{"id":3392,"date":"2025-12-11T19:14:04","date_gmt":"2025-12-11T18:14:04","guid":{"rendered":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/?p=3392"},"modified":"2025-12-17T18:57:24","modified_gmt":"2025-12-17T17:57:24","slug":"el-teatro-privado-en-1975-una-mirada-desde-2025","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/el-teatro-privado-en-1975-una-mirada-desde-2025\/","title":{"rendered":"El teatro privado en 1975. <\/br>Una mirada desde 2025"},"content":{"rendered":"\n<div style=\"height:50px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Transcurridos cincuenta a\u00f1os desde el final de la dictadura parece oportuno mirar hacia atr\u00e1s y recordar cu\u00e1l era la situaci\u00f3n del teatro en Espa\u00f1a a mediados de los setenta, si no para comparar,\u00a0pues se trata de per\u00edodos muy distintos por razones en las que no es necesario insistir,\u00a0al menos\u00a0para reflexionar sobre las dificultades y las carencias que se advert\u00edan en el teatro espa\u00f1ol del momento y tambi\u00e9n sobre sus logros, sus proyectos, sus horizontes y sus deseos y el modo en el que este teatro ha evolucionado hasta nuestros d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Como es sabido, contamos en la actualidad con tres modelos teatrales: los teatros p\u00fablicos, los teatros privados de car\u00e1cter predominantemente comercial (sin que esta denominaci\u00f3n suponga <em>a<\/em> <em>prior<\/em>i ninguna minusvaloraci\u00f3n) y los teatros alternativos. Los tres modelos presentan perfiles bien definidos, aunque pudieran se\u00f1alarse zonas fronterizas en las que esos l\u00edmites se desdibujan. Los dos primeros modelos exist\u00edan en 1975, aunque ha variado notablemente la proporci\u00f3n entre uno y otro. El teatro alternativo surge con posterioridad, en parte como heredero del Teatro Independiente, entonces en pleno auge y hoy subsumido en el teatro p\u00fablico, en el privado y en el alternativo. Nos ocuparemos aqu\u00ed del teatro privado, puesto que otros trabajos de la revista atender\u00e1n a las dem\u00e1s modalidades y, por razones metodol\u00f3gicas,\u00a0acotaremos el espacio a la ciudad de Madrid. Dada la naturaleza de esta publicaci\u00f3n, lo analizaremos desde la perspectiva del\u00a0autor espa\u00f1ol vivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Con alguna frecuencia cuando se estudia el teatro en un determinado per\u00edodo, o incluso cuando se aborda la obra de un dramaturgo o\/a o un director\/a de escena, se propende a tratarlo como si fuera un fen\u00f3meno aislado, ajeno lo que sucede en otros territorios de la cultura o de la sociedad. Sin embargo, este teatro se desarrolla en unas circunstancias hist\u00f3ricas muy precisas. Si la presencia de la tardo modernidad y el capitalismo avanzado es perceptible en cualquiera de las manifestaciones de la cultura y, por supuesto, tambi\u00e9n en los escenarios, tal vez sea en el teatro privado donde se advierta con mayor nitidez, puesto que, aunque el teatro p\u00fablico y el alternativo en modo alguno son impermeables a su influencia, esta parecer\u00eda atemperarse ligeramente en el primero por su atenci\u00f3n a un repertorio y\u00a0su voluntad de insertarse en una tradici\u00f3n cultural heredada, y en el segundo, por su voluntad de abrir nuevos caminos que transgredan los l\u00edmites del tiempo actual.<\/p>\n\n\n\n<p>Las tres notas con las que el fil\u00f3sofo Gianni Vattimo resume la tardo modernidad, podr\u00edan aplicarse al teatro al que nos referimos: un pensamiento de fruici\u00f3n, un pensamiento de contaminaci\u00f3n y un debilitamiento de la realidad.\u00a0Otros te\u00f3ricos y pensadores aportan notas que podr\u00edamos reconocer tambi\u00e9n con facilidad en la escena, as\u00ed la tendencia al pastiche y a la iron\u00eda estable de que habla Jameson o la crisis de la representaci\u00f3n, de que trata Baudrillard. Un an\u00e1lisis medianamente riguroso de la condici\u00f3n posmoderna del teatro espa\u00f1ol actual requerir\u00eda, claro est\u00e1,\u00a0un espacio mucho m\u00e1s amplio y, como antes se dec\u00eda, una pluma mejor cortada. Las pretensiones de este trabajo son mucho m\u00e1s modestas.