{"id":503,"date":"2022-12-30T13:52:07","date_gmt":"2022-12-30T12:52:07","guid":{"rendered":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/?p=503"},"modified":"2023-03-23T16:41:36","modified_gmt":"2023-03-23T15:41:36","slug":"la-dramaturgia-de-juan-mayorga-premio-princesa-de-asturias-de-las-letras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/la-dramaturgia-de-juan-mayorga-premio-princesa-de-asturias-de-las-letras\/","title":{"rendered":"La dramaturgia de Juan Mayorga, Premio Princesa de Asturias de las Letras"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image alignwide size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"629\" height=\"354\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-15-JLGB-01.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-504\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-15-JLGB-01.jpg 629w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-15-JLGB-01-300x169.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 629px) 100vw, 629px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Juan Mayorga, premio Princesa de Asturias de las Letras 2022.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>I<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Por la obtenci\u00f3n del Premio Princesa de Asturias de las Letras 2022 hay que felicitar, en primer lugar, al premiado, Juan Mayorga: por merecerlo; pero tambi\u00e9n, me parece, al teatro y m\u00e1s exactamente a la literatura dram\u00e1tica; lo que bien merece una reflexi\u00f3n preliminar. No admite discusi\u00f3n el hecho de que Mayorga es un genuino escritor de teatro, un dramaturgo, y hasta que lo es casi en exclusiva. Por eso no se pueden encontrar atenuantes a la excepci\u00f3n que supone que el premio, destinado a destacar la trayectoria de hombres de letras, recaiga este a\u00f1o en un dramaturgo, o sea, un hombre de teatro.<\/p>\n\n\n\n<p>En las cuatro d\u00e9cadas de vigencia del galard\u00f3n, y entre los cuarenta y dos autores premiados, solo dos dramaturgos, y tan genuinos como Mayorga, lo hab\u00edan recibido antes: Francisco Nieva (1992) y Arthur Miller (2002); lo que representa un exiguo 7% del total. Creo que este hecho no es casual sino revelador de la muy precaria posici\u00f3n del teatro en el canon de los g\u00e9neros literarios&nbsp;<em>en la actualidad<\/em>. Subrayo esto \u00faltimo porque pocos podr\u00e1n creer hoy que desde la&nbsp;<em>Po\u00e9tica<\/em>&nbsp;de Arist\u00f3teles hasta bien entrado el siglo xix el teatro haya ocupado, en nuestra cultura, la cima de la Poes\u00eda, de la Literatura; que haya sido el g\u00e9nero literario por excelencia, por antonomasia. Al menos para la teor\u00eda o el pensamiento literario.<\/p>\n\n\n\n<p>El responsable de la ca\u00edda del teatro desde la cima hasta la sima en la estimaci\u00f3n literaria es, sin duda, el Romanticismo, padre tambi\u00e9n de otros engendros tan da\u00f1inos para la humanidad como el nacionalismo o la posverdad. \u00c9l sienta las bases de la revoluci\u00f3n literaria que acaba con la hegemon\u00eda del teatro en beneficio de la l\u00edrica y la narrativa; cuyo triunfo cultural, a dos siglos vista, puede constatarse consultando la lista de ganadores del Premio de las Letras en cuesti\u00f3n. Se ver\u00e1 que la parte del le\u00f3n es para los narradores, seguidos de los poetas. Solo hay otro g\u00e9nero m\u00e1s maltratado a\u00fan que el teatro, con solo dos representantes premiados, Rafael Lapesa (1986) y Ricardo Gull\u00f3n (1989), que representan el 4,7% del total: los ensayos o estudios ling\u00fc\u00edsticos y literarios. Algunos \u2013no yo\u2013 les negar\u00e1n quiz\u00e1s su pertenencia a la Literatura, pero \u00bftambi\u00e9n a las Letras, que es de lo que se trata?<\/p>\n\n\n\n<p>Esto me da pie a una \u00faltima consideraci\u00f3n al respecto. Por extra\u00f1o que pueda parecer, buena parte de la propia gente de teatro, incluidos sus escritores, se han empe\u00f1ado durante buena parte del siglo XX en desmarcarse de la literatura, en negar a los textos de teatro su posible estatuto de \u201cobra\u201d verbal aut\u00f3noma, o sea, literaria; que es perfectamente compatible con sus dimensiones genuinamente teatrales de \u201cpartitura\u201d para una puesta en escena y de \u201cdocumento\u201d o fijaci\u00f3n parcial de la misma. Este tirar piedras contra su propio tejado se explica seguramente por la guerra que libr\u00f3 el arte esc\u00e9nico durante el siglo pasado para independizarse de la literatura.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero una vez ganada esa guerra justa, cuando nadie en su sano juicio niega su autonom\u00eda al arte de la escena (directores, actores, escen\u00f3grafos\u2026), carece de sentido seguir enfrentando el espect\u00e1culo a la literatura, como si fueran incompatibles. Quienes siguen erre que erre me recuerdan a aquellos soldados japoneses de la segunda guerra mundial que, aislados, no se hab\u00edan enterado, mucho tiempo despu\u00e9s, de que la guerra hab\u00eda terminado.<\/p>\n\n\n\n<p>Creo que el siglo XXI ser\u00e1, es ya, el de la integraci\u00f3n armoniosa de esos dos aspectos del teatro, en relaci\u00f3n conjuntiva, no disyuntiva: espect\u00e1culo&nbsp;<em>y<\/em>&nbsp;literatura, plena y ventajosamente, sin contradicci\u00f3n alguna. Es lo que ejemplifica la trayectoria de Juan Mayorga de manera paradigm\u00e1tica, a mi juicio, y lo que quiero creer que el Premio Princesa de Asturias de las Letras viene a certificar este a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>El encargo de&nbsp;<em>Las puertas del drama<\/em>, que me honra y que acept\u00e9 por eso sin pesta\u00f1ear, de un texto en el que celebrar este importante premio me record\u00f3 enseguida la&nbsp;<em>laudatio<\/em>&nbsp;que me encomend\u00f3 pronunciar la Universidad Internacional Men\u00e9ndez Pelayo en el acto de entrega del Premio La Barraca el 27 de agosto del 2013 y que, una vez revisada, actualizada y considerablemente ampliada, me pareci\u00f3 el germen id\u00f3neo de este texto; cuyo objetivo es, como el de aquella, proporcionar una idea lo m\u00e1s clara posible de la obra de Juan Mayorga, de su dramaturgia.