{"id":839,"date":"2022-06-17T16:34:00","date_gmt":"2022-06-17T14:34:00","guid":{"rendered":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/?p=839"},"modified":"2023-03-23T16:47:16","modified_gmt":"2023-03-23T15:47:16","slug":"carlos-muniz-o-el-desencanto-del-eterno-olvidado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/carlos-muniz-o-el-desencanto-del-eterno-olvidado\/","title":{"rendered":"Carlos Mu\u00f1iz o el (des)encanto del eterno olvidado"},"content":{"rendered":"\n<p>Universidad Complutense de Madrid<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"629\" height=\"469\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-13_1-MO-01.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-840\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-13_1-MO-01.jpg 629w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-13_1-MO-01-300x224.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 629px) 100vw, 629px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Carlos Mu\u00f1iz.<br>Fuente: Archivo CDAEM<br><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Algunos nombres de aquella \u201cGeneraci\u00f3n Realista\u201d a la que Monle\u00f3n dio carta de naturaleza desde las p\u00e1ginas de&nbsp;<em>Primer Acto<\/em>&nbsp;en 1962 se han venido repitiendo, aunque con dificultades, en los escenarios espa\u00f1oles y, sobre todo, en las aulas y en las revistas especializadas: Jos\u00e9 Mar\u00eda Rodr\u00edguez M\u00e9ndez, Lauro Olmo, Jos\u00e9 Mart\u00edn Recuerda\u2026 Sin embargo, desde que en 1980 se subiera a las tablas del Centro Cultural de la Villa de Madrid su recordada&nbsp;<em>Tragicomedia del seren\u00edsimo pr\u00edncipe don Carlos<\/em>&nbsp;de la mano de Alberto Gonz\u00e1lez Vergel, Carlos Mu\u00f1iz (1927) pr\u00e1cticamente desapareci\u00f3 de los escenarios, as\u00ed como de los peri\u00f3dicos generalistas. M\u00e1s a\u00fan tras su muerte, tan discreta como lo fue su vida, en 1994. Solo el mundo de la Academia ha seguido recordando \u2013con menor intensidad que a otros compa\u00f1eros de generaci\u00f3n, eso s\u00ed\u2013, a un autor que, en su \u00e9poca, fue considerado un aut\u00e9ntico referente de lo que se denomin\u00f3 \u201cteatro social\u201d del medio siglo. Su gran mentor, Antonio Buero Vallejo, afirmaba en 1963 que \u201csi la vida teatral espa\u00f1ola se hubiese desenvuelto en estos a\u00f1os en circunstancias normales, la promoci\u00f3n de autores que hoy cuenta de treinta a cuarenta a\u00f1os habr\u00eda logrado colocar en las carteleras con profesional continuidad a los seis o siete m\u00e1s valiosos y, entre ellos, estar\u00eda Mu\u00f1iz\u201d (Buero Vallejo, 1963).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Del naturalismo al expresionismo: el teatro entendido por Mu\u00f1iz<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La dramaturgia de Carlos Mu\u00f1iz resulta paradigm\u00e1tica dentro del grupo de autores que integraban la n\u00f3mina que propon\u00eda Jos\u00e9 Monle\u00f3n en su art\u00edculo puesto que cultiva muchas de las manifestaciones de los \u201crealismos\u201d de los cincuenta y sesenta: el naturalismo m\u00e1s puro en sus primeras obras \u2013<em>El grillo<\/em>&nbsp;(1955; estrenada en 1957),<em>&nbsp; En silencio&nbsp;<\/em>(1956),&nbsp;<em>Ruinas&nbsp;<\/em>(1957)<em>, El precio de los sue\u00f1os&nbsp;<\/em>(1957; estrenada en 1966)\u2013, pasando por el expresionismo, tendencia de la cual es uno de los grandes representantes en el teatro del pasado siglo \u2013<em>El tintero<\/em>&nbsp;(1961),&nbsp;<em>Las viejas dif\u00edciles<\/em>&nbsp;(1960, estrenada en 1966),&nbsp;<em>El caballo del caballero&nbsp;<\/em>(1965),&nbsp;<em>Miserere para medio fraile<\/em>&nbsp;(1966),&nbsp;<em>Los infractores<\/em>&nbsp;(1968)\u2013 y a la que a\u00f1ade un a\u00f1ade un fuerte componente farsesco y valleinclaniano en la ya mencionada&nbsp;<em>Tragicomedia\u2026<\/em>&nbsp;(1972). Otras piezas de ambientaci\u00f3n hist\u00f3rica son&nbsp;<em>Villa Denaria<\/em>&nbsp;(1956) o&nbsp;<em>Miserere para medio fraile<\/em>&nbsp;(1966).