{"id":3500,"date":"2025-12-15T17:50:07","date_gmt":"2025-12-15T16:50:07","guid":{"rendered":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/?p=3500"},"modified":"2025-12-17T18:59:02","modified_gmt":"2025-12-17T17:59:02","slug":"una-amabilidad-critica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/una-amabilidad-critica\/","title":{"rendered":"Una amabilidad cr\u00edtica <\/br>(Breve paseo por el teatro de Ignacio del Moral)"},"content":{"rendered":"\n<div style=\"height:50px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Ignacio del Moral cuenta en su haber con una trayectoria s\u00f3lida y reconocida que no necesito presentar aqu\u00ed. 33 espect\u00e1culos extensos \u2014una significativa parte de ellos, elaborados con Ernesto Caballero (amigo y compa\u00f1ero desde sus inicios compartidos, en una colaboraci\u00f3n que merecer\u00eda ser comentada en trabajo aparte) y Ver\u00f3nica Fern\u00e1ndez (adem\u00e1s de dramaturga, guionista de cine y, sobre todo, televisi\u00f3n, as\u00ed como novelista)\u2014, otros dos, <em>Tres pasos a dos <\/em>y <em>Espejo de v\u00edctima<\/em>, compuestos por piezas m\u00e1s cortas, y 36 obras breves componen, hasta hoy su dramaturgia, a la que cabr\u00eda incorporar sus versiones, m\u00e1s o menos libres, de textos ajenos (<em>El viaje a ninguna parte<\/em>, de Fernando Fern\u00e1n-G\u00f3mez, <em>Pl\u00e1cido<\/em>, de Luis Garc\u00eda Berlanga y Rafael Azcona o <em>Ensaladilla rusa<\/em>, con Esther Blasco, sobre piezas de Ch\u00e9jov y Pushkin). Y sin entrar en su labor como guionista frecuente y fecundo de series televisivas, am\u00e9n de su m\u00e1s ocasional aportaci\u00f3n en el \u00e1mbito de lo f\u00edlmico.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:25px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"750\" height=\"500\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/PD63-12-AMM-1.webp\" alt=\"Espejo de v\u00edctima, de Ignacio del Moral. Direcci\u00f3n: Eduardo Vasco. Teatro Mar\u00eda Guerrero, 2019. Foto: MarcosGpunto. \" class=\"wp-image-3501\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/PD63-12-AMM-1.webp 750w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/PD63-12-AMM-1-300x200.webp 300w\" sizes=\"(max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Espejo de v\u00edctima,<\/em> de Ignacio del Moral. Direcci\u00f3n: Eduardo Vasco. Teatro Mar\u00eda Guerrero, 2019. Foto: MarcosGpunto. <\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:25px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Tal volumen de trabajo, que, por fortuna, conozco de primera mano, gracias a la amabilidad del propio Ignacio que me ha proporcionado gran parte de los textos publicados y todos los in\u00e9ditos, dar\u00eda para un ensayo monogr\u00e1fico con total tranquilidad. Por ello, me parece m\u00e1s adecuado y juicioso en unas l\u00edneas como las presentes proceder a la generalizaci\u00f3n. As\u00ed, rehuir\u00e9 proponer comentarios a prop\u00f3sito de los textos, uno por uno, de forma individual y particular, y me centrar\u00e9 en algunos aspectos generales, comunes al conjunto mayoritario de sus propuestas, cuando no a todas, que me parecen significativos como definitorios de un teatro valioso, eficaz, coherente y lleno de aciertos. Los elementos en que me voy a detener resultan los m\u00e1s representativos, en mi opini\u00f3n, entre los que caracterizan la obra de Ignacio del Moral. Otras personas podr\u00e1n opinar, con toda raz\u00f3n, que, para ellos, otros ingredientes son m\u00e1s relevantes\u2026 En cualquier caso, de forma sint\u00e9tica y no rigurosa en exceso, tratar\u00e9 de esbozar algunos de estos aspectos que conforman el n\u00facleo, a mi entender, del teatro nuestro dramaturgo, de suerte que su visi\u00f3n nos proporcione una perspectiva gen\u00e9rica, aun breve, certera y aut\u00e9ntica, la cual, en s\u00ed, se constituye en ese paseo que invito a usted, lector, a compartir. Y lo hago con orgullo, pues del Moral me parece un muy buen e interesante autor, adem\u00e1s de ser un gran amigo.