{"id":474,"date":"2022-12-30T13:10:34","date_gmt":"2022-12-30T12:10:34","guid":{"rendered":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/?p=474"},"modified":"2023-03-23T16:42:25","modified_gmt":"2023-03-23T15:42:25","slug":"ana-diosdado-una-mujer-de-teatro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/ana-diosdado-una-mujer-de-teatro\/","title":{"rendered":"Ana Diosdado, una mujer de teatro"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image alignwide size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"629\" height=\"473\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-11-VS-12.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-475\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-11-VS-12.jpg 629w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-11-VS-12-300x226.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 629px) 100vw, 629px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Ana Diosdado. A\u00f1o 1986<br>Foto: Fernando Su\u00e1rez. Fuente: Archivo CDAEM<br><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Desde que abri\u00f3 los ojos en Buenos Aires, en 1938, Ana Diosdado fue una mujer de teatro; en el seno de una familia de actores vivi\u00f3 y se educ\u00f3; la escena fue su lugar natural y la literatura dram\u00e1tica una fuente de conocimientos para ella, junto a sus padres, Enrique Diosdado e Isabel Gisbert. Al morir su madre, Enrique contrajo nuevo matrimonio con la actriz Amelia de la Torre; contin\u00faa, por tanto, su entorno teatral, que se intensifica por la estrecha relaci\u00f3n que mantuvo con su madrina, Margarita Xirgu, quien, siendo Ana muy ni\u00f1a, la sac\u00f3 a escena alguna vez. Sus primeros pasos en el teatro fueron como actriz y as\u00ed continu\u00f3 en su madurez, alternando dicha actividad con la escritura de m\u00faltiples g\u00e9neros, con la direcci\u00f3n teatral, con la gesti\u00f3n, al frente de la Sociedad General de Autores de Espa\u00f1a. Fue guionista para programas de radio y televisi\u00f3n; entre los \u00faltimos destacan series como&nbsp;<em>Juan y Manuela<\/em>, 1972;&nbsp;<em>Anillos de oro<\/em>, 1983; o&nbsp;<em>Segunda ense\u00f1anza<\/em>, 1986. Como actriz, realiz\u00f3 trabajos en varias de sus obras (<em>Juan y&nbsp;<\/em><em>Manuela<\/em>,&nbsp;<em>Anillos de oro<\/em>,&nbsp;<em>Cupl\u00e9<\/em>,<em>&nbsp;Camino de plata<\/em>). Nunca tuvo problemas para estrenar sus textos y, por ese motivo, disiente de las autoras que como ella fueron entrevistadas por Patricia W. O\u2019Connor para la revista&nbsp;<em>Estreno<\/em>, en 1984, cuando las j\u00f3venes escritoras de teatro manifestaban sus dudas sobre poder alcanzar el espacio p\u00fablico de la escena.<\/p>\n\n\n\n<p>Comienza la escritura en el g\u00e9nero narrativo, en 1965, con&nbsp;<em>En cualquier lugar, no importa cuando<\/em>;&nbsp;<em>Los ochenta son nuestros<\/em>, de 1986, inicialmente una narraci\u00f3n, la convierte en una de sus obras teatrales de \u00e9xito en 1988; en 1994 volvi\u00f3 a hacer una incursi\u00f3n en la narrativa, esta vez con una novela de fuerte sabor latinoamericano,&nbsp;<em>Igual que aquel pr\u00edncipe<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"400\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-11-VS-11.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-476\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-11-VS-11.jpg 300w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-11-VS-11-225x300.jpg 225w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Usted tambi\u00e9n podr\u00e1 disfrutar de ella<\/em><br>Fuente: Archivo CDAEM<br><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>El g\u00e9nero dram\u00e1tico fue, no obstante, su m\u00e1s asiduo medio de expresi\u00f3n literaria; en \u00e9l llev\u00f3 a cabo distintas versiones de autores extranjeros y compuso la parte m\u00e1s conocida y valorada de su producci\u00f3n. Como dramaturga se da a conocer e irrumpe con fuerza en los escenarios en 1970 con&nbsp;<em>Olvida los tambores<\/em>; en ella traslada las vivencias de una chica de veinticinco a\u00f1os que transmite, a trav\u00e9s de sus personajes, la conmoci\u00f3n de la juventud del agitado 68 en una sociedad, la franquista, en la que los despertares est\u00e1n unidos a los \u201cplanes de desarrollo\u201d, a la liberalizaci\u00f3n del r\u00e9gimen y a la persistencia de las viejas ideas. Desde esta obra, que puede verse en el volumen de&nbsp;<em>Teatro escogido<\/em>, editado en 2007 por la Asociaci\u00f3n de Autores de Teatro (donde tambi\u00e9n se incluyen&nbsp;<em>Los Comuneros<\/em>,&nbsp;<em>Usted tambi\u00e9n podr\u00e1 disfrutar de ella<\/em>, T<em>rescientos veintiuno, trescientos veintid\u00f3s<\/em>,&nbsp;<em>Dec\u00edamos ayer<\/em>,&nbsp;<em>La \u00faltima aventura<\/em>,&nbsp;<em>La imagen del espejo<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>Harira<\/em>) y en todo su primer teatro, que abarca los postreros a\u00f1os de la dictadura, la transici\u00f3n y la democracia inicial, Ana Diosdado traz\u00f3 un reflejo fiel de la sociedad en la que viv\u00eda; pero, al considerarlo hoy, su teatro, desde 1970 hasta finales de los ochenta, lo que ofrece al receptor actual es un valioso documento de recuperaci\u00f3n de la memoria hist\u00f3rica de nuestro pa\u00eds, con sus luces y sus sombras; con la esperanza y el desaliento de quienes vivimos esos tiempos y ese teatro.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00e9xito y la pol\u00e9mica que suscit\u00f3 el estreno de&nbsp;<em>Olvida los tambores<\/em>&nbsp;hablan por s\u00ed solos sobre la importancia de la pieza en el contexto teatral y la situaci\u00f3n de la sociedad en la que se produc\u00eda. La propia autora, sorprendida por tales reacciones, explicaba en la \u201cAntecr\u00edtica\u201d que figuraba en el programa de mano de la representaci\u00f3n que tuvo lugar en el Teatro Romea de Murcia, en mayo de 1972, cuando ya hab\u00edan transcurrido casi dos a\u00f1os desde su estreno:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u00daltimamente he llegado a la conclusi\u00f3n de que el motivo de la pol\u00e9mica creada alrededor de esta obra no est\u00e1, probablemente, dentro de ella, sino fuera, en los momentos de cambio vertiginoso, de gran confusi\u00f3n, en que viven las gentes de hoy. Los seis personajes de&nbsp;<em>Olvida los tambores&nbsp;<\/em>[\u2026] las ha puesto en contacto [\u2026] con un gran problema universal que nos afecta a todos: el de adaptarse al gran cambio general que se impone, nos guste o no, y el de hacerlo sin odio, por mucho trabajo que nos cueste, a los unos, a los otros y a los de m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>El tema de la obra es de rotunda actualidad en el momento del