\u00a0B\u00e1stenos ahora con observar c\u00f3mo su\u00a0programaci\u00f3n y sus manifestaciones responden b\u00e1sicamente a estos criterios y c\u00f3mo la cr\u00edtica ha dejado de tener el papel que ten\u00eda hace ya alguna d\u00e9cadas Esta programaci\u00f3n tiende a cambiar con rapidez, a ofrecer muchas producciones distintas (algunos de los teatros privados disponen de varias salas, lo que contribuye a esa impresi\u00f3n de diversidad, e incluso de v\u00e9rtigo,\u00a0que acent\u00faa la sensaci\u00f3n de que las posibilidades para elegir son casi inagotables),\u00a0lo cual constituye una manera de reflejar el estado de perpetuo presente \u2013sin futuro ni pasado\u2013 caracter\u00edstico de la modernidad tard\u00eda. Ciertamente no faltan las excepciones y algunos espect\u00e1culos de calidad permanecen durante semanas en la programaci\u00f3n o se reponen un tiempo m\u00e1s tarde. Por lo dem\u00e1s, predomina un teatro que pudi\u00e9ramos considerar placentero. O bien se trata de un teatro ligero, destinado a causar la risa inmediata (es significativo advertir c\u00f3mo muchos de los teatros utilizan en sus reclamos precisamente esa referencia al humor directo) o bien se busca el deslumbramiento o la fascinaci\u00f3n del espectador en espect\u00e1culos de gran formato, singularmente los musicales, pero en este tipo de trabajos no se advierte por lo general la presencia del autor espa\u00f1ol contempor\u00e1neo. Es abrumador el predominio de la comedia \u2013apenas se escenifican dramas\u2013, que comparte cartel con los espect\u00e1culos unipersonales (a los que con frecuencia se aplica impropiamente la denominaci\u00f3n de mon\u00f3logos), con los ejercicios de improvisaci\u00f3n, con las dramatizaciones de materiales no compuestos en principio\u00a0para la escena, con los espect\u00e1culos de magia, con los musicales (de diversos formatos), etc. Es notoria la ausencia de criterios relacionados con alguna forma de jerarqu\u00eda o con el repertorio.\u00a0No suelen poblar las carteleras dramaturgos sancionados con el prestigio que otorga una trayectoria s\u00f3lida o la condici\u00f3n can\u00f3nica que proporcionan los estudios especializados, las ediciones en sellos de calidad reconocida, los premios, etc.\u00a0Ciertamente no conviene generalizar: los teatros privados han estrenado a autores como Jordi Galcer\u00e1n, Ignacio Amestoy, Jos\u00e9 Sanchis Sinisterra, Marc Angelet, Cristina Clemente, \u00cd\u00f1igo Guardamino, Pau Mir\u00f3, Denise Despeyroux, Eduardo Gal\u00e1n, Javier Daulte, etc., sin embargo, una consulta a la programaci\u00f3n en las fechas en las que redacto estas l\u00edneas\u00a0permiten comprobar que esta deja poco espacio a una autor\u00eda can\u00f3nica. Ser\u00eda injusto, no obstante, ignorar la presencia de dramaturgos\/as que plantean propuestas que atraen a un p\u00fablico y funcionan bien esc\u00e9nicamente. En la cartelera figuran nombres como David Barreiro, Jos\u00e9 Warletta, Melanie Olivares, Isabel Guardiola, Ana Rivas, Manuel Benito u Olivia Lara, por ejemplo.\u00a0Adem\u00e1s, en el haber de los teatros privados ha de destacarse la nutrida presencia del teatro infantil (o teatro para la infancia y la juventud, de un teatro familiar, para todos los p\u00fablicos, denominaciones que resultan m\u00e1s apropiadas),\u00a0que felizmente ha ido haci\u00e9ndose presente a lo largo de estas \u00faltimas d\u00e9cadas con producciones de mayor calidad cada vez. Por lo que ata\u00f1e a la\u00a0especificidad de la situaci\u00f3n espa\u00f1ola, no es preciso insistir en que la principal diferencia entre el teatro actual respecto al teatro en 1975 es el paso de la dictadura a una sociedad\u00a0democr\u00e1tica, lo que lleva consigo la supresi\u00f3n de la censura \u2013el caballo de batalla del teatro en 1975\u2013 y\u00a0la libertad de expresi\u00f3n. Ciertamente sobre este horizonte de libertades se ciernen algunos nubarrones y amenazas, desde la intimidaci\u00f3n m\u00e1s o menos burda de grupos integristas en lo pol\u00edtico o en lo religioso hasta los aparentemente m\u00e1s sutiles condicionantes econ\u00f3micos.