{"id":829,"date":"2022-06-17T16:11:00","date_gmt":"2022-06-17T14:11:00","guid":{"rendered":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/?p=829"},"modified":"2023-03-23T16:47:31","modified_gmt":"2023-03-23T15:47:31","slug":"una-historia-importante-y-necesaria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/una-historia-importante-y-necesaria\/","title":{"rendered":"Una historia importante y necesaria"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La literatura infantil y juvenil del exilio republicano de 1939<\/h2>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignleft size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"420\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-12-EP-01.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-830\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-12-EP-01.jpg 300w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-12-EP-01-214x300.jpg 214w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Podemos empezar,&nbsp;<em>in medias res<\/em>, diciendo que nos hallamos ante un libro tan interesante como necesario. Interesante no solo desde un punto de vista documental, sino tambi\u00e9n narrativo, porque es una historia de historias que, aparte de rastrear obras, cuenta la peripecia vital y literaria \u2013por momentos emocionante\u2013 de los que sobrevivieron, en tanto que personas y escritores. Importante \u2013y necesaria\u2013, porque revela buena parte de una asignatura tan pendiente para Espa\u00f1a como es la de la historia de la literatura del exilio.<\/p>\n\n\n\n<p>Como no pod\u00eda ser menos viniendo de quien viene, esta&nbsp;<em>La literatura infantil y juvenil del exilio republicano de 1939<\/em>&nbsp;empieza con una aproximaci\u00f3n, no por breve menos sagaz, a la imposible definici\u00f3n de literatura infantil: su concepto y sus l\u00edmites han sido abordados en diferentes ocasiones con resultados desiguales. Pero aqu\u00ed las autoras hacen referencia al&nbsp;<em>contexto<\/em>, y m\u00e1s espec\u00edficamente al del exilio republicano, \u201cde manera que la literatura que surge de \u00e9l no puede ser sino la expresi\u00f3n del desconcierto, el desarraigo o la melancol\u00eda\u201d (Mu\u00f1oz y Sotomayor, 2022, p. 29). Y as\u00ed, como era casi inevitable, uno de los temas recurrentes es \u201cel de la guerra, como m\u00e1ximo exponente del espanto y del absurdo\u201d &nbsp;(p. 31), y en consecuencia el de la mirada hacia el futuro a la vista de los errores del presente. La literatura infantil, con su carga de ingenuidad metaf\u00f3rica, a veces da respuestas a preguntas que en el fondo se elude responder. Wis\u0142awa Szymborska, que no es sospechosa de sentimentalismo f\u00e1cil, escribi\u00f3 en los dos \u00faltimos versos del poema&nbsp;<em>El ocaso del siglo<\/em>&nbsp;que<em>&nbsp;no hay preguntas m\u00e1s apremiantes \/ que las preguntas ingenuas.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>A casi cien a\u00f1os de distancia no siempre es f\u00e1cil calcular los&nbsp;<em>desastres de la guerra,<\/em>&nbsp;por utilizar el t\u00edtulo de Goya. \u201cLa Espa\u00f1a en ebullici\u00f3n cultural de las tres primeras d\u00e9cadas del siglo xx [\u2026], con las nuevas concepciones de la infancia lectora, la revalorizaci\u00f3n y recreaci\u00f3n de lo popular, etc.\u201d (p. 197) \u2013literatura a la que no fueron ajenos autores de la talla de Lorca, Valle, Benavente, Ortega o G\u00f3mez de la Serna\u2013, qued\u00f3 irremediablemente rota. Las autoras de este libro ya imprescindible calculan \u201cque entre 1939 y 1942 llegaron \u2013sobre todo a M\u00e9xico y Argentina\u2013 entre 20.000 y 25.000 espa\u00f1oles de toda clase y condici\u00f3n, de los cuales una cuarta parte aproximadamente eran cient\u00edficos, intelectuales, escritores, artistas, m\u00e9dicos, ingenieros o maestros\u201d (p. 128). Algunos, dos o tres cosas, como&nbsp;<strong>Alejandro Casona<\/strong>, que era maestro, poeta y dramaturgo, y por el que quiero empezar porque cada uno es hijo de su educaci\u00f3n sentimental. A los 11 a\u00f1os cay\u00f3 en mis manos&nbsp;<em>Flor de Leyendas,<\/em>&nbsp;y a d\u00eda de hoy todav\u00eda recuerdo aquella frase impresionante a los ojos de un ni\u00f1o: \u201cMuchos guerreros han perecido ya bajo la lanza del terrible Aquiles. Tantos, que las aguas del r\u00edo Escamandro, que desemboca junto a las naves, se desbordan llenas de sangre\u201d. Al margen de ser fundador del grupo de teatro infantil&nbsp;<em>El p\u00e1jaro pinto<\/em>&nbsp;(recu\u00e9rdese que casi en paralelo Alberti compon\u00eda&nbsp;<em>La p\u00e1jara pinta,<\/em>&nbsp;no estrenada hasta 1932) o su labor en las Misiones Pedag\u00f3gicas, no podemos olvidar su&nbsp;<em>Retablo jovial<\/em>, que pas\u00f3 por varios escenarios hispanoamericanos y por no pocos ejercicios teatrales del aula.