estreno, cuando ya era inevitable el cambio de los tiempos. Pero, adem\u00e1s, despose\u00eddo el elemento tem\u00e1tico central de los motivos coyunturales o circunstanciales, plantea una reflexi\u00f3n intemporal del eterno problema de la falsedad de las relaciones humanas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ana Diosdado elige j\u00f3venes de su presente que muestren a trav\u00e9s de sus personalidades encontradas y de sus comportamientos esc\u00e9nicos otras tantas manifestaciones de la cr\u00edtica sociedad en la que ella misma vive. Un tiempo en el que el caos social de la guerra y la posguerra (que ni la autora ni sus personajes, salvo Nacho, el representante de \u201cla generaci\u00f3n perdida\u201d, han soportado) se empieza a superar, no sin secuelas, en un r\u00e9gimen que toca a su fin, en un mundo en el que el ciudadano quiere tomar la palabra y la juventud da pasos hacia su autodeterminaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Los j\u00f3venes protagonistas (Alicia, Tony, Lorenzo, Pili, Pepe y, el ya maduro productor discogr\u00e1fico, Nacho) se re\u00fanen una noche en un espacio aparentemente inocuo, el \u00e1tico de Alicia. Unos buscan soluci\u00f3n para sus problemas personales, es el caso de Pili y de Lorenzo; otros, Tony y Pepe, una oportunidad para salir adelante en el dif\u00edcil mundo de la m\u00fasica; Nacho quiere tomar el tren de una juventud que ha perdido. El alcohol favorece, en el transcurso de la velada, la exteriorizaci\u00f3n de las confusiones en que viven los representantes de ambas generaciones y las dificultades que debe afrontar una sociedad a\u00fan inmadura para resurgir.<\/p>\n\n\n\n<p>La pieza est\u00e1 dividida en dos actos. En el primero van present\u00e1ndose los integrantes de la f\u00e1bula dram\u00e1tica y perfilando sus problemas menores; en el segundo, se desvelan los esenciales motivos del desequilibrio. Los seis personajes de la historia se distribuyen de acuerdo con tres actitudes b\u00e1sicas desde las que, en el curso de los acontecimientos de la trama, evolucionan, a partir de sucesivos reconocimientos. Alicia, Tony y Pepe personifican al sector m\u00e1s renovador de la nueva sociedad; su sistema de vida los coloca al frente de quienes buscan ser libres, rompiendo las ligaduras que los sujetan a las normas establecidas. Alicia est\u00e1 casada con Tony, aunque no vive con \u00e9l para evitar la rutina y por respeto a sus mutuas independencias; no obstante, no puede evitar el reproche al saberse enga\u00f1ada por su pareja. El joven, por su parte, mantiene desde su perspectiva de apertura un profundo resentimiento contra el sector tradicional al que pertenece su cu\u00f1ado Lorenzo. Su talante rencoroso le inspira los violentos acordes de tambores que introduce en las composiciones musicales que dan soporte a las letras pacifistas de Pepe, su amigo y colaborador; \u00e9ste, a pesar de su expl\u00edcito idealismo, desea entrar en una sociedad (la representada por Nacho) dirigida a la consecuci\u00f3n de prestigio y dinero.<\/p>\n\n\n\n<p>El joven matrimonio compuesto por Lorenzo y Pili representa la pervivencia de las formas tradicionales de la sociedad de posguerra:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Me gusta, \u00bfqu\u00e9 quieres? Me gusta ser como soy, y vivir como vivo. Me gusta ir todos los d\u00edas a trabajar en el mismo sitio, y tomarme un chato con los compa\u00f1eros a media ma\u00f1ana. Y me gusta que mi mujer se est\u00e9 en su casa, y que a la hora de comer me est\u00e9 esperando con la mesa puesta. Que no la pone ella, t\u00fa me entiendes, es la cosa del s\u00edmbolo<span id='easy-footnote-1-474' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/ana-diosdado-una-mujer-de-teatro\/#easy-footnote-bottom-1-474' title='Ana Diosdado,&amp;nbsp;&lt;em&gt;Olvida los tambores&lt;\/em&gt;, Acto primero, p\u00e1g. 63, en&amp;nbsp;&lt;em&gt;Teatro escogido&lt;\/em&gt;, Coord. C\u00e9sar Oliva, Madrid, Asociaci\u00f3n de Autores de Teatro, 2007. El lector podr\u00e1 tambi\u00e9n encontrar en este volumen:&amp;nbsp;&lt;em&gt;Los Comuneros&lt;\/em&gt;,&amp;nbsp;&lt;em&gt;Usted tambi\u00e9n podr\u00e1 disfrutar de ella&lt;\/em&gt;,&amp;nbsp;&lt;em&gt;trescientos veintiuno, trescientos veintid\u00f3s&lt;\/em&gt;&amp;nbsp;&lt;em&gt;Dec\u00edamos ayer&lt;\/em&gt;,&amp;nbsp;&lt;em&gt;La \u00faltima aventura&lt;\/em&gt;,&amp;nbsp;&lt;em&gt;La imagen del espejo&lt;\/em&gt;&amp;nbsp;y&amp;nbsp;&lt;em&gt;Harira&lt;\/em&gt;.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Lorenzo da voz a la intolerancia, y ello lo deja sin salida en un universo que se rebela. Pili, no obstante, ha transgredido su canon por lo que a\u00fan conserva la esperanza de rehacer su futuro. Por su parte, Nacho se autodefine como \u201cmestizo\u201d cuando explica:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>A los veinte a\u00f1os no ten\u00eda nada que ver con los de mi generaci\u00f3n, pensaba como pens\u00e1is vosotros ahora. [\u2026] No ten\u00eda nada que ver con los que me rodeaban [\u2026]. Cuando fuisteis llegando vosotros, me sent\u00ed compensado: \u00a1Los m\u00edos! \u00a1Estos s\u00ed que son los m\u00edos! Pero tampoco. Vuestra aparici\u00f3n me lleg\u00f3 tarde (Acto segundo, p\u00e1g. 99).<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Es este personaje, desde su distancia, el que puede caracterizar a cada uno de los otros y propiciar con ello la reflexi\u00f3n tanto de quienes comparten con \u00e9l la resaca&nbsp;<em>trascendente<\/em>&nbsp;de la fiesta nocturna durante la ficci\u00f3n dram\u00e1tica, como para el espectador del momento del estreno, que obtiene la perspectiva suficiente para reflexionar sobre sus propias actitudes. Pero, a pesar de esta funci\u00f3n dramat\u00fargica, Nacho no es un personaje positivo porque se ha convertido en un c\u00ednico participante del mundo de los triunfadores y sus actitudes adelantan c\u00f3mo ser\u00e1n en el futuro quienes, en la historia dram\u00e1tica y en la sociedad real, entonces y ahora, dicen c\u00ednicamente moverse por ideales.