{"id":693,"date":"2022-06-17T12:25:00","date_gmt":"2022-06-17T10:25:00","guid":{"rendered":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/?p=693"},"modified":"2023-03-23T16:52:21","modified_gmt":"2023-03-23T15:52:21","slug":"escribiendo-desde-el-interior","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/escribiendo-desde-el-interior\/","title":{"rendered":"Escribiendo desde el interior"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"629\" height=\"471\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-4_2-JLE-01.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-695\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-4_2-JLE-01.jpg 629w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-4_2-JLE-01-300x225.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 629px) 100vw, 629px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Retrato de Jos\u00e9 Luis Esteban.<br>Foto: Marcos Cebri\u00e1n. Fuente:&nbsp;<a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.heraldo.es\/\" target=\"_blank\">heraldo.es<\/a><br><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Siempre me interes\u00f3 escribir.<\/p>\n\n\n\n<p>Mucho antes que el teatro, la literatura fue la maestra que m\u00e1s y mejor me ense\u00f1\u00f3. La historia, la guerra, el amor, el poder, la iron\u00eda, la tragedia, la ambici\u00f3n, la sangre, el fuego de la palabra. Todo estaba en los distintos universos que la&nbsp; literatura me ofrec\u00eda&nbsp; para entender mejor un mundo en el que no me sent\u00eda correctamente encajado. No es de extra\u00f1ar que a\u00f1os m\u00e1s tarde decidiera convertir mi pasi\u00f3n en disciplina estudiando Filolog\u00eda Hisp\u00e1nica. Pensaba que la docencia ser\u00eda mi horizonte de futuro, y no me parec\u00eda mal, pero no era ese el escenario en el que iba a pasar mi vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Apareci\u00f3 el teatro, a modo de epifan\u00eda natural para un joven que necesitaba encontrar una v\u00e1lvula que aliviara la presi\u00f3n incontenible de sus ganas de contar, de filtrar la realidad a trav\u00e9s del prisma infinito de los personajes, las tramas y los conflictos. El actor vino primero. El actor es lo primero. Soy un actor que escribe. Hacerme actor fue el modo de encontrar mi propio punto de vista para observarlo todo. Sin saberlo, el actor le abri\u00f3 poco a poco la puerta al dramaturgo.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante muchos a\u00f1os intent\u00e9 escribir pero no lo consegu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo intent\u00e9 en la Facultad, y en la Escuela de Teatro, intentando aprovechar la fuerza de la ola que en los a\u00f1os 80 pareci\u00f3 fecundar este pa\u00eds. No lo consegu\u00ed. Demasiadas cosas que aprender, demasiado que mirar, que hacer, que vivir, que trasnochar, enseguida la necesidad de ganar lo suficiente para vivir. Nunca me he quitado del todo la sensaci\u00f3n de que para escribir debo comprar primero el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo intent\u00e9 cuando descubr\u00ed la poes\u00eda como material esc\u00e9nico. De determinado tipo de poes\u00eda. De esa poes\u00eda que reclama el escenario con la misma potencia que el m\u00e1s imponente texto dram\u00e1tico. Mi paso como actor por El Silbo Vulnerado, una compa\u00f1\u00eda aragonesa dedicada en exclusiva a la poes\u00eda, fue uno de los hitos decisivos de mi incipiente carrera. El estallido que la poes\u00eda provoc\u00f3 en mi manera de entender el teatro, la m\u00fasica y la relaci\u00f3n con el espectador perdura en m\u00ed hoy en d\u00eda con la misma potencia que entonces.