<\/p>\n\n\n\n<p>Todos los cr\u00edticos e investigadores que se han acercado a su obra con m\u00e1s intensidad \u2013Oliva (1979), Torres Nebrera (1986), P\u00e9rez de la Cruz (2000)\u2026\u2013 la han estudiado alrededor de estas dos coordenadas: realismo naturalista y realismo expresionista. La pulsi\u00f3n expresionista estaba en Mu\u00f1iz pr\u00e1cticamente desde el principio de su carrera pues ya en&nbsp;<em>Telara\u00f1as<\/em>&nbsp;(1955) se advert\u00edan ciertas deudas con esta tendencia en personajes como El Hombre. Sin embargo, las cr\u00edticas fueron muy duras y, como el propio autor reconocer\u00eda m\u00e1s tarde, decidi\u00f3 alejarse de este camino para intentar un teatro de ra\u00edz m\u00e1s mim\u00e9tica que demostrase su val\u00eda como escritor. En aquella etapa vendr\u00edan las mencionadas&nbsp;<em>El grillo<\/em>&nbsp;o&nbsp;<em>El precio de los sue\u00f1os<\/em>, con la que Mu\u00f1iz dar\u00eda por terminada su incursi\u00f3n naturalista y se entregar\u00eda por entero al expresionismo, que constituir\u00eda su v\u00eda de expresi\u00f3n predilecta: \u201cCreo que el expresionismo me da m\u00e1s libertad, me ofrece mejores posibilidades de dar la medida de una sociedad kafkiana, para la que el naturalismo resulta demasiado suave\u201d (Mu\u00f1iz, 1963). Es el de Mu\u00f1iz un expresionismo que plantea situaciones exageradas, rayanas en lo absurdo y cuya denuncia radica, precisamente, en la representaci\u00f3n de conflictos que, si bien son llevados al extremo, est\u00e1n tomados de lo real y resultan bien reconocibles por el espectador. El tratamiento esc\u00e9nico en estas piezas \u2013especialmente en&nbsp;<em>El tintero&nbsp;<\/em>y&nbsp;<em>Las viejas dif\u00edciles<\/em>\u2013 es profundamente vanguardista por su esquematismo, pero tambi\u00e9n por el tratamiento del color y el claroscuro, de la luz o el uso de la m\u00fasica, especialmente cuidadas en el montaje por Julio Diamante cuya labor ser\u00eda alabada por el dramaturgo a\u00f1os m\u00e1s tarde, al destacar el profundo \u201cenriquecimiento\u201d que supuso su direcci\u00f3n (Mu\u00f1iz, 1985). El c\u00e9nit de sus br\u00edos dram\u00e1ticos llegar\u00eda con la combinaci\u00f3n del esperpentismo goyesco, elementos grotescos de la farsa y el teatro hist\u00f3rico de inspiraci\u00f3n bueriana en&nbsp;<em>Tragicomedia\u2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Sea como fuere y, m\u00e1s all\u00e1 de las variaciones en su est\u00e9tica, el inter\u00e9s teatral de Mu\u00f1iz estuvo siempre del lado de un compromiso decidido con su aqu\u00ed y ahora, esto es, con un teatro social desde el punto de vista \u00e9tico, independientemente de las fluctuaciones en su estilo:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>A m\u00ed me preocupan m\u00e1s los hombres y las mujeres que viajan en los autobuses y en el metro, hacinados hasta el pecado, durante las llamadas horas \u00abpunta\u00bb que la pederastia y las estampitas de mil ochocientos y pico. Precisamente porque mi lealtad circundante no tiene nada que ver con esto, sino con lo otro.<br>\u2014\u00bfQu\u00e9 entiende por teatro social?<br>\u2014El teatro que se ocupa del hombre, que acusa al hombre, que hace pensar sobre la realidad a cualquier espectador de tipo medio. En fin\u2026 Ese teatro que tanto fastidia a nuestros pap\u00e1s y a nuestras abuelitas. (L. M., 1960).<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"629\" height=\"463\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-13_1-MO-02.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-841\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-13_1-MO-02.jpg 629w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-13_1-MO-02-300x221.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 629px) 100vw, 629px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>El grillo<\/em>&nbsp;de Carlos Mu\u00f1iz con direcci\u00f3n de Modesto Higueras. Estrenada el 31 de enero de 1957 en el Teatro Mar\u00eda Guerrero de Madrid.