto, estructurado como <em>Bildungsromann <\/em>(aprendizaje)culmina con el exorcismo de los espectros del pasado.Los localismos son apenas pinceladas, esbozos necesarios para situar lo universal dentro del \u00e1mbito de lo conocido con referencias-homenaje como la saeta de Porrinas del territorio perdido de la infancia, la frustraci\u00f3n de lo que pudo ser, el extra\u00f1amiento frente al padre, el machismo patol\u00f3gico, el oscurantismo religioso, el amor malogrado o la opresi\u00f3n homof\u00f3bica, marcan el ritmo de una tragedia descrita con m\u00e1rgenes afiladas que no deja tiempo a la calma, con uso notable de la prosopopeya. Y el <em>memory play<\/em>. En el caso de <em>Perfume de Mimosas<\/em>, la opresi\u00f3n sobre la homosexualidad surge desde la estructura familiar, cuyo cenit se encuentra en el transformismo del protagonista imitando a Juanita Reina. La interacci\u00f3n entre tres generaciones se produce en el di\u00e1logo con los fantasmas, que desfilan ante V\u00edctor con influencias del Teatro de la Muerte de Tadeusz Kantor. El desgajo familiar es espejo de la ruptura entre las dos Espa\u00f1as que hiri\u00f3 a personas ligadas con lazos de sangre. Al efecto que en el protagonista tienen los sucesos (tragedia \u00edntima) se a\u00f1ade el desgarro que produjeron en la sociedad. El latido de la vida vence a la guada\u00f1a en <em>El p\u00e1jaro de plata<\/em> que vive en el ni\u00f1o que so\u00f1ador. Un sue\u00f1o que se confunde con la realidad en indicaciones del propio autor en las \u201cAclaraciones ante una puesta en escena\u201d. <em>El P\u00e1jaro de Plata <\/em>habla sobre la disgregaci\u00f3n de la memoria (de la herida largamente camuflada) con un protagonista hamletiano \u00bfo kantoriano? La vida, reconstruida a base de fragmentos con t\u00e1citas respuestas y atormentadas preguntas. Nuevamente el retorno al territorio de la infancia, a la anacron\u00eda, a la disgregaci\u00f3n de la familia como instituci\u00f3n social y la aparici\u00f3n del individuo. Un lorquiano maniqu\u00ed, que representa al ni\u00f1o V\u00edctor, est\u00e1 presente en la escena donde el grupo familiar requiere al ni\u00f1o para que en su realidad habite el disfraz y el fingimiento. Coinciden estas obras con E<em>l gran Prieto <\/em>en su estructura circular.<\/p>\n\n\n\n<p>A la disposici\u00f3n compleja mediante la administraci\u00f3n del tiempo. Un hombre que camina con el paisaje roto frente a la imagen petrificada de un padre mujeriego, t\u00f3xicamente heteropatrialcal, tir\u00e1nico y alcoh\u00f3lico, paradigma de aquellos \u201cciudadanos\u201d de anta\u00f1o. Una vez m\u00e1s&nbsp; se representa una de las reivindicaciones gen\u00e9sicas del autor: la mujer oprimida. Aqu\u00ed es la <em>Criada de los cuchillos<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Un hecho aislado<\/em><\/strong>, posteriormente transmutada en <strong><em>Y sin embargo te quiero<\/em><\/strong>, retorna a la memoria vicaria, a la memoria prestada aquellos que no lo vivieron pero si lo escucharon. Es el proceso de transformaci\u00f3n del hecho real, sublimado por la escritura, en hecho universal. En patrimonio de todos. Dos mujeres y un tercer personaje (la radio) que&nbsp; situaban en un espejo contra el fanatismo y el hecho b\u00e9lico. Tras pulir las referencias localistas de la primera versi\u00f3n, cambiar el final y reducir el papel de la radio, queda un hermoso texto sobre la reconciliaci\u00f3n y los v\u00ednculos entre los seres humanos por encima de ideolog\u00edas, de odios fratricidas. Como en otras obras, utiliza referencias musicales que forman parte intr\u00ednseca del pathos: Suspiros de Espa\u00f1a, Himno de la Virgen de la Soledad, Ay Carmela, etc. Una vez m\u00e1s el trasfondo humano solapa el fondo b\u00e9lico (como excusa). La historia de dos perdedoras de distintas clases sociales que tratan de cauterizar sus heridas abiertas. Una chica del barrio de San Roque. Otra de clase alta, que intentan olvidar los rencores y mirar el futuro con ojos limpios sin olvidar el dolor \u00edntimo. El autor vuelve a recurrir al uso del flashback, el <em>racconto<\/em>, la analepsis y a la querencia simbolista: la criada intenta constantemente eliminar una mancha roja del suelo de la casa de la se\u00f1orita.