{"id":2808,"date":"2024-10-23T18:19:56","date_gmt":"2024-10-23T16:19:56","guid":{"rendered":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/?p=2808"},"modified":"2024-11-02T00:15:04","modified_gmt":"2024-11-01T23:15:04","slug":"el-policia-interior","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/el-policia-interior\/","title":{"rendered":"El polic\u00eda interior"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Profesor titular de Literatura Dram\u00e1tica en la RESAD de Madrid y escritor<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:50px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Quiero advertir de antemano que este es un art\u00edculo elaborado a partir de preguntas y perplejidades que me asaltan cada vez que me dispongo a escribir un texto de creaci\u00f3n original, sea teatral o de cualquier otra \u00edndole. Preguntas que no tienen una ni un\u00edvoca respuesta. Perplejidades que me instalan en el desasosiego y me han provocado opiniones estrictamente personales, m\u00e1s o menos organizadas, m\u00e1s o menos espont\u00e1neas, seguramente no todo lo libres que yo deseara. No pretendo descubrir la p\u00f3lvora a nadie ni ser original. Es m\u00e1s: seguro que muchos y muchas se las han planteado antes y al mismo tiempo que yo. Seguro que muchos lo har\u00e1n tambi\u00e9n en tiempos futuros al enfrentarse a la p\u00e1gina en blanco. No pretendo ni dar lecciones ni herir nadie. Solo hablar a calz\u00f3n quitado conmigo mismo con la peregrina esperanza de que mi meditaci\u00f3n acaso despierte cierta complicidad en otros y otras que tambi\u00e9n se dedican al trabajo creativo, especialmente a la escritura para el teatro. Sobre todo, en aquellos y aquellas que alguna vez se han aventurado a preguntarse d\u00f3nde se encuentra la censura m\u00e1s perniciosa y castradora.<\/p>\n\n\n\n<p>La censura m\u00e1s temible ya no est\u00e1 en organismos censores visibles y reconocibles a los que llevar nuestros originales porque la democracia hace tiempo que termin\u00f3 con tales m\u00e9todos. Est\u00e1 en la interiorizaci\u00f3n por parte del creador y de la creadora de principios de rentabilidad econ\u00f3mica y, de forma m\u00e1s determinante, de aquellos que rigen la correcci\u00f3n pol\u00edtica de manera m\u00e1s o menos inconsciente, aplicados como pertenecientes a un sistema filos\u00f3fico elaborado o a una religi\u00f3n de probada infalibilidad.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"750\" height=\"419\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/PD62-10-DS-1.webp\" alt=\"Ilustraci\u00f3n de Mar\u00eda Hesse. Fuente abc.com\" class=\"wp-image-2810\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/PD62-10-DS-1.webp 750w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/PD62-10-DS-1-300x168.webp 300w\" sizes=\"(max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Ilustraci\u00f3n de Mar\u00eda Hesse. Fuente <a href=\"https:\/\/abc.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">abc.com<\/a><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:25px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 consiste la correcci\u00f3n pol\u00edtica?<\/p>\n\n\n\n<p>En principio, el t\u00e9rmino \u201cpol\u00edticamente correcto\u201d se utiliza para describir lenguaje, pol\u00edticas o medidas destinadas a evitar ofender o poner en desventaja a grupos singulares de la sociedad, considerados desfavorecidos o discriminados, especialmente los definidos por g\u00e9neros o etnias. Nace en el \u00e1mbito de la educaci\u00f3n p\u00fablica superior y universitaria en Estados Unidos en el \u00faltimo tercio del siglo XX. Podemos decir que la izquierda pol\u00edtica defiende que los conservadores usan la correcci\u00f3n pol\u00edtica para restar importancia y desviar la atenci\u00f3n al comportamiento discriminatorio que la derecha ejerce contra los grupos desfavorecidos. Es un m\u00e9todo de imposici\u00f3n que ejerce la derecha pol\u00edtica de sus propias ideas y formas de hacer sobre la izquierda progresista.