<br>Foto: Besabe. Fuente: Archivo CDAEM<br><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>Burocracia&nbsp;<em>del natural<\/em>: el aliento autobiogr\u00e1fico de algunos de sus personajes<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los caracteres de Carlos Mu\u00f1iz exploran, en su mayor\u00eda \u2013a excepci\u00f3n de sus obras hist\u00f3ricas y del Antonio G\u00e1lico de&nbsp;<em>Villa Denaria<\/em>\u2013 la sociedad espa\u00f1ola de su tiempo. Son, por ello, muestras de una clase media despersonalizada por fuerzas superiores que les condicionan a diario: las buenas costumbres (Julita y Antonio), la obligaci\u00f3n de proveer a la familia (Hermenegildo), el racismo (Sam) o la burocracia (Mariano, Crock). Es en este \u00faltimo aspecto en el que el propio autor, funcionario de Hacienda luego de haber pasado una \u201ckafkiana oposici\u00f3n\u201d (Mu\u00f1iz, 1963 p. 74), se basa en sus propias experiencias a la hora de alumbrar personajes que protagonizan un in\u00fatil ag\u00f3n contra esas&nbsp;<em>entidades superiores<\/em>&nbsp;que los someten.<\/p>\n\n\n\n<p>Mu\u00f1iz hab\u00eda vivido la burocracia desde dentro y hab\u00eda sufrido en primera persona las consecuencias de levantarse, aunque fuese m\u00ednimamente, contra sus absurdos dict\u00e1menes:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Ingreso en Televisi\u00f3n Espa\u00f1ola, donde trabajo como jefe de Programas dram\u00e1ticos. Intento hacer cosas. Es muy dif\u00edcil. Siempre hay un obst\u00e1culo. Siempre hay un criterio o un temor. [\u2026] Mi criterio de que se trata de un medio eminentemente formativo y orientador de la masa es compartido por mis jefes, pero con orientaciones opuestas y, a mi modo de ver, negativas. [\u2026] A mi regreso de Francia soy expulsado de Televisi\u00f3n Espa\u00f1ola por el entonces director general [\u2026] la raz\u00f3n que me dieron para el cese no fue otra que el haberme dejado barba y no haber escuchado la orden conminatoria del citado se\u00f1or director general, que me dijo \u00abO se quita la barba antes de quince d\u00edas, o le echo (Mu\u00f1iz, 1963 p.77).<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Ni que decir tiene que este incidente, profusamente recordado en todas las noticias biogr\u00e1ficas que se han escrito sobre \u00e9l, sirvi\u00f3 de inspiraci\u00f3n para el Crock de&nbsp;<em>El tintero<\/em>, reprendido por tener una flor en su escritorio<span id='easy-footnote-1-839' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/carlos-muniz-o-el-desencanto-del-eterno-olvidado\/#easy-footnote-bottom-1-839' title='Tambi\u00e9n Arrabal en su&amp;nbsp;&lt;em&gt;Carta al general Franco&lt;\/em&gt;&amp;nbsp;(1972) se har\u00eda eco de la historia de Mu\u00f1iz, aunque ficcionaliz\u00e1ndola y sin dar su nombre, pues se refiri\u00f3 a \u00e9l como \u00abun autor dram\u00e1tico dem\u00f3crata\u00bb que trabajaba en Televisi\u00f3n Espa\u00f1ola y que fue despedido por firmar \u2013junto con m\u00e1s de un centenar de intelectuales y artistas\u2013 una carta dirigida a Manuel Fraga Iribarne, a la saz\u00f3n ministro de Informaci\u00f3n y Turismo, en la que le ped\u00edan explicaciones por la represi\u00f3n ejercida por la Guardia Civil contra los mineros asturianos que hab\u00edan encabezado la huelga de ese mismo a\u00f1o. As\u00ed se lo explicaba Buero Vallejo a Patricia O\u2019Connor en 1973: \u00abArrabal, sin duda, se apoy\u00f3 en esto [se refiere en la nota autobiogr\u00e1fica publicada por Mu\u00f1iz en 1963], pero melodramatiz\u00e1ndolo y deform\u00e1ndolo. Porque: 1\u00ba Lo relatado por Mu\u00f1iz pertenece a 1959 y no a 1963, a\u00f1o en que sucedi\u00f3 lo del documento de Asturias que Arrabal da como causa. 2\u00ba La causa verdadera [del despido] (en 1959) fue lo de la barba. Ha venido pues, en un \u201ctrozo de bravura\u201d (como dicen los franceses) el follet\u00edn del aborto finalmente no consumado de 1959, en con las dificultades de Mu\u00f1iz en 1963 por firmar la carta\u00bb (Buero, 1973).'