{"id":3306,"date":"2025-12-03T12:43:55","date_gmt":"2025-12-03T11:43:55","guid":{"rendered":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/?p=3306"},"modified":"2025-12-17T19:18:49","modified_gmt":"2025-12-17T18:18:49","slug":"odesa-hilos-de-sangre-de-esmeralda-gomez-souto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/odesa-hilos-de-sangre-de-esmeralda-gomez-souto\/","title":{"rendered":"<em>Odesa\/Hilos de Sangre<\/em> de Esmeralda G\u00f3mez Souto"},"content":{"rendered":"\n<div style=\"height:50px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignleft size-full is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"451\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/PD63-22-AP-1.webp\" alt=\"Odesa. 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Se lamenta de no poder sentir nostalgia por una vida futura y promisoria, que ha sido truncada. Se presenta ante su madre con la angustia p\u00f3stuma de que no se siente percibida, tal como ocurre en el cine con la aparici\u00f3n de los muertos entra\u00f1ables que ejercen un papel de gu\u00eda espiritual. Y es de agradecer que esta obra se zambulla desde la primera acotaci\u00f3n en un tema tan orillado en el teatro espa\u00f1ol como es el del terrorismo de estado con su consecuente maquinaria represiva que tritura cualquier atisbo de disidencia. Son pocas las obras en lengua espa\u00f1ola que han abordado con la valent\u00eda y econom\u00eda formal con que lo hace G\u00f3mez Souto. Vale la pena recordar algunos t\u00edtulos como <em>La doble historia del Doctor Valmy<\/em> de Buero, <em>La muerte y la doncella<\/em> de Ariel Dorfman<em>, Tejas verdes<\/em> de Ferm\u00edn cabal, <em>La paz perpetua<\/em> de Juan Mayorga, <em>Y mi voz quemadura<\/em> de quien esto escribe. A pesar de que el top\u00f3nimo de resonancias griegas que da t\u00edtulo a la obra, Odesa, nos lleva a pensar en un lugar perfectamente delimitado, nada m\u00e1s lejos de esa realidad. Pues la casi absoluta falta de referencias localistas, nos lleva a un espacio indeterminado en donde un r\u00e9gimen de terror ha echado profundas ra\u00edces, un lugar que pod\u00eda ser cualquier lugar: La Argentina, Chile o Brasil que sufrieron unas dictaduras neoliberales en los setenta y ochenta o la Espa\u00f1a tardofranquista. <strong>&nbsp;<\/strong>Pero si el tema nos resulta novedoso, todav\u00eda es mucho m\u00e1s interesante la utilizaci\u00f3n del tiempo in extrema res o tiempo regresivo tan cultivado en el cine polic\u00edaco y tan poco utilizado en nuestro teatro actual. Y lo m\u00e1s interesante de este recurso es que se invierte el sentido tradicional de la intriga. Ya no interesa tanto la pregunta: qu\u00e9 es lo que puede ocurrir despu\u00e9s- pues desde el principio, conocemos la muerte de la protagonista en condiciones de extrema crueldad- sino c\u00f3mo o por qu\u00e9 pudo o tuvo que ocurrir eso que ocurri\u00f3. Con lo cual el presente esc\u00e9nico est\u00e1 profundamente alterado y contaminado, no por el pasado, sino por un futuro que ya conocemos y que hace mucho m\u00e1s inc\u00f3modo ese aqu\u00ed y ese ahora. Y asimismo tambi\u00e9n contribuye a ese devenir retrospectivo atestiguar c\u00f3mo la madre se va desconcienciando hasta caer en el c\u00f3modo apoliticismo acr\u00edtico de la mediana burgues\u00eda, mientras que la hija se va implicando mucho m\u00e1s en el activismo pol\u00edtico desde su posici\u00f3n de m\u00e9dica en un hospital que atiende a las v\u00edctimas de esa maquinaria brutal y violenta. Y precisamente las pos anticipaciones y pos premoniciones funestas de la madre, y escribo pos porque ya el desenlace ha sido anunciado desde el principio, hacen que se redoble en el espectador una sensaci\u00f3n de angustia, de destino irrenunciable que respira en el personaje de la madre y que se contagia al espectador al final de cada escena&#8230; Y como en las dictaduras m\u00e1s pavorosas hay que aterrorizar haciendo del terror un espect\u00e1culo visible, implacable, cruento y ostentoso.