\u00a0O la mucho m\u00e1s insidiosa autocensura. Aunque la situaci\u00f3n actual no admite en modo alguno parang\u00f3n con la feroz coerci\u00f3n ejercida por la dictadura franquista, la lucha por la libertad en el teatro es una empresa que requiere un esfuerzo permanente, tambi\u00e9n en democracia.\u00a0Como ha expresado de manera muy gr\u00e1fica la fil\u00f3sofa Marina Garc\u00e9s: \u201cEl consenso es la censura cuando todo se puede decir\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1l era la situaci\u00f3n en el teatro privado en torno a 1975? Ha de recordarse que los teatros p\u00fablicos se reduc\u00edan entonces al Espa\u00f1ol y al Mar\u00eda Guerrero.\u00a0En el volumen\u00a0de <em>El espectador y la cr\u00edtica<\/em>, que\u00a0compilaba Francisco \u00c1lvaro, correspondiente a 1975 se consignan veinticinco teatros privados, aunque cinco de ellos se dedican a la revista.\u00a0Algunos de estos\u00a0espacios desaparecieron o dejaron de funcionar como teatros: el Arniches, el Benavente, el Barcel\u00f3, el Teatro Club, el C\u00f3mico, el Eslava, el Infanta Beatriz o el Valle-Incl\u00e1n. El Teatro de la Comedia pas\u00f3 a ser la sede de la CNTC o el Monumental acoge a la orquesta de Radio Televisi\u00f3n Espa\u00f1ola. Los dem\u00e1s siguen funcionando\u00a0como teatros privados en la actualidad. Sin embargo, las incorporaciones de nuevos locales han sido escasas y casi todas ellas son el resultado de la conversi\u00f3n de antiguos cines en teatros, fen\u00f3meno que\u00a0hubiera parecido extra\u00f1o desde la perspectiva de 1975 y que responde tanto a una crisis de las salas cinematogr\u00e1ficas, como a una demanda creciente de espect\u00e1culos \u201cen vivo\u201d. A mediados de los setenta el teatro privado acog\u00eda una parte no desde\u00f1able del teatro de autor\u00eda espa\u00f1ola contempor\u00e1nea, aunque la cr\u00edtica demandara m\u00e1s estrenos de obras escritas por estos dramaturgos\u00a0y se quejara del exceso de producci\u00f3n extranjera, casi siempre, a juicio de los cr\u00edticos, de poca calidad y ambici\u00f3n. \u201cLa verdad es que nuestros empresarios o promotores teatrales se inclinan por los autores for\u00e1neos, y si de estos nos ofrecieran algo de mayor entidad cab\u00eda, si no la justificaci\u00f3n, s\u00ed la disculpa. Pero lo que se exhibe en nuestros escenarios es, generalmente, bazofia de lo peor. De esta forma la sensibilidad del p\u00fablico se va envileciendo\u201d, tronaba Francisco \u00c1lvaro en el a\u00f1o 1975. Ha de recordarse, sin embargo, que el a\u00f1o 1974 se exhibi\u00f3 en el Eslava, <em>Viejos tiempos<\/em>, de Harold Pinter. Y en 1975, <em>La resistible ascensi\u00f3n de Arturo Ui, <\/em>de Brecht<em>, <\/em>en el Lara; <em>Los chicos de la banda<\/em>, de Crowley, en el Barcel\u00f3; <em>El realquilado<\/em>, de Joe Orton, en el Alfil; la <em>Ant\u00edgon<\/em>a, de Anouilh, en el Reina Victoria o <em>Equus<\/em>, de Peter Shaffer en la Comedia, espect\u00e1culo dirigido\u00a0Manuel Collado, que result\u00f3 impactante y pol\u00e9mico. Los t\u00edtulos no eran precisamente bazofia.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:25px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"750\" height=\"615\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/PD63-4-EPR-1.webp\" alt=\"La resistible ascensi\u00f3n de Arturo Ui, de Bertolt Brecht. Versi\u00f3n: Camilo Jos\u00e9 Cela. Direcci\u00f3n: Peter Fitzi y Jos\u00e9 Luis G\u00f3mez. Teatro Lara de Madrid, 1975.  