{"id":2732,"date":"2024-10-22T19:29:13","date_gmt":"2024-10-22T17:29:13","guid":{"rendered":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/?p=2732"},"modified":"2024-11-02T00:14:39","modified_gmt":"2024-11-01T23:14:39","slug":"el-mundo-como-pregunta-una-dramaturgia-para-la-infancia-y-la-juventud-del-siglo-xxi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/el-mundo-como-pregunta-una-dramaturgia-para-la-infancia-y-la-juventud-del-siglo-xxi\/","title":{"rendered":"El mundo como pregunta. <br\/>Una dramaturgia para la infancia y la juventud del siglo XXI"},"content":{"rendered":"\n<p>\u201cEn un huerto, el adulto puede descubrir que no sabe m\u00e1s que el ni\u00f1o al que hay que explicarle todo, hasta las cosas m\u00e1s obvias, como regar o cavar un surco en el que depositar las semillas\u201d, dice la escritora Pia Pera al final de uno de sus preciosos vol\u00famenes destinados a la huerta como verdadero jard\u00edn planetario<span id='easy-footnote-1-2732' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/el-mundo-como-pregunta-una-dramaturgia-para-la-infancia-y-la-juventud-del-siglo-xxi\/#easy-footnote-bottom-1-2732' title='Pera, Pia, &lt;em&gt;Las virtudes del huerto. Cultivar la tierra es cultivar la felicidad&lt;\/em&gt;, Madrid, Errata Naturae, 2023 [2018].'><sup>1<\/sup><\/a><\/span> Y de ah\u00ed, deriva su propuesta de los huertos como escuela de ciudadan\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Comienzo esta reflexi\u00f3n a partir de algo aparentemente ajeno al hecho teatral, como es el cultivo de lo que comemos. La frase me llama la atenci\u00f3n de manera poderosa, y lo hace porque esconde una verdad que tal vez podr\u00edamos hacer extensiva a muchas de las actividades que ocupan nuestro tiempo. \u00bfNo son, pues, el teatro, la escritura, en fin la cultura, actividades igualmente nutricias? \u00bfY no esconde esta idea de la simetr\u00eda entre mundo adulto y mundo infantil una pepita de raz\u00f3n, sobre la que tal vez podr\u00edamos asentar cualquier intento de formular los principios para un teatro y una dramaturgia de la infancia y la juventud del siglo XXI?<\/p>\n\n\n\n<p>Puede parecer que he comenzado la casa por el tejado. En cierto modo s\u00ed, y quiz\u00e1 Pia Pera nos brinde en el fondo la soluci\u00f3n a todo esto que me dispongo a plantear. He anulado la dramaturgia de mi propio art\u00edculo, pues, revelando parte del desenlace. Aunque, si se me permite, creo que lo m\u00e1s interesante no es nunca la soluci\u00f3n, sino los caminos que recorremos para llegar a ella. \u00bfMe siguen?<\/p>\n\n\n\n<p>La dramaturgia es eso que hacemos para organizar un sentido en aquello que vamos a contar. Quiz\u00e1, si lo que vamos a contar es <em>el mundo<\/em>, no sea descabellado considerar que la dramaturgia es un intento de organizar un sentido para este mundo. Necesitamos cont\u00e1rnoslo porque, ay, es un mundo que nos desaf\u00eda demasiadas veces y de mil maneras distintas; y no todas para bien. Enti\u00e9ndaseme. Cuando digo <em>mundo<\/em>, pienso tambi\u00e9n en quienes lo habitamos y, por tanto, aunque sea en una medida parcial, <em>lo hacemos<\/em>. El hecho entonces es que hacemos dramaturgia, tambi\u00e9n, como una forma de entendernos a nosotros y nosotras mismas, con todo nuestro universo de creencias, autoenga\u00f1os y contradicciones. De lo anterior ya resulta deducible el hecho de que ese sentido que buscamos en la escritura no es un\u00edvoco, es decir, cada cual encuentra, con suerte, el suyo, y adem\u00e1s no ha de esperar que le valga m\u00e1s que por un tiempo. Tampoco hemos de entender la palabra \u2018sentido\u2019 como sin\u00f3nimo de <em>orden<\/em>; la dramaturgia contempor\u00e1nea est\u00e1 llena de ejemplos de lo contrario. La fantas\u00eda del mundo como lugar ordenado (cosmos) ha dado paso, definitivamente, a la del mundo como lugar inteligible o incluso meramente cognoscible. Existen ejemplos, en este \u00faltimo sentido, de escepticismo extremo: el mundo es un lugar que ni siquiera podemos aspirar a conocer, y mucho menos a entender. Pero incluso en estos casos, resulta tierno comprobar c\u00f3mo los intentos no cejan: el panorama est\u00e1 lleno de escritores y escritoras nihilistas que, no obstante, siguen escribiendo.