&nbsp; Allen Ginsberg, William Burroughs, L. Ferlinguetti, Charles Bukovsi, Roger Wolfe, David Gonz\u00e1lez, Miriam Reyes\u2026 empec\u00e9 a elaborar peque\u00f1as dramaturgias con sus versos.<\/p>\n\n\n\n<p>No puedo evitar sentir cierta aversi\u00f3n por los rapsodas y los recitales de poes\u00eda. Mi intenci\u00f3n era ordenar los materiales desde un punto de vista inequ\u00edvocamente teatral, estableciendo un v\u00ednculo emocional con el espectador a trav\u00e9s de los poemas, peque\u00f1as c\u00e1psulas de virtualidad fragmentada que romp\u00edan la linealidad del discurso dram\u00e1tico y que&nbsp; penetraban profundamente en el espectador. La ausencia de causalidad en el ordenamiento de los textos po\u00e9ticos, su peripecia&nbsp;<em>emocional<\/em>,&nbsp; me ayudaban a no depender del concepto de f\u00e1bula, y me permit\u00eda romper la previsibilidad argumental, que muchas veces condena la atenci\u00f3n del espectador.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante esos a\u00f1os primeros, constru\u00eda dramaturgias, pero no era a\u00fan un dramaturgo. No cesaba de leer, adaptar, mezclar e interpretar textos que me hubiera encantado escribir, pero todav\u00eda no me sent\u00eda capaz de hacerlo yo mismo. Estaba a punto de conseguirlo. Solo hac\u00eda falta una gota que colmara el vaso. Pulsar la tecla adecuada.<\/p>\n\n\n\n<p>La del ordenador. Por alguna raz\u00f3n que nunca he comprendido, solo fui capaz de escribir a partir del momento en que me compr\u00e9 uno. Fue ah\u00ed, navegando en ese artilugio de teclas enloquecidas, cuando&nbsp;<em>me sali\u00f3&nbsp;<\/em>la escritura. Poco a poco, discretamente, sin llamar la atenci\u00f3n y sin preguntar a nadie. Como dir\u00eda el poeta \u00c1ngel Gonz\u00e1lez, con poca esperanza y mucho convencimiento. Equivoc\u00e1ndome mucho, fracasando a&nbsp; menudo, textos llenos de arrojo, ansias de contar, excesos, tremendismos&nbsp; e imperfecciones, dudando&nbsp; constantemente, cuestionando si mi falta de m\u00e9todo de escritura y mi dificultad para organizar escaletas viables ser\u00edan un obst\u00e1culo insalvable para escribir buen teatro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Mi primera obra propiamente dicha fue&nbsp;<em>Walter Negro. El asesino casual<\/em>.&nbsp; Un experimento que intentaba integrar cine y teatro, y en el que un asesino en serie se enfrentaba a un vanguardista programa de reinserci\u00f3n en el que todos los personajes dialogaban con \u00e9l filmados en una pantalla. El texto se public\u00f3, el espect\u00e1culo se estren\u00f3 y pas\u00f3 completamente desapercibido. Nada como un inmejorable fracaso para un autor novel. Pero ya estaban ah\u00ed, torrenciales, salvajes y desproporcionadas, las claves referenciales que forman parte de mi imaginario: la cultura pop, la ciencia ficci\u00f3n, el cine y la literatura negra\u2026 Shakespeare, Valle Incl\u00e1n, Miller, Mamet, Pinter, Beckett\u2026 pero tambi\u00e9n Howard Hawks, Mankiewick , Centauros del desierto, Apocalypse now, Bu\u00f1uel, Kubrick y Berlanga.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignleft size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"392\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-4_2-JLE-02.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-697\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-4_2-JLE-02.jpg 300w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-4_2-JLE-02-230x300.jpg 230w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Walter Negro. El asesino casual<\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Era dif\u00edcil ser dramaturgo en Arag\u00f3n. Las compa\u00f1\u00edas profesionales ya ten\u00edan sus propios autores de cabecera, y era pr\u00e1cticamente imposible hacerse un hueco.