<\/p>\n\n\n\n<p>En la pieza se abordan temas candentes en la sociedad de los primeros setenta del pasado siglo: la tolerancia, el respeto a la libertad individual, la presencia de un nuevo orden social llamado a modificar inexorablemente las antiguas estructuras, el comportamiento de hombres y mujeres. Y, por encima de todo, el tema intemporal de la verdad de los seres consigo mismos y con los otros. Desde el punto de vista tem\u00e1tico, lo m\u00e1s ambiguo para el observador de hoy quiz\u00e1s sea el final, en apariencia conciliador. A pesar de su profunda decepci\u00f3n, Alicia, el personaje m\u00e1s puro en sus actitudes, y por lo tanto el m\u00e1s desencantado, aceptar\u00e1 las explicaciones de Tony, en quien se han hecho visibles los rasgos del villano. El contrato que los j\u00f3venes m\u00fasicos van a firmar con Nacho los arrastra hacia esa sociedad que dicen despreciar; su revoluci\u00f3n, pues, quedar\u00e1 en los signos externos de caracterizaci\u00f3n (la ropa, el pelo y la forma de decorar sus apartamentos). Pili ha quebrantado el antiguo orden pero no ha sido por su voluntad de cambio expresa y decidida, sino manejada por el astuto asedio de Tony y su af\u00e1n de venganza. Ella es una v\u00edctima inocente de ambos sistemas y, aunque de momento se marcha hacia una nueva vida, al despedirse afirma: \u201cUno siempre acaba reuni\u00e9ndose con la familia en Navidades\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el texto de la acotaci\u00f3n, la autora funde su voz con la de sus criaturas para repudiar un destino que ha llegado m\u00e1s all\u00e1 de lo deseable y se ha convertido en \u201cuna crueldad in\u00fatil\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El sabor agridulce de esta obra de Ana Diosdado quiz\u00e1s se deba a la juventud de una escritora a quien le inspira respeto la dureza de su propia propuesta; o es posible que, por ser ella conocedora del mundo de la escena, valorase lo que significaba todav\u00eda en 1970 el dictamen de la censura. La pieza debe colocarse, por su aparici\u00f3n, junto a las que comportaron una reflexi\u00f3n sobre la sociedad y sobre los \u00edntimos conflictos \u00e9ticos de los individuos del momento, y supone tambi\u00e9n un claro precedente de la dramaturgia de los a\u00f1os ochenta, en la que j\u00f3venes de la sociedad urbana de la transici\u00f3n pol\u00edtica intentan encontrar luz en un mundo igualmente movido por intereses y mentiras. La propia Diosdado abordar\u00e1 estos nuevos conflictos, con nuevos personajes, en&nbsp;<em>Los ochenta son nuestros<\/em>, estrenada en 1988.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignwide size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"629\" height=\"472\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-11-VS-09.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-477\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-11-VS-09.jpg 629w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-11-VS-09-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 629px) 100vw, 629px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Los ochenta son nuestros.<\/em>&nbsp;1988, en el Teatro Infanta Isabel.<br>Foto Chicho. Fuente: Archivo CDAEM<br><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Si eran los j\u00f3venes de su tiempo quienes protagonizaron su primera obra, en&nbsp;<em>El okapi<\/em>, estrenada en 1972, con direcci\u00f3n de Enrique Diosdado e interpretada en los papeles de Teresa y Marcelo por Amelia de la Torre y el propio Diosdado, un grupo de ancianos que convive en una residencia llevar\u00e1n a cabo la recuperaci\u00f3n de la memoria ya lejana, de quienes padecieron la represi\u00f3n durante la posguerra. En estos textos, Ana Diosdado ha elegido colectividades que resultan ser v\u00edctimas del tiempo; los j\u00f3venes del \u00faltimo franquismo o los de finales de los ochenta por vivir, en ambos tiempos, una importante conmoci\u00f3n social e ideol\u00f3gica y los mayores, porque ya no tienen sitio en una sociedad ego\u00edsta y competitiva que los confina a \u201cEl feliz descanso\u201d, nombre del lugar donde se hallan recluidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los personajes se sienten all\u00ed in\u00fatiles e incapacitados para cualquier actividad creativa. La autora perfila sus charlas, sus peleas, sus rencillas, su aburrimiento, la sensaci\u00f3n que todos sienten de estar de m\u00e1s, con la misma maestr\u00eda utilizada en el trazo de los j\u00f3venes de su estreno anterior. La estructuraci\u00f3n esc\u00e9nica es m\u00e1s compleja que en la primera; la acci\u00f3n tiene lugar en distintos espacios que se suceden o simultanean, significados por la luz; el n\u00famero de personajes ha aumentado considerablemente y la estructura argumental se fragmenta para presentar retazos de las vidas de unos seres pr\u00f3ximos a su fin y lastrados por el desenga\u00f1o. La vida de la residencia se altera con la llegada de Marcelo; \u00e9l interpone la distancia reflexiva para el espectador y act\u00faa como conciencia activa para los dem\u00e1s residentes. Completan el elenco: el m\u00e9dico, la enfermera y el muchacho, personajes positivos que act\u00faan como la nueva generaci\u00f3n, frente a la Se\u00f1ora y los Guardias representantes de la intolerancia. Marcelo y los obreros con los que ocasionalmente se relaciona representan la conciencia colectiva frente al poder; Teresa ser\u00e1 la conciencia individual dentro del sistema.<\/p>\n\n\n\n<p>La pieza guarda no pocas similitudes con&nbsp;<em>En la ardiente oscuridad<\/em>, como hizo notar Mariano de Paco en \u201cLa huella de Buero Vallejo en el teatro espa\u00f1ol contempor\u00e1neo\u201d y es posible hacer de ella una lectura simb\u00f3lica en clave pol\u00edtica, como en 1977 realiz\u00f3 la investigadora norteamericana Phyllis Zatlin. Tambi\u00e9n desde su est\u00e9tica y contenido se relaciona con la corriente de realismo social que cultivaban autoras y autores ya veteranos y algunos a\u00fan desconocidos en aquel momento, como Domingo Miras, que entre 1970 y 1972 hab\u00eda escrito un teatro allegable al que comentamos, muy relacionado con el teatro de Antonio Buero Vallejo, al que ambos autores admiraban.<\/p>\n\n\n\n<p>La instituci\u00f3n, el clima de falsa felicidad, la constante represi\u00f3n de la que son objeto los residentes, la elusi\u00f3n de los problemas por parte de \u00e9stos, la presencia de un insumiso que procede del exterior, la muerte del revoltoso, son rasgos que emparentan la pieza con la de Buero antes mencionada, de igual manera que el coro final de \u201clos viejecitos, desafinados, pat\u00e9ticos\u201d trae al recuerdo la orquesta de ciegos de&nbsp;<em>El concierto de San Ovidio<\/em>. Se produce, pues, en la pieza una disemia que se\u00f1ala las dos vertientes tem\u00e1ticas que contiene: la denuncia de las condiciones del anciano en la sociedad actual y la representaci\u00f3n simb\u00f3lica del opresivo sistema de la dictadura.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1973 estrena Ana Diosdado&nbsp;<em>Usted tambi\u00e9n podr\u00e1 disfrutar de ella<\/em>; Federico Carlos Sainz de Robles la edit\u00f3, en 1975, en su selecci\u00f3n de&nbsp;<em>Teatro espa\u00f1ol 1973-1974<\/em>&nbsp;(en la que distingu\u00eda lo mejor de la temporada teatral), al igual que hab\u00eda hecho con<em>&nbsp;Olvida los tambores,&nbsp;<\/em>en la de 1970-1971.