<\/p>\n\n\n\n<p>Si pienso en los que para m\u00ed son grandes ejemplos de la dramaturgia contempor\u00e1nea dirigida a la infancia y la juventud, lo que sobre todo observo son preguntas. Y digo <em>grandes<\/em> con intenci\u00f3n. La escritura que se dirige a j\u00f3venes p\u00fablicos tiende a escamotear el conflicto, a presentar el mundo como un espacio as\u00e9ptico, carente de problemas o donde estos tienen un recorrido muy breve. Obsesi\u00f3n por la pedagog\u00eda ha habido en todas las \u00e9pocas, desde que la infancia es infancia; lo cual tampoco es tanto, ya que se trata de un concepto bastante moderno. Y se manifiesta con especial virulencia en nuestro tiempo, con todos esos empe\u00f1os m\u00e1s o menos bienintencionados \u2013no siempre tienen la apariencia de lo que son: conservadurismo moral\u2013, l\u00e9ase obsesi\u00f3n por <em>los valores<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero digo bien, porque pienso en grandes ejemplos. En ese teatro del que una sale pensando, con la incertidumbre de las dudas no resueltas. Esa dramaturgia que nos ilumina parcelas del mundo que hasta ese momento no hab\u00edamos contemplado. Si doy nombres, siempre habr\u00e1 ofensas. Aun as\u00ed, voy a aventurarme, de forma subjetiva, por la dramaturgia que a m\u00ed me transforma. Pienso en los espect\u00e1culos de La Rous, siempre; en los de Marie de Jongh, La Baldufa, Ultramarinos de Lucas, El Patio Teatro\u2026 No es la intenci\u00f3n, en lo que sigue, hacer un cat\u00e1logo exhaustivo. Una de las cosas que m\u00e1s me ilusionan es que percibo sendas que van abri\u00e9ndose, cruz\u00e1ndose e influy\u00e9ndose unas en las otras: aprendemos sin duda del trabajo de los y las compa\u00f1eras, aprendemos a formular nuestros propios interrogantes.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"750\" height=\"500\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/PD62-6-LF-1.webp\" alt=\"Amour de Marie de Jongh. Foto: Guillermo Casas. Fuente: mariedejongh.com\/\" class=\"wp-image-2734\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/PD62-6-LF-1.webp 750w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/PD62-6-LF-1-300x200.webp 300w\" sizes=\"(max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Amour<\/em> de Marie de Jongh. Foto: Guillermo Casas. Fuente: <a href=\"https:\/\/mariedejongh.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">mariedejongh.com<\/a><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Porque qu\u00e9 tenemos aqu\u00ed, sino preguntas. \u00bfDe d\u00f3nde venimos? \u00bfQu\u00e9 es el universo y d\u00f3nde est\u00e1? Es decir, \u00bfqu\u00e9 hay m\u00e1s all\u00e1 de este mundo? \u00bfY qu\u00e9 hacemos en este planeta? \u00bfExisten otros similares al nuestro? \u00bfPodemos comunicarnos con ellos? \u00bfPodemos comunicarnos aqu\u00ed, entre nosotras y nosotros? \u00bfC\u00f3mo sabemos que hablamos siempre el mismo lenguaje? \u00bfY qu\u00e9 es el dolor; lo sentimos todas y todos de la misma forma? \u00bfSeguro; c\u00f3mo podemos saber esto? \u00bfQu\u00e9 sucede cuando nos morimos? S\u00ed, s\u00ed\u2026 \u00bfPero QU\u00c9 es en realidad la muerte? \u00bfC\u00f3mo s\u00e9 que <em>yo soy yo<\/em>, y que seguir\u00e9 siendo la misma yo, aunque crezca, me salgan canas y arrugas? Mmm\u2026 Y entonces si pierdo mis recuerdos, \u00bfseguir\u00e9 tambi\u00e9n siendo yo?