Foto: Manuel Mart\u00ednez Mu\u00f1oz. Fuente: CDAEM\" class=\"wp-image-3393\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/PD63-4-EPR-1.webp 750w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/PD63-4-EPR-1-300x246.webp 300w\" sizes=\"(max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>La resistible ascensi\u00f3n de Arturo Ui, <\/em>de Bertolt Brecht. Versi\u00f3n: Camilo Jos\u00e9 Cela. Direcci\u00f3n: Peter Fitzi y Jos\u00e9 Luis G\u00f3mez. Teatro Lara de Madrid, 1975.  Foto: Manuel Mart\u00ednez Mu\u00f1oz. Fuente: CDAEM.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:25px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>En los imprescindibles vol\u00famenes de <em>El espectador y la cr\u00edtica<\/em>, de Francisco \u00c1lvaro, se recogen entre los estrenos de 1974 los siguientes t\u00edtulos firmados por autores espa\u00f1oles vivos: <em>La Fundaci\u00f3n<\/em>, de Antonio Buero Vallejo (F\u00edgaro);\u00a0<em>Casa Manchada<\/em> (adaptaci\u00f3n de la novela del mismo autor: <em>Todos mor\u00edan en Casa Manchada<\/em>), de Emilio Romero (Mu\u00f1oz Seca); <em>El oso y el madrile\u00f1o<\/em>, de Antonio Mingote (Reina Victoria); <em>Se vuelve a llevar la guerra larga<\/em>, de Juan Jos\u00e9 Alonso Mill\u00e1n (Benavente); <em>La murga,<\/em> de Francisco D\u00edaz Vel\u00e1zquez y Alfonso Jim\u00e9nez Romero (Marquina); <em>Porvenir para un hijo<\/em>, de Jos\u00e9 Luis Mart\u00edn Vigil (Mu\u00f1oz Seca); <em>Fruta madura<\/em>, de Ricardo Romero (Reina Victoria), <em>Historia de un pechicidio<\/em>, de Lauro Olmo (Comedia); <em>El beb\u00e9 furioso<\/em>, de Manuel Mart\u00ednez Mediero (Alfil); <em>La muchacha sin retorn<\/em>o, de Santiago Moncada (F\u00edgaro); <em>Las c\u00edtaras colgadas de los \u00e1rboles<\/em>, de Antonio Gala (Comedia) y <em>Nueve brindis por un rey,<\/em> de Jaime Salom (Beatriz).\u00a0<em>Porvenir para un hijo<\/em>, mereci\u00f3 un amplio art\u00edculo de Mar\u00eda \u00c1ngeles S\u00e1nchez en el n\u00famero 75 de la revista <em>Rese\u00f1a<\/em>. El trabajo, si bien es cierto que se muestra muy cr\u00edtico con el texto de Mart\u00edn Vigil, pone de relieve la consideraci\u00f3n que su estreno merec\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1975, \u201ctal vez la [temporada] m\u00e1s cuajada de obras importantes en los \u00faltimos a\u00f1os\u201d, al decir de L\u00e1zaro Carreter,\u00a0se estrenaron: <em>El espa\u00f1ol y los siete pecados capitales<\/em> (adaptaci\u00f3n del libro hom\u00f3nimo del autor) de Fernando D\u00edaz Plaja (Infanta Isabel); <em>Tauromaquia<\/em>, de Juan Antonio Castro (Reina Victoria); <em>El af\u00e1n de cada noche<\/em>, de Pedro Gil Paradela (Comedia); <em>Alguien debe morir esta noche<\/em>, de Fernando Garc\u00eda Tola (Reina Victoria); <em>Una visita inmoral o la hija de los embajadores<\/em>, de\u00a0Torcuato Luca de Tena (Infanta Isabel);\u00a0<em>Esquina a Vel\u00e1zquez<\/em>, de Jos\u00e9 Mar\u00eda Bellido (C\u00f3mico);\u00a0<em>Buenas noches, Sabina<\/em>, de V\u00edctor Ruiz Iriarte (Arlequ\u00edn); <em>No le busques tres piernas al alcalde<\/em>, de Pedro Mario Herrero (Alc\u00e1zar); <em>Las hermanas de B\u00fafalo Bill<\/em>, de Manuel Mart\u00ednez Mediero (Valle-Incl\u00e1n; <em>\u00bfPor qu\u00e9 corres, Ulises?<\/em>, de Antonio Gala (Reina Victoria) e <em>Historia de unos cuantos,<\/em> de Jos\u00e9 Mar\u00eda Rodr\u00edguez M\u00e9ndez (Alfil). Los premios que, mediante votaci\u00f3n otorgaban los cr\u00edticos participantes en los vol\u00famenes a la obra estrenada por un autor espa\u00f1ol recayeron respectivamente en <em>La Fundaci\u00f3n<\/em> y <em>Las hermanas de B\u00fafalo Bill<\/em>, en ambos casos con\u00a0gran diferencia de votos entre el autor premiado y los siguientes. Entre las m\u00e1s representadas en 1974 figuran <em>Las c\u00edtaras colgadas de los \u00e1rboles <\/em>y <em>La muchacha sin retorno<\/em>, con m\u00e1s 500 funciones. <em>La Fundaci\u00f3n<\/em> super\u00f3 las 300 y <em>El beb\u00e9 furioso,<\/em> las 250. En 1975, figura tambi\u00e9n la obra de Antonio Gala en primer lugar: <em>\u00bfPor qu\u00e9 corres, Ulises?<\/em> super\u00f3 las 600 representaciones y <em>Las hermanas\u00a0de B\u00fafalo Bill<\/em>, las 500.