<\/p>\n\n\n\n<p>En pos de esa pretendida claridad, pero tambi\u00e9n como gesto de insumisi\u00f3n, el art\u00edculo ostenta sin complejos un tono ensay\u00edstico que, a mi juicio, lo dota de un valor a\u00f1adido y no lo priva de nada, contra lo que piensan los zotes de la \u201cpol\u00edtica cient\u00edfica\u201d. Del mismo modo, no se arredra ante el concepto de \u201cvaloraci\u00f3n\u201d, en este caso est\u00e9tica, que asusta a muchos hoy; sino que lo practica con osad\u00eda -espero- responsable y hasta lo elije como hilo conductor de la reflexi\u00f3n. Para provocar a los pusil\u00e1nimes bizantinos, pero sobre todo para desafiarme a m\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>II<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Juan Mayorga naci\u00f3 en Madrid en 1965. Se licenci\u00f3 en Filosof\u00eda y en Matem\u00e1ticas en 1988. Ampli\u00f3 estudios en M\u00fcnster, Berl\u00edn y Par\u00eds. En 1997 se doctor\u00f3 en Filosof\u00eda. Ha ense\u00f1ado Matem\u00e1ticas en Madrid y Alcal\u00e1 de Henares y es profesor de Dramaturgia y Filosof\u00eda en la Real Escuela Superior de Arte Dram\u00e1tico, en excedencia desde hace algunos a\u00f1os. En la actualidad dirige la C\u00e1tedra de Artes Esc\u00e9nicas en la Universidad Carlos III de Madrid y el M\u00e1ster en Creaci\u00f3n Teatral de la misma universidad. Sus trabajos filos\u00f3ficos m\u00e1s importantes son&nbsp;<em>Revoluci\u00f3n conservadora y conservaci\u00f3n revolucionaria. Pol\u00edtica y memoria en Walter Benjam\u00edn<\/em>&nbsp;y los ensayos recogidos en&nbsp;<em>Elipses<\/em>. Es miembro de n\u00famero de la Real Academia Espa\u00f1ola y acaba de ser nombrado Director Art\u00edstico del Teatro de la Abad\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre los muchos premios que ha cosechado, adem\u00e1s de los dos reci\u00e9n mencionados, el que motiva estas palabras, sin duda el m\u00e1s importante, y el que las prefigur\u00f3, se cuentan el Nacional de Teatro 2007 y el Nacional de Literatura Dram\u00e1tica 2013, el Valle-Incl\u00e1n 2009 y los Max al mejor autor (2006, 2008 y 2009) y a la mejor adaptaci\u00f3n (2008 y 2013), as\u00ed como el Premio Europa Nuevas Realidades Teatrales de 2016. La pel\u00edcula francesa&nbsp;<em>Dans la maison<\/em>, de Fran\u00e7ois Ozon, basada muy fielmente en su obra&nbsp;<em>El chico de la \u00faltima fila<\/em>, gan\u00f3, entre otros premios, la Concha de Oro del Festival de San Sebasti\u00e1n 2012 y el Premio al mejor guion, precisamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de haber escrito una cuarentena de piezas breves, reunidas en el volumen&nbsp;<em>Teatro para minutos<\/em>, es autor de los siguientes textos teatrales:&nbsp;<em>Siete hombres buenos, M\u00e1s ceniza, El traductor de Blumenberg, El sue\u00f1o de Ginebra, El jard\u00edn quemado, Angelus Novus, Cartas de amor a Stalin, El Gordo y el Flaco, Himmelweg, Animales nocturnos, Palabra de perro, \u00daltimas palabras de Copito de Nieve, Hamelin, El chico de la \u00faltima fila, Fedra, La tortuga de Darwin, La paz perpetua, El elefante ha ocupado la catedral, La lengua en pedazos, El cr\u00edtico<\/em>,&nbsp;<em>El cart\u00f3grafo<\/em>,<em>&nbsp;Los yugoslavos, El arte de la entrevista, Reikiavik<\/em>,<em>&nbsp;Fam\u00e9lica<\/em>,&nbsp;<em>Amistad, El Golem<\/em>,&nbsp;<em>El Mago<\/em>,&nbsp;<em>Intensamente azules<\/em>,&nbsp;<em>La int\u00e9rprete<\/em>,&nbsp;<em>La colecci\u00f3n<\/em>,&nbsp;<em>El diablo cojuelo<\/em>,&nbsp;<em>Voltaire<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>Silencio<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Ha escrito versiones nada menos que de&nbsp;<em>Rey Lear<\/em>&nbsp;de Shakespeare,&nbsp;<em>La vida es sue\u00f1o<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>El monstruo de los jardines<\/em>&nbsp;de Calder\u00f3n de la Barca,&nbsp;<em>La dama boba<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>Fuenteovejuna&nbsp;<\/em>de Lope de Vega,&nbsp;<em>La visita de la vieja dama<\/em>&nbsp;de D\u00fcrrenmatt,&nbsp;<em>Nat\u00e1n el sabio<\/em>&nbsp;de Lessing,&nbsp;<em>El Gran Inquisidor<\/em>&nbsp;de Dostoievski,&nbsp;<em>Divinas palabras<\/em>&nbsp;de Valle-Incl\u00e1n,&nbsp;<em>Un enemigo del pueblo<\/em>&nbsp;de Ibsen,&nbsp;<em>Ante la Ley<\/em>&nbsp;de Kafka,&nbsp;<em>Platonov<\/em>&nbsp;de Ch\u00e9jov,&nbsp;<em>Woyzeck<\/em>&nbsp;de B\u00fcchner y&nbsp;<em>H\u00e9cuba&nbsp;<\/em>de Eur\u00edpides, entre otras.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus obras han sido traducidas al alem\u00e1n, \u00e1rabe, b\u00falgaro, catal\u00e1n, coreano, croata, checo, chino, dan\u00e9s, esloveno, esperanto, estonio, euskera, finland\u00e9s, franc\u00e9s, gallego, griego, hebreo, holand\u00e9s, h\u00fangaro, ingl\u00e9s, italiano, japon\u00e9s, let\u00f3n, noruego, polaco, portugu\u00e9s, rumano, ruso, serbio, turco y ucraniano; y se han representado en Alemania, Argentina, Australia, B\u00e9lgica, Brasil, Bulgaria, Canad\u00e1, Chile, Colombia, Corea, Costa Rica, Croacia, Cuba, Dinamarca, Ecuador, El Salvador, Espa\u00f1a, Estados Unidos, Francia, Grecia, Holanda, Hungr\u00eda, Irlanda, Israel, Italia, Letonia, M\u00e9xico, Noruega, Paraguay, Per\u00fa, Polonia, Portugal, Reino Unido, Ruman\u00eda, Rusia, Serbia, Suiza, Turqu\u00eda, Ucrania, Uruguay y Venezuela.