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque tambi\u00e9n puede sostenerse la postura inversa; esto es, que la correcci\u00f3n pol\u00edtica es ejercida por la izquierda para coartar la difusi\u00f3n de ideas de derechas o de extrema derecha, provocando as\u00ed guerras o batallas culturales entre clases o grupos sociales y la lucha descarnada por la imposici\u00f3n de los valores, creencias o pr\u00e1cticas (en torno a temas que generan un profundo desacuerdo social, tales como la eutanasia, el aborto, las reivindicaciones feministas y LGTBI+, la pornograf\u00eda o el multiculturalismo, por poner algunos de los ejemplos m\u00e1s candentes) de uno de ellos sobre otro. Suele tomar la iniciativa quien tiene m\u00e1s poder en cada momento hist\u00f3rico. Dicha batalla deja de basarse en argumentos v\u00e1lidos racionalmente para instalarse de lleno en el abuso de poder, la propaganda populista y el revisionismo hist\u00f3rico (la manipulaci\u00f3n de hechos hist\u00f3ricos con intencionalidad pol\u00edtica) o, directamente, en el negacionismo que utiliza t\u00e9cnicas ileg\u00edtimas y torticeras, tales como presentar como aut\u00e9nticos documentos falsos, inventar razones ingeniosas pero no racionalmente demostrables para justificar lo injustificable, traducir de manera incorrecta un texto original a otros idiomas y, por supuesto, la utilizaci\u00f3n sistem\u00e1tica y organizada de las redes sociales para difundir todo ello a trav\u00e9s de los ya llamados gabinetes del odio, sistem\u00e1ticamente financiados por grupos de poder de diferentes ideolog\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfDe d\u00f3nde procede en t\u00e9rminos modernos esta actitud de exigir contenidos y formas \u201cpol\u00edticamente correctos\u201d a la ense\u00f1anza en el \u00e1mbito de la educaci\u00f3n p\u00fablica y a la creaci\u00f3n art\u00edstica en general?<\/p>\n\n\n\n<p>En un interesante trabajo titulado <em>El concepto de correcci\u00f3n pol\u00edtica en la era contempor\u00e1nea: an\u00e1lisis del discurso y de sus implicaciones para libertad de pensamiento<\/em>, Pablo Fern\u00e1ndez-Y\u00e1\u00f1ez Arce recoge las opiniones de algunos autores como Anthony Browne, Luis M. Linde o Andr\u00e9 Lapied: todos ellos coinciden en que el origen de la configuraci\u00f3n moderna de ese complejo y contradictorio fen\u00f3meno que hoy conocemos como \u201ccorrecci\u00f3n pol\u00edtica\u201d hay que situarlo en la teor\u00eda cr\u00edtica de inspiraci\u00f3n marxista emanada de la Escuela de Frankfurt<\/p>\n\n\n\n<p><em>Grosso modo<\/em>, intelectuales integrantes de dicha escuela, como Mark Horkheimer, Theodor Adorno, Herbert Marcuse, J\u00fcrgen Habermas o Erich Fromm entre otros, estaban interesados en explicar el fracaso de la revoluci\u00f3n en pa\u00edses avanzados como Alemania (mientras que s\u00ed triunf\u00f3 en Rusia) y el ascenso del fascismo y del nazismo, considerados como apoteosis aberrante del capitalismo y del sistema liberal democr\u00e1tico. Sostienen que la cultura es inseparable de su contexto social, econ\u00f3mico y pol\u00edtico. Por tanto, debe estudiarse teniendo en cuenta el sistema y las relaciones sociales que la producen. Siguiendo la tradici\u00f3n marxista que considera que la ideolog\u00eda dominante es la de la burgues\u00eda, la cultura en el sistema capitalista se convierte en gran medida en instrumento de dominaci\u00f3n sobre el proletariado y otras clases desfavorecidas.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:25px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"750\" height=\"516\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/PD62-10-DS-2.webp\" alt=\"Te\u00f3ricos de la primera generaci\u00f3n de la Escuela de Frankfurt; Friedrich Pollock, Theodor Adorno, Max Horkheimer, Leo L\u00f6wental, Erich Fromm, Franz Neumann, Herbert Marcuse y Walter Benjamin. Fuente: kosmopilis.com\" class=\"wp-image-2811\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/PD62-10-DS-2.webp 750w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/PD62-10-DS-2-300x206.webp 300w\" sizes=\"(max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Te\u00f3ricos de la primera generaci\u00f3n de la Escuela de Frankfurt; Friedrich Pollock, Theodor Adorno, Max Horkheimer, Leo L\u00f6wental, Erich Fromm, Franz Neumann, Herbert Marcuse y Walter Benjamin. Fuente: <a href=\"https:\/\/kosmospolis.com\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">kosmospolis.com<\/a> <\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Algunos pensadores de la Escuela de Frankfurt abordan dos temas cruciales:<\/p>\n\n\n\n<p>El primero es el concepto de \u201cpersonalidad autoritaria\u201d, esbozado por Fromm partiendo del psicoan\u00e1lisis, para construir un tipo psicol\u00f3gico que explicara la aparici\u00f3n del fascismo. M\u00e1s desarrollado por el psic\u00f3logo Wilhem Reich al analizar el papel autoritario y represivo del var\u00f3n en la esfera familiar, encuentra mayor complexi\u00f3n en la obra de Horkheimer <em>Autoridad, familia y otros escritos<\/em> (1936).