<\/p>\n\n\n\n<p>Si tuviera que definir el teatro de Ignacio del Moral con dos caracter\u00edsticas, con toda probabilidad, \u00e9stas ser\u00edan brillantez e ingenio. Y esto se aplica, sin distinci\u00f3n, al propio autor. Su bonhom\u00eda y campechan\u00eda provocan que una conversaci\u00f3n con \u00e9l siempre ofrezca momentos divertidos, al tiempo que demuestra su atenci\u00f3n constante a cuanto le rodea (tanto en \u00e1mbito inmediato como en remoto), junto a su capacidad de observaci\u00f3n y asimilaci\u00f3n. Y ello, como no puede ser de otra manera, se traslada a sus espect\u00e1culos y se transmite al receptor. Y lo hace de forma natural, a trav\u00e9s de acciones y discursos dialogales de los personajes muy fluidos. Los personajes, a trav\u00e9s de sus actos e intervenciones, pasan de un tema a otro con normalidad, no de modo abrupto, en numerosas ocasiones en tr\u00e1nsito por las v\u00edas del humor, siempre con un lenguaje preciso y apropiado, para llevarnos donde el dramaturgo quiere ir a parar y donde, como colof\u00f3n, se estimula y propicia nuestra intervenci\u00f3n como espectadores o lectores.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque Ignacio del Moral no sentencia, ni discursea, dogm\u00e1tico. No. En sus piezas siempre lleva a cabo propuestas de conversaci\u00f3n, de di\u00e1logo o debate con el receptor. Los temas, no en su totalidad pero s\u00ed con recurrente frecuencia, pertenecen al \u00e1mbito de nuestra cotidianidad. Y se nos ofrece un planteamiento accional que deriva en un conflicto\u2026, pero, muchas veces, sin que se nos proporcione el desenlace \u00faltimo, sin la expl\u00edcita respuesta final. Esta estrategia obedece al objetivo de generar la implicaci\u00f3n y la reflexi\u00f3n del espectador, que ser\u00e1, a la postre, quien otorgue su soluci\u00f3n (como es l\u00f3gico, no por generaci\u00f3n espont\u00e1nea, sino guiada, por la sucesi\u00f3n de acontecimientos, hacia un sentido u otro). Lo familiar y lo cotidiano, posibilitan la asunci\u00f3n y el reconocimiento de las situaciones por parte del p\u00fablico, quien dirigir\u00e1 su atenci\u00f3n a los argumentos que se le sugieren desde el escenario y, desde ellos, concluir\u00e1. En virtud de esta mec\u00e1nica, no resulta nada ins\u00f3lito que el autor presente finales abiertos, sin cerrar, que requieren la aportaci\u00f3n del receptor, quien decidir\u00e1, en su posicionamiento mental, el desenlace.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:25px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"750\" height=\"563\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/PD63-12-AMM-5.webp\" alt=\"La gran muralla, de Ignacio del Moral. Sala San Pol, 1988. Foto: Chicho. Fuente: Archivo CDAEM.\" class=\"wp-image-3505\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/PD63-12-AMM-5.webp 750w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/PD63-12-AMM-5-300x225.webp 300w\" sizes=\"(max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>La gran muralla,<\/em> de Ignacio del Moral. Sala San Pol, 1988. Foto: Chicho. Fuente: Archivo CDAEM.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:25px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Desde 1982 (fecha de su primer texto, la infantil <em>La gran muralla<\/em>) hasta sus obras m\u00e1s recientes, como <em>Todos quer\u00edamos a Alber<\/em>, <em>El retel<\/em> o <em>La cucharilla<\/em>, asistimos a (al tiempo que participamos de) una cr\u00f3nica de los tiempos que le han correspondido vivir al autor, y a nosotros con \u00e9l, que da fe de sus inquietudes y preocupaciones, al tiempo que se verifican como manifestaci\u00f3n de una sensibilidad m\u00e1s que notable. Muchos son los asuntos que tienen cabida en el teatro que nos ocupa (algunos ins\u00f3litos o in\u00e9ditos en el dominio gen\u00e9rico de la comedia), pero me limitar\u00e9 a destacar unos cuantos: sobre todo, y con mayor asiduidad, las relaciones afectivas humanas, como la amistad, el cari\u00f1o o el amor, esenciales en buena