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue Casona quien facilit\u00f3 el viaje a Cuba de&nbsp;<strong>Herminio Almendros<\/strong>, acompa\u00f1ado de Ferrater Mora y de Enrique Solsona. Almendros desempe\u00f1\u00f3 una intensa actividad editorial y pedag\u00f3gica (\u00a1cu\u00e1ntos maestros y pedagogos sufrieron el exilio!) y fue el Director de la Editora Juvenil, la \u201cprimera editorial cubana que se dedic\u00f3 por completo a la edici\u00f3n para ni\u00f1os y j\u00f3venes\u201d (p. 430). Escribi\u00f3 y public\u00f3 adaptaciones de cuentos y leyendas, antolog\u00edas, biograf\u00edas y relatos hist\u00f3ricos, textos educativos, los variados relatos de&nbsp;<em>Lecturas ejemplares. Aventuras, realidades y fantas\u00edas<\/em>, cuentos populares y rimados, reescritura de f\u00e1bulas, poes\u00eda y teatro. Las autoras le dedican 22 ilustrativas p\u00e1ginas, pero yo querr\u00eda destacar su actividad como animador de la creatividad de los propios ni\u00f1os y la edici\u00f3n de sus propios escritos. Ya antes del exilio \u201cconoci\u00f3 los nuevos m\u00e9todos de Freinet para la ense\u00f1anza y aprendizaje de la lengua, principalmente el uso de la imprenta, el texto libre y la correspondencia escolar\u201d (p. 426). Por esos azares del destino, Jos\u00e9 Antonio Abella ha publicado recientemente&nbsp;<em>Aquel mar que nunca vimos<\/em>, una historia conmovedora sobre el maestro catal\u00e1n Antonio Benaiges, que tambi\u00e9n llev\u00f3 las t\u00e9cnicas de Freinet a Ba\u00f1uelos de Bureba \u2013un pueblo de no m\u00e1s de cien habitantes perdido al norte de Burgos\u2013, consigui\u00f3 introducir la imprenta en la escuela, publicar textos de los alumnos y prometerles el mar tarraconense que nunca vieron. No consigui\u00f3 hacerlo porque tampoco le dio tiempo a exiliarse: fue asesinado en el pueblo el 19 de julio de 1936.<\/p>\n\n\n\n<p>Y ya que estamos con Casona, hay que agradecer que figure aqu\u00ed&nbsp;<strong>Le\u00f3n Felipe<\/strong>, porque, al dar cuenta de los textos que componen&nbsp;<em>El Juglar\u00f3n<\/em>, las autoras afirman que \u201cnos encontramos ante una pieza que nos obliga a replantear los l\u00edmites de la llamada literatura infantil\u201d (p. 79). Ni deja de ser interesante que uno de los cuentos que lo integran se titule&nbsp;<em>Justicia<\/em>, pues trata del mismo cap\u00edtulo quijotesco de Sancho en la \u00ednsula que utiliz\u00f3 Casona en la farsa correspondiente del&nbsp;<em>Retablo jovial<\/em>. Le\u00f3n Felipe concluye: \u201cUn d\u00eda todos sabemos hacer justicia. Lo mismo que la hace el rey la hace su \u00faltimo siervo. Igual que el rey Salom\u00f3n, la hizo Sancho el escudero\u201d (p. 81).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"420\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-12-EP-02.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-831\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-12-EP-02.jpg 300w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-12-EP-02-214x300.jpg 214w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Tampoco es f\u00e1cil asociar a&nbsp;<strong>Max Aub<\/strong>&nbsp;con la literatura infantil. Max Aub solo escribi\u00f3 un par de relatos que se acercan al mundo infantil, varios poemas para sus hijas en un campo de concentraci\u00f3n (uno de ellos acaba diciendo:&nbsp;<em>Ni t\u00fa llegas a tierra, \/ ni yo tengo alas<\/em>, y una obra de teatro para ni\u00f1os, la&nbsp;<em>F\u00e1bula del bosque<\/em>&nbsp;(1937); pero, como \u00e9l mismo dec\u00eda, \u201cdonde haya espa\u00f1oles habr\u00e1 teatro, y teatro popular. Porque el teatro espa\u00f1ol