{"id":524,"date":"2022-12-30T14:08:51","date_gmt":"2022-12-30T13:08:51","guid":{"rendered":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/?p=524"},"modified":"2023-03-23T16:40:28","modified_gmt":"2023-03-23T15:40:28","slug":"trilogia-los-gondra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/trilogia-los-gondra\/","title":{"rendered":"Trilog\u00eda. Los Gondra"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Borja Ortiz de Gondra<br><\/strong>Punto de Vista Editores. Colecc. Omnibus Teatro 12.<br>Biblioteca Borja Ortiz de Gondra [1]<br>Madrid. 2021<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-19-CSS-01.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-525\" width=\"150\" height=\"229\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-19-CSS-01.jpg 200w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PD58-19-CSS-01-197x300.jpg 197w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Vaya por delante que yo hab\u00eda visto y disfrutado, y mucho, con las producciones que de la trilog\u00eda&nbsp;<em>Los Gondra<\/em>&nbsp;realizaron el Centro Dram\u00e1tico Nacional y el Teatro Espa\u00f1ol, todas bajo la docta batuta de Josep Maria Mestres. Que m\u00e1s adelante sintiera inter\u00e9s por los textos que sustentaron estos espect\u00e1culos no hace m\u00e1s que evidenciar una realidad que todos conocemos: no puede alcanzarse la excelencia en una producci\u00f3n esc\u00e9nica, por mucho que cuente con solventes equipos art\u00edstico y t\u00e9cnico y renombrados elencos, &nbsp;si esta no arraiga sus cimientos en un texto de calidad. Esto es lo que ocurri\u00f3 con las puestas en escena de&nbsp;<em>Los Gondra (una historia vasca), Los otros Gondra (relato vasco)<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>Los \u00faltimos Gondra (memorias vascas)<\/em>, cuyos textos, precedidos de un ilustrativo Pr\u00f3logo del autor en el que da cuenta de la g\u00e9nesis de las obras, ahora publica Punto de Vista Editores.<\/p>\n\n\n\n<p>La presente edici\u00f3n ha permitido a Borja Ortiz de Gondra recoger, si lo ha considerado oportuno, algunas de las modificaciones que se realizaron en escena, pero tambi\u00e9n mantenerse fiel a lo que fueron sus textos originales, textos ya concebidos con las premisas (n\u00famero de actores, formato, etc.) marcadas desde los respectivos departamentos de producci\u00f3n de los teatros. Detallo estas peculiaridades porque nos hablan del sabio y profundo proceso de contenci\u00f3n y de s\u00edntesis que ha realizado el autor para mostrar no solo m\u00e1s de un siglo de historia familiar, sino tambi\u00e9n del conflicto de violencia c\u00edclica que ha aquejado al pueblo vasco, pero, por extensi\u00f3n, y en ello radica su m\u00e9rito, lo ha convertido en un tema universal que se resumir\u00eda en \u201chistoria, perd\u00f3n y olvido\u201c, t\u00e9rminos que dan cuenta del devenir de nuestra civilizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Es cierto que el conflicto vasco ya hab\u00eda sido presentado en los escenarios por reconocidos dramaturgos (Ignacio Amestoy, Jer\u00f3nimo L\u00f3pez Mozo, Alberto Miralles, Koldo Barrena o, m\u00e1s recientemente, Mar\u00eda San Miguel, entre otros), sin embargo, y es mi opini\u00f3n, nunca esos textos o montajes consiguieron la repercusi\u00f3n que ahora ha logrado la trilog\u00eda de&nbsp;<em>Los Gondra<\/em>. No dudo de que, quiz\u00e1s, ahora ya era el momento: nuestra sociedad ha alcanzado la madurez y sosiego para enfrentar un tema tan doloroso para todas las partes, pero tambi\u00e9n es rigurosamente cierto que Borja Ortiz de Gondra ha escrito unos textos en los que, partiendo de sus