parte de esta dramaturgia, desde diferentes prismas y con multiplicidad de situaciones diversas; la preocupaci\u00f3n ecol\u00f3gica y la necesidad de defender el medio ambiente (desde su referido texto inicial hasta el ciclo de piezas en que se incluyen <em>El bosque es mi casa<\/em> y <em>Para que siga la vida<\/em>); la inmigraci\u00f3n y la actitud frente a lo que viene de fuera (<em>La mirada del hombre oscuro<\/em>); desmitificaci\u00f3n de lo establecido, como los casos de <em>Soledad y ensue\u00f1o de Robinson Crusoe<\/em> (en relaci\u00f3n al mismo) o <em>Aquarium<\/em> (sobre las sirenas encantadoras, preciosas y llenas de bondad); la situaci\u00f3n de desorientaci\u00f3n de la adolescencia \u2014el ciclo de \u201clos oseznos\u201d, con <em>La noche del oso<\/em> al frente); la homosexualidad aceptada como opci\u00f3n natural y leg\u00edtima frente a consideraciones hom\u00f3fobas como enfermedad o desv\u00edo degenerado, algo com\u00fan no hace tanto tiempo (<em>El retel<\/em>); la sistem\u00e1tica discriminaci\u00f3n&nbsp; y el permanente agravio comparativo hacia la mujer, como ser social (respecto al macho), en casi todas las piezas, pero podemos citar como las de mayor trascendencia el tema <em>D\u00edas de calor o Vivir en Malibu<\/em>, <em>Gald\u00f3s, sombra y realidad,<\/em> <em>Presas<\/em> o<em> Sombra de rencor<\/em>; presencia e influencia de la droga entre los espectros m\u00e1s j\u00f3venes de la sociedad (<em>La \u00faltima vez<\/em>, en coautor\u00eda con Juan Carlos Rubio); las injusticias y la corrupci\u00f3n desde puestos de poder pol\u00edtico y econ\u00f3mico \u2014<em>El banquero siempre gana dos veces<\/em> (con Ernesto Caballero) o <em>Que no se entere nadi<\/em>e, entre otras\u2014, con especial inter\u00e9s hacia la especulaci\u00f3n inmobiliaria (como en <em>La noche de Sabina o Sabina y las brujas <\/em>o <em>D\u00edas de calor o Vivir en Malib\u00fa<\/em>); aspectos vergonzantes de \u00e1mbito internacional, como la situaci\u00f3n Ruanda a trav\u00e9s del exiliado Kigali, rey depuesto (<em>Rey negro<\/em>) o la de los palestinos en Gaza \u00a1en 2014! (<em>Ahmed en el laberinto<\/em>); o la revisi\u00f3n hist\u00f3rica, sea dedicada a un personaje sobresaliente (<em>Gald\u00f3s, sombra y realidad<\/em>), sea una recreaci\u00f3n de una situaci\u00f3n m\u00e1s que probable en determinado periodo hist\u00f3rico cercano (<em>Presas<\/em> o <em>Sonata de rencor<\/em> \u2014\u00e9sta a cuatro manos con Ver\u00f3nica Fern\u00e1ndez\u2014), o bien mediante la creaci\u00f3n de una ucron\u00eda y lo que pudo haber sido (la excesiva y esperp\u00e9ntica <em>3-9-1 Desescombro<\/em>)\u2026<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignleft size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"460\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/PD63-12-AMM-3.webp\" alt=\"Soledad y ensue\u00f1o de Robinson Crusoe, de Ignacio del Moral. Direcci\u00f3n: Juan Manuel Joya. Sala Ensayo 100, 1999. Foto: Daniel Alonso. Fuente: Archivo CDAEM.\" class=\"wp-image-3503\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/PD63-12-AMM-3.webp 300w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/PD63-12-AMM-3-196x300.webp 196w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Soledad y ensue\u00f1o de Robinson Crusoe,<\/em> de Ignacio del Moral. Direcci\u00f3n: Juan Manuel Joya. Sala Ensayo 100, 1999. Foto: Daniel Alonso. Fuente: Archivo CDAEM. <\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Entre estos mencionados y los omitidos, por su permanente recurrencia, creo que merece destacarse el primero de los que apunt\u00e9 en la relaci\u00f3n reci\u00e9n abocetada: las relaciones humanas emotivas: amor, amistad, aprecio, cari\u00f1o\u2026 O su ausencia, a veces con apariencia de lo contrario. No me puedo detener en el particular, mas no podemos obviar la denuncia de abandono de mayores, de carencia de autenticidad en expresi\u00f3n de sentimientos y emociones, de conveniencias, de apariencia de aprecio que oculta odio\u2026 Algunas de las