vivi\u00f3 del pueblo y muri\u00f3 cuando el pueblo no pudo imprimir \u2013o sentir impreso\u2013 sus gustos, sus maneras, sus sue\u00f1os\u201d (p. 121). De hecho fue director de teatro para j\u00f3venes, y uno de los autores maltratados por el r\u00e9gimen; \u00e9l, que deber\u00eda haber sido venerado siquiera porque eligi\u00f3 el espa\u00f1ol, cuando pod\u00eda haber escrito indistintamente en franc\u00e9s o en alem\u00e1n. Como Max Aub,&nbsp;<strong>Ram\u00f3n J. Sender<\/strong>&nbsp;lleg\u00f3 al mundo infantil \u201ca trav\u00e9s de lo fant\u00e1stico y legendario\u201d (p. 217). Pero \u00e9l tuvo mejor suerte con los lectores adultos: a los veinte a\u00f1os le\u00edamos con fervor&nbsp;<em>R\u00e9quiem por un campesino espa\u00f1ol, Cr\u00f3nica del alba<\/em>, llevada al cine y a la televisi\u00f3n, y nos re\u00edmos cuanto quisimos con&nbsp;<em>La tesis de Nancy<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignleft size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"420\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-12-EP-03.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-832\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-12-EP-03.jpg 300w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-12-EP-03-214x300.jpg 214w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>En el sucinto recorrido que haremos por los autores que acaban componiendo el m\u00e1gico retablo de este libro, no hay raz\u00f3n para no empezar por&nbsp;<strong>Elena Fort\u00fan<\/strong>, de todos sobradamente conocida. Su emocionante peripecia vital y literaria est\u00e1 narrada en 40 p\u00e1ginas, que podr\u00edan constituir otra historia de Celia si no lo fuera de Elena Fort\u00fan o Encarna Aragoneses (cf. p. 317). Exiliada en Argentina, escribi\u00f3 mucho, antes, en y despu\u00e9s del exilio, aunque algunos libros se publicaron p\u00f3stumamente y todav\u00eda quedan varios textos in\u00e9ditos, entre ellos siete obras de teatro, aqu\u00ed minuciosamente analizadas, y la novela&nbsp;<em>Patita en la Argentina<\/em>, que sigue in\u00e9dita casi 80 a\u00f1os despu\u00e9s de ser rechazada por la censura franquista, la cual dictamin\u00f3 que \u201cen adelante no sea autorizada la publicaci\u00f3n ni circulaci\u00f3n de ninguna obra de dicha escritora\u201d (p. 304). Es cierto que buena parte del material de este libro la autora lo reutiliz\u00f3 para&nbsp;<em>Celia se casa<\/em>. Pero, a pesar de los buenos deseos de Aguilar y de su doble vuelta del exilio, una carta a Mercedes Hern\u00e1ndez da cuenta del dolor del desarraigo: \u201c\u2026 los que se van lejos no deben volver. La vuelta es siempre de una crueldad desgarradora\u201d (p. 310). En el pr\u00f3logo del volumen&nbsp;<em>Teatro para ni\u00f1os<\/em>&nbsp;(1936) \u2013un conjunto de 12 piezas en un acto destinadas a \u201ccircular en forma de libro\u201d\u2013, ya hab\u00eda expresado sus ideas a prop\u00f3sito de la literatura infantil, desterrando de su est\u00e9tica moralejas y \u201c\u00f1o\u00f1er\u00edas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Al lado de Elena Fort\u00fan es de justicia detenerse en el caso paradigm\u00e1tico de&nbsp;<strong>Antoniorrobles<\/strong>&nbsp;\u2013que, en palabras de Ram\u00f3n P\u00e9rez de Ayala fue \u201cel primer escritor infantil, incluso en el sentido del \u00fanico\u201d\u2013. Antoniorrobles es un autor ic\u00f3nico para todos los estudiosos y animadores de la literatura infantil. Nuestras autoras escriben: \u00abSi algo caracteriza la creaci\u00f3n literaria para ni\u00f1os de Antoniorrobles es, tal como ha se\u00f1alado Marie Franco, su fuerte concepci\u00f3n \u00e9tica; si escribe para ellos es con el fin de \u201cmejorar a los hombres a trav\u00e9s de los libros que pudieran leer en la infancia\u201d (p. 88). No hay casualidades. Cuando en 1982 se public\u00f3 en la colecci\u00f3n&nbsp;<em>Tus Libros<\/em>&nbsp;la primera edici\u00f3n \u00edntegra de&nbsp;<em>Los viajes de Gulliver<\/em>, Pollux Hern\u00fa\u00f1ez, traductor y autor del ap\u00e9ndice, expresaba en sus primeras l\u00edneas \u201cla intenci\u00f3n inequ\u00edvoca que el autor mismo manifest\u00f3 cuando dijo: \u201cEscrib\u00ed para enmendarlos, no para darles