<\/p>\n\n\n\n<p>Miguel Murillo forma parte del grupo de dramaturgos que decidi\u00f3 romper con el tab\u00fa, acabar con el pasado silenciado y sus \u201cnefastas consecuencias para las sociedades \u201c(Bernecker\/Brinkmann 2006: 339). Reconstruye la memoria individual y colectiva, ya que la memoria es identidad y la identidad colectiva de un grupo deviene de su comprensi\u00f3n del pasado. Rememora a trav\u00e9s del acto de la narraci\u00f3n, donde los protagonistas narran sus memorias. Es el grito dram\u00e1tico para despertar a una sociedad anestesiada en su pacto de silencio. Este teatro de la memoria se caracteriza por la huida de la filiaci\u00f3n pol\u00edtica, con complicadas estructuras espacio-temporales y una perspectiva subjetivizada que deja abierta al espectador la edificaci\u00f3n de un juicio, escapando del manique\u00edsmo. El eco de la memoria le retorna en un texto militante y reivindicativo que recuerda un hecho sucedido en Extremadura. <strong><em>La mu\u00f1eca de trapo<\/em><\/strong>(entre l\u00edneas plenas de lirismo) revela una realidad que nunca deber\u00eda olvidarse. El escenario, dividido en dos zonas, nos presenta la celda donde se encuentran presos los campesinos que reclamaban sus derechos. En la otra, el despacho del terrateniente, donde la madre de uno de los presos suplica por ellos. Nuevamente los mundos enfrentados. La feudalidad omnipresente y la casta que se resiste al progreso. Las l\u00edneas pasan de un profundo lirismo, mientras un preso construye una mu\u00f1eca para su hija, a los di\u00e1logos regurgitantes donde el cacique observa al resto del mundo al modo entomol\u00f3gico. Como si de moscas se tratara. La memoria, el eco, la huella\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>En las ant\u00edpodas de estas obras se encuentra <strong><em>En el olvido<\/em><\/strong> (finalista del Premio Nacional de Literatura Dram\u00e1tica 2006). Aunque se trata de un alejamiento m\u00e1s de car\u00e1cter sint\u00e1ctico&nbsp; y estil\u00edstico que un desv\u00edo de sus tropos. En este texto; casi experimental; el autor opta por eludir cualquier tipo de signo gramatical o de estructura l\u00f3gica en un texto para ser declamado. A diferencia de <em>Perfume de Mimosas<\/em>, las acotaciones son escasas y su finalidad est\u00e1 al servicio de la sugerencia, no del h\u00e1lito po\u00e9tico. Estructurado en modo de verso libre (o lev\u00edtico texto) queda para el&nbsp; int\u00e9rprete el a\u00f1adir las pausas, los silencios, la intensidad del verbo. La historia de <em>\u00c9l<\/em> y <em>Ella<\/em>, avanza y retrocede en el tiempo mientras el recuerdo (o su ausencia) flotan en el aire para componer un puzzle emocional donde las heridas supuran y sangran intermitentemente. Se trata de un texto duro, \u00e1rido, con un ritmo interno casi de recitado po\u00e9tico, con una prodigiosa musicalidad que enmascara la tragedia \u00edntima, la lacra del alzh\u00e9imer, el conflicto entre el recuerdo, utilizado como arma, y el recuerdo como tabla de salvaci\u00f3n&nbsp; a la que aferrarse. Aunque sea una tabla manchada de sangre. En los textos \u201chist\u00f3ricos\u201d subyace una voluntad de eludir el componente exclusivamente \u201cpol\u00edtico\u201d, se subjetiviza la perspectiva<\/p>\n\n\n\n<p>Algo tan cotidiano e inocuo como un consejo escolar le sirve al dramaturgo para acercarnos al abismo \u00bfO quiz\u00e1s el abismo est\u00e1 en lo cotidiano? Envueltas en un ritual de reproches, <strong><em>Las Maestras<\/em><\/strong> (Premio Constituci\u00f3n de la Junta de Extremadura), tiene una estructura casi de obra musical. Con un comienzo en <em>adagio<\/em>, conversaciones rutinarias, profesionales, va ascendiendo