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:25px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"750\" height=\"550\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/PD63-4-EPR-2.webp\" alt=\"El beb\u00e9 furioso, de Manuel Mart\u00ednez Mediero. Teatro Alfil de Madrid, 1974. Fot\u00f3grafo: Cabrera. Fuente: CDAEM\" class=\"wp-image-3394\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/PD63-4-EPR-2.webp 750w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/PD63-4-EPR-2-300x220.webp 300w\" sizes=\"(max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>El beb\u00e9 furioso, <\/em>de Manuel Mart\u00ednez Mediero. Teatro Alfil de Madrid, 1974. Fot\u00f3grafo: Cabrera. Fuente: CDAEM.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:25px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Es significativa\u00a0la presencia de autores espa\u00f1oles vivos de prestigio en los teatros privados y diversidad de g\u00e9neros, estilos y po\u00e9ticas que puede advertirse en esta relaci\u00f3n. Representantes de la denominada \u201cgeneraci\u00f3n realista\u201d (como tantos marbetes es susceptible de discusi\u00f3n), como Buero Vallejo, Rodr\u00edguez M\u00e9ndez o Lauro Olmo; del \u201cnuevo teatro espa\u00f1ol\u201d, como Mart\u00ednez Mediero (cuya obra fue muy estimada por la cr\u00edtica del momento), Juan Antonio Castro\u00a0o Jos\u00e9 Mar\u00eda Bellido; comedi\u00f3grafos como el ya veterano V\u00edctor Ruiz Iriarte, ya en la etapa \u00faltima de su vida esc\u00e9nica, o los exitosos Juan Jos\u00e9 Alonso Mill\u00e1n y Santiago Moncada; escritores que cultivan habitualmente, y con \u00e9xito,\u00a0otros g\u00e9neros, (aunque a algunos de ellos el teatro no les es precisamente ajeno) como Torcuato Luca de Tena, Fernando D\u00edaz Plaja, Jos\u00e9 Luis Mart\u00edn Vigil, o Emilio Romero, como el escritor y director de cien Pedro Mario Herrero o como el humorista Antonio Mingote; dramaturgos vinculados al Teatro Independiente, como Francisco D\u00edaz Vel\u00e1zquez y Alfonso Jim\u00e9nez Romero (un trabajo de Miguel Medina en el n\u00famero 77 de la revista <em>Rese\u00f1a<\/em> lo consideraba \u201cun texto de aut\u00e9nticos valores dram\u00e1ticos\u201d y \u201cuno de los hechos comerciales m\u00e1s importantes de los \u00faltimos meses, y conclu\u00eda que \u201csu duraci\u00f3n en cartel no ha correspondido al aplauso general y merecido\u201d),\u00a0o dramaturgos de m\u00e1s ardua adscripci\u00f3n a un grupo, pero de probada y solvente trayectoria como Antonio Gala o Jaime Salom, ofrecen una muestra, sin duda no completa, pero s\u00ed muy\u00a0significativa del teatro espa\u00f1ol del momento. Los estrenos de Alfonso Paso, tras sus \u00e9xitos arrolladores durante diez o doce a\u00f1os anteriores, no ten\u00edan ya acogida en\u00a0los escenarios, aunque alguna de sus obras anteriores, como <em>Ense\u00f1ar a un sinverg\u00fcenza<\/em>, siguiera cosechando \u00e9xitos de taquilla. Los supervivientes de la generaci\u00f3n de los comedi\u00f3grafos mayores \u2013Mihura, L\u00f3pez Rubio, Calvo Sotelo o el propio\u00a0Ruiz Iriarte\u2013 estaban terminando tambi\u00e9n su carrera teatral, aunque algunos cr\u00edticos, con una cierta dosis de nostalgia, los reclamaran. La nueva generaci\u00f3n de dramaturgos, muchos de ellos vinculados al Teatro Independiente, mostraba sus obras en\u00a0el Peque\u00f1o Teatro Magallanes o en los ciclos que \u00c1ngel Garc\u00eda Moreno programaba en el Teatro Alfil (no recogemos aqu\u00ed la producci\u00f3n del Teatro Independiente, que encuentra su lugar en otro art\u00edculo de este bloque monogr\u00e1fico). Por lo dem\u00e1s, es revelador que Francisco \u00c1lvaro, al tiempo que reclama la presencia de Mihura y de Ruiz Iriarte, se interese por dramaturgos como Mart\u00ednez Mediero,\u00a0cuyos estrenos proporcionan al cr\u00edtico un \u201cmotivo de alegr\u00eda\u201d o Rodr\u00edguez M\u00e9ndez, a prop\u00f3sito de\u00a0quien escribe, no sin