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignleft size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"200\" height=\"281\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-11-VS-08.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-478\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Tuve la ocasi\u00f3n de ocuparme de la pieza en 2007, en el antes mencionado&nbsp;<em>Teatro escogido<\/em>&nbsp;de la autora, publicado por la Asociaci\u00f3n de Autores de Teatro, y he de repetir aqu\u00ed lo que entonces expresara: que, cuando un par de meses despu\u00e9s de su estreno pude ver la representaci\u00f3n, qued\u00e9 admirada por la historia y el espect\u00e1culo y que, siempre que vuelvo a encontrarme con este texto, siento rabia porque tantas obras del mejor teatro espa\u00f1ol del siglo XX hayan sido relegadas al olvido en los escenarios, aunque los art\u00edculos y publicaciones intenten mantenerlas en el recuerdo.<\/p>\n\n\n\n<p>La cr\u00edtica, desde el primer momento, fue un\u00e1nime al indicar las calidades literarias y espectaculares del texto y el acierto de su interpretaci\u00f3n y puesta en escena. Fernando L\u00e1zaro Carreter (recojo los testimonios de prensa del citado volumen de Sainz de Robles) la califica de \u201chistoria bien inventada y bien contada\u201d, afirma que posee \u201cun contenido grave, una denuncia oportun\u00edsima\u201d y a\u00f1ade: \u201cEl primer plano de mi admiraci\u00f3n estaba ocupado por la maestr\u00eda teatral de esta autora, sobre cuyas capacidades no cabe ya dudar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, S\u00e1inz de Robles terminaba sus palabras introductorias con estas expresivas afirmaciones: \u201cComedia dram\u00e1tica, tragicomedia muy bella, muy bien planteada, muy bien dialogada, muy bien rebozada en emociones y de iras dignas, esta de Ana Diosdado\u201d y la considera \u201cuno de los valores m\u00e1s enteros y sugestivos de nuestro teatro\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Por la elecci\u00f3n del tema (la manipulaci\u00f3n de los individuos por los mecanismos de la sociedad actual) se vincula con el teatro que adquiere un compromiso \u00e9tico y social de los dramaturgos del momento desde Buero y Sastre a los m\u00e1s j\u00f3venes del grupo realista; con la perspectiva que estamos comentando esta obra recoge los efectos del comercio salvaje. En su cr\u00edtica de&nbsp;<em>Marca<\/em>, Antonio Valencia apreciaba: \u201cEsta vez la autora clama por el manejo interesado de los seres humanos, por su deformaci\u00f3n en nombre de intereses econ\u00f3micos\u201d. El argumento posee una tensi\u00f3n que va adue\u00f1\u00e1ndose del receptor desde el comienzo. Javier, un buen periodista fracasado que vende insulsos reportajes a una revista del coraz\u00f3n, ha ido a entrevistar a Fanny, la modelo publicitaria que est\u00e1 siendo el blanco de todas las miradas y del rechazo popular por ser la imagen visible de la casa industrial causante de la muerte de unos ni\u00f1os; ninguno de estos dos personajes desea seguir viviendo. La presencia de un forense en escena denota que al menos uno ha logrado su prop\u00f3sito. La intriga, procedimiento ya empleado en piezas anteriores, es el elemento organizador del relato, que, a pesar de estar concluido desde el comienzo, no desvelar\u00e1 sus claves hasta el instante final. Alfredo Marquer\u00ede afirmaba en la cr\u00edtica que le dedic\u00f3 en el diario&nbsp;<em>Pueblo<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Cuando se estren\u00f3&nbsp;<em>Olvida los tambores<\/em>&nbsp;dijimos que Ana Diosdado carec\u00eda de los defectos inherentes a los biso\u00f1os. El t\u00f3pico de \u201cdomina por entero la t\u00e9cnica teatral\u201d se hace en ella una verdad tan grande como un rascacielos.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignwide size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"629\" height=\"414\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-11-VS-13.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-479\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-11-VS-13.jpg 629w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-11-VS-13-300x197.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 629px) 100vw, 629px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Olvida los tambores,<\/em>&nbsp;de Ana Diosdado, 1970.<br>Foto: Beltr\u00e1n. Fuente: Archivo CDAEM<br><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Existe en este drama una potente corriente sensitiva que sumerge al lector-espectador en el tr\u00e1gico argumento y le hace participar de los sentimientos, las angustias y las incertidumbres de los seres que le dan forma. Junto a ello, la pieza contiene, como en las anteriores, una profunda reflexi\u00f3n cr\u00edtica sobre la vida, las personas y la sociedad del momento de la escritura del texto que, salvando algunos detalles, podr\u00eda ser la de hoy. Pero no solo es en los elementos argumentales donde reside su faceta innovadora, sino que incorpora procedimientos m\u00faltiples de construcci\u00f3n y puesta en escena con los que se distancia al receptor del conflicto individual para que reflexione sobre su tiempo y sobre los problemas que \u00e9l, como los personajes, tiene en su mundo. Entre estos procedimientos se encuentran las filmaciones; las voces en&nbsp;<em>off<\/em>; la fragmentaci\u00f3n de la historia; los avances y retrocesos temporales; la polivalencia de los espacios; la integraci\u00f3n del p\u00fablico, convertido en \u201cel hombre de la calle\u201d; el humor, que rompe la tensi\u00f3n del grave suceso particular; la sorpresa, con la que se quiebra a intervalos el proceso dram\u00e1tico; y todo ello perfectamente conjugado de principio a fin.<\/p>\n\n\n\n<p>Las acotaciones, m\u00e1s extensas en las indicaciones espaciales o al desvelar el sentido \u00edntimo de objetos y personajes, act\u00faan en dos dimensiones: una de car\u00e1cter funcional para inducir a la compleja propuesta espectacular; otra, mucho m\u00e1s subjetiva, en la que Diosdado vierte sus opiniones focalizando as\u00ed la mirada del lector, director o no de la pieza.