referidas abordan dicha realidad, am\u00e9n de los temas mencionados, y cabe citar, adem\u00e1s, piezas como <em>El cumplea\u00f1os de mam\u00e1<\/em>, <em>Te ha llamado tu hijo<\/em>, <em>Zona catastr\u00f3fica<\/em>, <em>Todos quer\u00edamos a Alber<\/em> o <em>La cucharilla<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>El tono y la sistem\u00e1tica empleados por Ignacio del Moral se integran en el \u00e1mbito de la comedia, en muchos casos con tratamientos humor\u00edsticos. Aqu\u00ed podr\u00eda extenderme sobre refrentes obligados e influencias necesarias y reconocibles, pero me limitar\u00e9 a mencionar la importancia de Miguel Mihura, autor al que del Moral reconoce de manera expl\u00edcita en dos espect\u00e1culos: <em>Las visitas deber\u00edan estar prohibidas por el c\u00f3digo penal<\/em> (con Ernesto Caballero) y la breve <em>Dionisio se declara<\/em>, como parte de <em>Mihura X4\u2026 y la cara de su retrato<\/em>, con otros textos del propio Caballero, Juan Mayorga e Ignacio Garc\u00eda May. La comicidad original (que transita los cauces de la iron\u00eda y el sarcasmo, incluso la s\u00e1tira, cuando interesa), no s\u00f3lo no oculta sino que potencia e incrementa las preocupaciones, las inquietudes, la postura opuesta a la planteada por la acci\u00f3n, etc., es decir, su talante cr\u00edtico y su contenido de denuncia. La ambici\u00f3n esc\u00e9nica y el compromiso argumental trascienden el g\u00e9nero. Los textos son amables, s\u00ed, pero tambi\u00e9n cr\u00edticos. La mirada del autor testimonia, acusa, ataca, desde el mero hecho de registrar la existencia de la tesitura en cuesti\u00f3n en el texto y sobre las tablas. El pronunciamiento resulta innegable, al igual que su posici\u00f3n y postura, a pesar de o, con precisi\u00f3n, gracias a esa comicidad amable, parad\u00f3jica, contradictoria en concepto y de gran eficacia.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:25px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"750\" height=\"498\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/PD63-12-AMM-4.webp\" alt=\"Las visitas deber\u00edan estar prohibidas por el c\u00f3digo penal, de Miguel Mihura. Dramaturgia: Ignacio del Moral y Ernesto Caballero. Direcci\u00f3n: Ernesto Caballero. Teatro Mar\u00eda Guerrero, 2006. Foto: Daniel Alonso. Fuente: Archivo CDAEM.\" class=\"wp-image-3504\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/PD63-12-AMM-4.webp 750w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/PD63-12-AMM-4-300x199.webp 300w\" sizes=\"(max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Las visitas deber\u00edan estar prohibidas por el c\u00f3digo penal, <\/em>de Miguel Mihura. Dramaturgia: Ignacio del Moral y Ernesto Caballero. Direcci\u00f3n: Ernesto Caballero. Teatro Mar\u00eda Guerrero, 2006. Foto: Daniel Alonso. Fuente: Archivo CDAEM. <\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:25px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Esta amabilidad a la que me refiero var\u00eda en presencia e intensidad, a peor, con el paso de los a\u00f1os. Siempre presente el esp\u00edritu cr\u00edtico y disidente, en las obras iniciales se plantean desenlaces positivos \u2014en numerosas ocasiones, m\u00e1s artificiales o simulados que aut\u00e9nticos y reales\u2014, sin acritud ni resentimiento. Sin embargo, en su evoluci\u00f3n como autor (paralela sin distinci\u00f3n con su equivalente vital), con el transcurso del tiempo percibimos el incremento de cierta amargura, una cierta tristeza esencial que evidencia un notable grado de escepticismo y de decepci\u00f3n, casi pesimismo me atrever\u00eda a apuntar, que se verifica en desenlaces m\u00e1s duros, negativos y violentos (v. gr.,<em> Todos quer\u00edamos a Alber<\/em> o <em>La cucharilla<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p>Con todo, el divertimento, el sentido l\u00fadico del teatro se impone sobre ese desencanto, cada vez m\u00e1s presente. Desde una postura vitalista y conciliadora, que no ingenua, se pasa al reconocimiento de esa pena, de ese fraude existencial y social, para afrontarlo. Por extensi\u00f3n, determinadas situaciones esc\u00e9nicas requieren y reciben, en funci\u00f3n de su extremismo, desenlaces radicales, duros pero necesarios, justificados por la ausencia de opciones alternativas. Pero no podemos olvidar que, por encima de ello, el teatro de Ignacio del Moral nos despertar\u00e1 la sonrisa, cuando no la carcajada, bien desde la complicidad, bien desde la oposici\u00f3n respecto a lo que ocurre sobre las tablas.