enfado,\u00a0que \u201clos empresarios de Madrid, en colaboraci\u00f3n con la censura, parece que se hubieran puesto de acuerdo para negar a este autor (y no s\u00f3lo a este, claro) el pan y la sal\u201d. L\u00e1zaro Carreter, desde las p\u00e1ginas de <em>La Gaceta Ilustrada<\/em>, proclamaba que <em>Historia de unos cuantos<\/em> \u201ces, sin duda, una de las tres o cuatro piezas\u00a0que deben verse por todos en esta temporada madrile\u00f1a\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Si la sociedad de 2025 ofrece una cierta impresi\u00f3n crepuscular,\u00a0o al menos reiterativa, el teatro de 1975 ofrece la imagen de un pa\u00eds en proceso de cambio, en el que tantas cosas del pasado se desvanecen r\u00e1pidamente mientras otras pugnan por mantenerse y otras m\u00e1s por abrirse camino. El teatro vive una agitaci\u00f3n notable, como sucede con la sociedad misma. La huelga de actores constituye sin duda un ejemplo fehaciente de ello. Por lo dem\u00e1s, los debates y los incidentes suceden. Entre estos \u00faltimos puede recordarse el atentado ultraderechista que sufri\u00f3 el 2 de marzo del 76 el teatro Valle-Incl\u00e1n, en el que se representaba la mencionada <em>Las hermanas de B\u00fafalo Bill<\/em>, de Mart\u00ednez Mediero, estrenada en 1975. Francisco \u00c1lvaro mostraba su perplejidad y su repudio en su comentario de la obra: \u201cun grupo de personas &#8216;no identificadas&#8217; pretendieron interrumpir la representaci\u00f3n (y lo lograron, al menos en esa funci\u00f3n) alegando no s\u00e9 qu\u00e9 ocultas y condenables intenciones en obra tan di\u00e1fana, cuya &#8216;tesis&#8217; no puede ser otra que\u00a0un alegato en favor de la libertad\u201d. Alberto Miralles, m\u00e1s expl\u00edcito, recuerda c\u00f3mo se relacion\u00f3 el atentado con\u00a0el art\u00edculo publicado el d\u00eda anterior por Antonio Izquierdo en <em>El Alc\u00e1zar<\/em> y titulado \u201cUn atentado al honor de todos\u201d en el que se dec\u00eda: \u201ds\u00f3lo tres meses despu\u00e9s de la muerte de Francisco Franco, media docena de ganapanes, descalificados por su propia contextura para toda tarea intelectual, aupados sobre el rencor, la desfachatez y la pornograf\u00eda suman sus esfuerzos \u2013y sus ingenios\u2013 para vituperar la figura de un singular estadista que, muerto ya, podr\u00e1 ser juzgado por el sereno equilibrio de la historia [\u2026] pero cuya memoria, tan reciente, no puede merecer como tratamiento una infame caricatura, un \u00ednfimo regodeo de burdel, que aplaude una cr\u00edtica cobarde o simplemente necia\u201d. Pero el desquiciado art\u00edculo de Izquierdo no impidi\u00f3 el \u00e9xito de una obra a la que V\u00edctor Manuel hab\u00eda aportado las canciones y cuyo elenco estaba compuesto por Germ\u00e1n Cobos, Berta Riaza y Tina S\u00e1inz.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre los temas recurrentes de la cr\u00edtica figura el espinoso asunto de la censura; la queja por la falta de calidad (en l\u00edneas generales) del teatro, pese a que, como se ha recordado, se produjeron estrenos muy notables; la necesidad, como consecuencia de lo anterior, de \u201ceducar al p\u00fablico\u201d, aunque no quede muy claro en qu\u00e9 consiste\u00a0esa educaci\u00f3n ni qui\u00e9n debe ocuparse de ella, ni mucho menos c\u00f3mo debe hacerse, Pero junto a estos temas que podr\u00edamos encontrar en muchos otros momentos de la historia del teatro, aparece un\u00a0motivo espec\u00edficamente ligado a aquellos a\u00f1os: el \u201cdestape\u201d, t\u00e9rmino con el que se denominaba, no sin iron\u00eda, la presencia del desnudo\u00a0en la escena (sobre todo el desnudo femenino, aunque hubo tambi\u00e9n desnudos masculinos). Cab\u00eda entender esta permisividad un tanto hip\u00f3crita por parte de las autoridades como una suerte de v\u00e1lvula de escape. Las libertades que no se conced\u00edan en el estricto terreno ideol\u00f3gico, se otorgaban en el \u00e1mbito pol\u00edticamente m\u00e1s inocuo de lo sexual (tomado este en su aspecto m\u00e1s epid\u00e9rmico, naturalmente). Y, por otra parte,\u00a0esta supuesta \u201capertura\u201d parec\u00eda ofrecer una imagen m\u00e1s moderna y liberal del r\u00e9gimen. Aunque tal vez alguien pueda opinar que esa relativa libertad en el terreno de lo moral supon\u00eda\u00a0un avance en un pa\u00eds encorsetado por inhibiciones y represiones. En cualquier caso, los escenarios se sirvieron con cierta prodigalidad (tal vez con harta prodigalidad) de esta\u00a0indulgencia y el reclamo pareci\u00f3 atraer a un p\u00fablico numeroso.