en <em>moderato<\/em> gradualmente hasta finalizar en una implosi\u00f3n inesperada (<em>fortissimo<\/em>) donde se revela toda la brutalidad de las relaciones humanas, la intolerancia y el odio. Estamos una vez m\u00e1s ante los seres perseguidos por diversas formas de represi\u00f3n. A\u00fan con el aroma de la opresi\u00f3n y la censura en el aire, la sociedad intenta avanzar y eliminar el oscurantismo en la ense\u00f1anza. El choque con lo inamovible es inevitable y las referencias a los poderes f\u00e1cticos que animan los textos del autor se presentan en acerados y c\u00e1usticos di\u00e1logos (no por ello menos divertidos) donde la iglesia o la burgues\u00eda son fustigadas por su pluma. El habitual tono farsesco adquiere tintes de negritud al ritmo de la transmutaci\u00f3n de las maestras en arquetipos. <em>Las Maestras<\/em> camina sobre la cuerda floja de la renovaci\u00f3n pedag\u00f3gica (y social) frente al oscuror del conservadurismo, frente a la religi\u00f3n como castradora, la represi\u00f3n sexual y el autoritarismo. Pero m\u00e1s all\u00e1 del (aparente) espejismo de la denuncia pedag\u00f3gico-social, est\u00e1 la autopsia (diseccionada con certera lanceta) humana de tres mujeres atormentadas. De tres almas que son paradigma universal y (al mismo tiempo) personajes individuales certeramente trazados. La represi\u00f3n \u00edntima, una perdurable lacra del esp\u00edritu humano, est\u00e1 representada en cada una de las tres harp\u00edas. H\u00e1bil ejercicio sobre lo performativo, sobre la obligatoriedad de interpretar nuestros papeles en la tragedia vital a tiempo completo. Una tragedia sombr\u00eda que puede surgir entre la vulgaridad de lo cotidiano y en lugares tan cercanos como una escuela. Nos encontramos ante un teatro de la palabra donde podr\u00eda eliminarse todo el atrezzo ya que la arquitectura dram\u00e1tica se sostiene sobre el verbo y las emociones. Una pieza de c\u00e1mara que rasga el velo del oscuror (y el oscurantismo) en el alma humana y de una sociedad pacata todav\u00eda constre\u00f1ida por la mitra y el incensario. Despu\u00e9s est\u00e1 el juego autoral que introduce a las mujeres en un espacio aparentemente real, una reuni\u00f3n que nunca llega a suceder. No sabemos si sucede o los fantasmas de las protagonistas enga\u00f1an nuestros sentidos en \u00f3ptica ilusi\u00f3n. La desesperanza est\u00e1 representada por un personaje fantasma que sobrevuela en los di\u00e1logos. Un personaje condenado por las tres protagonistas, que se asfixian, prisioneras de s\u00ed mismas, ante el horizonte abierto y la alternativa pedag\u00f3gica renovadora. Ante la alegr\u00eda, ellas ofertan el amedrentamiento. Ante el conocimiento, el castigo. Una vez m\u00e1s encontramos el intento de combatir la heterodoxia, de salirse de los m\u00e1rgenes dictados. De retornar a la \u201cnorma\u201d. Un mundo al que se acerca el autor con conocimiento directo de la grisura y el inmovilismo que subyugaba la ense\u00f1anza. Las tres maestras a modo de Parcas o Gorgonas se asfixian en su propio infierno. La enucleaci\u00f3n de Laura (la cuarta maestra) remite a lo ed\u00edpico, mientras los ni\u00f1os en el patio juegan el papel del Coro en una tragedia cotidiana en la que no hay catarsis ni retorno.<\/p>\n\n\n\n<p>Un viejo contrabandista, un fado sentimental, un recuerdo, sirven para retornar de nuevo al territorio de la memoria. Basado en un hecho real, en este texto lo local se hibrida con la historia del vecino pa\u00eds para perfilar una historia donde la dureza de la realidad parece estar te\u00f1ida de realismo m\u00e1gico, simbolismo y po\u00e9tica narrativa. Los padres que encuentran a un hombre sordo y mudo creen que puede ser un \u00e1ngel.