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:25px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"750\" height=\"500\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/PD63-12-AMM-2.webp\" alt=\"Todos quer\u00edamos a Alber, de Ignacio del Moral. Direcci\u00f3n: Noelia Nogueira. Foto: Dani Piedrabuena.\" class=\"wp-image-3502\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/PD63-12-AMM-2.webp 750w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/PD63-12-AMM-2-300x200.webp 300w\" sizes=\"(max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Todos quer\u00edamos a Alber, <\/em>de Ignacio del Moral. Direcci\u00f3n: Noelia Nogueira. Foto: Dani Piedrabuena. <\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<div style=\"height:25px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p>Porque hablamos de la conjugaci\u00f3n ideal, siempre pretendida, no tantas veces lograda, entre lo intelectual y lo emocional. El teatro debe conmovernos, afectarnos, provocarnos la risa o las l\u00e1grimas\u2026 Cualquier sentir excepto la indiferencia. Si un espectador sale del teatro igual que ha entrado, malo. Lo emotivo, lo sentimental, como elemento end\u00e9mico al ser humano debe expresarse siempre en el texto teatral. Pero por si solo tampoco resulta un texto \u00f3ptimo [Ah\u00ed est\u00e1n los melodramas y los espect\u00e1culos manique\u00edstas que no me dejar\u00e1n decir una cosa por otra\u2026]. Este aspecto referido debe combinarse en perfecto maridaje o hermanamiento con el contenido intelectual. La pieza teatral necesita emocionarnos y, a la vez, impulsarnos a la reflexi\u00f3n. Sin materia de meditaci\u00f3n, sin tal consideraci\u00f3n, el trabajo dramat\u00fargico quedar\u00e1 cojo, incompleto, cuando menos, en su meta respecto al espectador. No se pretende descubrir el secreto de la piedra filosofal o el sexo de los \u00e1ngeles, pero s\u00ed proporcionar las condiciones para que se lleve a cabo un ejercicio de reflexi\u00f3n, que, junto a la emotividad o sentimiento que se suscita, devienen en el sentido esencial de la obra de espect\u00e1culo tetaral. E Ignacio del Moral logra con creces dicho objetivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Las t\u00e1cticas y estrategias teatrales utilizadas por el autor para alcanzar sus fines espectaculares son m\u00faltiples y diversas, de acuerdo con las tramas y las tem\u00e1ticas que quiere abordar. Las posibilidades son numerosas y detectables sin la menor dificultad. No obstante, quiero comentar alguna, con la inexcusable y recomendable brevedad requerida en este tipo de trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Efectividad m\u00e1xima se consigue gracias al recurso al elemento de lo cotidiano y lo familiar. Tan sencillo recurso proporciona una satisfacci\u00f3n al espectador, que se siente confortado en el reconocimiento del contexto y los acontecimientos (aunque si se identifica con algunas de las acciones, no le har\u00e1 tanta gracia). La evoluci\u00f3n de la peripecia se dirigir\u00e1 en una direcci\u00f3n u otra, pero no resultar\u00e1 ajena o distante \u2014salvo que exista voluntad de que as\u00ed sea por parte del creador\u2014 al receptor y su realidad contextual. El alcance y la eficiencia, pues, est\u00e1n garantizados. Pero claro, no siempre es as\u00ed. En la dramaturgia de Ignacio del Moral encontramos tambi\u00e9n textos que nos son lejanos, en tiempo, espacio o lugar, pero que, a poco que se medite, se observa que mantiene paralelismos con nuestra realidad. Aunque, y esto