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los grandes aciertos que esta posee es el de la presencia de unos personajes densos, elaborados, y dotados de profunda humanidad. Javier y Fanny, en conflicto con ellos mismos y con su entorno, sufren una profunda decepci\u00f3n. Javier no tiene salida porque \u00e9l mismo es el art\u00edfice de su destrucci\u00f3n. El cansancio, la dejadez y el abatimiento son marcas con las que est\u00e1 configurado este hombre vencido por una sociedad que sacrifica el talento en aras del dinero. El cinismo del esc\u00e9ptico domina su actitud inicial con la modelo pero ir\u00e1 evolucionando al comprender que se halla ante otra v\u00edctima del sistema. Fanny es un personaje rico en matices que se va mostrando en toda su humanidad al avanzar el proceso dram\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p>Manolo, el fot\u00f3grafo de la revista, significa un gran acierto en la estructura del drama. Es un personaje positivo, de car\u00e1cter abierto, ingenioso, y en apariencia inconsciente de lo que ocurre a su alrededor. Sin embargo, su esp\u00edritu sin dobleces deja entrever un alma noble que no sucumbe, como Javier, al desaliento y se muestra capaz de hacer frente a la vida. Representa el resquicio abierto en una situaci\u00f3n cerrada para los protagonistas, como sucede en el modelo de la tragedia esperanzada, presente desde sus comienzos en la dramaturgia de Antonio Buero Vallejo<\/p>\n\n\n\n<p>Un interesante aspecto es el del habla de los personajes que en la figura de Manolo act\u00faa como signo caracterizador de su personalidad, y donde la dramaturga proyecta su sentido del humor y su destreza para establecer las r\u00e9plicas. Este bien manejado elemento acerca la f\u00e1bula dram\u00e1tica al espectador, que se reconoce tambi\u00e9n en el sistema expresivo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;De entre los componentes esc\u00e9nicos, para los que se pide desde la acotaci\u00f3n que no est\u00e9n nunca \u201cconcretamente definidos\u201d, el ascensor es un espacio de simbolog\u00eda m\u00faltiple, pues seg\u00fan el momento en el que se utiliza y quien lo ocupa significar\u00e1 aniquilamiento o salvaci\u00f3n, y all\u00ed tendr\u00e1 lugar el reconocimiento entre los personajes. La pieza est\u00e1 construida mediante una s\u00f3lida arquitectura en la que los espacios se solapan y diversifican y el tiempo avanza y retrocede en un imprevisible juego del que va surgiendo la historia.<\/p>\n\n\n\n<p>Con&nbsp;<em>Los Comuneros<\/em>, estrenada en 1974, Ana Diosdado est\u00e1 juzgando desde la historia al dictador y su derecho a matar escudado en su autoridad. Jos\u00e9 Antonio Maravall, al prologar la primera edici\u00f3n, manifest\u00f3 su entusiasmo por la profundidad y destreza de la joven, como ya lo hab\u00edan hecho ante sus estrenos anteriores Francisco Garc\u00eda Pav\u00f3n o Fernando L\u00e1zaro Carreter. La autora ha realizado pocas incursiones en el teatro de tema hist\u00f3rico y, sin embargo, como he afirmado en otras ocasiones,&nbsp;<em>Los Comuneros<\/em>&nbsp;merece la mayor consideraci\u00f3n por la hondura con la que se trata un tema entonces tan dificultoso como el de la legitimidad de la violencia ejercida desde el poder y por la innegable indagaci\u00f3n en procedimientos y t\u00e9cnicas renovadoras de la construcci\u00f3n dramat\u00fargica, como ha hecho en todas sus obras.<\/p>\n\n\n\n<p>Lleva a cabo su propuesta a partir de la guerra que surgida tras el levantamiento de las Comunidades de Castilla contra Carlos I. Elige para ello personajes de la historia en el momento en que se desencadena una profunda crisis en sus relaciones, y con estos compone su f\u00e1bula dram\u00e1tica, que, en palabras de Maravall, \u201cacepta b\u00e1sicamente a la Historia, pero es otra cosa que historia\u201d, sigue, pues, la l\u00ednea de teatro hist\u00f3rico de revisi\u00f3n del pasado y funci\u00f3n especular hacia el presente, seg\u00fan la teor\u00eda de Antonio Buero Vallejo.<\/p>\n\n\n\n<p>El elemento tem\u00e1tico axial de la pieza se centra en el dilema sobre el ejercicio de la violencia justificado por raz\u00f3n de estado. El argumento recoge la sublevaci\u00f3n y el ajusticiamiento de sus adalides (Juan de Padilla, Juan Bravo y Francisco de Maldonado) pero la trama se articula, mediante la alternancia de tiempos y espacios, en la conciencia culpable de quien firm\u00f3 la sentencia de muerte; desde all\u00ed, el receptor, dotado de omnisciencia por la trasgresi\u00f3n espacio-temporal, contempla las motivaciones externas y las dudas interiores de los dos impulsores de los hechos, antagonistas entonces y en el drama (Padilla y Carlos). La historia favorece la posibilidad de hablar desde el ayer hacia el hoy, de cambiar el tiempo cronol\u00f3gico por tiempo on\u00edrico y subconsciente y de alterar la entidad de los espacios (reales \u2013hist\u00f3ricos\u2013 o imaginarios \u2013so\u00f1ados\u2013) para hacer que el espectador, a partir de una situaci\u00f3n reconocible, reflexione sobre las causas y los efectos de las decisiones tomadas desde el poder.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignwide size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"629\" height=\"457\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-11-VS-04.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-480\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-11-VS-04.jpg 629w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-11-VS-04-300x218.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 629px) 100vw, 629px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Los comuneros,<\/em>&nbsp;de Ana Diosdado. Teatro Mar\u00eda Guerrero. Marzo de 1974.<br>Foto: Manuel Mart\u00ednez Mu\u00f1oz. Fuente:&nbsp;<a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.march.es\/es\" target=\"_blank\">march.es<\/a><br><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Buena conocedora del teatro en todas sus facetas, Ana Diosdado avisa desde la primera acotaci\u00f3n de la importancia que la noci\u00f3n de tiempo posee en su pieza: \u201cLa escenograf\u00eda tendr\u00e1 que ver, de alg\u00fan modo, con un reloj o con relojes\u201d. Poco antes hab\u00eda localizado la acci\u00f3n en espacio y tiempo objetivos: \u201cLa plaza de un pueblo castellano, hacia 1520. De madrugada. El lugar est\u00e1 desierto\u201d. Tal precisi\u00f3n coloca el inicio del espect\u00e1culo cuando Padilla, Bravo y Maldonado son conducidos al cadalso para ser ejecutados; todo adquiere un aire irreal, en parte, gracias a la presencia de \u201cun grupo de actores que llamaremos las Sombras\u201d; estas pueblan el escenario para ir incorporando a los distintos personajes.<\/p>\n\n\n\n<p>Al ir a consumarse el ajusticiamiento, un Muchacho detiene la ejecuci\u00f3n y se dirige al verdugo, denominado Hombre en la n\u00f3mina de personajes. Quiere saber los motivos de tales muertes y el Hombre le da la versi\u00f3n oficial: \u201c\u00bfNo has o\u00eddo el preg\u00f3n? Por traidores\u201d. El joven no se conforma y sigue inquiriendo; finalmente, el Hombre le ofrece la soluci\u00f3n y plantea el conflicto b\u00e1sico de la pieza: \u201cPerdieron, \u00bfno? Luego erraron\u201d. Desde entonces el escenario representar\u00e1 otro tiempo, el del comienzo de la disidencia. Hombre y Muchacho ser\u00e1n personajes siempre presentes en el proceso de la f\u00e1bula dram\u00e1tica que se convierte en la revisi\u00f3n de una conciencia atormentada, la de Carlos, Hombre-verdugo y Muchacho; este \u00faltimo se identifica con el propio rey cuando, a\u00fan adolescente, firm\u00f3 la sentencia de muerte de aquellos nobles. De la identidad de estos personajes, el espectador se ir\u00e1 enterando gradualmente. En realidad, todo sucede desde la mente torturada del Emperador agonizante.