propias vivencias y recuerdos, ha llegado a un universo creativo en el que ha conjugado los mecanismos que se dan cita en la tragedia griega con las m\u00e1s actuales formas de escritura (intertextualidad, ruptura de g\u00e9neros, mezcla de planos narrativos, etc.), entreverado, sobre todo en&nbsp;<em>Los \u00faltimos Gondra<\/em>, con destellos de humor absurdo entre los que no faltan la parodia el s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Dos peculiaridades m\u00e1s unifican las obras que componen esta trilog\u00eda: aunque los textos se escribieron, se estrenaron y se han publicado en castellano, es patente la decidida voluntad de dar cabida al euskera, lengua que contribuye a dise\u00f1ar ese universo fragmentado en el que se han debatido varias generaciones de Gondras y sus alteregos los Arsuaga, lengua en la que se han expresado los Gondras m\u00e1s heterodoxos, los que se han quedado fuera. Iker, en&nbsp;<em>Los \u00faltimos Gondra<\/em>, reprocha que se haya contado la historia de los Gondra en castellano, la \u201clengua de los opresores\u201c (p.211), por lo que creo que el dramaturgo Ortiz de Gondra ha querido contar la historia de su familia y reflexionar sobre su devenir y el del Pa\u00eds Vasco, en la medida que las circunstancias de producci\u00f3n (y de edici\u00f3n) lo permit\u00edan, en las dos lenguas, en un claro deseo de equidad, de dar voz a los que se quedaron en la casa familiar y a los que se vieron forzados a marchar. El autor se obliga a no tener una \u00fanica mirada, desea enfocar el problema desde las perspectivas de todos los implicados en \u00e9l. Esta imparcialidad la persigue, igualmente, el dramaturgo mediante el desdoblamiento de su personaje entre la realidad y la ficci\u00f3n (<em>Los otros Gondra<\/em>) y entre la vida y la muerte (<em>Los \u00faltimos Gondras<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p>Dejo para el final lo que, para m\u00ed, es el gran hallazgo de&nbsp;<em>Los Gondra<\/em>: la magn\u00edfica dosificaci\u00f3n de la informaci\u00f3n, propiciada por los vac\u00edos con los que el dramaturgo se ha enfrentado a la hora de reconstruir la historia familiar, pero no nos olvidemos de que este hecho no es m\u00e1s que un mecanismo narrativo, puesto que no&nbsp; se trata de teatro-documento, sino de una historia ficcionada. &nbsp;Como en los relatos de intriga, esa carencia de respuestas, de silencios y medias palabras obliga al lector a seguir adelante, a tener una actitud totalmente activa y participativa, a indagar una respuesta en s\u00ed mismo ante las preguntas que se van planteando en el texto. L\u00f3gicamente, este aspecto es m\u00e1s palpable en la lectura que en la representaci\u00f3n. El texto nos permite \u2018investigar\u2019 en los personajes y sus circunstancias, pero tambi\u00e9n \u201cindagar\u201c m\u00e1s n\u00edtidamente en el pensamiento del autor.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras esta larga introducci\u00f3n, no me queda m\u00e1s que contarles cada una de estas obras, aunque, como hace Ortiz de Gondra, sin desvelar la esencia de cada una de ellas.&nbsp;<em>Los Gondra<\/em>, como especifica el sobret\u00edtulo \u2018<em>una historia vasc<\/em>a\u2019, es la historia de la familia Arsuaga (por pudor, en esta primera entrega, el dramaturgo no ha querido hablar de \u2018las miserias\u2019 de los suyos directamente) en cuatro momentos: 2015, 1985, 1940 y 1898. Desde el presente, el autoficcionado personaje Borja, siempre abrumado por la culpa de haberse marchado, va desvelando los principales ciclos de violencia vividos por su estirpe: los a\u00f1os de plomo del conflicto con ETA, el final de las Guerra Civil y sus enfrentamientos cainitas, los mismos conflictos que el Pa\u00eds Vasco y Espa\u00f1a entera vivieron con motivo de las sucesivas guerras carlistas. Como consecuencia de cada una de estas contiendas, siempre un Arsuaga, poco ortodoxo con el pensamiento que impera en la familia y siempre \u2018diferente\u2019, ha tenido que salir de la esfera familiar.