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Como director, ha puesto en escena sus obras&nbsp;<em>La lengua en pedazos<\/em>&nbsp;(2012 y 2021),&nbsp;<em>Reikiavik&nbsp;<\/em>(2015),&nbsp;<em>El cart\u00f3grafo&nbsp;<\/em>(2016),&nbsp;<em>Intensamente azules<\/em>&nbsp;(2018),&nbsp;<em>El Mago&nbsp;<\/em>(2018) y&nbsp;<em>Silencio&nbsp;<\/em>(2022). En 2011 fund\u00f3 la compa\u00f1\u00eda La Loca de la Casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta aqu\u00ed una apretada selecci\u00f3n de hechos. Y los hechos, en efecto, lo dicen todo. Por ejemplo, dicen tambi\u00e9n que Mayorga es el dramaturgo espa\u00f1ol de nuestro tiempo con mayor proyecci\u00f3n internacional. Por algo ser\u00e1. Pero, puesto que caben y creo que vienen a cuento, me gustar\u00eda a\u00f1adir unas pocas puntualizaciones a estos hechos.<\/p>\n\n\n\n<p>La formaci\u00f3n y la talla intelectual de Mayorga est\u00e1n muy por encima de la media de su oficio. Y eso se nota \u2013ya lo creo\u2013 en sus obras. Para bien, desde luego. Pues circula el bulo, muy socorrido entre artistas analfabetos, de que el conocimiento puede mermar la creatividad, la intuici\u00f3n, la frescura\u2026 Lo cierto es que el saber no ocupa lugar: no resta nada y se suma con todo. El caso lo demuestra.<\/p>\n\n\n\n<p>Hombre de teatro de los pies a la cabeza, creo que la plena dedicaci\u00f3n \u2013que asombrar\u00e1 a muchos\u2013 de un intelectual como Mayorga a un arte en apariencia tan modesto contribuye a dignificarlo. Muy particularmente el oficio de dramaturgo. Pues el teatro de hoy, embobado con los directores, corre el peligro de perder el respeto a esta figura, que sigue siendo la fundamental o la menos prescindible para el \u00e9xito de los espect\u00e1culos. Aunque no lo parezca.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>III<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Aun habiendo conseguido antes \u00e9xitos tan rotundos como el de&nbsp;<em>Cartas de amor a Stalin&nbsp;<\/em>(1998), la consagraci\u00f3n de Mayorga como dramaturgo llega en 2003 con&nbsp;<em>Himmelweg (Camino del cielo)<\/em>, que es a mi juicio su obra maestra hasta el momento y tambi\u00e9n de la que se siente el autor \u00abmenos insatisfecho\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignwide size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"629\" height=\"410\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-15-JLGB-02.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-505\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-15-JLGB-02.jpg 629w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-15-JLGB-02-300x196.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 629px) 100vw, 629px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Cartas de amor a Stalin,<\/em>&nbsp;de Juan Mayorga. (Teatro Mar\u00eda Guerrero, 1999).<br>Foto: Daniel Alonso. Fuente: Archivo del CDAEM<br><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Su m\u00e9rito es proporcional al formidable desaf\u00edo est\u00e9tico que afronta y que supera con suma inteligencia art\u00edstica: nada menos que poner en escena el Holocausto, y en su escenario m\u00e1s genuino, el horror de los campos de exterminio; lograr una aut\u00e9ntica dramaturgia de lo irrepresentable.<\/p>\n\n\n\n<p>Creo que la obra es plenamente teatral y que yerran quienes le regatean ese car\u00e1cter, deslumbrados quiz\u00e1s \u2013y con raz\u00f3n\u2013 por sus alardes de forma y estructura. Pocos dramas consiguen como este, no ya quebrar, sino abolir el orden cronol\u00f3gico, anular la l\u00f3gica del tiempo. Y sin merma del inter\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo mismo puede decirse del empleo de la repetici\u00f3n, o del recurso al mon\u00f3logo, de los que solo el extenso inicial es predominante aunque no exclusivamente narrativo. A partir de este, que revela todos los hechos, la representaci\u00f3n no puede sino volver y dar vueltas sobre ellos, para explicarlos, para comprenderlos. Lo asombroso es que la intriga, el af\u00e1n por saber m\u00e1s, no decaiga en ning\u00fan momento.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Himmelweg<\/em>&nbsp;habla de los campos de exterminio de jud\u00edos en la Alemania nazi, o mejor, de la ceguera ante el terror por incredulidad o cobard\u00eda; de las oportunidades echadas a perder, m\u00e1s criminales a veces que los mismos cr\u00edmenes. Pero nos interpela directa y a veces expresamente, pues es ante todo \u00abuna obra sobre la actualidad\u00bb seg\u00fan Mayorga.<\/p>\n\n\n\n<p>No resulta dif\u00edcil identificarse con el personaje focal, alguien bienintencionado, que quiere ayudar. Pero que no se atreve a abrir las puertas que hay que abrir para descubrir que el&nbsp;<em>camino del cielo<\/em>&nbsp;es en realidad un camino al infierno. Tampoco cuesta identificar a una sociedad que no quer\u00eda \u2013y que no quiere\u2013 ver.<\/p>\n\n\n\n<p>Las atroces relaciones entre v\u00edctimas y verdugos, entre culpa e inocencia, entre horror y pasividad c\u00f3mplice, se despliegan en un perverso juego meta teatral: hacia dentro, la espeluznante representaci\u00f3n del enga\u00f1o criminal; hacia fuera, la revelaci\u00f3n de la verdad por la puesta en evidencia de la impostura.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Obra de una dureza casi insoportable, mitigada por la mirada oblicua y el derroche de inteligencia. Incursi\u00f3n en el infierno de la inhumanidad, que nos hiere de muerte tanto como nos cura el milagro del arte. Pura y gran literatura. Teatro grande y genuino. Eso es&nbsp;<em>Himmelweg<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Resulta significativo que la \u00fanica pieza que podr\u00eda disputarle, en mi opini\u00f3n, el t\u00edtulo de obra maestra del autor,&nbsp;<em>El cart\u00f3grafo<\/em>, sea tambi\u00e9n una obra sobre la Shoah, centrada en este caso en los sucesos del gueto de Varsovia. Y es que este tema ocupa buena parte de la producci\u00f3n de Mayorga, que asume el mismo reto art\u00edstico que&nbsp;<em>Himmelweg<\/em>&nbsp;y despliega recursos similares.