\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Preguntas, por otro lado, no resueltas; como grandes que son, \u00bfnos creer\u00edamos cualquier respuesta? Y, de hecho, si hubiera respuestas con las que conformarse, \u00bfseguir\u00edamos haci\u00e9ndonos las preguntas? \u00bfSeguir\u00edamos, en realidad, escribiendo?<\/p>\n\n\n\n<p>No pretendo continuar mi reflexi\u00f3n a base de preguntas encadenadas. Pero tampoco quiero mentir, ni ofrecer un retrato simplista de la cuesti\u00f3n. Y esta cuesti\u00f3n es el mundo, y es una cuesti\u00f3n bien compleja. Si pienso en la dramaturgia de este siglo XXI, constato preguntas: el mundo como lugar no resuelto.<\/p>\n\n\n\n<p>Y menos mal. Si lo pensamos, no son, intuitivamente, demasiado diferentes de las que han debido de impulsar la escritura en otras \u00e9pocas. Si nos fijamos en las preguntas, la materia esencial de lo que creamos, no hemos resuelto gran cosa a lo largo de la historia. No estoy diciendo que la infancia y la juventud del este siglo vivan en un mundo igual que el de hace doscientos o trescientos a\u00f1os. Ni tampoco que nuestra relaci\u00f3n con ellas \u2013infancia y juventud\u2013 sea la misma. Solo que, a un nivel profundo, las preguntas esenciales s\u00ed lo son: \u00bfqui\u00e9nes somos? \u00bfd\u00f3nde estamos? \u00bfqu\u00e9 pasar\u00e1 despu\u00e9s? \u00bfy mientras?<\/p>\n\n\n\n<p>Todas las especies, dice Stefano Mancuso, bot\u00e1nico experto en neurobiolog\u00eda vegetal, son inteligentes, en la medida en que desarrollan estrategias destinadas a la supervivencia. Las plantas lo hacen, de hecho, sin moverse del sitio. Comparativamente, los seres humanos somos bastante est\u00fapidos, dice el mismo autor. Frente a los cinco millones de a\u00f1os de media que una especie dura sobre la faz de la Tierra, todo parece indicar que la humanidad no superar\u00e1 los 350.000 a\u00f1os<span id='easy-footnote-2-2732' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/el-mundo-como-pregunta-una-dramaturgia-para-la-infancia-y-la-juventud-del-siglo-xxi\/#easy-footnote-bottom-2-2732' title='Izcue, Maribel, \u201cEntrevista a Stefano Mancuso\u201d, en revista &lt;em&gt;Salvaje&lt;\/em&gt; n\u00ba 21, verano 2024.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>. Y lo malo, m\u00e1s all\u00e1 de nuestra propia extinci\u00f3n, es que a nuestro paso nos hemos encargado de empeorar la vida general sobre el planeta. Hemos creado grandes ciudades como forma de vida: ecosistemas deficitarios donde generamos m\u00e1s basura de la que somos capaces de gestionar. Hemos arrasado los recursos f\u00f3siles de este mundo, hasta el punto de que nos planteamos viajar en busca de los que haya en otros. Hemos consumido de forma compulsiva, sin pararnos a pensar en la huella que esto generaba en el lugar que habit\u00e1bamos, y que precisamente por culpa de ello ahora es cada vez m\u00e1s dif\u00edcil de habitar.<\/p>\n\n\n\n<p>Hemos sofisticado las formas de hacernos da\u00f1o, tambi\u00e9n, por medio de armas cada vez m\u00e1s letales que invitan a imaginar una \u00faltima guerra, la guerra final en la que solo pulsando un bot\u00f3n cualquier vestigio de vida desaparecer\u00e1 de una vez y para siempre. Nos mostramos intolerantes, racistas y ejercemos violencia contra quien piensa o act\u00faa distinto. Seguimos erigiendo nuestra identidad en funci\u00f3n del rechazo de <em>lo otro<\/em>. Arrastramos una fractura entre norte y sur, o entre pa\u00edses que se mueren de hambre y pa\u00edses capaces de derrochar recursos; y no parecemos m\u00e1s que tendentes a poner parches a un problema que hunde sus ra\u00edces en las guerras y los conflictos coloniales hist\u00f3ricos.