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Hilos de sangre<\/em>, la segunda obra del tomo, que, como se cuenta en el libro, ha sido puesta en escena por la compa\u00f1\u00eda Riesgo Teatro de Zaragoza.&nbsp; Parte del poema <em>Thamar y Amn\u00f3n<\/em> de Federico Garc\u00eda Lorca, que daba fin a su <em>Romancero Gitano<\/em> y del relato b\u00edblico de estos personajes. Un relato b\u00edblico que ha tenido numerosas reescrituras a lo largo de la historia y que ha servido para que este caso sirva como uno de los paradigmas de la agresi\u00f3n sexual contra las mujeres dado que la violaci\u00f3n se da en el \u00e1mbito de la familia (son hermanos) y que ocurre entre personajes m\u00edticos marcados por el ojo de Dios (son hijos del Rey David). El recorrido dramat\u00fargico donde la tragedia m\u00edtica, el lirismo apasionado y la denuncia social conviven de una forma arm\u00f3nica y eficaz es desarrollado en nueve escenas o tr\u00e1nsitos. Comienza con una Thamar ya ultrajada, ya violentada por su hermano. De all\u00ed, y pasando, por primera vez, tanto por el relato b\u00edblico como por la sucesi\u00f3n de hechos comparables de la realidad contempor\u00e1nea, el texto camina hacia la infancia de ambos personajes. Buscando all\u00ed la ra\u00edz \u00faltima de un crimen repetido hasta la saciedad y que suele quedar impune: el patriarcado. La designaci\u00f3n desde el nacimiento de una diferencia entre lo masculino y lo femenino, lleva a darle al hombre privilegios y derechos de satisfacci\u00f3n de sus impulsos y deseos negando a la mujer la capacidad de poner coto a los mismos seg\u00fan sus propios deseos y voluntades. El hombre convertido en depredador y la mujer en v\u00edctima del acoso, el abuso y la violaci\u00f3n. El texto es, en parte, como una tragedia griega, un canto colectivo, un oratorio en el que un grupo de oferentes lanzan al p\u00fablico su historia para un juicio colectivo vinculando el teatro a un rito social cercano a lo sagrado. Esmeralda ha sabido tambi\u00e9n, como Federico, usar tonos y recursos distintos, combin\u00e1ndolos con tino en un mismo texto. Del tono apolog\u00e9tico, de los momentos m\u00e1s directos de la protagonista al p\u00fablico, al tono casi farsesco con el que David nos cuenta su historia con Betsab\u00e9. De los momentos en que se apela a la l\u00edrica popular, con textos del Cancionero, de Tirso de Molina o del mismo Lorca, a los textos escritos por Esmeralda cercanos a la narrativa contempor\u00e1nea y a los relatos autobiogr\u00e1ficos de casos que o\u00edmos sin parar en las noticias. La trama crece con buen tr\u00e1nsito, como en las grandes tragedias, con el crimen y la venganza ya anunciados, pero con la sorpresa y el estupor v\u00edrgenes al o\u00edr lo que sucede y c\u00f3mo sucede. Dolor del o\u00eddo emp\u00e1tico que sufre leyendo c\u00f3mo se cuenta lo que se cuenta. Un texto que conmueve, de una autora que demuestra sabidur\u00eda esc\u00e9nica, rotundidad de discurso e implicaci\u00f3n social.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Odesa\/Hilos de Sangre de Esmeralda G\u00f3mez Souto Ediciones Invasoras n\u00ba 161, 2025 No puede empezar Odesa, el drama de Esmeralda G\u00f3mez Souto, de forma m\u00e1s desgarradora. 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