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignwide size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"629\" height=\"331\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-15-JLGB-03.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-506\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-15-JLGB-03.jpg 629w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-15-JLGB-03-300x158.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 629px) 100vw, 629px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Jos\u00e9 Luis Garc\u00eda P\u00e9rez y Blanca Portillo en&nbsp;<em>El cart\u00f3grafo.<\/em><br>Fuente:&nbsp;<a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.teatreprincipal.com\/es\/\" target=\"_blank\">teatreprincipal.com<\/a><br><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Es su \u201cteatro del Holocausto\u201d, que, adem\u00e1s de en estas dos obras mayores, se expresa por lo menos en las siguientes: discutiblemente en&nbsp;<em>El traductor de Blumemberg<\/em>, parcialmente en&nbsp;<em>La tortuga de Darwin<\/em>, indirectamente en dos piezas breves,&nbsp;<em>Tres anillos&nbsp;<\/em>y&nbsp;<em>JK<\/em>, centrada esta en la peripecia final de Walter Benjamin, y plenamente en<em>&nbsp;Job<\/em>&nbsp;y en&nbsp;<em>Wstawac<\/em>, una versi\u00f3n sobre textos de Primo Levi.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo apunta en la misma direcci\u00f3n: rehuir lo expl\u00edcito, lo directo, lo frontal y sobre todo lo inmediato en favor de lo impl\u00edcito, lo indirecto, lo oblicuo y especialmente lo mediado, como soluci\u00f3n a la apor\u00eda de decir lo indecible, de representar lo irrepresentable: un horror de tal calibre que no puede exhibirse sin resultar obsceno.<\/p>\n\n\n\n<p>Destacar\u00e9 solo la presencia recurrente, junto a otras formas de oblicuidad, de una imp\u00fadica mediaci\u00f3n narrativa, siempre dentro del modo dram\u00e1tico de representaci\u00f3n, pero a punto siempre de transgredirlo; mediaci\u00f3n que se compadece a la perfecci\u00f3n con esa hegemon\u00eda casi absoluta de la palabra que caracteriza todo el teatro mayorguiano y no solo, aunque s\u00ed quiz\u00e1s en especial, su teatro del Holocausto.<\/p>\n\n\n\n<p>Siendo lo decisivo, desde luego, su talento como dramaturgo, Mayorga es adem\u00e1s, como se ha dicho, matem\u00e1tico y fil\u00f3sofo. Lo relevante es que sus tres vocaciones no resultan divergentes ni siquiera paralelas, sino que convergen en su creaci\u00f3n art\u00edstica. Su peculiar teatro hist\u00f3rico, del que&nbsp;<em>Himmelweg<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>El cart\u00f3grafo&nbsp;<\/em>son excelentes muestras, tiene mucho que ver con la dedicaci\u00f3n del autor a la filosof\u00eda de la historia. Y la estructura de muchas de sus obras es, como la de estas<em>,&nbsp;<\/em>de una precisi\u00f3n y una belleza genuinamente matem\u00e1ticas.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin ceder un \u00e1pice de emoci\u00f3n y naturalidad, a la vez hondo y vivo, llano y exquisito, el de Mayorga es sobre todo un teatro inteligente. Y yo creo que el drama es m\u00e1s exigente que el relato y el poema con la inteligencia. Y que esta no menoscaba la teatralidad, sino que la acrecienta.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00e9xito de este teatro cuenta con el agravante de haberse producido en gran medida contra corriente. Casi ninguna de las etiquetas que lo pueden definir parec\u00eda favorecer el inter\u00e9s ni menos a\u00fan el aplauso del p\u00fablico teatral establecido. Ni el teatro de la palabra ni el teatro de ideas (filos\u00f3fico, intelectual, de tesis) ni el teatro pol\u00edtico ten\u00edan muy buena prensa cuando Mayorga irrumpe en el panorama del teatro espa\u00f1ol contempor\u00e1neo.<\/p>\n\n\n\n<p>Como dramaturgo, es uno de los protagonistas de la vuelta a un \u201cteatro de la palabra\u201d, que practica hasta el punto de que a sus obras le estorban m\u00e1s que le ayudan los alardes espectaculares. Sin dejar de ser teatral en absoluto, este tipo de drama, novedoso como el que m\u00e1s y del que Mayorga es quiz\u00e1s el representante m\u00e1s genuino en su generaci\u00f3n, supone tambi\u00e9n un nuevo encuentro de la escena y la literatura, que se reconcilian despu\u00e9s de haber andado enfrentadas durante buena parte del siglo xx.<\/p>\n\n\n\n<p>Creo que esa hegemon\u00eda de la palabra hace que al teatro de Mayorga le sienten mejor el peque\u00f1o formato y el ascetismo espectacular, modelo al que se atiene \u00e9l mismo en las obras que ha dirigido hasta ahora. Considero, por ejemplo, m\u00e1s lograda la puesta, casi totalmente despojada, que dirigi\u00f3 V\u00edctor Velasco de&nbsp;<em>El chico de la \u00faltima fila<\/em>&nbsp;en la sala Cuarta Pared que la estrenada por Helena Pimenta, m\u00e1s&nbsp;<em>rica<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignwide size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"629\" height=\"480\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-15-JLGB-04.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-507\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-15-JLGB-04.jpg 629w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-15-JLGB-04-300x229.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 629px) 100vw, 629px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>El chico de la \u00faltima fila<\/em>&nbsp;con direcci\u00f3n de V\u00edctor Velasco.