<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro de la ficci\u00f3n, se producen retrospecciones en las que se presentan los hechos desde la perspectiva del sublevado Padilla. El conocimiento que se proporciona al receptor de los aspectos privados del h\u00e9roe revolucionario, el asistir a sus dudas y desenga\u00f1os, a sus flaquezas y a su sentimiento de culpabilidad, constituyen otras tantas reflexiones sobre la relatividad de las acciones humanas, la naturaleza de la violencia (ejercida desde uno u otro bando) y la justificaci\u00f3n del atropello. Todo ello supone una meditaci\u00f3n sobre el poder y sus v\u00edctimas que en estos a\u00f1os y en los que les siguen se est\u00e1 planteando constantemente en el teatro, como reflejo de lo que presenta la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1976, antes de que se cumpliera un a\u00f1o de la muerte de Franco, estrena&nbsp;&nbsp;<em>\u2026Y de Cachemira chales<\/em>, una par\u00e1bola del fin de la dictadura y del intento de persistencia del represor. Escrita en clave simb\u00f3lica, presenta a unos personajes cuyos comportamientos est\u00e1n marcados por una extrema dureza, encerrados en un espacio imposible de salvar. La par\u00e1bola remite a la situaci\u00f3n de la Espa\u00f1a de ese momento en el que las ataduras del r\u00e9gimen se resisten a desaparecer. Dos niveles tem\u00e1ticos se aprecian en ella: la b\u00fasqueda de la libertad, a partir de la consecuci\u00f3n del espacio exterior y el enfrentamiento de dos concepciones del mundo representadas por los perpetuadores del antiguo sistema frente a los que intentan establecer el cambio. En la superficie, el argumento est\u00e1 sustentado en una historia futurista. Se ha producido un cataclismo nuclear y en lo que queda de unos grandes almacenes se han refugiado tres personas: Juan, un hombre de 60 a\u00f1os; Biel, un joven; y Espe, una adolescente ciega; despu\u00e9s se les sumar\u00e1 Dani, un hombre de treinta a\u00f1os que procede del mundo exterior. El texto guarda evidentes relaciones con&nbsp;<em>El okapi<\/em>&nbsp;como hizo notar Phillys Zatlin en 1984: y, por supuesto, con&nbsp;<em>En la ardiente oscuridad<\/em>, o&nbsp;<em>El concierto de San Ovidio,&nbsp;<\/em>de Buero Vallejo, ya que Dani, como Ignacio o David, no viene a traer la concordia sino la subversi\u00f3n, de la que podr\u00e1n salir victoriosos o perecer en el intento. Lo que propone es abandonar la aparente seguridad de aquel espacio donde est\u00e1n cubiertas todas sus necesidades e intentar la salida a un mundo que suponen desierto y calcinado. Pero el poder no est\u00e1 dispuesto a perder su territorio. Juan, bajo su tranquila y paternal apariencia, esconde al representante del pasado c\u00f3digo y se empe\u00f1a en imponerlo a los otros. Ha hecho de Biel su lacayo a cambio de ofrecerle a la chica y la fuerza de las armas; \u00e9l lo obedece, obsesionado por obtener la supervivencia engendrando un hijo.<\/p>\n\n\n\n<p>Espe, la ni\u00f1a ciega, ha de soportar los abusos de los dos hombres. Con ella ha trazado Ana Diosdado un interesante personaje, s\u00edmbolo de la marginaci\u00f3n de la mujer en un universo dominado por el violento y autoritario canon masculino; su ceguera, producto de la cat\u00e1strofe, la obliga a transitar siempre por un mismo y conocido camino, ello la hace vulnerable y f\u00e1cil de controlar; su corta edad la convierte en signo de la mujer mantenida en una invariable infancia. Dani ser\u00e1 quien convenza a los dos j\u00f3venes de la existencia de otra realidad. La marcha hacia el exterior y los ruidos que desde all\u00ed se perciben abren la puerta a la esperanza de unos seres que han sido capaces de enfrentarse a la tiran\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Los espacios revisten un profundo simbolismo en esta pieza en la que Diosdado refleja el miedo de una generaci\u00f3n que ha vivido alienada y las trampas que ocultan los que desean seguir dominando por el miedo. El lenguaje verbal expresa la dureza de situaciones y comportamientos y hace pensar, dado su nivel simb\u00f3lico, en el teatro de autores como D\u00fcrrenmatt, Pinter o, en el panorama espa\u00f1ol, Luis Riaza. Es un texto inquietante que, sin llegar a la perfecci\u00f3n de los anteriores, se enfrenta con valent\u00eda a un tema de la m\u00e1s radical actualidad del momento de la escritura.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1979 realiz\u00f3 un guion para la radio,&nbsp;<em>La imagen del espejo<\/em>, que, en 2004, publiqu\u00e9 en una antolog\u00eda de teatro breve en la editorial C\u00e1tedra. Vuelve all\u00ed a colocar a un personaje del pasado ante su verdad en el marco de las c\u00e1rceles secretas de la Inquisici\u00f3n, Ana Diosdado propone una reflexi\u00f3n dram\u00e1tica sobre el poder y la culpa, la intolerancia, la vulnerabilidad del rebelde sometido al miedo y a la soledad e indaga, mediante las trampas a las que son expuestos sus personajes, en los mecanismos que los m\u00e1s fuertes emplean para reducir la sedici\u00f3n. La pieza sustenta su argumento sobre una estructura de inc\u00f3gnitas y reconocimientos, t\u00e9cnica esta, la de utilizar la intriga, en la que, como hemos indicado, Diosdado era ya diestra en su teatro extenso. Tal procedimiento llevar\u00e1 al relevo de identidades y papeles entre el Preso y el Otro y, finalmente, a que personajes y receptor comprendan que los otros han estado enga\u00f1ando a todos. Se organiza el conflicto mediante tres encuentros en la atm\u00f3sfera asfixiante de una celda privada de luz, donde los seres se convierten en sombras y los perfiles individuales se desdibujan y mezclan, por ello, cada uno de los dos personajes que habita tal espacio asume su identificaci\u00f3n con el otro, unidos como se encuentran en su peligrosa situaci\u00f3n de disidentes y en su deseo de libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos hemos detenido de forma particular en estas piezas porque no solo fueron la etapa teatralmente m\u00e1s fruct\u00edfera de la autora sino tambi\u00e9n aquella en la que ensay\u00f3 f\u00f3rmulas diversas de dramaturgia con \u00e9xito y en la que su compromiso con su entorno se hizo patente en los temas de cada una de ellas. Por esos motivos es sorprendente que se encontrase