s\u00ed me parece m\u00e1s ins\u00f3lito, menudean intervenciones y actuaciones de elementos fantasmag\u00f3ricos, ausentes de toda cotidianidad. Espectros y esp\u00edritus, en ocasiones, comparten acci\u00f3n y espacio con los personajes \u201cvivos\u201d, los adviertan \u00e9stos o no. Y su presencia dista mucho de resultar gratuita, pues suelen revelar facetas distintas y divergentes, cuando no opuestas, y m\u00e1s aut\u00e9nticas, a las planteadas como ciertas por los personajes corrientes \u201cno muertos\u201d. La visi\u00f3n \u201cdesde el otro lado\u201d no se siente condicionada por intereses mundanos (nunca mejor dicho) de ning\u00fan tipo, de ah\u00ed su sinceridad y franqueza expresa sin disfraces ni mentiras.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo cotidiano y conocido me lleva a otro tratamiento no demasiado presente ni frecuente en el teatro, en general, ni el espa\u00f1ol actual, en particular, que Ignacio del Moral utiliza en diversas ocasiones y, en mi opini\u00f3n, con acierto: los desenlaces cerrados \u2014en oposici\u00f3n a los abiertos, ya referidos\u2014 no buscan ni ofrecen el elemento inesperado o la sorpresa. Claro que existen y se producen (si todo estuviera visto, aparte de que no tendr\u00eda sentido, resultar\u00eda aburrido en grado superlativo), pero no es el fin deseado. Lo que interesa de verdad es el proceso de desarrollo del conflicto: sus desencadenantes, c\u00f3mo se llega a \u00e9l y como progresa la situaci\u00f3n. Del Moral busca, con todas intenci\u00f3n y voluntad, t\u00e9rminos, actos, conductas y contextos previsibles o sabidos de antemano en detrimento de lo sorprendente. Mediante esta t\u00e9cnica, la atenci\u00f3n del receptor no se focaliza en esa inesperada conclusi\u00f3n del desenlace, sino que se orienta hacia la reacci\u00f3n y los posicionamientos de los distintos actantes respecto a los acontecimientos que se producen en la acci\u00f3n dram\u00e1tica. Incluso pueden aparecer indicios que apunten hacia la sorpresa, indicios que el receptor identifica y asimila, de suerte que dicha sorpresa, cuando se consuma, prescinde de su condici\u00f3n asombrosa e inesperada en beneficio de la complicidad que se establece entre espectador y espect\u00e1culo. En definitiva, el objeto y centro de inter\u00e9s resultan el proceso, el transcurso en s\u00ed de la acci\u00f3n y de la an\u00e9cdota argumental, no su resoluci\u00f3n m\u00e1s o menos imprevista o insospechada.<\/p>\n\n\n\n<p>Las estructuras dram\u00e1ticas internas de cada texto suelen ser las habituales, las recurrentes y activas en la inmensa mayor\u00eda de piezas teatrales de todo tiempo y lugar, es decir, la sucesi\u00f3n m\u00e1s bien coincidente con el orden cronol\u00f3gico del transcurso de los acontecimientos. Sea con inicio <em>in media res<\/em>, sea con mantenimiento del orden temporal desde el principio, tal resulta la estructura m\u00e1s utilizada, por l\u00f3gica. Pero Ignacio del Moral tambi\u00e9n practica con otros procedimientos, sobre todo dos: la fragmentaci\u00f3n y la inversi\u00f3n. Su pr\u00e1ctica, tanto en uno como en otro caso, produce sensaci\u00f3n de extra\u00f1amiento en el destinatario, a la vez que facilitar\u00e1 un aumento y un refuerzo de la atenci\u00f3n que \u00e9ste presta al espect\u00e1culo. No es el \u00fanico autor que recurre a su empleo, pero \u00e9l lo hace, y con muy buen resultado.<\/p>\n\n\n\n<p>La fragmentaci\u00f3n consiste en proporcionar al receptor momentos concretos, determinados fragmentos de una acci\u00f3n que se presume mayor pero que, por la conexi\u00f3n y la coherencia interna de esos pedazos, otorga sensaci\u00f3n de acceso y conocimiento de la totalidad. Las elipses podr\u00edan resultar m\u00e1s fundamentales o m\u00e1s subsidiarias. No influyen en el espectador. Con lo que se le participa, tiene suficiente. Esta estructura fragmentada, sin resultar excepcional, ya que la han empleado diferentes autores en diversos textos espectaculares, tampoco es demasiado com\u00fan. Dos espect\u00e1culos de Ignacio