<br>Fuente:&nbsp;<a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.revistagodot.com\/\" target=\"_blank\">revistagodot.com<\/a><br><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>El despliegue escenogr\u00e1fico de&nbsp;<em>Himmelweg<\/em>&nbsp;cuando se estren\u00f3 en el Teatro Mar\u00eda Guerrero de Madrid (2004) \u2014y la asunci\u00f3n con todas sus consecuencias de la disposici\u00f3n \u201ca la italiana\u201d\u2014 atentaba gravemente contra el sentido de la obra, a mi entender. Y resultaba m\u00e1s chocante todav\u00eda tras haber visto<em>&nbsp;Animales nocturnos<\/em>&nbsp;en La Guindalera, una peque\u00f1a sala alternativa en la que no cabe (literalmente) veleidad espectacular alguna y no hay m\u00e1s remedio que confiar el quehacer representativo a la palabra y, claro est\u00e1, al trabajo del actor.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignwide size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"629\" height=\"418\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-15-JLGB-05.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-508\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-15-JLGB-05.jpg 629w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-15-JLGB-05-300x199.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 629px) 100vw, 629px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Himmelweg (Camino del cielo)<\/em>&nbsp;de Juan Mayorga. Teatro Mar\u00eda Guerrero, 2004.<br>Foto: Daniel Alonso. Fuente: Archivo del CDAEM<br><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Pienso que la opulencia del Mar\u00eda Guerrero ha vuelto a frustrar en el mismo sentido los estrenos de&nbsp;<em>La paz perpetua<\/em>, dirigida por Jos\u00e9 Luis G\u00f3mez, y de&nbsp;<em>El arte de la entrevista<\/em>. Por el contrario, el montaje quiz\u00e1s m\u00e1s logrado entre los que he visto de las obras del autor&nbsp; y que roza la perfecci\u00f3n, el de&nbsp;<em>Hamelin&nbsp;<\/em>dirigido por Andr\u00e9s Lima con el grupo Animalario, se basa casi en exclusiva en la palabra y el actor, con una m\u00ednima escenograf\u00eda, y aun esa en mi opini\u00f3n prescindible por gratuita.<\/p>\n\n\n\n<p>En un tiempo en que parec\u00eda imposible o haber pasado a la historia, Mayorga nos propone un \u00abteatro de ideas\u00bb sin anestesia. Y, sorprendentemente, con un \u00e9xito notable. Lo que demuestra quiz\u00e1s que la calidad vence siempre y puede con todo. Estoy seguro de que entra en juego aqu\u00ed la ventaja de su s\u00f3lida formaci\u00f3n intelectual. En ocasiones se llega al extremo de rozar el cuasi imposible de que sean las ideas, y no la acci\u00f3n, el personaje o la ambientaci\u00f3n, el elemento subordinante en la construcci\u00f3n dram\u00e1tica. Es el caso, por ejemplo, de las recientemente estrenadas&nbsp;<em>Voltaire<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>Silencio<\/em>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido de un&nbsp;<em>nuevo<\/em>&nbsp;teatro de ideas, de prosapia filos\u00f3fica, y no en el de un didactismo primario o un doctrinarismo rampl\u00f3n, se puede definir el de Mayorga tambi\u00e9n como un \u201cteatro pol\u00edtico\u201d, si limpiamos esta palabra de las adherencias que la ensucian y empeque\u00f1ecen hoy. Un teatro que, muy por encima de raqu\u00edticos partidismos, pone con nobleza y hondura a la ciudad ante sus problemas m\u00e1s candentes: el terrorismo (<em>La paz perpetua<\/em>), la emigraci\u00f3n (<em>Animales nocturnos<\/em>), la pederastia (<em>Hamelin<\/em>), etc. A veces se recurre a una distancia hist\u00f3rica, pero que siempre apunta \u2013y dispara\u2013 al presente.<\/p>\n\n\n\n<p>Si todo el teatro de Mayorga es pol\u00edtico, ideol\u00f3gico y predominantemente verbal, solo una parte, pero importante, puede calificarse de \u201cteatro hist\u00f3rico\u201d. Y ello en un sentido bastante amplio del concepto. La incursi\u00f3n en el pasado no rebasa el siglo xx, casi sin excepci\u00f3n (<em>La lengua en pedazos<\/em>), y rara vez cuenta con personajes hist\u00f3ricos en sentido estricto (<em>Cartas de amor a Stalin<\/em>). Todo se encuentra sometido a un alto grado de ficci\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 de su poso de realidad. La historia aparece siempre reinventada por la imaginaci\u00f3n. Nada m\u00e1s lejos de lo documental.<\/p>\n\n\n\n<p>En \u201cEl dramaturgo como historiador\u201d, una reveladora reflexi\u00f3n al respecto, Mayorga afirma que \u00abel teatro hist\u00f3rico siempre dice m\u00e1s acerca de la \u00e9poca que lo produce que acerca de la \u00e9poca que representa\u00bb. La afirmaci\u00f3n tiene validez general. El concepto de&nbsp;<em>distancia temporal<\/em>, tal como lo he teorizado, implica las dos \u00e9pocas aludidas pues se mide precisamente entre ellas y es un aspecto de la recepci\u00f3n que se resuelve tanto en la dramaturgia (que no puede desembarazarse de su tiempo al&nbsp;<em>crear<\/em>&nbsp;el pasado) como \u2013quiz\u00e1s sobre todo\u2013 en la puesta en escena, que es en s\u00ed misma una actualizaci\u00f3n, una m\u00e1quina de hacer presente; forzosamente, incluso la que pretendiera lo contrario.<\/p>\n\n\n\n<p>En el l\u00edmite casi insostenible de lo ideol\u00f3gico, una de las mayores rarezas del teatro de Mayorga es que haya frecuentado un g\u00e9nero ins\u00f3lito, que pod\u00eda parecer bien muerto y enterrado y que fue propio, por cierto, de la Ilustraci\u00f3n. Me refiero a la&nbsp;<em>f\u00e1bula<\/em>&nbsp;dram\u00e1tica con animales como personajes.&nbsp;<em>Palabra de perro&nbsp;<\/em>est\u00e1 basada libremente en la novela ejemplar de Cervantes. Los personajes de&nbsp;<em>La paz perpetua,<\/em>&nbsp;que nos remite nada menos que a Kant, son perros polic\u00edas.<em>&nbsp;\u00daltimas palabras de Copito de Nieve,&nbsp;<\/em>tambi\u00e9n de acentuada carga filos\u00f3fica, tiene como protagonista al hist\u00f3rico gorila albino del zoo de Barcelona, impenitente lector de Montaigne.