&nbsp; Pod\u00edas resignarte a escribir sin demasiada esperanza de estrenar, a&nbsp; presentar tus textos en el circuito de Premios, encontrar alguna editorial dispuesta a publicarlo\u2026 Dentro de las pol\u00edticas teatrales de mi comunidad, dedicadas en cuerpo y alma a proteger la existencia y la viabilidad de las empresas teatrales, apoyar la dramaturgia propia no era para nada una prioridad. En aquellos a\u00f1os, los canales de comunicaci\u00f3n con el exterior, simplemente, no exist\u00edan. Era pr\u00e1cticamente imposible para un autor&nbsp;<em>del interior<\/em>&nbsp;asomarse a las carteleras de los grandes centros de exhibici\u00f3n teatral, particularmente Madrid.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;En mi caso, decid\u00ed que si quer\u00eda estrenar lo que escribiera, deber\u00eda hacerlo yo mismo. Por lo menos al principio.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que utilic\u00e9 mi propio trabajo de actor para dar salida a mis textos mientras aprend\u00eda el oficio de dramaturgo.&nbsp; \u00bfAutodidacta? Creo que nadie aprende&nbsp;<em>realmente&nbsp;<\/em>solo. Es verdad que nunca he asistido a un curso de dramaturgia, que nunca he le\u00eddo un manual de escritura, que siento cierta alergia a las teor\u00edas y a los esquemas\u2026 Pero no he parado de ser lector y espectador desde que era un ni\u00f1o. Un arsenal \u2013a veces consciente, a veces no\u2013 de referencias, modelos, admiraciones y ejemplos fue tejiendo en mi imaginario una red hiperconectada que funciona como sustrato estructural de mi trabajo. El actor, por supuesto, ayud\u00f3 enormemente en este proceso de conformaci\u00f3n del autor. Experimentar desde dentro el ritmo del escenario, sus leyes invisibles, la respiraci\u00f3n del p\u00fablico, la naturaleza del silencio y la pausa, estar en el centro de la misteriosa fusi\u00f3n de dramaturgias distintas \u2013la de la m\u00fasica, la de la luz, la del espacio sonoro, la del propio&nbsp;<em>gestus<\/em>&nbsp;del actor\u2013 en busca de un signo \u00fanico integral esc\u00e9nico, fueron regalos que el actor le hizo al dramaturgo. No es casual que la inmensa mayor\u00eda de autores que estrenan hoy en d\u00eda en nuestro pa\u00eds tengan una estrecha relaci\u00f3n con&nbsp;<em>el otro lado<\/em>, con el escenario.<\/p>\n\n\n\n<p>En los primeros 2000 el Centro Dram\u00e1tico de Arag\u00f3n supuso a la vez un catalizador y un revulsivo en la vida teatral aragonesa. A pesar de su corta existencia, llev\u00f3 a cabo un buen n\u00famero de iniciativas adem\u00e1s de la producci\u00f3n directa, alguna de las cuales ten\u00edan como objetivo&nbsp; promocionar la dramaturgia aragonesa. Una de ellas fue la concesi\u00f3n anual, a trav\u00e9s de concurso, de dos ayudas a la creaci\u00f3n dramat\u00fargica, a trav\u00e9s de las cuales un grupo de autores y autoras pudieron desarrollar con libertad sus proyectos de escritura, publicarlos e incluso estrenarlos. Fui uno de los afortunados que las consiguieron.&nbsp; Por primera vez, pude escribir con la tranquilidad de un respaldo econ\u00f3mico que, m\u00e1s o menos, cubr\u00eda el proceso de escritura. El texto resultante,&nbsp;<em>El ej\u00e9rcito invisible<\/em>, un drama social&nbsp;<em>a lo Miller,<\/em>&nbsp;se estren\u00f3 en formato de lectura dramatizada y se edit\u00f3&nbsp; junto con otra de mis primeras piezas,&nbsp;<em>Tormenta de arena<\/em>, en la Editorial Arbol\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Alfonso Plou, dramaturgo de Teatro del Temple, que en aquellos a\u00f1os trabajaba en el Centro Dram\u00e1tico de Arag\u00f3n, fue el encargado de