<em> <strong>El \u00e1ngel de la luz<\/strong><\/em>comienza con referencias al conflicto b\u00e9lico civil. Son apenas esbozos. Ligeros apuntes que sit\u00faan al lector en la realidad \u00e1spera y peligrosa de los contrabandistas de <em>La Raya<\/em>. Con una estructura de di\u00e1logos escuetos y breves en su primera parte, tambi\u00e9n est\u00e1 presente esa querencia de convertir; lo que en otros autores es simple indicaci\u00f3n; en l\u00edrica estructura. Las acotaciones no son meros indicadores entre comillas. Est\u00e1n integradas en el texto al mismo nivel de lirismo descriptivo. Una vez m\u00e1s el juego con distintos espacios temporales se apodera de una obra que habla sobre la miseria y la desesperanza de los pobres que puede iluminarse con un \u00e1ngel de luz. El texto est\u00e1 lleno de referencias a sucesos hist\u00f3ricos que condicionaron al devenir del vecino pa\u00eds y del nuestro.<\/p>\n\n\n\n<p>Retorna el autor a los hechos hist\u00f3ricos como excusa y azote de fanatismos y sectarismos. En <strong><em>Hipatia de Alejandr\u00eda<\/em> <\/strong>destila un lenguajede l\u00edrica ra\u00edz, erudito y elaborado. Un soberbio c\u00e1ntico frente a la barbarie y el miedo al progreso. Hipatia es paradigma de equilibrio, tolerancia y eclecticismo de raigambre humanista. Trata de encontrar la intersecci\u00f3n entre el neoplatonismo y el dogmatismo cristiano de su \u00e9poca. Los paralelismos con otras obras del autor sobrevuelan el tiempo y el espacio.\u00a0 Son espejo de la creencia ciega cuando controla las estructuras del Estado. Del silencio como arma para aniquilar al otro. Es destacable el uso de un coro de \u201c`planetas errantes\u201d, de po\u00e9tico y tr\u00e1gico verbo. Pese a la distancia hist\u00f3rica, esta obra enlaza directamente con las inquietudes de sus otras creaciones situadas en \u00e9poca contempor\u00e1neas. Es la luz frente al dogmatismo. La libertad frente a las cadenas del oscurantismo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"750\" height=\"531\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/PD61-15-FC-2.webp\" alt=\"Hipatia de Alejandr\u00eda de Miguel Murillo. 67 Festival Internacional de Teatro Cl\u00e1sico de M\u00e9rida. Fuente Artezblai.com\" class=\"wp-image-2592\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/PD61-15-FC-2.webp 750w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/PD61-15-FC-2-300x212.webp 300w\" sizes=\"(max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Hipatia de Alejandr\u00eda<\/em> de Miguel Murillo. 67 Festival Internacional de Teatro Cl\u00e1sico de M\u00e9rida. Fuente <a href=\"https:\/\/www.artezblai.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Artezblai.com<\/a><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>El mismo oscurantismo que sobrevuela sobre la recreaci\u00f3n del mito de Ant\u00edgona en la M\u00e9rida de 1936, violentada por legionarios, moros y fusilamientos. <strong><em>La<\/em><\/strong><em> <strong>Ant\u00edgona en M\u00e9rida<\/strong><\/em><strong>, <\/strong>convertida en paradigma de la desobediencia civil, tambi\u00e9n aproxima a la funci\u00f3n del teatro como g\u00e9nesis de entendimiento. En un juego metateatral los personajes se encuentran cautivos entre las milenarias piedras. La tragedia de esta ciudad no ha sido tan estudiada como en otros hechos del conflicto civil. Una poblaci\u00f3n que utilizaba como refugio las piedras donde Margarita Xirgu hab\u00eda estrenado Medea. La historia de una obra que nunca se hizo (de lo que no pudo ser) nos retorna a <em>Perfume de Mimosas<\/em>, enlazando el cosmos creativo del autor con leves pinceladas. Margarita, la protagonista desobedece el Bando de Guerra, como la Ant\u00edgona desobedec\u00eda a Creonte. Nada cambia, todo fluye y la historia se repite constantemente en un perpetuo flujo y reflujo. El sesgo metateatral est\u00e1 presente en los actores que pagar\u00e1n caro haber colaborado en las representaciones de la Xirgu. Bella y terrible met\u00e1fora, hermoso exorcismo de todas las mujeres que desean enterrar el cad\u00e1ver de sus hijos, hermanos, parejas\u2026No hay rastro de S\u00f3focles en la criatura dram\u00e1tica. Verbenas, el \u201cservicio\u201d a la patria, comunistas y (sobre todo) un