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, en los pa\u00edses derrochadores, la omnipresencia de la tecnolog\u00eda en la forma de comunicarnos est\u00e1 provocando un verdadero colapso de <em>la atenci\u00f3n<\/em>, una de nuestras capacidades fundamentales a la hora de relacionarnos con el resto as\u00ed como con nosotras y nosotros mismos. Vivimos en medio de un ruido molesto y constante en el que apenas conseguimos escuchamos, y cuando lo hacemos no somos capaces de retener la informaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfDesolador?<\/p>\n\n\n\n<p>Como contrapartida, hemos tomado conciencia de muchas de las cosas anteriores; cosas que antes nos parec\u00edan inevitables. Ahora consideramos que la educaci\u00f3n es una v\u00eda para la esperanza: que en el peor de los escenarios sigue siendo posible aprender, enmendar, mejorar. Que es tambi\u00e9n necesario avanzar en la democratizaci\u00f3n de muchos m\u00e1s espacios de nuestras sociedades. Mucha gente rechaza conductas y creencias intolerantes y violentas. Tenemos la convicci\u00f3n de que la libertad es un valor deseable, y que ha de ser una realidad no solo para unos pocos seres humanos: para ello, es imprescindible que venga acompa\u00f1ada por una igualdad real. En muchos lugares del mundo se plantan \u00e1rboles, jardines y huertas, de manera individual o colectiva, en un intento por revertir el estado de nuestras ciudades. Hemos tomado conciencia tambi\u00e9n de la fuerza de <em>lo com\u00fan<\/em>, con todas sus dificultades \u2013qu\u00e9 complicado es gestionar los acuerdos, lograr consensos que no ahoguen las diferencias\u2013; de la importancia de pensar juntas y juntos las soluciones que queramos darnos. Con todos los conflictos y problemas, los cuidados se revelan como la clave en el sostenimiento de la vida, m\u00e1s all\u00e1 del modelo de productivismo compulsivo que nos ha tra\u00eddo hasta donde estamos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfHay todav\u00eda esperanza?<\/p>\n\n\n\n<p>El retrato de nuestro siglo, el siglo en el que viven los ni\u00f1os, ni\u00f1as y j\u00f3venes de ahora, es complejo, desigual y parad\u00f3jico. Y no hay forma de ahondar en \u00e9l que no deje parcelas y realidades de injusticia fuera de la imagen. A quienes habitamos pa\u00edses derrochadores nos es demasiado f\u00e1cil olvidar <em>otras<\/em> latitudes.<\/p>\n\n\n\n<p>Con todo, este ser\u00eda un posible relato. Uno, que trata de organizar sentido, tambi\u00e9n. Como la dramaturgia, cuando se ve en la tarea de contarle este mundo a la infancia y la juventud. Esas preguntas, las preguntas fundamentales, primarias, a las que nos refer\u00edamos m\u00e1s arriba, no pierden de vista el estado concreto del mundo en el que vivimos. Saber qui\u00e9nes somos, c\u00f3mo nos relacionamos con quienes tenemos cerca o lejos, c\u00f3mo de comunicable \u2013y <em>escuchable<\/em>\u2013 es nuestro sufrimiento, o c\u00f3mo ser\u00e1 el mundo que leguemos a quienes vengan despu\u00e9s\u2026 son cuestiones que atraviesan esa dramaturgia para la infancia y la juventud de nuestro siglo, la dramaturgia de las grandes preguntas.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las paradojas fundamentales que, como creadores y creadoras nos acompa\u00f1a, es la de estar construyendo relatos <em>para<\/em> la infancia desde nuestra atalaya de la edad adulta. Esa contraposici\u00f3n entre las dos edades \u2013las tres, si a\u00f1adimos la juventud\u2013 es una obsesi\u00f3n para la mayor parte de dramaturgas y dramaturgos. \u00bfC\u00f3mo generar sentido para ni\u00f1os, ni\u00f1as y j\u00f3venes, desde nuestra mirada adulta? Y por mucho que en ocasiones hagamos brindis por nuestra parte ni\u00f1a, la que \u2013decimos\u2013 nos permite jugar, imaginar, inventar historias, se trata de una preocupaci\u00f3n real. \u00bfC\u00f3mo evitar las recetas? \u00bfC\u00f3mo no hacer <em>adultosplaining<\/em> desde el p\u00falpito de nuestra escritura?