monitorizar el desarrollo de mi proyecto. Alfonso, cuya talla humana es todav\u00eda m\u00e1s desbordante que la art\u00edstica, fue lo m\u00e1s parecido a un maestro que nunca he tenido en el campo de la dramaturgia. A lo largo y ancho de nuestras largas discusiones acerca del destino final del anciano Arist\u00f3teles y su amortizada linealidad,&nbsp; Alfonso desactiv\u00f3 algunos de mis excesos y me ayud\u00f3 a superar antiguos prejuicios. \u00c9l me convenci\u00f3 de que, aunque las escaletas est\u00e1n para salt\u00e1rselas, no es bueno dejar a los personajes campar a sus anchas por el espacio dram\u00e1tico. Es necesario tener un cierto plan de escritura. Una estructura prevista. Un ordenamiento que, cuando sea preciso,&nbsp; te permita&nbsp;<em>desordenar<\/em>&nbsp;las cosas sin que se pierdan el actor, el director de escena y el espectador.<\/p>\n\n\n\n<p>Supongo que cada autor tiene su propio m\u00e9todo de escritura. Me fascina charlar sobre ese tema.&nbsp; En mi caso, no suele ser la historia la que llama mi atenci\u00f3n en primer lugar. Son los personajes los que, de repente, se plantan cerca de mi oreja hablando de s\u00ed mismos, y de las cosas que les pasan, que normalmente involucran a otros personajes que inmediatamente acuden a contarme sus propias movidas. De esa confusi\u00f3n de voces y querellas surge el paisaje dramat\u00fargico en el que todo adquirir\u00e1 valor teatral. Porque los personajes mienten mucho, por supuesto, y no hay que fiarse de ellos. Para contar una historia, en esencia, necesitamos que&nbsp;<em>algo<\/em>&nbsp;le pase a&nbsp;<em>alguien<\/em>. Y a m\u00ed, m\u00e1s que lo que pasa, me interesa mucho a qui\u00e9n le pasa. Creo que los personajes son los reyes de la f\u00e1bula. Tal vez el actor tenga algo que ver con todo esto.<\/p>\n\n\n\n<p>Perm\u00edteme que haga ahora un peque\u00f1o par\u00e9ntesis. No s\u00e9 qu\u00e9 piensas t\u00fa sobre el t\u00e9rmino&nbsp;<em>Literatura dram\u00e1tica.&nbsp;<\/em>A m\u00ed me da cierto repel\u00fas, aunque soy el primero en usarlo. Siento un recelo instintivo ante la consideraci\u00f3n del teatro como un g\u00e9nero literario. Es verdad que un texto dram\u00e1tico puede leerse impreso en las p\u00e1ginas de un libro. Y lo que resulta para el que lo lee es una experiencia literaria, por supuesto, en la que la palabra escrita y la imaginaci\u00f3n del lector se re\u00fanen para crear una impresi\u00f3n en su conciencia. Tal vez en su alma. Pero eso no es teatro. Tengo varios libros publicados con parte de mi obra, y me llena de satisfacci\u00f3n saber que existen, que los guiones est\u00e1n a salvo de la desaparici\u00f3n, y que perduran m\u00e1s all\u00e1 de su vida esc\u00e9nica. Pero\u2026 la literatura, en su exposici\u00f3n formal, es exclusivamente lineal. Y el teatro, desde cualquier punto de vista, es radicalmente transversal. Lenguajes distintos ensamblados en un orden de simultaneidades que el espectador percibe integral e instant\u00e1neamente. Adoro la literatura, pero el teatro no puede encerrarse dentro de ella.&nbsp; La m\u00fasica no es la partitura. El mapa no es el territorio. El guion literario no es teatro\u2026 todav\u00eda.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Como dramaturgo, y no digamos como actor, no tengo ning\u00fan control sobre el rumbo de mi carrera. No soy yo el que decide qu\u00e9 escribir o cu\u00e1ndo. La realidad, la necesidad, las propuestas, el mercado, la deriva de los continentes\u2026 todo influye en lo que debo escribir en cada momento.