gusto\u201d. Porque Swift, como todo gran sat\u00edrico, era necesariamente moralista, en el mejor sentido de la palabra\u201d. He aqu\u00ed lo que va de Swift a Antoniorrobles, quiz\u00e1 con la diferencia, a favor del segundo, de que \u00e9l&nbsp;<em>s\u00ed<\/em>&nbsp;consigui\u00f3 darles gusto sin dejar de enmendarlos. Porque si algo ten\u00eda claro Antoniorrobles, como despu\u00e9s Astrid Lindgren, es que hay que ponerse a la altura del lector \u00abpara alegrarlos o inquietarlos directamente con la narraci\u00f3n\u201d (p. 89). Habr\u00eda que a\u00f1adir su labor como te\u00f3rico de la literatura infantil \u201ca trav\u00e9s de cursos, conferencias y entrevistas en las que reflexiona y en cierto modo sistematiza su creaci\u00f3n literaria\u201d (p. 134), as\u00ed como sus obras de teatro (la in\u00e9dita&nbsp;<em>El ni\u00f1o de la naranja<\/em>, sus obras radiof\u00f3nicas recogidas en&nbsp;<em>Teatro de Chapul\u00edn<\/em>), sus adaptaciones de&nbsp;<em>Las mil y una noches,<\/em>&nbsp;de f\u00e1bulas, cuentos cl\u00e1sicos y otros cuentos populares de diferente tradici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"463\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-12-EP-04.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-833\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-12-EP-04.jpg 300w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-12-EP-04-194x300.jpg 194w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>En los a\u00f1os setenta Alianza public\u00f3 las&nbsp;<em>Historias e invenciones de F\u00e9lix Muriel<\/em>, de&nbsp;<strong>Rafael Dieste<\/strong>: por entonces solo los m\u00e1s avisados sab\u00edan que, aparte de autor de dos farsas infantiles, hab\u00eda sido \u00e9l, con su esposa, Carmen Mu\u00f1oz Manzano, quien se hab\u00eda encargado en Argentina de la Biblioteca Billiken y la Colecci\u00f3n Oro, con la loable idea de divulgar \u201clas obras maestras de la literatura universal\u201d. En ella colaboraron ilustradores como el gallego Castelao \u2013que algunos tuvimos que esperar para conocerlo a que la revista&nbsp;<em>Primer acto<\/em>&nbsp;publicara&nbsp;<em>Los viejos no deben enamorarse\u2013<\/em>, y otros autores que han emergido de la sombra gracias a las p\u00e1ginas de esta&nbsp;<em>Historia (casi m\u00e1gica) de la literatura del exilio<\/em>. En el \u00e1mbito de la narrativa y de la l\u00edrica infantil \u2013que tambi\u00e9n se abordan en este libro\u2013, ah\u00ed est\u00e1 Arturo&nbsp;<strong>Serrano Plaja<\/strong>, de cuya edici\u00f3n de&nbsp;<em>Viajes de Simbad el marino<\/em>&nbsp;ha escrito Ana Pelegr\u00edn que \u201cen el primer episodio la lejan\u00eda del protagonista Simbad rezuma, interl\u00edneas, la melancol\u00eda del personaje antiguo y del escritor adaptador:&nbsp;<em>hab\u00e9is de saber que cuando estamos lejos del suelo en que hemos nacido, nada llega a colmar nuestra dicha<\/em>\u201d (p. 341); Serrano Plaja no solo es el autor del<em>&nbsp;Realismo m\u00e1gico en Cervantes:<\/em>&nbsp;lo es tambi\u00e9n de las biograf\u00edas comentadas de&nbsp;<em>Grandes poetas<\/em>&nbsp;(1943) y de un par de libros de poes\u00eda, en uno de los cuales le dice a su ni\u00f1o de dos a\u00f1os, en seguidillas casi con aire de Miguel Hern\u00e1ndez:&nbsp;<em>Si te atreves, chiquillo, \/ con tus dos a\u00f1os, \/ desc\u00e1rgame de penas \/ y desenga\u00f1os.<\/em>&nbsp;Ah\u00ed tambi\u00e9n las adaptaciones de&nbsp;<strong>Francisco Ayala<\/strong>, en cuya&nbsp;<em>Historia de la libertad<\/em>&nbsp;empieza diciendo que \u201cla naturaleza de la libertad es fr\u00e1gil en extremo, tanto que su establecimiento en la vida social requiere una energ\u00eda moral inagotable, y su defensa una constante vigilancia\u201d (p. 347). Y, en fin, Jos\u00e9&nbsp;<strong>Otero Espasand\u00edn<\/strong>, en los&nbsp;<em>Cuentos que me cont\u00f3 Dieste<\/em>&nbsp;(ya de 1982), dejar\u00eda testimonio de la labor de la pareja Dieste-Mu\u00f1oz al frente de la imprescindible Biblioteca Billiken.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignleft size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"422\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-12-EP-05.