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, de igual manera que Hermenegildo se ve acosado por las demandas \u201cmaterialistas\u201d de su esposa y el deseo de esa prosperidad que ofrece el Se\u00f1or Don \u2013de parlante nombre quevedesco\u2013 Mu\u00f1iz interpreta su posici\u00f3n como dramaturgo como una postura \u00e9tica ante el mundo; una forma de vivir y pensar que se despega de quienes han claudicado ante las demandas de la sociedad. As\u00ed lo deducimos de sus palabras en el art\u00edculo \u201cEn mi X aniversario como autor dram\u00e1tico (reflexi\u00f3n imp\u00fadica)\u201d (1965, p. 12):<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>S\u00e9 por qu\u00e9 escribo teatro. Seguir\u00e9 pintando: seguir\u00e9 escribiendo. Algo me dice que no debo parar [\u2026] Por la tarde en el caf\u00e9, en la calle, en todas partes la gente me dice: \u00abS\u00e9 d\u00f3cil y ver\u00e1s salir el sol todos los d\u00edas\u00bb. Pero mis hijos me besan y se acuestan por la noche, alegrando la casa con sus ronquidos [\u2026]. Mi mujer me susurra al o\u00eddo, mientras hacemos el amor: \u00abS\u00e9 d\u00f3cil, m\u00edralos como duermen, felices\u00bb. Y yo la miro y lloro, solo, silencioso y me pongo a escribir hojas y hojas que esperan la ma\u00f1ana sin prisa [\u2026] Mi mujer me mira y dice: \u00abNo tienen zapatitos\u00bb. Y me marcho a la calle y me tumbo en el suelo para que mi barriga sirva a todos los d\u00f3ciles de felpudo. Pero sigo escribiendo. Seguir\u00e9 hasta que consigan sacarme las tripas por la boca [\u2026]<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignleft size-full\"><img decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"372\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-13_1-MO-03.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-842\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-13_1-MO-03.jpg 300w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-13_1-MO-03-242x300.jpg 242w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>El Tintero<\/em>&nbsp;de Carlos Mu\u00f1iz. Direcci\u00f3n Julio Diamante. Estreno: 15 de febrero de 1961 en el Teatro Recoletos de Madrid.<br>Fuente: Archivo CDAEM<br><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Mu\u00f1iz intenta resistir, tras a\u00f1os de sinsabores, a las presiones externas para dejar de ser un hombre, tal como le sucede a Hermenegildo, y convertirse en el caballo de ese caballero Don Dinero. \u00c9l conoce \u2013lo muestra en sus obras\u2013 las debilidades de la clase media y decide no convertirse en uno m\u00e1s de sus personajes, aunque, como aquellos que protestan \u2013Manolo, en&nbsp;<em>El precio de los sue\u00f1os;<\/em>&nbsp;don Carlos en&nbsp;<em>Tragicomedia\u2026<\/em>&nbsp;o Riego\u2013 acabe condenado a una vida complicada y llena de frustraciones en el terreno art\u00edstico a las que nos referiremos m\u00e1s adelante.<\/p>\n\n\n\n<p>Su af\u00e1n de cambio le llev\u00f3 a aceptar, tras una conversaci\u00f3n con Buero Vallejo<span id='easy-footnote-2-839' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/carlos-muniz-o-el-desencanto-del-eterno-olvidado\/#easy-footnote-bottom-2-839' title='Seg\u00fan Mu\u00f1iz, Buero acab\u00f3 convenci\u00e9ndole: \u00abComprendo que no ha de ser muy grato para ti participar en los trabajos de un \u00f3rgano de represi\u00f3n, pero ser\u00eda muy importante que un hombre joven y luchador diera la batalla contra la censura desde dentro\u00bb (O\u2019Connor, 1976: 15).'