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero en ninguna obra la distancia entre actor y papel ha sido mayor ni la ilusi\u00f3n de realidad m\u00e1s lograda que en&nbsp;<em>La tortuga de Darwin<\/em>. Se trata de una comedia que se estren\u00f3 con \u00e9xito el 6 de febrero del 2008 en el Teatro de la Abad\u00eda de Madrid bajo la direcci\u00f3n de Ernesto Caballero y con una memorable Carmen Machi en el papel protagonista. Su interpretaci\u00f3n contribuy\u00f3 tanto como el encaje de bolillos del texto a hacer cre\u00edble, de principio a fin, que ella es ni m\u00e1s ni menos que una tortuga, la de Darwin.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignwide size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"629\" height=\"419\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-15-JLGB-06.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-509\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-15-JLGB-06.jpg 629w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-15-JLGB-06-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 629px) 100vw, 629px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Carmen Machi en&nbsp;<em>La tortuga de Darwin,<\/em>&nbsp;dirigida por Ernesto Caballero.<br>Foto: Marc de Cock-Buning. Fuente:&nbsp;<a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.teatroabadia.com\/es\/home\/\" target=\"_blank\">teatroabadia.com<\/a><br><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>El soporte de la trama es tan leve como eficaz: Harriet se presenta ante el Profesor, autor de una&nbsp;<em>Historia de la Europa contempor\u00e1nea<\/em>, y se ofrece a se\u00f1alarle inexactitudes y a revelarle aspectos desconocidos de los \u00faltimos doscientos a\u00f1os de esa historia, de la que ha sido testigo presencial, a cambio de que la ayude a volver a Gal\u00e1pagos para morir, pues no la dejan viajar porque \u00abno tiene papeles\u00bb. Est\u00e1 a punto de cumplir doscientos a\u00f1os y \u00abha visto la historia desde abajo. A ras de tierra\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de este resorte la obra se despliega en dos l\u00edneas casi paralelas, una narrativa, con el relato que hace Harriet de los acontecimientos decisivos de los dos \u00faltimos siglos, y otra propiamente dram\u00e1tica, con las peripecias de la tortuga en su relaci\u00f3n con los humanos, primero con el Profesor y su entorno, y luego con un Doctor que estudiar\u00e1 su peculiar constituci\u00f3n biol\u00f3gica. Ambas l\u00edneas se van alternando y entrecruzando con destreza a lo largo del espect\u00e1culo.<\/p>\n\n\n\n<p>El poder de convicci\u00f3n de Mayorga como dramaturgo se puede calibrar en esta pieza, pues consigue que el espectador, siendo plenamente consciente del juego que la obra le propone, del artificio que sustenta ese recorrido hist\u00f3rico desde el punto de vista de la tortuga al que asiste con fruici\u00f3n intelectual y casi siempre con una sonrisa, se vaya sintiendo m\u00e1s y m\u00e1s interesado por \u2013y hasta identificado con\u2013 la peripecia&nbsp;<em>personal<\/em>&nbsp;de Harriet, contra toda verosimilitud y hasta el punto de alegrarse del desenlace. El equilibrio entre distanciamiento e identificaci\u00f3n adquiere aqu\u00ed primores de filigrana ya desde la dramaturgia.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay, por \u00faltimo, una zona m\u00e1s secreta en la producci\u00f3n de Mayorga, en extremo radical, exigente, de una densidad de pensamiento en ocasiones casi insoportable, en el l\u00edmite de la experiencia humana, sin ninguna concesi\u00f3n, no ya al p\u00fablico, sino a la teatralidad misma.<\/p>\n\n\n\n<p>En este teatro de la palabra y del silencio, que roza en ocasiones el misticismo, se encuadra, junto a piezas sobre el Holocausto como&nbsp;<em>Job<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>Wstawac<\/em>,&nbsp;<em>La lengua en pedazos<\/em>&nbsp;(2013), el precioso di\u00e1logo ficticio entre Santa Teresa de Jes\u00fas y un Inquisidor con el que el dramaturgo se estren\u00f3 como director, ejercicio que ha repetido luego en casi todas sus obras posteriores (<em>Reikiavik<\/em>,&nbsp;<em>El cart\u00f3grafo<\/em>,&nbsp;<em>Intensamente azules<\/em>,&nbsp;<em>El Mago&nbsp;<\/em>y&nbsp;<em>Silencio<\/em>), con pocas excepciones (los estrenos de&nbsp;<em>Voltaire<\/em>, dirigida por Ernesto Caballero, y de El&nbsp;<em>Golem<\/em>, por Alfredo Sanzol).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignwide size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"629\" height=\"354\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-15-JLGB-07.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-510\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-15-JLGB-07.jpg 629w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-15-JLGB-07-300x169.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 629px) 100vw, 629px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>El Golem,<\/em>&nbsp;con direcci\u00f3n de Alfredo Sanzol.<br>Foto: Luz Soria. Fuente:&nbsp;<a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/dramatico.mcu.es\/\" target=\"_blank\">dramatico.mcu.es<\/a><br><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Mayorga, que sale muy airoso del doble reto de dirigir por primera vez y de hacerlo enfrent\u00e1ndose a un texto tan dif\u00edcil, nos pone, ante un bodeg\u00f3n de Zurbar\u00e1n o de S\u00e1nchez Cot\u00e1n habitado por esos dos fantasmas, a escuchar con atenci\u00f3n y recogimiento sus palabras y sus silencios. Lejos de la vociferante algarab\u00eda de estos tiempos revueltos.<\/p>\n\n\n\n<p>No es dif\u00edcil imaginar el estupor \u2013yo lo he visto en sus caras\u2013 de mucha de esa gente de teatro, digamos, \u201cunidimensional\u201d al ver que Mayorga se descuelga en un momento dulce de su carrera con esta obra sobre Teresa de Jes\u00fas, que se nutre adem\u00e1s en lo esencial de las palabras de la gran escritora y santa. Y Mayorga es seguramente tan progresista como todos ellos. Pero no es en absoluto unidimensional.