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-834\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-12-EP-05.jpg 300w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-12-EP-05-213x300.jpg 213w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Otro nombre no merecedor de olvido en el campo editorial es el del periodista catal\u00e1n Francesc&nbsp;<strong>Trabal<\/strong>, que lleg\u00f3 a Chile en 1940 procedente de Francia. No consta que escribiera ninguna obra para ni\u00f1os, pero Trabal y el escritor chileno Hern\u00e1n del Solar fundaron la editorial Rapa Nui, \u201cconsiderada por los historiadores como la primera editorial dedicada exclusivamente a la literatura infantil, con libros de gran calidad art\u00edstica y literaria\u201d. En los cinco a\u00f1os de existencia de la editorial editaron una colecci\u00f3n de&nbsp;<em>Cuentos maravillosos \u2013<\/em>muchos escritos por el propio Solar\u2013 con dos series de 30 t\u00edtulos cada una, en la que colaboraron ilustradores exiliados como Roser&nbsp;<strong>Bru<\/strong>, y una autora como Marcela&nbsp;<strong>Paz<\/strong>, creadora de Papelucho, un cl\u00e1sico de la literatura infantil chilena. \u201cLa aportaci\u00f3n de Trabal se centr\u00f3 en el dise\u00f1o de libros atractivos y de cuidada edici\u00f3n, que no solo resultaran atractivos para el lector, sino que contribuyeran a su educaci\u00f3n est\u00e9tica\u201d (p. 501).<\/p>\n\n\n\n<p>La literatura infantil se extendi\u00f3 en sus distintas manifestaciones literarias, y entre ellas la poes\u00eda y el teatro. A Salvador&nbsp;<strong>Bartolozzi<\/strong>&nbsp;lo conoc\u00edamos por haber sido el director art\u00edstico de la editorial Calleja. El exilio ocasion\u00f3 que la pareja Bartolozzi y&nbsp;<strong>Magda Donato<\/strong>&nbsp;fueran los encargados de dirigir en M\u00e9xico el Teatro Infantil del Palacio de Bellas Artes, que fue \u201cuno de los medios m\u00e1s eficaces para ayudar a formar toda conciencia personal\u201d (p. 67). En los dos&nbsp;<em>Pinochos<\/em>&nbsp;estrenados en 1942, \u201cya desde su primera intervenci\u00f3n el hada narradora deja claro qui\u00e9nes son los principales receptores: son los ni\u00f1os quienes han tra\u00eddo a sus pap\u00e1s al teatro, as\u00ed que tendr\u00e1n que procurar que sean buenos y no molesten\u201d (p. 69). Todo ello nos ofrece una inversi\u00f3n de los valores tradicionales y se subvierte la jerarqu\u00eda habitual en la relaci\u00f3n entre la sala y el p\u00fablico. Es tan moderno que, viendo algunas de las \u00f1o\u00f1er\u00edas que se nos ofrecen, dan ganas de decir que, al menos aquel tiempo pasado,&nbsp;<em>s\u00ed<\/em>&nbsp;fue mejor. (No en vano las autoras se encargan de subrayar que&nbsp;<em>Pinocho en el pa\u00eds de los cuentos<\/em>&nbsp;fue un texto desconocido en Espa\u00f1a \u00a1hasta el a\u00f1o 2000!, \u201cen que fue editado por C\u00e9sar de Vicente en la colecci\u00f3n Literatura Dram\u00e1tica Iberoamericana de la Asociaci\u00f3n de Directores de Escena\u201d (p. 74). Naturalmente algo hab\u00eda cambiado desde los tiempos anteriores a la guerra hasta el momento de estas representaciones: el inequ\u00edvoco mensaje antibelicista y moral \u2013que no moralizante\u2013, queda anotado en unas p\u00e1ginas admirables de esta&nbsp;<em>Historia<\/em>. Tanto m\u00e1s para todo el que ha tenido una afici\u00f3n irrefrenable a las tablas, porque nos cuentan la historia final de Magda Donato \u2013que, no lo olvidemos, era hermana de Margarita Nelken\u2013, cuando, desaparecido su compa\u00f1ero de batallas esc\u00e9nicas y vitales, \u201cabandon\u00f3 la escritura y se dedic\u00f3 al teatro \u00edntegramente como actriz, llegando a ser designada por la Agrupaci\u00f3n de Cr\u00edticos de Teatro como la mejor actriz de M\u00e9xico, por su papel de La Vieja en&nbsp;<em>Las sillas<\/em>&nbsp;de Ionesco (1960) que ella misma hab\u00eda traducido\u201d (p. 76). Pero en medio y en paralelo se dio su actividad como narradora con media docena de historias, cuentos para la radio y para revistas, etc. A veces trasvasaba las historias de un g\u00e9nero a otro, o las reescrib\u00eda para adaptarlas al medio nuevo o somet\u00eda el mundo m\u00e1gico a un proceso de desmitificaci\u00f3n. Llama la atenci\u00f3n el t\u00edtulo&nbsp;<em>Pinocho bate a Chapete<\/em>, que no puedo saber si Gonzalo Su\u00e1rez lo record\u00f3 para su&nbsp;<em>Rocabruno bate a Ditirambo<\/em>. En cambio, el cineasta s\u00ed film\u00f3&nbsp;<em>Parranda<\/em>&nbsp;(1977), de&nbsp;<strong>Eduardo Blanco-Amor<\/strong>, autor de unas&nbsp;<em>Farsas para t\u00edteres<\/em>, desconocidas en Espa\u00f1a hasta 1973.