diez a\u00f1os ausente de los escenarios teatrales, aunque s\u00ed obtuvo importantes \u00e9xitos con sus guiones de televisi\u00f3n en 1985 (<em>Anillos de oro<\/em>) y 1986 (<em>Segunda ense\u00f1anza<\/em>), hasta reaparecer en la escena, en 1986, con&nbsp;<em>Cupl\u00e9<\/em>, \u201cun disparate simb\u00f3lico-festivo\u201d de la Espa\u00f1a de la democracia. El tiempo transcurrido y la consolidaci\u00f3n del cambio de r\u00e9gimen, requer\u00edan, como ella misma explica, una presentaci\u00f3n diferente. Fiel a su actitud renovadora, efect\u00faa en esta pieza una derivaci\u00f3n hacia la est\u00e9tica esperp\u00e9ntica, con grandes desmesuras y la idea que desde el principio la ha acompa\u00f1ado: hablar del mundo que ve. La obra se configura como una met\u00e1fora sobre la situaci\u00f3n de la Espa\u00f1a del presente de su escritura, encarnada en Carmen, su protagonista y en el entorno en el que vive, al tiempo que permite detectar el cr\u00edtico desencanto producido por los comportamientos pol\u00edticos de esos a\u00f1os de democracia que el tono humor\u00edstico, sobre todo en boca de Balbina, la criada y fiel compa\u00f1era de Carmen, con el que est\u00e1 tratado el texto no pretende encubrir.<\/p>\n\n\n\n<p>Con&nbsp;<em>Los ochenta son nuestros&nbsp;<\/em>(1988), como hemos indicado, vuelve al mundo de los j\u00f3venes, como tambi\u00e9n hab\u00eda hecho en la serie de televisi\u00f3n&nbsp;<em>Segunda ense\u00f1anza<\/em>. Son ahora chicos y chicas salidos de la reciente \u201cMovida madrile\u00f1a\u201d, con su carga de desorientaci\u00f3n vital y los traumas que una mal entendida libertad les ha ocasionado.<\/p>\n\n\n\n<p>Un cambio radical en cuanto a la est\u00e9tica y la construcci\u00f3n del drama se encuentra en su siguiente obra,&nbsp;<em>Camino de plata<\/em>, del mismo 1988. Frente a la ampl\u00eda n\u00f3mina de personajes de aquella, ahora solo tres actores, el psiquiatra, Paula, la enfermera, y el personaje ausente del marido desarrollan en un espacio \u00fanico el tema de la posible liberaci\u00f3n de la mujer. Como en sus propuestas anteriores, Diosdado deja tambi\u00e9n una puerta abierta a la esperanza en el futuro de sus protagonistas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignwide size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"629\" height=\"457\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-11-VS-05.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-481\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-11-VS-05.jpg 629w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-11-VS-05-300x218.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 629px) 100vw, 629px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Camino de plata&nbsp;<\/em>de Ana Diosdado.&nbsp;Teatro Mu\u00f1oz Seca de Madrid, 1988.<br>Foto: Manuel Mart\u00ednez Mu\u00f1oz. Fuente: march.es<br><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Tres a\u00f1os despu\u00e9s escribe&nbsp;<em>En la corteza del \u00e1rbol&nbsp;<\/em>y estrena&nbsp;<em>Trescientos veintiuno, trescientos veintid\u00f3s<\/em>, que suscit\u00f3 la sorpresa de la cr\u00edtica porque en esta abandona los contenidos sociales para poner en pie un juego de espacios y personajes, h\u00e1bilmente trazados en una comedia de corte cl\u00e1sico con una noci\u00f3n cu\u00e1ntica del espacio de las dos habitaciones del hotel de lujo donde dos parejas, una joven y otra madura, viven, alternando fantas\u00eda y realidad, una historia de amor y final feliz.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignleft size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"479\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-11-VS-10.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-482\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-11-VS-10.jpg 300w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-11-VS-10-188x300.jpg 188w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Trescientos veintiuno-trescientos veintid\u00f3s<\/em><br>Foto Pilar Cembrero. Fuente: Archivo CDAEM<br><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><em>Cristal de Bohemia<\/em>&nbsp;(1994), subtitulada \u201cDisparate melo-sat\u00edrico\u201d, se desarrolla en \u201cuna antigua casa de lenocinio\u201d; en ella, la autora maneja una expresi\u00f3n y unas acciones broncas, con gran acumulaci\u00f3n de temas, con realidades y ficciones que marcan a los personajes en una pieza que la propia Diosdado calific\u00f3 de \u201ccomedia feroz\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En la acotaci\u00f3n inicial de&nbsp;<em>Dec\u00edamos ayer<\/em>&nbsp;(1997) indica que \u201cse desarrolla entre las ruinas de una antigua abad\u00eda medieval, esencialmente en la nave de lo que fue la iglesia, desacralizada ya y desprovista de ornamentos religiosos\u201d. En ese lugar se produce lo que calific\u00f3 de \u201cun cuento imposible, que en realidad es posible, como los amores imposibles\u201d. En esta pieza, como en otras suyas, fantas\u00eda y realidad se alternan porque en un espacio actual, habitado por personas del momento de la escritura, aparece una joven del siglo XV acusada de bruja y condenada a la hoguera. Estos elementos, manejados con destreza por Diosdado, favorecen el humor, en el choque de las formas expresivas, e intenta llevar al espectador, como otras veces, mediante el suceso hist\u00f3rico o mediante la par\u00e1bola, a contemplar que el tiempo no ha pasado para la intolerancia, el abuso y la mentira, como \u201cdec\u00edamos ayer\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Preguntada en 1999, en&nbsp;<em>El Pa\u00eds<\/em>&nbsp;por la aventura a la que se refiere en su obra&nbsp;<em>La \u00faltima aventura<\/em>, respondi\u00f3: \u201ca la aventura en su sentido m\u00e1s amplio, que es la aventura de vivir\u201d. Con esta intenci\u00f3n enfrenta a sus personajes en el restringido espacio de un bar, propiedad de dos de ellos, y va desgranando con su habitual pericia y adecuada expresi\u00f3n ling\u00fc\u00edstica los peque\u00f1os \u2013o grandes\u2013 problemas particulares y tocando al igual que en otras obras los conflictos colectivos.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Harira<\/em>&nbsp;(2005) es una peque\u00f1a joya dentro de la escasa dramaturgia de peque\u00f1o formato de la autora. Forma parte de un conjunto de piezas breves de varios autores que se recoge en&nbsp;<em>Once voces contra la barbarie del 11-M<\/em>&nbsp;publicado tras los atentados de los trenes de cercan\u00edas de Madrid en 2004.