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las principales vertientes de mi trabajo como autor dram\u00e1tico son los cl\u00e1sicos. Una fuente inagotable de inspiraci\u00f3n. Un suelo f\u00e9rtil sobre el que sembrar nuevas propuestas. Todo empez\u00f3 con&nbsp;<em>El busc\u00f3n<\/em>, de Quevedo. Ten\u00eda la intenci\u00f3n de estrenar un mon\u00f3logo sobre \u00e9l. Gente m\u00e1s sabia que yo me lo desaconsej\u00f3.&nbsp;<em>El busc\u00f3n<\/em>&nbsp;es irrepresentable, me dec\u00edan. Ni siquiera El Brujo lo ha hecho, me advert\u00edan. Escrib\u00ed la dramaturgia a medias con Ram\u00f3n Barea, que se encarg\u00f3 adem\u00e1s de la direcci\u00f3n esc\u00e9nica. &nbsp;No voy a cansarte, lector, con&nbsp; una sarta de incendiarios elogios hacia la figura de Ram\u00f3n. Se los merece todos. Punto final.&nbsp;<em>El Busc\u00f3n<\/em>, con la ayuda impagable de mi querido Teatro del Temple, que lo coprodujo y lo distribuy\u00f3, tuvo una larga y fecunda vida, hizo temporada en Madrid hasta en tres ocasiones, se pase\u00f3 por los principales circuitos auton\u00f3micos&nbsp; y Festivales de Teatro cl\u00e1sico y consolid\u00f3 una apuesta muy personal de di\u00e1logo con ellos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"199\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-4_2-JLE-03.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-698\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Jos\u00e9 Luis Esteban en&nbsp;<em>El busc\u00f3n.<\/em><br>Foto: Teatro del Temple. Fuente:&nbsp;<a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/teatrodeltemple.com\/\" target=\"_blank\">teatrodeltemple.com<\/a><br><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Mi trabajo sobre los cl\u00e1sicos, b\u00e1sicamente, consiste no en&nbsp;<em>adaptar<\/em>&nbsp;los textos, sino en partir de ellos para crear otras ficciones. No es nada original, Shakespeare lo hac\u00eda de forma recurrente, tomando prestadas tramas y personajes de obras del pasado para alumbrarlas con una luz nueva. Me gusta el t\u00e9rmino&nbsp;<em>inspiradas libremente<\/em>&nbsp; para definir estas propuestas basadas en cl\u00e1sicos, que intentan volar hacia otro sitio.&nbsp; Hablo de dramaturgias construidas sobre la base de&nbsp; textos que no son teatrales:&nbsp;<em>El busc\u00f3n<\/em>&nbsp;no es teatro, pero hay teatro dentro del Busc\u00f3n. Lo mismo cuando abord\u00e9 a Morat\u00edn, cuyo&nbsp;<em>Arte de las putas<\/em>&nbsp;(espect\u00e1culo recomendado por la Red de Teatros en 2017), en origen un poema largu\u00edsimo en endecas\u00edlabos, es el antiteatro; y Cervantes, con&nbsp; su&nbsp;<em>Quijote&nbsp;<\/em>tan dif\u00edcil de concretar en un escenario; y no digamos Graci\u00e1n, cuyo&nbsp;<em>Critic\u00f3n&nbsp;<\/em>es la cumbre de la literatura filos\u00f3fico aleg\u00f3rica. Teatro del Temple, cuyo desempe\u00f1o define y sirve de modelo para gran parte del teatro que se ha hecho en Arag\u00f3n durante los \u00faltimos 20 a\u00f1os, tuvo una decisiva intervenci\u00f3n en todo esto al confiar en m\u00ed para escribir las versiones esc\u00e9nicas para sus espect\u00e1culos a partir de&nbsp;<em>El Critic\u00f3n<\/em>&nbsp;(candidato a mejor actor protagonista y mejor texto adaptado en los premios Max de 2019) y&nbsp;<em>El Quijote.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Nadie se hab\u00eda atrevido nunca a hacer teatro sobre&nbsp;<em>El Critic\u00f3n<\/em>. La audacia y la insistencia de Teatro del Temple y de su director, Carlos Mart\u00edn, fueron el catalizador para que me pusiera manos a la obra. Y, tras muchas cavilaciones, descubrimos que las claves para contar las aventuras de Andrenio y Critilo no estaban tanto en Graci\u00e1n como en el cine de Bu\u00f1uel.&nbsp;<em>El \u00e1ngel exterminador&nbsp;<\/em>&nbsp;fue una influencia decisiva para generar los motores de acci\u00f3n dram\u00e1tica.