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"419\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-12-EP-06.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-835\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-12-EP-06.jpg 300w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-12-EP-06-215x300.jpg 215w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Menci\u00f3n aparte merece Mar\u00eda de la O Lej\u00e1rraga, m\u00e1s conocida como&nbsp;<strong>Mar\u00eda Mart\u00ednez Sierra<\/strong>, sobre todo desde que supimos que era la autora de las obras que firmaba su marido, Gregorio. De hecho,&nbsp;<em>Canci\u00f3n de cuna<\/em>, llevada al cine por Garci, ha pasado por ser de Gregorio Mart\u00ednez Sierra cuando era de su mujer. Maestra, feminista y diputada, autora de cuentos y teatro infantil, hab\u00eda creado con su marido el Teatro de los Ni\u00f1os antes de la guerra.&nbsp;<em>Viajes de una gota de agua<\/em>&nbsp;estaba compuesta de una narraci\u00f3n dialogada, un guion de dibujos animados y una obra de teatro, que hund\u00eda sus ra\u00edces en los cuentos tradicionales. La autora ten\u00eda sospechas de que la segunda,&nbsp;<em>Merl\u00edn y Viviana<\/em>&nbsp;\u2013 \u201cuna reflexi\u00f3n llena de iron\u00eda sobre las contradicciones del amor y del comportamiento de los seres humanos\u201d (p. 389)\u2013, hab\u00eda sido plagiada por Walt Disney en&nbsp;<em>La dama y el vagabundo<\/em>. Mar\u00eda Lej\u00e1rraga, o Mar\u00eda Mart\u00ednez Sierra, muri\u00f3 en Argentina a punto de cumplir cien a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignleft size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"200\" height=\"305\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-12-EP-07-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-836\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-12-EP-07-1.jpg 200w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-12-EP-07-1-197x300.jpg 197w\" sizes=\"(max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Este deslumbrante libro es adem\u00e1s un tesoro de rescates. \u00bfQui\u00e9n recuerda hoy al anarquista&nbsp;<strong>Mariano Vi\u00f1uales<\/strong>, que desprendido de sus hijos como la u\u00f1a de la carne, por emplear la met\u00e1fora cidiana, y a los que no volvi\u00f3 a ver, se dedic\u00f3 a escribir &nbsp;\u201c<em>de<\/em>&nbsp;ni\u00f1os, si no&nbsp;<em>a<\/em>&nbsp;ni\u00f1os\u201d (p. 209)? Significativamente, uno de sus cuentos est\u00e1 dedicado \u201cA mi hijo\u2026 hu\u00e9rfano hoy de mi pan y de mis besos\u201d. Ni Kropotkin podr\u00eda haber conquistado mejor el pan. En su poemario&nbsp;<em>Frente a la Cruz del Sur<\/em>, le dice a uno de sus hijos: \u00abAl venirme, yo me traje \/ las canciones y los cuentos. \/ Por eso huiste de casa. \/ Te marchaste en busca de eso\u00bb (p. 260). Tampoco es f\u00e1cil acordarse del tambi\u00e9n anarquista&nbsp;<strong>Campio Carpio<\/strong>, autor de&nbsp;<em>Ronda de Luna<\/em>, \u201csu \u00fanico libro de cuentos para ni\u00f1os\u201d (p. 325); ni del bohemio&nbsp;<strong>Mario Arnold<\/strong>, pseud\u00f3nimo del leon\u00e9s Jos\u00e9 Garc\u00eda P\u00e9rez, que ya en Venezuela escribi\u00f3 unos cuentos dedicados \u201ca los ni\u00f1os que no tienen quien les diga un cuento\u201d (p. 488); o de&nbsp;<strong>Alicio Garcitoral<\/strong>, m\u00e1s conocido por sus novelas y ensayos pol\u00edticos que por sus tres t\u00edtulos para ni\u00f1os subtitulados \u00abCuentos para colorear. Con p\u00e1ginas did\u00e1cticas\u00bb; o de los&nbsp;<em>Cuentos para un chamaquito<\/em>, de&nbsp;<strong>Lorenzo Varela<\/strong>, que \u201cha pasado casi inadvertido\u201d; o de&nbsp;<strong>Alfredo Pere\u00f1a<\/strong>, que probablemente muri\u00f3 v\u00edctima de la dictadura de Trujillo. O incluso de&nbsp;<strong>Josefina Pl\u00e1 Galvani<\/strong>, que