<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo es el estudio de la Ilustraci\u00f3n con actitud cr\u00edtica, especialmente por la utilizaci\u00f3n casi exclusiva de la raz\u00f3n y lo objetivo como instrumento de an\u00e1lisis del crecimiento y avance de la sociedad occidental desde el siglo XVIII, en obras como <em>Dial\u00e9ctica de la Ilustraci\u00f3n<\/em> y <em>Eclipse de la raz\u00f3n<\/em>, ambas escritas por Horkheimer (al alim\u00f3n con Adorno la primera de ellas). Estos autores se\u00f1alan la insuficiencia de la raz\u00f3n para explicar el mundo o atrocidades humanas como las dos guerras mundiales o el holocausto nazi. Es m\u00e1s, denuncian que la raz\u00f3n fr\u00eda, sistem\u00e1tica e implacable, act\u00faa como motor de la llamada \u201csoluci\u00f3n final\u201d que determin\u00f3 el genocidio jud\u00edo, pues precis\u00f3 de meticulosa planificaci\u00f3n previa, acompa\u00f1ada de t\u00e9cnicas muy sofisticadas de adoctrinamiento, de sabia y eficaz manipulaci\u00f3n de los medios de comunicaci\u00f3n, que han servido y sirven hoy d\u00eda de ping\u00fce inspiraci\u00f3n a partidos y reg\u00edmenes totalitarios en todo el mundo. La raz\u00f3n puede convertirse en arma mort\u00edfera de destrucci\u00f3n masiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Como consecuencia, la escuela de Frankfurt tambi\u00e9n rechaza el Positivismo (surgido en pleno siglo XIX en sustituci\u00f3n del Idealismo rom\u00e1ntico, al albur del desarrollo de las ciencias experimentales y de la difusi\u00f3n de la mentalidad cient\u00edfica), por proclamar que el conocimiento debe ser solo verificable, tener utilidad pr\u00e1ctica y rechazar cualquier explicaci\u00f3n no material de la realidad. Muchos de los intelectuales que integran la Escuela de Frankfurt se decantan por negar el concepto de realidad objetiva en la medida en que subrayan la existencia de un n\u00famero infinito de posibles interpretaciones de realidades finitas, instal\u00e1ndose de lleno en el relativismo que marcar\u00e1 posteriormente la Postmodernidad transida de globalizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Horkheimer llega a proponer la irracionalidad de la raz\u00f3n (y, como consecuencia, del sistema capitalista) y cree que hay que determinar en el an\u00e1lisis de los grupos sociales qui\u00e9n sufre y qui\u00e9n hace sufrir, estudiando las relaciones de poder en el seno de las estructuras pol\u00edticas y sociales para acabar con la dominaci\u00f3n y el sufrimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Desarrollando esta idea en su obra <em>La ley del m\u00e1s d\u00e9bil<\/em> (2009), Andr\u00e9 Lapied presupone que la correcci\u00f3n pol\u00edtica pretende la protecci\u00f3n de los d\u00e9biles: los d\u00e9biles (que se definen a s\u00ed mismos como bondadosos y correctos, solo por ser vulnerables) acusar\u00e1n al fuerte de sus propias desgracias, teni\u00e9ndole por maligno y malintencionado por estar en posici\u00f3n de ejercer poder y ejercer dominio. Un principio un tanto simplista y maniqueo que parece pasar por alto la responsabilidad individual y que puede rayar en el rechazo del individualismo, ingredientes ambos esenciales de la correcci\u00f3n pol\u00edtica como veremos enseguida.<\/p>\n\n\n\n<p>Dej\u00e1ndose influir por las ideas que Anthony Browne expone en su obra <em>The Retreat of Reason<\/em>, Fern\u00e1ndez-Y\u00e1\u00f1ez Arce formula las caracter\u00edsticas fundamentales de la correcci\u00f3n pol\u00edtica que vamos a analizar aqu\u00ed por su innegable inter\u00e9s: \u00bfQu\u00e9 exigencias reclama de manera intr\u00ednseca (es decir, por su propia naturaleza, y no por su relaci\u00f3n con el otro ni con el contexto cultural en el que surge) lo pol\u00edticamente correcto?<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Browne, la correcci\u00f3n pol\u00edtica busca una <em>redistribuci\u00f3n de poder<\/em>, en detrimento de los m\u00e1s poderosos y en beneficio de los m\u00e1s d\u00e9biles, sin distingos \u00e9ticos sobre si dicho poder es leg\u00edtimo (pongamos por caso que se haya adquirido por sufragio universal democr\u00e1tico) o no, ni de si los hechos causantes de la injusticia u opresi\u00f3n est\u00e1n documentalmente probados. Solo importa la relaci\u00f3n de poder entre poderoso y vulnerable. Se trata de identificar a la v\u00edctima y de apoyarla incondicionalmente sin importar los medios puestos en pr\u00e1ctica para conseguir la anhelada redistribuci\u00f3n de poder, sin considerar el contexto en el que ha surgido la pol\u00e9mica ni, por supuesto, valorar en lo m\u00e1s m\u00ednimo si la supuesta v\u00edctima tiene alguna responsabilidad en su propia desgracia.