&nbsp; Voy a ser cari\u00f1oso con Graci\u00e1n, un aragon\u00e9s hosco y encerrado en s\u00ed mismo: \u00e9l suministr\u00f3 otra clave, seguro que sin&nbsp; saberlo. En las primeras p\u00e1ginas de&nbsp;<em>El Critic\u00f3n<\/em>, alguien mata a alguien. Graci\u00e1n resuelve el asesinato en dos l\u00edneas, no es eso lo que le interesa contar, es una muerte incidental, que en el escenario se convirti\u00f3 en uno de los ejes que vertebran la conducta de los personajes. La violencia es muy creativa. Alguien muy famoso, perd\u00f3name, no recuerdo el nombre, escribi\u00f3 que una historia dejaba de interesarle por completo si no mor\u00eda alguien antes de la p\u00e1gina cinco.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"629\" height=\"419\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-4_2-JLE-04.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-699\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-4_2-JLE-04.jpg 629w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-4_2-JLE-04-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 629px) 100vw, 629px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>El critic\u00f3n.<\/em>&nbsp;Teatro del Temple.<br>Foto: Marcos Cebri\u00e1n. Fuente:&nbsp;<a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/teatrodeltemple.com\/\" target=\"_blank\">teatrodeltemple.com<\/a><br><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Creo que el mejor homenaje que se le puede rendir a Quevedo, a Morat\u00edn, a Cervantes y a Graci\u00e1n, es utilizar sus narraciones eternas para generar espect\u00e1culos teatrales que nos expliquen un poquito de nuestro presente. No se trata tanto de seguir sus huellas como de incitarlos a ellos a que&nbsp; sigan las nuestras. \u00bfAdmiraci\u00f3n? Reverencial. \u00bfRespeto? Todo. \u00bfSacralizaci\u00f3n? Ninguna. \u00bfIron\u00eda? Siempre. Me obsesiona el aburrimiento del espectador. Respeto con fervor a quienes, con razonados y plausibles argumentos, menosprecian el entretenimiento como una muestra de vulgaridad. En esto soy muy escol\u00e1stico: si no hay&nbsp;<em>delectare<\/em>&nbsp; es muy dif\u00edcil que haya&nbsp;<em>docere<\/em>. Dir\u00edase a veces que la noci\u00f3n de entretenimiento est\u00e1 asociada a la imagen de una carcajada desprovista de juicio y de hondura. Perm\u00edteme la exageraci\u00f3n generalizadora: prefiero una risa tonta a un aburrimiento muy listo. Y aunque comparto la idea de que a veces el aburrimiento es un sano ejercicio para nuestras vidas, estoy seguro de que hay lugares mucho mejores para practicarlo que un teatro. Dicho sea todo esto con toda la escala de grises que haga falta.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"629\" height=\"419\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-4_2-JLE-05.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-700\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-4_2-JLE-05.jpg 629w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-4_2-JLE-05-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 629px) 100vw, 629px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>El critic\u00f3n.<\/em>&nbsp;Teatro del Temple.