fue profesora en Asunci\u00f3n nada menos que de Roa Bastos, quien la consideraba \u00abuna de las tres figuras espa\u00f1olas fundamentales en la cultura de Paraguay\u201d, ese pa\u00eds que el propio Roa Bastos defini\u00f3 como \u201cuna isla rodeada de tierra\u201d (pp. 471-72 y 483): autora de cuentos y piezas teatrales, sus obras de teatro infantil permanecieron in\u00e9ditas o perdidas hasta hace pocos a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Un cofre de sorpresas este libro, en el que podremos descubrir obras muy poco conocidas o que yac\u00edan in\u00e9ditas, como una pieza de&nbsp;<strong>Concha M\u00e9ndez<\/strong>&nbsp;y otro par de ellas de Max Aub; autores como&nbsp;<strong>Ernestina de Champourcin<\/strong>&nbsp;y sus inencontrables&nbsp;<em>Poemillas navide\u00f1os<\/em>; la propia Concha M\u00e9ndez, con sus&nbsp;<em>Villancicos de Navidad<\/em>, y su cuento&nbsp;<em>Goldy, el peque\u00f1o capit\u00e1n<\/em>&nbsp;\u2013in\u00e9dito hasta hace diez a\u00f1os\u2013, o los contados poemas que para los nietos de Concha escribi\u00f3 el autor de la<em>&nbsp;Desolaci\u00f3n de la Quimera<\/em>, el gran&nbsp;<strong>Luis Cernuda<\/strong>; James Valender lo describi\u00f3 como \u201chombre herm\u00e9tico, retra\u00eddo, incapaz de revelar en su trato un rasgo sentimental de clase alguna; sin embargo, para estos peque\u00f1os seres, era de una ternura casi inexplicable\u201d (p. 241): precisamente a Cernuda nuestras autoras le dedican un hermoso cap\u00edtulo titulado \u201cCernuda: nostalgia y mitificaci\u00f3n de la infancia\u201d; fue Cernuda el que defini\u00f3 la poes\u00eda de&nbsp;<strong>Moreno Villa<\/strong>&nbsp;como \u201cuna reacci\u00f3n personal frente a la vida, expresada sin alarde de virtuosismo po\u00e9tico ni de singularidad distinguida\u201d (pp. 268-69): con frecuencia evoco aquel poema que empieza: \u201cYo detesto las rosas; \/ una rosa me encanta. \/\/ Yo detesto los \u00e1rboles; \/ pero un \u00e1lamo, un chopo, \/ un n\u00edspero, un olivo \/ son como gente m\u00eda\u201d: unos versos que podr\u00edan recordar la reivindicaci\u00f3n que hizo Buero Vallejo de \u201cla importancia infinita del caso singular\u201d en&nbsp;<em>El tragaluz.<\/em>&nbsp;Siempre se ha dicho que los \u00e1rboles impiden ver el bosque. Pero el personaje de Ella matiza: \u201cY durante largas etapas lleg\u00f3 a olvidarse que tambi\u00e9n debemos mirar a un \u00e1rbol tras otro para que nuestra visi\u00f3n del bosque\u2026 no se deshumanice\u201d. Y, en fin, tampoco hay que olvidar a&nbsp;<strong>Antonio Aparicio<\/strong>&nbsp;y&nbsp;<em>La ni\u00f1a de Plata (Canciones y poemas de arte menor),&nbsp;<\/em>t\u00edtulo de resonancias lopescas, o la poes\u00eda de&nbsp;<strong>Juan Rejano<\/strong>, tambi\u00e9n de tem\u00e1tica antibelicista.<\/p>\n\n\n\n<p>En este volumen se habla asimismo de ilustradores y escen\u00f3grafos como&nbsp;<strong>Carlos Marichal<\/strong>, o el propio&nbsp;<strong>Rivas Cherif<\/strong>, a veces m\u00e1s recordado por ser cu\u00f1ado de Aza\u00f1a que por su labor teatral; el mar, el sue\u00f1o, la luna y los p\u00e1jaros de&nbsp;<strong>Concha Castroviejo<\/strong>; la noticia y minuciosa descripci\u00f3n de&nbsp;<em>El caballero del caracol<\/em>, el \u00fanico cuento que escribi\u00f3&nbsp;<strong>Juan Marichal<\/strong>, yerno de Salinas, y que viaj\u00f3 a M\u00e9xico en el mismo barco (nunca mejor dicho) que Alcal\u00e1 Zamora, Bartolozzi y Magda Donato;&nbsp;<strong>Benjam\u00edn Jarn\u00e9s<\/strong>, otro gran derrotado, aqu\u00ed recordado por la direcci\u00f3n literaria de \u201c<em>El libro de oro de los ni\u00f1os. Un mundo maravilloso para la infancia<\/em>, que apareci\u00f3 en 1943 en seis vol\u00famenes lujosamente editados, con dos pr\u00f3logos de Juana de Ibarbourou y Gabriela Mistral y abundantes ilustraciones\u201d (p. 178);&nbsp;<strong>Antonio Espina<\/strong>, que desde \u201csu particular exilio interior\u201d (p. 209), a la vuelta del otro exilio colabor\u00f3 con Aguilar, algunas de cuyas biograf\u00edas pudimos leer de ni\u00f1os;&nbsp;<strong>Mar\u00eda Teresa Le\u00f3n<\/strong>, indisolublemente (no del todo) asociada a Rafael Alberti, y autora tambi\u00e9n de cuentos y biograf\u00edas para ni\u00f1os; la obra del propio&nbsp;<strong>Alberti<\/strong>,&nbsp;<em>El color\u00edn colorado<\/em>, que permaneci\u00f3 in\u00e9dita hasta 1998, y que yo quiero recordar aqu\u00ed sobre todo por la adaptaci\u00f3n de la francesa&nbsp;<em>Farsa de Pathelin<\/em>, donde aparece por primera vez la famosa frase \u201cVolvamos a nuestros corderos\u201d, que todo franc\u00e9s recuerda, aunque casi todos se la atribuyen a Rabelais, que tambi\u00e9n la usa\u2026, solo que cien a\u00f1os despu\u00e9s. No hay por qu\u00e9 detenerse aqu\u00ed en la poes\u00eda de Alberti, para no descubrir Mediterr\u00e1neos.