del Moral participan de tal condici\u00f3n, como destacados: <em>P\u00e1ginas arrancadas del diario de P<\/em> y <em>Fugadas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a la estructura inversa, su utilizaci\u00f3n aparece como mucho menor, m\u00e1s restringida y m\u00e1s inusual. De hecho, podemos citar a Antonio Onetti y su <em>Salvia<\/em> o a Antonio Mart\u00ednez Ballesteros con <em>Tiempo de guerrilla<\/em>, como ejemplos sobresalientes en ello, junto al propio Ignacio del Moral. La mec\u00e1nica resulta la siguiente: el tiempo cronol\u00f3gico se invierte, de acuerdo con ciertos lapsos temporales (coincidentes con escenas distintas). El decurso cronol\u00f3gico de cada escena en particular s\u00ed sigue el orden sucesivo interno \u2014en otro caso, resultar\u00eda un galimat\u00edas sin sentido ni posibilidad de comprensi\u00f3n para el receptor\u2014. Pero ese ordenamiento cronol\u00f3gico no se respeta y se vuelve del rev\u00e9s en el encadenamiento o la progresi\u00f3n de las escenas y, por consiguiente, en el devenir temporal de la acci\u00f3n. De esta manera, la acci\u00f3n esc\u00e9nica empieza por la escena final, y progresa, en inversi\u00f3n cronol\u00f3gica, hasta alcanzar el momento inicial que desencadena y concede sentido al conjunto. Entre las propuestas esc\u00e9nicas de Ignacio del Moral que discurren de acuerdo con esta estructura puedo destacar <em>Sonata de rencor <\/em>(excepto las escenas compartidas por la protagonista y el director del presidio, que suceden a\u00f1os despu\u00e9s de los incidentes que se nos dan a conocer en el grueso de la pieza), <em>La \u00faltima vez<\/em> y <em>El retel.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Y me parece oportuno concluir ya. Quedan m\u00faltiples asuntos y aspectos que tocar, que referir, en los que profundizar\u2026 Mas estas escasas p\u00e1ginas pretenden cumplir una funci\u00f3n y un cometido muy concretos: intentar exponer, desde mi informaci\u00f3n y a partir de la lectura de los textos y no pocos estrenos de los montajes, de forma sint\u00e9tica y resumida algunos de los elementos esenciales de la dramaturgia de Ignacio del Moral, en tentativa de difusi\u00f3n y de, quiz\u00e1s, iniciar trabajos m\u00e1s densos, extensos y profundos sobre el tema, como merece.<\/p>\n\n\n\n<p>Por tanto, lo dejo aqu\u00ed. Gracias por el tiempo y la atenci\u00f3n dedicados a estas consideraciones y opiniones (un tanto a vuelapluma), cuyo inter\u00e9s y m\u00e9ritos son las piezas que las motivan, no lo que yo pueda escribir o decir. Y a las obras de Ignacio del Moral le remito, con el sincero deseo de que las disfrute.<\/p>\n\n\n\n<p>Salud.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ignacio del Moral cuenta en su haber con una trayectoria s\u00f3lida y reconocida que no necesito presentar aqu\u00ed. 33 espect\u00e1culos extensos \u2014una significativa parte de ellos, elaborados con Ernesto Caballero (amigo y compa\u00f1ero desde sus inicios compartidos, en una colaboraci\u00f3n que merecer\u00eda ser comentada en trabajo aparte) y Ver\u00f3nica Fern\u00e1ndez (adem\u00e1s de dramaturga, guionista de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":3501,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[128,4,129],"tags":[],"class_list":["post-3500","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-drama63","category-nuestra-dramaturgia","category-teatro-espanol-entre-1975-y-2025-50-anos-de-democracia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3500","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3500"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3500\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3511,"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3500\/revisions\/3511"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3501"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3500"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3500"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3500"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}