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>, un puesto en la Junta de Censura Teatral representando a los autores que acab\u00f3 con un sonoro portazo tras una discusi\u00f3n con Garc\u00eda Escudero a colaci\u00f3n de&nbsp;<em>El amante<\/em>, de Graham Greene y la supuesta \u201cminor\u00eda de edad\u201d de la sociedad espa\u00f1ola para asistir un drama de tal envergadura (O\u2019Connor, 1976, p. 16). Meses m\u00e1s tarde llegar\u00eda el cese tras la firma de Mu\u00f1iz de una carta a favor de los derechos humanos de los mineros de Asturias \u2013v\u00e9ase nota 2\u2013. Su compromiso y su integridad creativa le granjearon enormes dificultades y encontronazos con distintos estamentos del entramado teatral de su tiempo que inspiraron sus textos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una amargura<\/strong><em><strong>&nbsp;problem\u00e1tica<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Desde sus inicios, el propio Carlos Mu\u00f1iz parec\u00eda ser consciente de lo pol\u00e9mico de su postura est\u00e9tica dentro del discurso teatral dominante en aquel momento. En una entrevista a la altura de 1960 concedida a&nbsp;<em>Primer Acto<\/em>, Carlos Mu\u00f1iz comentaba esta an\u00e9cdota con el empresario del Teatro Lara, Conrado Blanco:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 estrena tan poco?<br>\u2014Habr\u00e1 querido preguntarme por qu\u00e9 no estreno nada\u2026<br>\u2014S\u00ed.<br>\u2014Porque mis comedias son amargas. Por lo menos, eso me dicen los empresarios y directores que me conocen. Y el teatro amargo aqu\u00ed interesa muy poco. Recuerdo que no hace mucho tiempo llev\u00e9 una comedia, amarga, claro, a Conrado Blanco. Despu\u00e9s de leerla me dijo: \u00abOye, he le\u00eddo eso. Estupendo. Eres autor de los pies a la cabeza. Dialogas muy bien; construyes con mucha habilidad\u2026 Lo malo que tienes son los temas: tu comedia es muy amarga. \u00bfPor qu\u00e9 no buscas un tema m\u00e1s alegre? Si \u00abpega\u00bb puedes ganar mucho dinero y as\u00ed no volver\u00e1s a sentirte amargado, y escribir\u00e1s siempre cosas alegres y ganar\u00e1s lo que quieras\u00bb. Me pareci\u00f3 gracios\u00edsima la buena intenci\u00f3n del empresario del Lara, pero le dije que yo no \u00abquer\u00eda\u00bb hacer teatro alegre. [\u2026] Procuro ser sincero con mis sentimientos. Creo que el dramaturgo debe interpretar y exponer sinceramente lo que ve, lo que le inspira, lo que le hace sentir la realidad hist\u00f3rica y geogr\u00e1fica que le toca en suerte vivir. (L. M., 1960)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>En efecto, en los dramas de Mu\u00f1iz no hay soluci\u00f3n de continuidad, no hay finales felices y los protagonistas se ven abocados a una destrucci\u00f3n de la que el espectador no puede enajenarse. Pensemos, por ejemplo, la aniquilaci\u00f3n del amor y la libertad sexual en&nbsp;<em>Las viejas dif\u00edciles<\/em>, el suicidio del individuo como v\u00eda de escape a la alienaci\u00f3n y la soledad existencial en&nbsp;<em>El tintero,<\/em>&nbsp;el triunfo de la Contrarreeforma y, por lo tanto, del oscurantismo y la tiran\u00eda en&nbsp;<em>Tragicomedia\u2026<\/em>&nbsp;y en&nbsp;<em>Miserere para medio fraile;&nbsp;<\/em>del absolutismo en&nbsp;<em>Pronunciamiento y proceso del general Riego<\/em>&nbsp;o del abandono de cualquier ideal propio \u2013cuando no de la propia dignididad\u2013 en pro del nuevo consumismo desarrollista en&nbsp;<em>El caballo del caballero<\/em>&nbsp;(1965).<\/p>\n\n\n\n<p>Mu\u00f1iz, de manera sistem\u00e1tica, pone en escena el enfrentamiento entre el ser humano y el sistema y lo reinterpreta desde diferentes prismas. Esta lucha acaba por destruir al individuo, que nada puede hacer m\u00e1s all\u00e1 de someterse y morir espiritualmente o intentar rebelarse y morir desde un punto de vista f\u00edsico que, en muchos casos, se trabaja desde el asesinato o el suicidio. Dicha lucha, adem\u00e1s, se libra las m\u00e1s de las veces en una soledad existencial acusad\u00edsima que, de acuerdo con Jos\u00e9 Monle\u00f3n (1963, p. 47), podr\u00eda constituir otro de los ejes tem\u00e1ticos de la dramaturgia de Mu\u00f1iz.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay, pues, un tono heroico que mitigue la frustraci\u00f3n de quien observa sino m\u00e1s bien un desencanto hondo que confirma al espectador que siempre ganan los mismos. Su teatro, pues, no pod\u00eda estar m\u00e1s alejado de las piezas comerciales que colmaban las salas y a las que incluso algunos autores \u2013otrora contestatarios como Paso\u2013 acabaron consagr\u00e1ndose.