<br>Foto: Marcos Cebri\u00e1n. Fuente:&nbsp;<a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/teatrodeltemple.com\/\" target=\"_blank\">teatrodeltemple.com<\/a><br><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Si hay una obra infinita en la literatura espa\u00f1ola, sin duda es&nbsp;<em>El Quijote<\/em>. Una novela inabarcable,&nbsp; una&nbsp;<em>road movie<\/em>&nbsp;divertid\u00edsima, con una galer\u00eda portentosa de personajes que merecer\u00edan por s\u00ed solos la creaci\u00f3n de un multiverso de&nbsp;<em>spins off<\/em>. He tenido la oportunidad de escribir dos espect\u00e1culos sobre \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Escrib\u00ed&nbsp;<em>La novia de don Quijote<\/em>&nbsp;para Mercedes Castro, una enorme actriz y empresaria gallega que quer\u00eda hacer un mon\u00f3logo&nbsp;<em>cl\u00e1sico<\/em>. Siempre me ha fascinado el personaje de Aldonza Lorenzo, esa campesina de la que Cervantes habla tan poco, la mujer de la que se enamor\u00f3 Alonso Quijano y que Don Quijote sublim\u00f3 para convertirla en Dulcinea del Toboso. Me atrev\u00ed a indagar all\u00ed donde Cervantes no quiso, a especular sobre la virginidad de don Quijote, imaginar c\u00f3mo fue su primer encuentro\u2026 Aldonza es un superpersonaje, divertido, brutal y tierno.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"629\" height=\"380\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-4_2-JLE-06.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-701\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-4_2-JLE-06.jpg 629w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-4_2-JLE-06-300x181.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 629px) 100vw, 629px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Mercedes Castro en&nbsp;<em>La novia de don Quijote.<\/em><br>Foto: Junta de Extremadura. Fuente:&nbsp;<a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.regiondigital.com\/\" target=\"_blank\">regiondigital.com<\/a><br><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><em>Don Quijote somos todos<\/em>, de nuevo con Teatro del Temple, fue mi segunda incursi\u00f3n en el multiverso quijotesco. Nunca he comprendido bien por qu\u00e9 humoristas post-cervantinos de la talla de Alfonso Azcona o Luis Garc\u00eda Berlanga no han dejado m\u00e1s huella en nuestro cine y teatro. Esta fue una oportunidad de hacerles un homenaje intentando escribir, en la medida de mis posibilidades, a su manera. El humor de&nbsp;<em>Don Quijote somos todos<\/em>&nbsp;es heredero de esa tradici\u00f3n. El motor de acci\u00f3n proviene en su germen de la influencia de la lectura de&nbsp;<em>La Espa\u00f1a vac\u00eda<\/em>, de Sergio del Molino.&nbsp;<em>El Quijote<\/em>,&nbsp;<em>avant la lettre<\/em>, es la gran epopeya de la Espa\u00f1a interior. El resto es comedia. El espect\u00e1culo de Teatro del Temple sigue en estos momentos su andadura por los teatros del pa\u00eds, y el gui\u00f3n fue galardonado como mejor texto de autor espa\u00f1ol en los \u00faltimos Premios Teatro de Rojas de Toledo.&nbsp; Esos premios los concede el p\u00fablico, y fue muy importante para m\u00ed. Escribir es un oficio solitario y extremadamente intenso, que muchas veces ni siquiera los actores o los directores comprenden del todo. Me encant\u00f3 ese regalo de los espectadores del Teatro Rojas, y se lo agradezco de coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"629\" height=\"418\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-4_2-JLE-08.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-702\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-4_2-JLE-08.jpg 629w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-4_2-JLE-08-300x199.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 629px) 100vw, 629px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Don Quijote.