<\/p>\n\n\n\n<p>Provoca ataques <em>ad hominem<\/em>: No se trata de refutar argumentos equivocados o falaces, sino de invalidar al propio argumentador con independencia de los argumentos que esgrima, consecuencia de la presunci\u00f3n de maldad o intencionalidad da\u00f1ina de los que se oponen a la correcci\u00f3n pol\u00edtica: acusar a alguien de intenciones escondidas o malignas, implica demonizarlo para no entablar la siempre dif\u00edcil tarea de discutir sus opiniones por muy monstruosas que nos parezcan. As\u00ed la correcci\u00f3n pol\u00edtica se \u201cencastilla\u201d en una dial\u00e9ctica protectora de superioridad moral (Browne 2006, p.7) sin tomarse el desvelo siempre ingrato de demostrarlo. Por muy err\u00f3nea que pueda ser una opini\u00f3n, silenciarla a la fuerza resulta contraproducente hasta para la opini\u00f3n m\u00e1s certera, ya que se desacredita la veracidad de esta \u00faltima, por muy ampliamente aceptada que sea, al privarle de la necesaria confrontaci\u00f3n con opiniones contrarias que reafirmen su evidente validez. Siguiendo esta l\u00ednea de pensamiento, Karl Popper en <em>Conjectures and Refutations<\/em> (1963) muestra abierta incredulidad ante la naturaleza manifiesta de la verdad o el hecho de que solo unos pocos tengan capacidad para discernirla, aseveraciones que, en su opini\u00f3n, revelan indicios de fanatismo en fase embrionaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Promueve la <em>culpa por asociaci\u00f3n<\/em>. Tal vez sea este uno de los rasgos m\u00e1s discutibles y da\u00f1inos de la correcci\u00f3n pol\u00edtica. Encontrar a alguien culpable de formular en p\u00fablico o de escribir en cualquier tipo de texto una idea perjudicial u ofensiva contra alguien, sea individuo o grupo social, implica que la persona emisora o detentadora de dicha idea es tan culpable como cualquier otra que se relacione con ella por el simple hecho de pertenecer al mismo grupo econ\u00f3mico o social, \u00e9tnico o de color de piel, a la misma orientaci\u00f3n gen\u00e9rica (sea cisg\u00e9nero, transg\u00e9nero, bisexual, homosexual o no-binario\u2026) o incluso de pertenecer a la misma comunidad religiosa, nacionalista o del pelaje que sea, provocando peligrosas generalizaciones falaces e injustas que estigmatizan a individuos que pueden no compartir la idea generadora de la pol\u00e9mica ni tener la m\u00ednima implicaci\u00f3n en el contexto.<\/p>\n\n\n\n<p>Entra\u00f1a <em>promoci\u00f3n de identidades de grupo<\/em>, caracter\u00edstica estrechamente vinculada a la culpa por asociaci\u00f3n, ya que esta \u00faltima requiere previamente la construcci\u00f3n o delimitaci\u00f3n de \u201cgrupos\u201d necesariamente muy diferentes entre s\u00ed (y cuanto m\u00e1s diferentes, mejor y m\u00e1s productivo ser\u00e1 el ataque, aunque carguemos las tintas para falsear la realidad). Delimitar identidades, forz\u00e1ndolas si fuere menester, resulta muy rentable y m\u00e1s c\u00f3modo para establecer cu\u00e1l de ellas sufre y cu\u00e1l hace sufrir, de modo que, al clasificar a un individuo, pongamos como ejemplo, \u201cpor su color de piel\u201d, ser\u00eda juzgado o considerado seg\u00fan las opiniones que el \u201cpol\u00edticamente correcto\u201d sostiene sobre la identidad o el grupo en el que lo ha incluido, y no a partir de la individualidad natural de ese ser humano con ideas propias y sentimientos concretos. As\u00ed que \u201cel ser humano es visto como producto fractal de un grupo y nunca como individuo independiente y responsable de su propio destino\u201d (Browne, 2006; p.24).<\/p>\n\n\n\n<p>Y, como consecuencia, la correcci\u00f3n pol\u00edtica supone en \u00faltima instancia un <em>rechazo frontal del individualismo<\/em>. Tambi\u00e9n da carta blanca a la legitimaci\u00f3n t\u00e1cita de los lobbies o grupos de poder que luchan por arrebat\u00e1rselo encarnizadamente unos a otros para conseguir mayor difusi\u00f3n y situaci\u00f3n de privilegio. En el mundo de la cultura es pr\u00e1ctica muy habitual, por ejemplo.