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas dificultades derivadas de los gustos hegem\u00f3nicos del p\u00fablico, unidas a sus desencuentros con la censura, produjeron que algunas de sus obras solo sean conocidas por referencias externas. Tal es el caso de&nbsp;<em>La pir\u00e1mide,&nbsp;<\/em>a la que el director del TEU de Peritos Industriales de Madrid, Carlos P\u00e9rez de Muniain \u2013director de&nbsp;<em>Un solo de saxof\u00f3n<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>El caballo del caballero<\/em>&nbsp;(ambas estrenadas en 1965)\u2013 se refer\u00eda como \u201cAlgo valiente, decidido, arriesgado\u201d y aseguraba que el d\u00eda que se estrenase \u201calgo nuevo y maravilloso sacudir\u00e1 el teatro espa\u00f1ol\u201d (Muniain, 1965, p. 13). Muniain hab\u00eda estado a punto de que Mu\u00f1iz le cediese el texto para montarlo, pero, en el \u00faltimo momento, el dramaturgo, que trabajaba en el Jurado Central Tributario, se desdijo \u00abNo voy a dejarte&nbsp;<em>La Pir\u00e1mide<\/em>\u2026 No me atrevo. Es demasiado\u2026 No obstante, aqu\u00ed he tra\u00eddo esto otro. Se llama&nbsp;<em>El caballo del caballero<\/em>&nbsp;puede que te guste\u00bb (Muniain, 1965: 13). Lo mismo ha ocurrido con&nbsp;<em>Ruinas<\/em>,<em>&nbsp;Villa Denaria<\/em>&nbsp;o&nbsp;<em>En silencio<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>La imposici\u00f3n de tachaduras en los dramas de Mu\u00f1iz fue constante pr\u00e1cticamente desde sus primeros estrenos (Mu\u00f1oz C\u00e1liz, 2009). As\u00ed lo reconoc\u00eda, en el caso de&nbsp;<em>Tragicomedia\u2026<\/em>&nbsp;en una carta a Francisco Ruiz Ram\u00f3n con fecha del 2 de enero de 1974 (Mu\u00f1iz, 1974):<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Naturalmente, la obra ha sido prohibida de plano por nuestra inquisitorial censura y no parece tener ninguna posibilidad de recuperar el recurso en base a la c\u00e9lebre y absurda teor\u00eda del silencio administrativo. De \u00e9l tambi\u00e9n podr\u00eda enviarte un ejemplar. No obstante, como en la actualidad ignoro cu\u00e1les puedan ser tus planes de trabajo sobre nuestro sufrid\u00edsimo teatro, te env\u00edo la noticia [se refiere a la reciente escritura de&nbsp;<em>Tragicomedia<\/em>&nbsp;y su prohibici\u00f3n] por si puede serte \u00fatil. Caso de que as\u00ed sea, basta que me lo digas.<\/p>\n\n\n\n<p>Con mi deseo de que el a\u00f1o que acaba de empezar [1974] sea pr\u00f3spero para ti, para el Teatro Espa\u00f1ol y para los que pensamos que se puede hacer algo por \u00e9l, recibe un cordial saludo de C. Mu\u00f1iz<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Tanto es as\u00ed que, a ra\u00edz de tanto desencuentro y, como le ocurri\u00f3 a la mayor\u00eda de compa\u00f1eros de generaci\u00f3n, la censura le condujo a la reescritura y la adaptaci\u00f3n de sus obras buscando un cierto posibilismo \u2013en el sentido m\u00e1s bueriano\u2013. De este modo, \u2013como se ha encargado de estudiar Diego Santos (2013) a trav\u00e9s de las distintas versiones de&nbsp;<em>El grillo<\/em>&nbsp;(1957)\u2013 el autor retom\u00f3 el expresionismo que culminar\u00eda con, como ya hemos comentado,&nbsp;<em>El tintero<\/em>&nbsp;(1961). \u00c9l mismo reconoc\u00eda el impacto de la censura en la escritura teatral as\u00ed como las dificultades para adaptar la creaci\u00f3n al nuevo estado de cosas al destacar que:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Los dramaturgos que nos hemos iniciado en la \u00e9poca del franquismo tenemos una especie de tara espec\u00edfica y es que nos hemos dedicado, casi siempre, a escribir entre l\u00edneas para que se nos entendiera con cierta claridad. Pero no nos hemos expuesto, no hemos podido hablar con claridad. Ahora s\u00ed podemos hacerlo, de ah\u00ed que ocurra que algunos autores, aut\u00e9nticos mitos en tiempos del franquismo, se hayan desmoronado hoy hasta hacerse migas en las manos. [\u2026] El dramaturgo que ha rebasado la cincuentena con creces, como es mi caso, y que tiene que expresarse hoy, tiene que hacerlo liber\u00e1ndose de toda una tara de muchos a\u00f1os de escribir de forma un tanto cr\u00edptica. Yo creo que esa es la gran cuesti\u00f3n que se le plantea [\u2026] al dramaturgo medianamente comprometido (VV.AA., 1985, p. 54).