<\/p>\n\n\n\n<p>Ana Diosdado desarrolla la suya con dos mujeres y, con la habilidad que la caracterizaba para la construcci\u00f3n dramat\u00fargica, hace brotar el tema de la solidaridad femenina mediante la situaci\u00f3n que viven la inmigrante musulmana y la se\u00f1ora espa\u00f1ola, en cuya casa trabaja, el d\u00eda del atentado, poco antes de que se produzca; ambas van a resultar v\u00edctimas de la violencia que los hombres han provocado. En este texto se establece un puente entre las dos culturas por la proximidad entre las mujeres que comparten un espacio, el de la cocina de la casa de Carmen, donde trabaja Amina, y unos elementos: las confidencias que una y otra se intercambian durante la elaboraci\u00f3n conjunta de una comida marroqu\u00ed, la harira. La uni\u00f3n se completa tr\u00e1gicamente tras los mortales sucesos. El reducto dom\u00e9stico es un lugar de salvaci\u00f3n; pero a trav\u00e9s de la radio penetra en \u00e9l el exterior traum\u00e1tico trasmitido por un constante y envolvente espacio sonoro de voces que recitan el nombre de los muertos que, superpuestas al di\u00e1logo, ir\u00e1 adue\u00f1\u00e1ndose del mismo. El avance de la conversaci\u00f3n va provocando la intranquilidad del receptor, convertido en investigador, al poder reconocer, en lo que Amina cuenta de su sobrino, los rasgos de un furor imparable que culmina al marcar el reloj que preside el escenario (junto con el calendario y la radio) el momento de las explosiones. La acci\u00f3n reside en el di\u00e1logo y progresa mediante la palabra, por la que el receptor adquiere, as\u00ed mismo, conocimiento de los hombres, personajes omitidos; de los terroristas (familiares de Amina) y de una v\u00edctima directa (el marido de Carmen); el recitado de los nombres, que constituyen desde el principio la atm\u00f3sfera de la tragedia, se adue\u00f1a de la escena cuando Amina hace el adem\u00e1n de subir el volumen de la radio; de esta forma palabra y acci\u00f3n se conjugan hasta llegar al gesto final con el abrazo de las dos mujeres, igualmente aniquiladas por el terror.<\/p>\n\n\n\n<p>En&nbsp;<em>El cielo que me tienes prometido<\/em>&nbsp;(2015), \u00faltima obra dirigida y estrenada por Ana Diosdado, vuelve la autora a un personaje hist\u00f3rico del siglo XVI, a Teresa de Jes\u00fas, la gran mujer, religiosa, emprendedora, valiente frente al mundo masculino \u201cdel pa\u00f1o\u201d y frente a sus muchas limitaciones de salud, trabajadora incansable, escritora prol\u00edfica y certera, fiel a sus principios y luchadora por sus ideas. No es extra\u00f1o, aunque se produjera la oportunidad del centenario, que Diosdado la eligiese como protagonista de su obra porque algunas concomitancias podr\u00edan encontrase entre ella y el personaje. En oto\u00f1o de 2020, la revista&nbsp;<em>Estreno&nbsp;<\/em>publica la pieza y en la \u201cNota de la autora\u201d, que se transcribe antepuesta al texto, ella indica que la Teresa que la atrae es \u201cla que ense\u00f1a que Dios est\u00e1 tambi\u00e9n en las cacerolas, la del d\u00eda a d\u00eda\u201d. Esa faceta de la Santa, que se percibe en sus cartas y en tantos de sus escritos, se entrecruza con los consejos sobre estrategias de defensa contra quienes quieren aniquilar su reforma y con su siempre declarada confianza absoluta en la voluntad de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Teresa sufri\u00f3 duros ataques por quienes hab\u00edan convertido los conventos en lugares de reuni\u00f3n y tertulia de los nobles; ella limpi\u00f3 tales vicios al crear los monasterios reformados de descalzas y aquello no se le perdon\u00f3 f\u00e1cilmente. Una de sus oponentes fue la princesa de \u00c9boli, a la que la enfrenta la autora en su obra como lo explica en la \u201cNota\u201d antes citada:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Ambas mujeres eran de genio vivo y dominantes en su entorno, ambas tuvieron discusiones y choques durante la construcci\u00f3n del monasterio de Pastrana y volvieron a tenerlos al morir el pr\u00edncipe y pretender su desconsolada esposa tomar el h\u00e1bito en Pastrana\u2026 pero sin dejar de vivir y ser tratada como una princesa que manda en su casa.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignwide size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"629\" height=\"325\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-11-VS-07.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-483\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-11-VS-07.jpg 629w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-11-VS-07-300x155.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 629px) 100vw, 629px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>El cielo que me tienes prometido.<\/em><br>Fuente:&nbsp;<a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.elmundo.com\/\" target=\"_blank\">elmundo.com<\/a><br><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Como es habitual en su dramaturgia, Ana juega con la realidad y la ficci\u00f3n, tiempo y espacio, marcados en las acotaciones, se mueven entre lo concreto y lo irreal so\u00f1ado, la voz de su gran amigo Fray Juan de la Cruz lleva a otro espacio, distinto de los habilitados por la luz y las gasas que juegan en el escenario y sus versos identifican la actitud religiosa de Teresa con la del poeta m\u00edstico.<\/p>\n\n\n\n<p>Por fortuna, como comentaba Paloma Pedrero en el \u201cHomenaje\u201d que le dedic\u00f3, tras su muerte,&nbsp;<em>Las Puertas del Drama<\/em>, esta autora ha sido siempre reconocida y sus m\u00e9ritos aplaudidos, al igual que su obra. Muy joven qued\u00f3 finalista del Premio Nadal de novela, Fue Premio Fastenrath de la Real Academia Espa\u00f1ola, Premio Maite, TP de Oro y Fotogramas de Plata, Socio de Honor de la Asociaci\u00f3n de Autores de Teatro, en la XVI edici\u00f3n de los Premios Max le fue concedido el Premio Max de Honor, Medalla de Oro de Valladolid, Doctor Honoris Causa por la Universidad de Alcal\u00e1\u2026 En 2016, recibi\u00f3 la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio, a t\u00edtulo p\u00f3stumo.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el t\u00edtulo hemos llamado a Ana Diosdado \u201cmujer de teatro\u201d y, si lo fue desde la cuna, lo ha sido hasta el final. En 2015, la muerte le sobrevino en una reuni\u00f3n de la SGAE, y tuvo en cartel su obra sobre la Santa de \u00c1vila. Como hemos intentado mostrar, deja un importante legado para la historia del teatro espa\u00f1ol y para aquel p\u00fablico que pueda acercarse a su obra.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde que abri\u00f3 los ojos en Buenos Aires, en 1938, Ana Diosdado fue una mujer de teatro; en el seno de una familia de actores vivi\u00f3 y se educ\u00f3; la escena fue su lugar natural y la literatura dram\u00e1tica una fuente de conocimientos para ella, junto a sus padres, Enrique Diosdado e Isabel Gisbert. 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