<\/p>\n\n\n\n<p>Parece que la correcci\u00f3n pol\u00edtica presupone que uno es alguien en la medida en que forme parte de un grupo y que sus vicios y virtudes son pr\u00e1cticamente los del mismo. Acaso en estas coordenadas se resientan m\u00e1s de lo deseable la creaci\u00f3n individual, el esp\u00edritu libre, la libertad de elecci\u00f3n y la responsabilidad ante los propios actos. Acaso la libertad de pensamiento y de expresi\u00f3n salgan mortalmente heridas esgrimiendo la correcci\u00f3n pol\u00edtica como arma arrojadiza multidireccional de todas contra todos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfAcaso la libertad de expresi\u00f3n y de pensamiento deben tener unos l\u00edmites claros que jam\u00e1s se deben traspasar?<\/p>\n\n\n\n<p>John Stuart Mill, fil\u00f3sofo, pol\u00edtico y economista brit\u00e1nico, en su ensayo <em>Sobre la libertad<\/em> (1859), intenta establecer un principio que pueda regir de modo absoluto las relaciones entre individuo y sociedad en lo que se refiere a obligaciones morales y control pol\u00edtico. Comienza argumentando que \u201cla \u00fanica raz\u00f3n que autoriza a los hombres, individual o colectivamente, a turbar la libertad de acci\u00f3n de cualquiera de sus semejantes es la propia defensa; la \u00fanica raz\u00f3n leg\u00edtima para usar la fuerza contra un miembro de una comunidad civilizada es la de impedirle perjudicar a otros.\u201d (Mill, 1859; p.26). Sobre este principio y sus contradicciones basa Mill todo su razonamiento. Asegura que ning\u00fan ser humano puede ser obligado a actuar de determinada manera o a dejar de hacerlo, solo porque de dicha actuaci\u00f3n o abstenci\u00f3n vaya a derivarse un beneficio para s\u00ed mismo. Ni porque los dem\u00e1s opinen subjetivamente que esa coerci\u00f3n impuesta desde fuera sea prudente o justa. Solo ser\u00eda l\u00edcito intentar convencerle o incluso suplicarle para que tome una l\u00ednea de acci\u00f3n determinada pero nunca obligarle ni causarle da\u00f1o alguno en caso de que obrase de forma diferente a los deseos de los dem\u00e1s. A no ser que la conducta de dicho individuo tuviera como fin causar alg\u00fan perjuicio a otra persona. Aunque recalca Mill: \u201cpara todo lo que ata\u00f1e a su individualidad, su independencia es absoluta, siendo soberano de s\u00ed mismo, de su cuerpo y de su esp\u00edritu\u201d (Mill, 1859; p.27)<\/p>\n\n\n\n<p>Siguiendo los dictados de su mentalidad liberal, Mill asegura que la \u00fanica libertad que merece ser considerada como tal es aquella que posibilita que todo individuo busque el bien propio a su manera, sin privar a nadie de sus bienes ni frenar sus esfuerzos por obtenerlos. La especie humana ganar\u00eda en salud mental \u201csi permite que cada individuo viva como m\u00e1s le guste en vez de obligarle a vivir seg\u00fan el gusto de los dem\u00e1s\u201d (Mill. 1859; p. 29).<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:25px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"750\" height=\"750\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/PD62-10-DS-3.webp\" alt=\"John Stuart Mill\" class=\"wp-image-2812\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/PD62-10-DS-3.webp 750w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/PD62-10-DS-3-300x300.webp 300w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/PD62-10-DS-3-150x150.webp 150w\" sizes=\"(max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:25px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Como el hecho teatral es un arte colectivo en el que intervienen otras artes, me encanta recordar la distinci\u00f3n de dos libertades que hace Isaiah Berlin. Una primera, bastante ut\u00f3pica e inalcanzable, es la <em>libertad positiva<\/em>, propia del individuo que decide con plena conciencia ante cualquier dilema, impidiendo que otras fuerzas o instancias superiores decidan por \u00e9l y responsabiliz\u00e1ndose por completo de las decisiones tomadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Otra m\u00e1s realista y habitual es la llamada <em>libertad negativa<\/em>, limitada por la interposici\u00f3n de la actividad de los otros. A mayor grado de interposici\u00f3n de actividades ajenas, menor margen de actuaci\u00f3n libre tiene el dramaturgo (o la actriz o el iluminador, o la escen\u00f3grafa, etc\u00e9tera\u2026), pudiendo llegar a la coacci\u00f3n y a la opresi\u00f3n si la actividad de las dem\u00e1s profesiones que contribuyen al resultado final le dejan escaso margen de acci\u00f3n. Y, al contrario: a menor interposici\u00f3n, mayor grado de libertad negativa; es decir, mayor libertad, pero siempre por defecto.