<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"629\" height=\"414\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-13_1-MO-04.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-843\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-13_1-MO-04.jpg 629w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-13_1-MO-04-300x197.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 629px) 100vw, 629px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Representaci\u00f3n de&nbsp;<em>El grillo<\/em>&nbsp;de Carlos Mu\u00f1iz.<br>((Fuente: Archivo CDAEM))<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>La llegada de las&nbsp;<em>nuevas dictaduras<\/em>&nbsp;y el olvido generalizado<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo y, contra todo pron\u00f3stico, los obst\u00e1culos de estreno no terminaron al llegar en 1978. Es m\u00e1s, con la llegada de la Democracia, los dramaturgos se enfrentaron a otro tipo de \u201ccensuras\u201d que limitaban su creaci\u00f3n dram\u00e1tica y que no solo ten\u00edan que ver con los gustos del p\u00fablico sino tambi\u00e9n con limitaciones de tipo \u201cempresarial\u201d o econ\u00f3mico que condenaban al&nbsp;<em>ostracismo del caj\u00f3n&nbsp;<\/em>a muchos de sus textos ya escritos.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>En cuanto al tercermundismo del teatro espa\u00f1ol, yo pienso que es una realidad. Partimos de la base de un texto que, aparentemente, interesa a un grupo o a determinado director [\u2026]. Entonces se encuentra con que necesita una subvenci\u00f3n porque aquello tiene mucho reparto. El dramaturgo se ve completamente constre\u00f1ido a un solo decorado o a ning\u00fan decorado. El dramaturgo se ve constre\u00f1ido a utilizar un n\u00famero reducido de personajes para poder plantear un drama o, de lo contrario, pr\u00e1cticamente se le hace imposible que esa comedia consiga subvenciones. [\u2026] Escribir cada uno en su rinc\u00f3n est\u00e1 bien, pero y luego, \u00bfqu\u00e9? \u00bfQu\u00e9 hace el dramaturgo que ha escrito en su rinc\u00f3n? Muchas veces se come la obra o se la guarda en un caj\u00f3n. Supongo que aqu\u00ed, m\u00e1s de uno, tendremos una o dos metidas en un caj\u00f3n. [\u2026] \u00bfC\u00f3mo se pone en pie esa obra? \u00bfEn qu\u00e9 condiciones se pone en pie? \u00bfCon qu\u00e9 libertad la ha podido escribir? (VV.AA, 1985, p. 54).<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Mu\u00f1iz volv\u00eda a denunciar la concepci\u00f3n del teatro como un negocio en lugar de una v\u00eda de crecimiento intelectual y formaci\u00f3n del pueblo que ya hab\u00eda puesto de manifiesto anteriormente desde la perspectiva de la empresa privada<span id='easy-footnote-3-839' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/carlos-muniz-o-el-desencanto-del-eterno-olvidado\/#easy-footnote-bottom-3-839' title='\u2014\u00bfSoluciones [a la situaci\u00f3n del teatro en Espa\u00f1a]?&lt;br&gt;\u2014Muchas, pero ut\u00f3picas.&lt;br&gt;\u2014\u00bfPor qu\u00e9?&lt;br&gt;\u2014Esto del teatro, entre nosotros, no es un medio de expansi\u00f3n cultural, sino un tremendo negocio.&lt;br&gt;\u2014\u00bfEntonces?&lt;br&gt;\u2014\u00a1All\u00e1 cada cual con su conciencia! (L.M., 1960, p. 57).'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>. Sus espect\u00e1culos no resultaban rentables y,&nbsp;<em>por ende<\/em>, dejaron de montarse. Asimismo, la escena teatral espa\u00f1ola se encontraba ya en otro momento en el que los antiguos realistas no encontraron el acomodo esperado.