lenguaje crudo, coloquial que no busca la aproximaci\u00f3n (como sucede en Hipatia) a los modos cl\u00e1sicos, y s\u00ed un alejamiento consciente y voluntario para ser consecuente con la situaci\u00f3n hist\u00f3rica. Destaca el personaje del ciego que se mantiene al margen de lo que sucede (al modo del antih\u00e9roe Armengol) y que, en notable ejercicio pirandelliano, representa el teatro dentro del teatro, verbalizando di\u00e1logos de la Ant\u00edgona original que sirven de cauce a lo que sucede sobre las piedras milenarias. Pese a desarrollarse en un lugar abierto, la sensaci\u00f3n de <em>huis-clos<\/em> enlaza con la densidad de la atm\u00f3sfera de otras obras.<\/p>\n\n\n\n<p>Destaca su ir\u00f3nica irreverencia, la introducci\u00f3n de los laberintos del subconsciente en lo cotidiano, el ajuste de cuentas con el oscurantismo tridentino y la injusticia social, su antipat\u00eda hacia el statu quo y el absolutismo intelectual o ideol\u00f3gico. La paleta crom\u00e1tica de sus textos es plural, de enorme riqueza, con pinceladas de humor negro, iron\u00eda y amplio lirismo, sin olvidar alg\u00fan fleco cercano al esperpento. Adalid del ajuste de cuentas de una generaci\u00f3n (un ajuste de tintes iconoclastas), con cierta querencia por la ruptura de la estructura lineal, el tono distanciador y militante frente a la injusticia social y retazos de la tradici\u00f3n \u00e1urea en la escritura. Son las bases de una dramaturgia de lo imprescriptible, de la po\u00e9tica de la memoria resucitada. Lo regresativo; neologismo acu\u00f1ado por Miguel Hern\u00e1ndez; entronca con lo reparativo, con la metamemoria y lo metagen\u00e9rico, aunando realidad hist\u00f3rica y creaci\u00f3n ficcional. Lucha de la memoria contra la incultura, contra el olvido, contra la amnesia entendida como silencio. Contra la opresi\u00f3n en cualquiera de sus disfraces, azote de espadones y mitras, denuncia de la Espa\u00f1a negra y liberaci\u00f3n del lastre del pasado. Fustigaci\u00f3n de la mojigater\u00eda de una sociedad burguesa y adocenada. El acercamiento al an\u00e1lisis social desde la cotidianeidad y el discurso, articulado entre lo colectivo y lo personal. Muchos de sus textos son un ejercicio de alteridad (y solidaridad) con los infortunados de la historia, por la reparaci\u00f3n de un tiempo deshabitado, disfrazados de tragicomedia de lo cotidiano.<\/p>\n\n\n\n<p>La dramaturgia de Miguel Murillo G\u00f3mez se apuntala sobre una documentada situaci\u00f3n espacio-temporal. Huyendo de uno de los errores m\u00e1s frecuentes en cualquier tipo de literatura con matices hist\u00f3ricos, consistente en situar los personajes en un \u00e1mbito hist\u00f3rico y olvidar todo lo dem\u00e1s. Murillo efect\u00faa una labor arqueol\u00f3gica, bucea en el pasado (ya sea de transmisi\u00f3n oral o investigaci\u00f3n ulterior) para que sus personajes respiren y alienten la \u00e9poca donde habitan. Ya sea asimilando las formas y modos arcaizantes del \u00e1ureo siglo (<em>Dogma de fe, Retablo, Columbella<\/em>), integrando lo hist\u00f3rico en lo cotidiano (<em>Y sin embargo te quiero<\/em>), lo on\u00edrico y surrealista en el retablo hist\u00f3rico a modo de <em>tableaux vivant<\/em>s donde los protagonistas piensan, act\u00faan y se expresan acordes con el hist\u00f3rico-social. Cuando aborda la obra <em>Sudaca<\/em>,lo hace al borgiano modo, utilizando vocablos platenses y procedentes del lunfardo.<\/p>\n\n\n\n<p>No es extra\u00f1o que sea el autor extreme\u00f1o que m\u00e1s obras ha estrenado en M\u00e9rida. Y el segundo, despu\u00e9s de Mediero, en la cartelera de Madrid. Incluso con tres obras en cartel al un\u00edsono.<br><br><br><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es desacertado clasificar la obra dram\u00e1tica de Miguel Murillo G\u00f3mez \u00fanicamente como perteneciente a la \u201cgeneraci\u00f3n de los nietos\u201d, aunque comparta con ellos obsesiones, anhelos y estilemas. 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