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfAcaso no resulta perniciosa la utilizaci\u00f3n de la correcci\u00f3n pol\u00edtica como m\u00e9todo de censura solapada por diferentes grupos de poder?&nbsp; \u00bfNo socava los l\u00edmites de la libertad de expresi\u00f3n, cuesti\u00f3n esta espinosa y ambigua donde las haya?<\/p>\n\n\n\n<p>Considero que establecer de antemano qu\u00e9 debe tratarse y desde qu\u00e9 punto de vista en un texto o espect\u00e1culo teatral o en cualquier otra forma de arte, implica censurar sin ambages y considerar incapaz de digerir de forma \u00e9tica y moralmente productiva a un p\u00fablico espectador o lector. Porque desconfiamos de \u00e9l desde un actitud claramente paternalista o maternalista; es decir, lo consideramos demasiado infantilizado para discernir con su propio intelecto y sin muletas ideol\u00f3gicas lo que es \u00e9ticamente rescatable de lo reprobable y da\u00f1ino.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfNo tendr\u00e1 que ver esto con el uso de las nuevas tecnolog\u00edas y la digitalizaci\u00f3n rampante como herramientas para imponer progresivamente un pensamiento \u00fanico y sojuzgar a las sociedades, en vez de para provocar un debate p\u00fablico rico y plural en torno a los problemas claves que nos aquejan, que estimule el esp\u00edritu cr\u00edtico del individuo sin cortapisas y alimente la formaci\u00f3n de una sensibilidad contradictoria, heterodoxa y tolerante?<\/p>\n\n\n\n<p>Porque nuevas tecnolog\u00edas y digitalizaci\u00f3n podr\u00edan y deber\u00edan usarse en esta segunda v\u00eda y seguro que dar\u00edan resultados formativos sorprendentes y sobresalientes. Bastar\u00eda con explotar su potencial en el sentido inverso del que habitualmente se hace. Pero interesa aturdir a los ciudadanos (que ya han pasado casi exclusivamente a \u201ccategor\u00eda de clientes\u201d) con nuevos programas y aplicaciones que les mantienen ocupados en una actividad febril de \u201caprendizaje continuo\u201d que no deja espacio para la reflexi\u00f3n, no vayan de pronto a reivindicar sus derechos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo general, me atrevo a decir que cualquier autor o autora actual asume de manera mucho m\u00e1s inconsciente de lo que piensa (en el mejor de los casos) o mucho m\u00e1s consciente de lo que creemos nosotros (en el peor) que el p\u00fablico actual no est\u00e1 culturalmente preparado para, por ejemplo, digerir y relativizar un texto del Barroco en su formato y concepci\u00f3n ideol\u00f3gica originales, entreg\u00e1ndose al goce est\u00e9tico y a la actitud cr\u00edtica con el mismo ah\u00ednco. De ah\u00ed la proliferaci\u00f3n actual de adaptaciones, por poner un ejemplo entre los m\u00e1s frecuentes, de cl\u00e1sicos (y contempor\u00e1neos considerados can\u00f3nicos) desde los sesgos ideol\u00f3gicos m\u00e1s variados, que incluyen recetas sobre lo que hay que pensar, cercenado la complexi\u00f3n que toda obra de arte debe provocar en la mente y el esp\u00edritu de un espectador o consumidor adulto, evitando as\u00ed que saque sus propias e intransferibles conclusiones, como personal, contradictoria e intransferible es la experiencia de su recepci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En resumidas cuentas, de manera m\u00e1s o menos inconsciente, la dramaturga o el dramaturgo actuales ha interiorizado la correcci\u00f3n pol\u00edtica y, como consecuencia ineludible, el hecho de que el espectador nunca o casi nunca es un adulto con todo lo que esto implica, coartando de manera radical su libertad de expresi\u00f3n y construyendo poco a poco un polic\u00eda interior que act\u00faa de censor y allana el camino sobremanera a las medidas coercitivas que el medio teatral impone desde fuera, la mayor\u00eda de ellas transversalmente traspasadas por el fantasma, m\u00e1s o menos carnal, de la rentabilidad econ\u00f3mica.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY cu\u00e1les son dichas medidas coercitivas de \u00edndole externo?