<\/p>\n\n\n\n<p>Para contestar la pregunta &nbsp;\u2013\u201c\u00bfPodremos olvidar ahora?\u201d\u2013 con que se cierra&nbsp;<em>Los Gondra<\/em>&nbsp;y con la que se alude a la disyuntiva entre perdonar o seguir con el conflicto enquistado, entre guardar un silencio acusador o buscar el olvido, se escribi\u00f3&nbsp;<em>Los otros Gondra<\/em>. Ahora (2017) la voz se da a los que se vieron obligados al exilio en cualquiera de sus formas, a los que necesitan explicar por qu\u00e9 actuaron como lo hicieron. La an\u00e9cdota, -contada por un Borja desdoblado entre la realidad y la ficci\u00f3n-, las palabras no sabemos si pronunciadas o no treinta a\u00f1os antes en el front\u00f3n de la casa familiar (ahora s\u00ed, tras un total \u2018desnudamiento\u2019 de los Gondra) entre los representantes de dos formas de pensar, todos ellos v\u00edctimas y verdugos al mismo tiempo. Y frente a todos sus argumentos, el pasar p\u00e1gina una vez que todos han podido expresarse, el olvido. Un olvido que viene propiciado por la experiencia de una madre cansada de ver como la violencia no acarrea m\u00e1s que violencia, y de una ni\u00f1a que desconoce los hechos del pasado.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n en una frase de&nbsp;<em>Los Gondra<\/em>&nbsp;(\u201cNo ser\u00e1s un aut\u00e9ntico Gondra hasta que no tengas un hijo\u201d) est\u00e1 la g\u00e9nesis de&nbsp;<em>Los \u00faltimos Gondra<\/em>. Ahora, un Borja a la vez vivo y muerto, vislumbra c\u00f3mo el enfrentamiento pervive en sus hijos, entre el que quiere rememorar constantemente los sufrimientos padecidos y la represi\u00f3n sufrida por defender a su pueblo, ignorando las v\u00edctimas que sus acciones dejaron a su paso, y el que quiere olvidar, el que no soporta los silencios impuestos y las miradas acusadoras, el que desea que la tragedia llegue a su fin, porque una tragedia, \u2013con su coro en forma de \u201cSombras del ayer\u201c y su cestera ciega que vaticina el futuro\u2013, es lo que nos ha ofrecido Ortiz de Gondra, eso s\u00ed, una tragedia de nuestros d\u00edas, pero tambi\u00e9n eterna.<\/p>\n\n\n\n<p>No puedo poner fin a estas l\u00edneas sin se\u00f1alar que toda la trilog\u00eda, pero especialmente&nbsp;<em>Los otros Gondra<\/em>, muestran, en cierto modo, el proceso de escritura de una obra teatral, el modo en que materiales deshilvanados se van incorporando al todo que representa la obra tras mediar decisiones del escritor o elementos ajenos a \u00e9l. Este mismo aspecto se vislumbra en&nbsp;<em>Los \u00faltimos Gondra<\/em>, donde, adem\u00e1s, el autor hace gala de una absoluta libertad creadora, libertad que va desde la presencia de personajes que est\u00e1n en ese espacio indefinido entre la vida y la muerte hasta la combinaci\u00f3n de g\u00e9neros no siempre dram\u00e1ticos o la presencia de personajes que, al estilo unamuniano, se rebelan contra su creador.<\/p>\n\n\n\n<p>Como es evidente, muchas son las lecturas posibles de&nbsp;<em>Los Gondra<\/em>, como numerosos son los recursos utilizados por Borja Ortiz de Gondra para crear este friso concreto y universal del siglo XX.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Borja Ortiz de GondraPunto de Vista Editores. Colecc. 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