<\/em><br>Fuente:&nbsp;<a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/teatrodeltemple.com\/\" target=\"_blank\">teatrodeltemple.com<\/a><br><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Ahora mismo, en este momento, escribo una dramaturgia que a\u00fana varias de las claves que resumen mis constantes: poes\u00eda, m\u00fasica, texto cl\u00e1sico. Se trata de&nbsp;<em>La Odisea<\/em>: Ulises, el viaje, el peregrino, el refugiado, las sirenas, el c\u00edclope, Pen\u00e9lope, Calipso, los pretendientes, la guerra de Troya, los dioses locos\u2026 Una condensaci\u00f3n que engloba, espero, lo mejor de todo lo que he aprendido todos estos a\u00f1os.&nbsp; En esp\u00edritu, la mezcla una vez m\u00e1s de lo \u00ednfimo y lo sublime. No he hablado mucho de las palabras en todo esto. Solo voy a decir que las palabras bailan, y que quiero seguir su ritmo.<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00e9 qu\u00e9 historias me esperan en el futuro. El actor tampoco sabe qu\u00e9 personajes le aguardan en los futuros camerinos.<\/p>\n\n\n\n<p>Mis a\u00f1os de trabajo con Teatro del Temple me dieron la oportunidad de formar parte de su n\u00facleo dramat\u00fargico. Confiaron en m\u00ed para escribir algunos de sus espect\u00e1culos, que siguen exhibi\u00e9ndose por todo el pa\u00eds.&nbsp; Paralelamente, expand\u00ed mi trabajo m\u00e1s all\u00e1 de Temple, escribiendo para producciones vascas y gallegas. Escribo desde el interior, pero no para el interior. El circuito auton\u00f3mico aragon\u00e9s, al que mis textos se asoman con frecuencia, solo es una peque\u00f1a parte de mi inter\u00e9s. Mi prop\u00f3sito sigue siendo ampliar el marco de actuaci\u00f3n de mis propuestas. Colaboro en estos momentos con otras productoras aragonesas, como Factory Producciones y Hello Jolly. Son las empresas privadas las que han impulsado mi trabajo. La referida ayuda del Centro Dram\u00e1tico de Arag\u00f3n es el \u00fanico apoyo p\u00fablico que he recibido en estos veinte a\u00f1os de escritura teatral.<\/p>\n\n\n\n<p>A nivel econ\u00f3mico, el dramaturgo ha conseguido que el rendimiento de su trabajo cubra el tiempo que invierte en hacerlo. No s\u00e9 si eso es poco o mucho. Pero doy las gracias al oficio por ello y me dispongo a seguir el camino.<\/p>\n\n\n\n<p>El pr\u00f3ximo objetivo es escribir cada vez mejor. Seguir aprendiendo. Explicar lo que est\u00e1 pasando. Que mis textos lleguen cada vez a m\u00e1s gente. Que un teatro p\u00fablico produzca y estrene uno, algo que no he conseguido todav\u00eda. En eso estamos. Qui\u00e9n sabe. La dramaturgia espa\u00f1ola en general, y la aragonesa en particular, vive un momento de esplendor. No es extra\u00f1o. Cada momento exige su teatro, el de este est\u00e1 ya escribi\u00e9ndose, y el p\u00fablico lo reclama. Gran parte de nuestra tradici\u00f3n dramat\u00fargica moderna no ha resistido el paso del tiempo. Las formas cambian a toda velocidad. Las antiguas fronteras se diluyen. Otras nuevas extienden sus alambradas, reales o digitales. La f\u00edsica cu\u00e1ntica conforma las nuevas mitolog\u00edas. Los espectadores son capaces de asimilar hasta cinco o seis est\u00edmulos simult\u00e1neos. Los j\u00f3venes siguen pensando que el teatro es viejo. Est\u00e1 todo por escribir.<\/p>\n\n\n\n<p>No sabemos lo que viene, pero va a ser complejo, contradictorio y apasionante. Adoro este oficio. M\u00e1s que nunca.<\/p>\n\n\n\n<p>Perm\u00edteme que termine provisionalmente esta historia con las mismas palabras que us\u00f3 Blas de Otero en uno de sus poemas:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCon todos mis errores, acert\u00e9.\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Siempre me interes\u00f3 escribir. Mucho antes que el teatro, la literatura fue la maestra que m\u00e1s y mejor me ense\u00f1\u00f3. La historia, la guerra, el amor, el poder, la iron\u00eda, la tragedia, la ambici\u00f3n, la sangre, el fuego de la palabra. 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