<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed entramos en un terreno minado, estrechamente vinculado al hecho de que la escritura para el teatro (la escritura a secas) es una profesi\u00f3n (como la de actor o actriz, guionista, pintor, escultor, cineasta, bailar\u00edn o bailarina, core\u00f3grafa, tramoyista o atrezzista, escen\u00f3grafo, iluminadora, regidora\u2026) que debe permitir a quienes la practican vivir de ella con un salario justo y digno. Y ya sabemos todes que vivir dignamente de escribir para el teatro no es algo f\u00e1cil ni habitual, como sabemos que solo menos de un diez por ciento de los y las profesionales que se dedican a la interpretaci\u00f3n actoral puede vivir de ello. Ganarse la vida escribiendo teatro o, al menos, escribiendo teatro como fuente principal de ingresos, implica sin duda hacer concesiones a las instituciones p\u00fablicas que pueden programar nuestros textos, a productores teatrales y distribuidores, a empresarios due\u00f1os de locales de representaci\u00f3n si hablamos del sector privado. Y, sobre todo y en \u00faltima instancia, a los gustos del p\u00fablico, que parece tener la \u00faltima palabra.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY por qu\u00e9 parece tener la \u00faltima palabra? \u00bfPorque nos llena los bolsillos si acude en masa?<\/p>\n\n\n\n<p>Compete a las instituciones p\u00fablicas la preservaci\u00f3n del patrimonio y exhibici\u00f3n de la escritura teatral espa\u00f1ola de todas las \u00e9pocas sin imponer censura de ning\u00fan tipo, cosa muy f\u00e1cil de decir, pero a todas luces imposible de llevar a la pr\u00e1ctica sin suscitar desacuerdos ni conflictos. Todo buen gestor sabe que la selecci\u00f3n de unos t\u00edtulos implica la exclusi\u00f3n de otros. Y que los criterios de selecci\u00f3n llevan un ineludible gen censor m\u00e1s o menos desarrollado, condicionado por la dotaci\u00f3n econ\u00f3mica del presupuesto y el n\u00famero de espect\u00e1culos posibles por temporada, solo por citar los m\u00e1s inmediatos con los que se debe lidiar. Como consecuencia, toda buena gestora cuenta con una \u201ccensura indirecta\u201d inevitable como punto de partida que podr\u00eda rebajarse progresivamente con la <em>atenci\u00f3n a<\/em> y <em>programaci\u00f3n de<\/em> los t\u00edtulos excluidos en temporadas posteriores. Todes sabemos que la b\u00fasqueda pertinaz de este equilibrio en la programaci\u00f3n no acabar\u00eda por completo con el descontento, aunque contribuir\u00eda a desactivarlo en gran medida. En las dificil\u00edsimas tareas por siempre cuestionables de direcci\u00f3n art\u00edstica y gesti\u00f3n econ\u00f3mica de un teatro p\u00fablico, este parece dibujarse como el menos malo de los escenarios posibles. Porque lo mejor es enemigo de lo bueno.<\/p>\n\n\n\n<p>En teor\u00eda, parece razonable pensar que la rentabilidad econ\u00f3mica no debe primar en la elaboraci\u00f3n de la programaci\u00f3n de un teatro p\u00fablico ni mucho menos en un Centro Dram\u00e1tico Nacional ideal que luche por la formaci\u00f3n de nuevos p\u00fablicos y se arriesgue con textos de calidad innegable, en todas las lenguas oficiales del estado, que aborden la compleja diversidad de la creaci\u00f3n esc\u00e9nica contempor\u00e1nea (o, por lo menos, que no den protagonismo exclusivo a los que se instalan c\u00f3modamente en propuestas tradicionales m\u00e1s vinculadas, en principio, a la b\u00fasqueda del \u00e9xito de taquilla), sin caer excesivamente en lo cr\u00edptico (cualidad de lo que es oscuro y enigm\u00e1tico) ni en el solipsismo (forma radical de subjetivismo seg\u00fan la cual solo existe aquello de lo que es consciente el propio yo creador, sin tener en cuenta a los dem\u00e1s ni al entorno social circundante). No. No parece muy id\u00f3neo para ninguna instituci\u00f3n p\u00fablica generadora de cultura lastrar su actividad con el filtro exclusivo de la rentabilidad econ\u00f3mica (\u00bflastrar o incentivar?). Tampoco para ning\u00fan teatro p\u00fablico por deficitario que resulte. Porque el fin \u00faltimo debe ser la formaci\u00f3n del ciudadano en el conocimiento y la diversidad, estimulando la libertad de elecci\u00f3n y la construcci\u00f3n de un criterio personal que le instalen para siempre en una edad adulta responsable y tolerante. Qu\u00e9 bienintencionado, dir\u00e1n ustedes. Y qu\u00e9 bonito e ingenuo suena dicho, apostillo yo.