\u00a0La cr\u00edtica se hizo eco del fen\u00f3meno y mostr\u00f3 su discrepancia o al menos su reserva frente al \u201cdestape\u201d por cuanto constitu\u00eda un medio publicitario eficaz que en tantas ocasiones disimulaba debilidades en la escritura de los textos. Francisco \u00c1lvaro, poco amigo de las pr\u00e1cticas del \u201cdestape\u201d,\u00a0dice sentirse \u201caburrido y cansado por esa insistente monoton\u00eda que proporcionan todas las comedias del llamado &#8216;destape&#8217;\u201d, al que considera degradante y lo equipara a la \u201cordinariez\u201d y al \u201cmal gusto\u201d. El m\u00e1s sonado caso de \u201cdestape\u201d fue el de <em>\u00bfPor qu\u00e9 corres, Ulises?, <\/em>de Antonio Gala:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Los m\u00e1s perspicaces auguraron a la comedia \u201cuna muerte prematura\u201d, sin duda apoy\u00e1ndose en el resultado de la noche\u00a0del estreno; fr\u00edo en el transcurso de la representaci\u00f3n y tormentoso en su final, donde al lado de los \u201cbravos\u201dse oyeron airadas protestas hasta el punto de que el autor saliera\u00a0a saludar sin demasiado entusiasmo. Pero h\u00e9te aqu\u00ed que la cosa se anim\u00f3 pocos d\u00edas despu\u00e9s al extenderse el rumor de que una joven actriz (entonces todav\u00eda no se hab\u00eda hecho famoso su nombre, aunque luego servir\u00eda de portada a algunas revistas) ense\u00f1aba m\u00e1s de lo que hasta ahora ha sido corriente ver en un escenario, y desde entonces, el nombre de la bella y gentil Victoria Vera se ha puesto en la picota&#8230; de la \u201cpopularidad\u201d.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<div style=\"height:25px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"750\" height=\"565\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/PD63-4-EPR-3.webp\" alt=\"\u00bfPor qu\u00e9 corres, Ulises? de Antonio Gala. Direcci\u00f3n: Mario Cam\u00fas. Teatro Reina Victoria de Madrid, 1975. Manuel Mart\u00ednez Mu\u00f1oz\" class=\"wp-image-3395\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/PD63-4-EPR-3.webp 750w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/PD63-4-EPR-3-300x226.webp 300w\" sizes=\"(max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>\u00bfPor qu\u00e9 corres, Ulises? <\/em>de Antonio Gala. Direcci\u00f3n: Mario Cam\u00fas. Teatro Reina Victoria de Madrid, 1975. Manuel Mart\u00ednez Mu\u00f1oz.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:25px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>De este modo lo contaba Francisco \u00c1lvaro, en el p\u00f3rtico de una gavilla de rese\u00f1as en las que los cr\u00edticos se\u00f1alaban con unanimidad las deficiencias de un texto que consideran inferior a otras obras de Gala. El cr\u00edtico de <em>ABC<\/em>, por entonces\u00a0Adolfo Prego, lo resum\u00eda as\u00ed: \u201cAlgo debi\u00f3 invitar a la actriz a exhibir sus poderoso atractivos. Pero la ret\u00f3rica no era en la pluma de Gala tan feliz como en otras ocasiones y los encantos de una int\u00e9rprete no pueden ocultar las carencias de un texto representable.