<\/p>\n\n\n\n<p>Salto por encima de Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez, Madariaga y Jorge Guill\u00e9n. Pero ya he excedido mis propios l\u00edmites, aunque el lector hallar\u00e1 entre las p\u00e1ginas dedicadas a estos autores no pocas curiosidades. No quisiera terminar sin recordar a&nbsp;<strong>Marina Romero<\/strong>, o \u201cla infancia como fuente de alegr\u00eda\u201d, que pas\u00f3 su vida en Estados Unidos hasta que volvi\u00f3 a Espa\u00f1a en 1970. Y hay que recordarla porque se incorpor\u00f3 al fen\u00f3meno de la literatura infantil en Espa\u00f1a, publicando en editoriales como Anaya, Escuela Espa\u00f1ola o Edelvives. Incluso Ant\u00f3n Garc\u00eda Abril, que falleci\u00f3 el a\u00f1o pasado \u2013compositor de tantas bandas sonoras, algunas tan famosas como la de&nbsp;<em>Los santos inocentes<\/em>&nbsp;o la serie de&nbsp;<em>Fortunata y Jacinta\u2013<\/em>, compuso una&nbsp;<em>Cantata Divertimento<\/em>&nbsp;sobre los poemas de&nbsp;<em>Alegr\u00eda<\/em>, disco que alcanz\u00f3 varias ediciones.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de la extensi\u00f3n de esta rese\u00f1a, he sacrificado cosas que quedan reservadas para la lectura personal, como el cap\u00edtulo dedicado al exilio europeo, con momentos tan emotivos y personajes tan golosos como Chaves Nogales, Gabriel Portillo, Barea y se\u00f1ora, que ser\u00eda el cuento de nunca acabar. Voy a hacer dos excepciones: una con C\u00e9sar Mu\u00f1oz&nbsp;<strong>Arconada<\/strong>, siquiera por ser de Astudillo, uno de los pueblos del Camino de Santiago, y por haber escrito&nbsp;<em>Andr\u00e9s<\/em>, dramatizaci\u00f3n sobre un personaje y episodio del&nbsp;<em>Quijote<\/em>. La otra, con&nbsp;<strong>\u00c1ngel Guti\u00e9rrez<\/strong>, uno de los ni\u00f1os de la guerra, amigo de Tarkovski, que, regresado del exilio ruso, fund\u00f3 y dirigi\u00f3 el Teatro de C\u00e1mara Ch\u00e9jov, en la calle San Cosme y San Dami\u00e1n: all\u00ed tuvimos oportunidad de ver un&nbsp;<em>T\u00edo Vania<\/em>&nbsp;no f\u00e1cilmente superable.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras este repaso apresurado \u2013en el que inevitablemente hay muchas omisiones\u2013, s\u00e9 que la lectura que he hecho es un tanto personal, sentimental, zigzagueante y acaso sesgada, pero espero que al menos haya sabido transmitir mi entusiasmo y admiraci\u00f3n por este libro. Es poco probable que nadie, salvo las autoras, hayan podido leer todo lo que se pone sobre la mesa en estas p\u00e1ginas: pero el lector curioso de la literatura infantil \u2013y de la literatura en general\u2013 encontrar\u00e1 aqu\u00ed un fest\u00edn rico y variado, en el que se da cuenta de casi todo, con argumentos narrativos, referencias cruzadas y relaciones con otras obras literarias, tradicionales o contempor\u00e1neas, textos, citas, poemas, fragmentos, que acaban convirtiendo este libro no solo en un manual y una historia, sino tambi\u00e9n en una antolog\u00eda. Un libro, en fin, que es a la vez literatura e historia de la literatura.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p><strong>BIBLIOGRAF\u00cdA CITADA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Mu\u00f1oz C\u00e1liz, B. y Sotomayor S\u00e1ez, M. V. (2022)&nbsp;<em>La literatura infantil y juvenil del exilio republicano de 1939<\/em>. Sevilla, Renacimiento.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La literatura infantil y juvenil del exilio republicano de 1939 Podemos empezar,&nbsp;in medias res, diciendo que nos hallamos ante un libro tan interesante como necesario. 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