<\/p>\n\n\n\n<p>Parecer\u00eda (y tradicionalmente lo ha sido) que la rentabilidad econ\u00f3mica es m\u00e1s propia del teatro que se hace desde la empresa privada, aunque \u201ccomercialidad\u201d no tenga por qu\u00e9 ser sin\u00f3nimo de \u201cbaja calidad\u201d. Se habla de un retroceso del sector desde principios de la d\u00e9cada de los noventa, culpabilizando al papel intervencionista del estado con la creaci\u00f3n de centros dram\u00e1ticos nacionales o regionales, festivales y redes de exhibici\u00f3n. Pero si analizamos el sector privado actual y lo comparamos con el existente en las d\u00e9cadas de los sesenta, setenta, ochenta del pasado siglo, comprobaremos la dr\u00e1stica disminuci\u00f3n de empresarios privados que se arriesguen con sus propios medios sin recibir subvenci\u00f3n alguna. La desaparici\u00f3n de locales y salas de titularidad privada en la mayor\u00eda de las capitales de provincia, salvo Madrid y Barcelona (que mantienen alto nivel de actividad esc\u00e9nica comparadas con el resto, aunque hayan perdido muchos espacios privados de exhibici\u00f3n, especialmente la primera), acaso Valencia, provocan que la empresa privada se acoja a la red de teatros p\u00fablicos para distribuir sus espect\u00e1culos y que los pagos puedan llegar a demorarse m\u00e1s de quince meses.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfAcaso existen en puridad lo p\u00fablico y lo privado en esta \u00e9poca l\u00edquida nuestra en la que las estructuras se fagocitan, disuelven y transforman a velocidad de v\u00e9rtigo en busca de la rentabilidad econ\u00f3mica?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfNo son acaso la precariedad y la auto explotaci\u00f3n, a las que tanto contribuyen las redes sociales, rasgos distintivos de la creaci\u00f3n art\u00edstica en nuestra era digital?<\/p>\n\n\n\n<p>Todos estos condicionantes influyen en lo que escribimos. De ah\u00ed que abunden los mon\u00f3logos o las piezas con un m\u00e1ximo de tres personajes para abaratar costes de producci\u00f3n. Pero la censura m\u00e1s castradora y letal es la que nos imponemos nosotros mismos, sin saber c\u00f3mo mantener a raya a nuestro polic\u00eda interior, moldeado en la correcci\u00f3n pol\u00edtica, en nuestros miedos at\u00e1vicos y en nuestros prejuicios. Espero no haber sido pol\u00edticamente correcto.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:50px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>BIBLIOGRAF\u00cdA ESENCIAL<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Berlin, Isaiah. <em>Dos conceptos de libertad. <\/em>1958.<\/p>\n\n\n\n<p>Browne, Anthony. <em>The Retreat of Reason, Political Correctness and the Corruption of Public Debate in Modern Britain. <\/em>Londres: Civitas:Institute for the Study of Civil Society, 2006.<\/p>\n\n\n\n<p>Fern\u00e1ndez-Y\u00e1\u00f1ez Arce, Pablo: \u201cEl concepto de correcci\u00f3n pol\u00edtica en la era contempor\u00e1nea: an\u00e1lisis del discurso y de sus implicaciones para la libertad de expresi\u00f3n\u201d <a href=\"https:\/\/repositorio.comillas.edu\/xmlui\/bitstream\/handle\/11531\/47391\/TFG%20%20Fernandez-Yanez%20Arce%2c%20Pablo.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">repositorio.comillas.edu<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Lapied, Andr\u00e9. <em>La ley del m\u00e1s d\u00e9bil. Genealog\u00eda de los pol\u00edticamente correcto. <\/em>Tres Fronteras, 2009.<\/p>\n\n\n\n<p>Linde, Luis M. \u00abAnimal grotesco, pero feroz.\u00bb <em>Revista de Libros. <\/em>11 de noviembre de 2011. <a href=\"https:\/\/www.revistadelibros.com\/articulos\/lo-politicamente-correcto-empezo-en-franfort-y-hoy-se-puede-aplicar-a-todo\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">revistadelibros.com<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Mill, John Stuart. <em>Sobre la Libertad<\/em>, Ediciones Akal S. A. 2014.<\/p>\n\n\n\n<p>P\u00e9rez Rasilla, Eduardo: \u201cTeatro p\u00fablico y teatro privado. Opiniones para un debate\u201d en revista Arbor CLXXVII (marzo-abril 2004).<\/p>\n\n\n\n<p>P\u00e9rez Coterillo, Mois\u00e9s (s.a.): Los teatros de Madrid. 1982-1994, Madrid, FAES.<\/p>\n\n\n\n<p>P\u00e9rez Coterillo, Mois\u00e9s, Fern\u00e1ndez Torres Alberto et al. (1990): \u00abTeatros p\u00fablicos: la crisis de un modelo \u00ab. (Monogr\u00e1fico sobre el teatro p\u00fablico), en <em>El p\u00fablico<\/em>, n. 78, mayo-junio, p\u00e1g. 1.<\/p>\n\n\n\n<p>Popper, Karl. <em>Conjectures and Refutations: The Growth of Scientific Knowledge. <\/em>1963.<\/p>\n\n\n\n<p>Zafra, Remedios. <em>El entusiasmo. Precariedad y trabajo creativo en la era digital<\/em>. Anagrama ensayo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Profesor titular de Literatura Dram\u00e1tica en la RESAD de Madrid y escritor Quiero advertir de antemano que este es un art\u00edculo elaborado a partir de preguntas y perplejidades que me asaltan cada vez que me dispongo a escribir un texto de creaci\u00f3n original, sea teatral o de cualquier otra \u00edndole. 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