\u201d No obstante,\u00a0la obras sobrepas\u00f3 las seiscientas representaciones. Sin embargo, el \u00e9xito de p\u00fablico no puede atribuirse exclusivamente al recurso al desnudo. Antonio Gala era un autor que atra\u00eda habitualmente a un p\u00fablico numeroso. Ha de recordarse que <em>Las c\u00edtaras colgadas de los \u00e1rboles,<\/em> estrenada\u00a0el a\u00f1o anterior, hab\u00eda sobrepasado las quinientas representaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n las sobrepas\u00f3 la comedia de Santiago Moncada, <em>La muchacha sin retorno<\/em>,\u00a0otro caso relacionado con el \u201cdestape\u201d. Arcadio Baquero Goyanes, en <em>La actualidad espa\u00f1ola,<\/em> explicaba: \u201cNo cabe duda que la publicidad que se ha hecho de la comedia con una foto en la que Roc\u00edo D\u00farcal aparece en pleno destape, aunque nada tenga que ver con lo que sucede en el escenario, habr\u00e1 contribuido, en buena medida, al fabuloso \u00e9xito.\u201d Manuel G\u00f3mez Ortiz, el cr\u00edtico de <em>Nuevo Diario<\/em>, tambi\u00e9n se mostraba tajante: \u201cSi exceptuamos la peque\u00f1a parcela que le ha sido reservada al veteran\u00edsimo tr\u00edo \u2013Aurora Redondo, Amelia de la Torre y Mari Carmen Prendes, verdaderamente graciosa y eficaz- \u00bfqu\u00e9 queda de esta obra cuyo tema, cansino, es la cama?\u201d.\u00a0M\u00e1s indignado se muestra, como es habitual, el propio Francisco \u00c1lvaro, qui\u00e9n, tras recordar que Roc\u00edo D\u00farcal ya hab\u00eda debutado hac\u00eda tiempo en los escenarios en <em>Un domingo en Nueva York,<\/em> de Norman Krasna (1964) y por tanto no era una actriz novel en las tablas\u2013 se refiere a la obra como \u201cesta nader\u00eda, cuasi pornogr\u00e1fica\u201d y con evidente sarcasmo, concluye: \u201c\u00a1Hurra, se\u00f1ores promotores: son ustedes los due\u00f1os del porvenir!\u201d. Por lo general, los cr\u00edticos coincidieron en la liviandad de la comedia, que contaba con un reparto actoral prestigioso: a las cuatro actrices ya mencionadas hay\u00a0que a\u00f1adir a Ismael Merlo, lo que, sin duda, contribuy\u00f3 al \u00e9xito de\u00a0<em>La muchacha sin retorno. <\/em>Pero el concurso de Roc\u00edo D\u00farcal debi\u00f3 de resultar relevante, pues, como recuerda Juan Emilio Aragon\u00e9s, cr\u00edtico de <em>La Estafeta Literaria<\/em>, el p\u00fablico aplaudi\u00f3 la entrada en escena de la actriz, \u201cantes de que dijera esta boca es m\u00eda\u201d y casi todos los cr\u00edticos que rese\u00f1aron la comedia terminaron por elogiar su interpretaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El panorama del teatro privado en 2025 es, sin duda,\u00a0muy distinto, como lo son tambi\u00e9n los debates cr\u00edticos y la sociedad en que este teatro se desarrolla. Sin embargo, parece pertinente una reflexi\u00f3n sobre la calidad est\u00e9tica del teatro actual \u2013m\u00e1s all\u00e1 de sus resultados de taquilla\u2013 y de su incidencia y su repercusi\u00f3n en la sociedad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Transcurridos cincuenta a\u00f1os desde el final de la dictadura parece oportuno mirar hacia atr\u00e1s y recordar cu\u00e1l era la situaci\u00f3n del teatro en Espa\u00f1a a mediados de los setenta, si no para comparar,\u00a0pues se trata de per\u00edodos muy distintos por razones en las que no es necesario insistir,\u00a0al menos\u00a0para reflexionar sobre las dificultades y las [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":3393,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[128,32,129],"tags":[],"class_list":["post-3392","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-drama63","category-monografico","category-teatro-espanol-entre-1975-y-2025-50-anos-de-democracia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3392","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3392"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3392\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3403,"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3392\/revisions\/3403"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3393"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3392"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3392"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3392"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}