<\/p>\n\n\n\n<p>Como genuino dramaturgo, adem\u00e1s de inteligente, y siendo de tal calibre la munici\u00f3n ideol\u00f3gica de su teatro, Mayorga tiene buen cuidado de no dejar en sus mundos ficticios huellas o interferencias de sus propias ideas o tendencias. Y lo consigue casi siempre. Rara vez, pero alguna, ha rebajado su talento hasta el panfleto pol\u00edtico, como en&nbsp;<em>Alejandro y Ana: Lo que Espa\u00f1a no pudo ver del banquete de la boda de la hija del presidente<\/em>, obra de circunstancias o de \u201cagit-prop\u201d. Nadie es perfecto.<\/p>\n\n\n\n<p>Volviendo a levantar la vista hasta su nivel, la complejidad que se sigue de esa especie de autonom\u00eda de las ideas en juego o de los diferentes puntos de vista, sin privilegiar tramposamente ninguno, se logra con especial felicidad en las obras \u201chist\u00f3ricas\u201d. Y es que en ellas, a pesar de la corta distancia temporal, la cuesti\u00f3n medular est\u00e1 ya indiscutiblemente sancionada por la historia misma. Nadie en su sano juicio dejar\u00e1 de condenar los horrores del nazismo (<em>Himmelweg<\/em>,<em>&nbsp;El cart\u00f3grafo<\/em>) y del estalinismo (<em>Cartas de amor a Stalin<\/em>), por ejemplo.<\/p>\n\n\n\n<p>En&nbsp;<em>La paz perpetua<\/em>, en cambio, el problema no puede ser m\u00e1s actual y hasta m\u00e1s abierto al futuro. El planteamiento est\u00e1 a la altura de su complejidad, y su complejidad es tal que lo hace \u2013creo\u2013 irresoluble, o sea, tr\u00e1gico. Simplificando: \u00bfes l\u00edcito torturar a un terrorista si con ello pueden salvarse miles de vidas inocentes? (Podemos pensar en las de los asesinados en Bagdad, Daca, Estambul, Lahore, Bruselas, Par\u00eds, Londres, Madrid, etc.) Y poniendo como sujeto del dilema, no a una persona, sino a los servicios antiterroristas o a las llamadas \u201ccloacas\u201d del Estado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignwide size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"629\" height=\"570\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-15-JLGB-08.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-511\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-15-JLGB-08.jpg 629w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-15-JLGB-08-300x272.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 629px) 100vw, 629px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>La paz perpetua,<\/em>&nbsp;con direcci\u00f3n de Jos\u00e9 Luis G\u00f3mez.<br>Foto: Ros Ribas. Fuente:&nbsp;<a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.teatroabadia.com\/es\/home\/\" target=\"_blank\">teatroabadia.com<\/a><br><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>No pude evitar que el desenlace de la obra me defraudara en su d\u00eda. Me pareci\u00f3 una salida en falso,&nbsp;<em>buenista<\/em>&nbsp;o maniquea, que no se hace cargo de la magnitud del problema y en la que vuelve a notarse demasiado la mano (\u00e9tica y filos\u00f3fica) del autor. Pero debo a\u00f1adir enseguida que me refiero al desenlace de la obra cuando se estren\u00f3 en Madrid, o sea, en abril del 2008. Y es que Mayorga mantiene sus textos en permanente estado de revista y correcci\u00f3n, de forma casi obsesiva, y no los da por acabados nunca.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto, que debe de ser desesperante para sus editores, puede entenderse tambi\u00e9n como un homenaje al teatro, arte viviente, siempre renovado, que nace y muere cada d\u00eda; por tanto incompatible con su fijaci\u00f3n&nbsp;<em>definitiva<\/em>&nbsp;en un objeto inerte e intocable, es decir, en un texto. Sea como sea, a\u00f1ade a cada nueva edici\u00f3n el valor de ofrecer el \u00faltimo estadio de unas obras siempre en estado de severa vigilancia por parte de su autor, que me consta que las revisa para cada ocasi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>IV<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Terminar\u00e9 calificando el de Mayorga de teatro dram\u00e1tico; valga la redundancia, de la que me excuso. Porque en tiempos alejandrinos como el nuestro lo obvio puede llegar a resultar revelador. Quiero decir que no se trata de un teatro \u201cposdram\u00e1tico\u201d, sea eso lo que sea, si es algo en realidad, ya que ni el propio Lehmann acert\u00f3 a definirlo con claridad. A m\u00ed me parece una exageraci\u00f3n conceptual tan vaga como exitosa. Si la traigo a colaci\u00f3n es para deshacer un equ\u00edvoco, el de la identificaci\u00f3n, que procede del propio Lehmann y se ha extendido alegremente, de lo posdram\u00e1tico con lo nuevo en el teatro actual.<\/p>\n\n\n\n<p>Que las obras de Mayorga observen el desdoblamiento entre realidad y ficci\u00f3n \u2013en personajes, espacio, tiempo y p\u00fablico\u2013 que es constitutivo del teatro no significa que sean antiguas o tradicionales, sino simplemente que son obras de teatro: ni m\u00e1s ni menos. Dejo a cuenta de lectores y espectadores descubrir la novedad radical de la producci\u00f3n mayorguiana, mucho m\u00e1s variada, profunda y duradera que la de muchas manifestaciones, cada vez m\u00e1s manieristas y previsibles por repetitivas, del mal llamado teatro posdram\u00e1tico.<\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco se precisa de mucha perspicacia para advertir que estamos ante un teatro en absoluto realista, pero con una densa carga de realidad, que no es lo mismo. Tan atento a la actualidad m\u00e1s palpitante que la pederastia, el terrorismo o la emigraci\u00f3n son los temas, como ya dije, de otras tantas obras. Pero&nbsp;<em>Hamelin<\/em>,&nbsp;<em>La paz perpetua<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>Animales nocturnos<\/em>&nbsp;no pueden ser, desde el punto de vista est\u00e9tico, menos realistas.