<\/p>\n\n\n\n<p>De nuevo, volvamos la vista a esa dramaturgia de las grandes preguntas. Las preguntas sin responder. \u00bfNo podr\u00eda ser la falta de respuestas el punto en com\u00fan entre la infancia, la juventud y el mundo adulto; lo que nos hace humanos y humanas? \u00bfEl reconocimiento de cosas como la ignorancia, la impotencia, la vulnerabilidad y la tristeza? \u00bfEsa incertidumbre con la que salimos del teatro? Ya hemos hecho alusi\u00f3n antes a lo que nos pasa a las adultas y los adultos con el miedo: tendemos a cercenar los relatos, a buscar la imagen f\u00e1cil y edulcorada, que no asuste. Pero, \u00bfqui\u00e9n tiene m\u00e1s miedo, nosotras o ellos?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY si la clave de todo fuera <em>la escucha<\/em> atenta de la propia infancia y la propia juventud? Como parte que formamos de este mundo lleno de ruido, no es f\u00e1cil. Y con todo, la escritura y el arte no constituyen sino <em>modos de mirar<\/em> el mundo y de contarlo. \u00bfC\u00f3mo hacer esto sin la escucha?<\/p>\n\n\n\n<p>Y aqu\u00ed, volvemos a las esperanzadoras palabras de Pia Pera con las que comenz\u00e1bamos. El adulto y la adulta pueden descubrir que no lo saben todo; que tambi\u00e9n dudan, se asustan, se hacen preguntas para las que no tienen soluciones. El adulto y la adulta, en realidad, ya lo saben.<\/p>\n\n\n\n<p>Una dramaturgia para la infancia y la juventud del siglo XXI busca sentido a trav\u00e9s de las preguntas, del reconocimiento de lo que est\u00e1 mal, de lo que es un problema. \u00bfQu\u00e9 pasar\u00eda si nos permiti\u00e9ramos pensar el problema entre todos y todas? Quiz\u00e1, como propon\u00eda Pia Pera en relaci\u00f3n a los huertos escolares, la dramaturgia para la infancia y la juventud pueda ser, sobre esa base, un verdadero proyecto de ciudadan\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:25px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"750\" height=\"500\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/PD62-6-LF-2.webp\" alt=\"Huerto\" class=\"wp-image-2735\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/PD62-6-LF-2.webp 750w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/PD62-6-LF-2-300x200.webp 300w\" sizes=\"(max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:25px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEn un huerto, el adulto puede descubrir que no sabe m\u00e1s que el ni\u00f1o al que hay que explicarle todo, hasta las cosas m\u00e1s obvias, como regar o cavar un surco en el que depositar las semillas\u201d, dice la escritora Pia Pera al final de uno de sus preciosos vol\u00famenes destinados a la huerta como [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":2734,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[111,110,32],"tags":[],"class_list":["post-2732","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-25-anos-las-puertas-del-drama","category-extra2","category-monografico"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2732","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2732"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2732\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2741,"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2732\/revisions\/2741"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2734"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2732"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2732"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2732"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}