<\/p>\n\n\n\n<p>Y si los que acabamos de citar son dramas contempor\u00e1neos, incluso en la vertiente del teatro hist\u00f3rico, la mirada hacia atr\u00e1s&nbsp; no es m\u00e1s que una estrategia para profundizar en la visi\u00f3n cr\u00edtica del presente, de la realidad m\u00e1s inmediata. Sin embargo, de nuevo, ser\u00eda de todo punto insostenible considerar realistas piezas como&nbsp;<em>Himmelweg, Job, La lengua en pedazos<\/em>&nbsp;o&nbsp;<em>Cartas de amor a Stalin<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Con todo, salvando la novedad est\u00e9tica de este teatro, para m\u00ed indiscutible, hay que reconocer \u2013y celebrar\u2013 una cierta ambig\u00fcedad en lo que vengo diciendo, que apunta quiz\u00e1s a una honda afinidad entre carga de realidad y realismo.&nbsp;<em>El chico de la \u00faltima fila<\/em>&nbsp;es un caso ejemplar.&nbsp; Con situaciones, personajes y lenguaje bien arraigados en la realidad, su estructura dram\u00e1tica \u2013continuamente saboteada por irrupciones narrativas\u2013 est\u00e1 tan alejada del realismo o tan cerca de la convenci\u00f3n teatral como demostr\u00f3 el montaje ya citado de Velasco, frente al m\u00e1s \u201crealista\u201d de Pimenta.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero cuando Fran\u00e7ois Ozon traduce \u2013m\u00e1s que adapta\u2013 con \u00e9xito el texto de Mayorga en su pel\u00edcula&nbsp;<em>Dans la maison<\/em>&nbsp;demuestra que soporta a la perfecci\u00f3n un tratamiento realista en el cine, ese arte retr\u00f3grado y fascinante. Claro que se trata de otro lenguaje y para nosotros hasta del otro \u00fanico&nbsp;<em>modo<\/em>&nbsp;de representar ficciones, el narrativo, frente al dram\u00e1tico o teatral. Pero aun as\u00ed, es dif\u00edcil negar un cierto realismo&nbsp;<em>de fondo<\/em>&nbsp;a la obra. Y al teatro todo del autor. Y, en \u00faltimo t\u00e9rmino, al arte en su conjunto, tal como sugiere convincentemente George Steiner en&nbsp;<em>Presencias reales<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Cualquiera que sea su aparente novedad, cualesquiera que sean sus t\u00e9cnicas de dislocaci\u00f3n, la ficci\u00f3n verbal, la pintura, la escultura, son, en \u00faltima instancia, mim\u00e9ticas. Los elementos del mundo, de la existencialidad habitada, est\u00e1n ah\u00ed. El Surrealismo, los&nbsp;<em>collages&nbsp;<\/em>y las t\u00e1cticas no figurativas con la palabra o la forma son simplemente disfraces. Un \u201cnegro sobre negro\u201d es una instant\u00e1nea de la noche; un centauro es un gui\u00f3n entre realidades manifiestas. [\u2026] Alguna finalidad de realismo, de reproducci\u00f3n socialmente sancionada, es, hasta donde llegan la literatura y las artes pl\u00e1sticas, no tanto una opci\u00f3n libre como un hecho ineludible.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Don Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s ponderaba con raz\u00f3n, refiri\u00e9ndose a&nbsp;<em>Clar\u00edn<\/em>, \u00abuno de los pocos placeres que hay en la vida, la admiraci\u00f3n, a m\u00e1s que placer, necesidad imperiosa en toda profesi\u00f3n u oficio, pues el admirar entiendo que es la respiraci\u00f3n del arte, y el que no admira corre el peligro de morir de asfixia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace a\u00f1os que Juan Mayorga viene proporcion\u00e1ndonos este placer, este ox\u00edgeno, tan vital tambi\u00e9n para el pensamiento y la cr\u00edtica; salv\u00e1ndonos de esa muerte por asfixia. Con sus obras, desde luego, pero tambi\u00e9n con su persona. Pues su talla humana est\u00e1 a la altura de su talla art\u00edstica e intelectual. Es un hombre comprometido, ecu\u00e1nime, generoso, inteligente, nada engre\u00eddo y, en el mejor sentido de la palabra, bueno. Y eso en algo se tiene que notar.<\/p>\n\n\n\n<p>Las muchas distinciones que ha merecido, empezando por la que encendi\u00f3 el fuego de esta reflexi\u00f3n, la concesi\u00f3n del Premio La Barraca de la Universidad Internacional Men\u00e9ndez Pelayo, y terminando, de momento, por la que celebran estas palabras, el Princesa de Asturias de las Letras, se\u00f1alan a un artista de hoy digno de verdadera admiraci\u00f3n; y, cr\u00e9anme, no son tantos como necesitamos. Lo hacen adem\u00e1s en este momento y en esta sociedad de la h\u00edper informaci\u00f3n \u2013casi toda de \u00ednfima calidad\u2013 en la que es m\u00e1s necesario que nunca separar el trigo de la paja.<\/p>\n\n\n\n<p>Puedo asegurar que Juan Mayorga es trigo limp\u00edsimo y un artista admirable que vale la pena leer y ver representado. Tambi\u00e9n un estandarte espl\u00e9ndido que alzar en la batalla \u2013a vida o muerte\u2013 que la cultura, el arte y la sociedad deber\u00edan librar siempre en pro de la excelencia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I Por la obtenci\u00f3n del Premio Princesa de Asturias de las Letras 2022 hay que felicitar, en primer lugar, al premiado, Juan Mayorga: por merecerlo; pero tambi\u00e9n, me parece, al teatro y m\u00e1s exactamente a la literatura dram\u00e1tica; lo que bien merece una reflexi\u00f3n preliminar. No admite discusi\u00f3n el hecho de que Mayorga es un [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":504,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13,4],"tags":[],"class_list":["post-503","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-drama58","category-nuestra-dramaturgia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/503","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=503"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/503\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":590,"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/503\/revisions\/590"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/media\/504"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=503"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=503"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=503"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}