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1985, en la semblanza biogr\u00e1fica que acompa\u00f1a a la mesa redonda que prepar\u00f3 la revista&nbsp;<em>El p\u00fablico&nbsp;<\/em>bajo el t\u00edtulo \u201cEscribir en Espa\u00f1a\u201d de la que se extraen las declaraciones reproducidas anteriormente, se dec\u00eda que Mu\u00f1iz hab\u00eda escrito otras dos obras m\u00e1s tras&nbsp;<em>Pronunciamiento y proceso del general Riego&nbsp;<\/em>que llevaban por t\u00edtulo&nbsp;<em>Oratorio de los condenados<\/em>&nbsp;\u2013seguramente una reescritura de&nbsp;<em>Los condenados<\/em>, texto in\u00e9dito escrito en 1974\u2013 y&nbsp;<em>Proceso de reflexi\u00f3n<\/em>. Sin embargo, no solo no ha quedado constancia esc\u00e9nica de ellas sino tampoco textual en acceso para el gran p\u00fablico. Solo la primera evit\u00f3 su condici\u00f3n de in\u00e9dita gracias al estudio y edici\u00f3n de Jos\u00e9 Romera Castillo que apareci\u00f3 en el volumen&nbsp;<em>Teatro escogido<\/em>&nbsp;(2004) auspiciado por esta misma Asociaci\u00f3n. Asimismo, Mariola P\u00e9rez de la Cruz (2000) recuper\u00f3 en su tesis algunos de esos materiales in\u00e9ditos que a\u00fan no han sido editados para el acceso de un p\u00fablico mayoritario.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"629\" height=\"414\" src=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-13_1-MO-05.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-844\" srcset=\"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-13_1-MO-05.jpg 629w, https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PD57-13_1-MO-05-300x197.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 629px) 100vw, 629px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Representaci\u00f3n de&nbsp;<em>El Tintero<\/em>&nbsp;de Carlos Mu\u00f1iz.<br>Fuente: Archivo CDAEM<br><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>El des\u00e1nimo de Mu\u00f1iz y sus suspicacias con respecto al papel del teatro y del impacto y la recepci\u00f3n de sus propios textos por parte del gran p\u00fablico fueron constantes durante toda su trayectoria y, vistos desde el presente, resultan dolientemente prof\u00e9ticos. En 1974, en conversaci\u00f3n con&nbsp;<em>Pipirijaina<\/em>, constataba su descr\u00e9dito con respecto a la posibilidad de que el teatro actuase como un motor de cambio social: \u201cEl teatro no ha podido jam\u00e1s transformar a la sociedad, ha podido colaborar con otros elementos a esa transformaci\u00f3n, pero el teatro, por s\u00ed solo, es incapaz de llevarla a cabo. En cuanto a mi teatro [\u2026] He intentado muchas cosas, para luego no obtener el fin apetecido con ellas\u201d (Fern\u00e1ndez Torres, 1974, p. 50).<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00e9xito conseguido apenas seis a\u00f1os despu\u00e9s con la&nbsp;<em>Tragicomedia<\/em>\u2026 supondr\u00eda el canto de cisne \u2013al menos esc\u00e9nicamente hablando\u2013 de una labor dram\u00e1tica de alt\u00edsima calidad, renovadora en su \u00e9poca, de inspiraci\u00f3n europea \u2013a pesar de lo arraigado de sus referentes vivenciales y literarios\u2013 y hondamente comprometida con la labor social del teatro \u2013a pesar de todas las reticencias expresadas en vida por el autor\u2013.<\/p>\n\n\n\n<p>Lamentablemente, no se estrena un texto de Mu\u00f1iz desde 1999 y, exceptuando los c\u00edrculos profesionales o acad\u00e9micos, pocos son los que han o\u00eddo hablar de \u00e9l. Pareciera como si aquel c\u00ednico y valiente dramaturgo se hubiera inmolado a sabiendas por unas ideas y una forma de hacer teatro demasiado ambiciosas para los espectadores de su tiempo. Quiz\u00e1 lo que no pudo imaginar es que, d\u00e9cadas m\u00e1s tarde, tampoco encontrar\u00eda acomodo en una escena que, en la encrucijada entre las apuestas m\u00e1s comerciales y las m\u00e1s innovadoras o cercanas al postdrama, todav\u00eda permanece ajena y desmemoriada de quienes fueron antes. Esperemos que no tenga que pagar, por m\u00e1s tiempo, el precio de sus sue\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>BIBLIOGRAF\u00cdA CITADA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Buero Vallejo, Antonio (1963): \u00abMu\u00f1iz\u00bb, en C. Mu\u00f1iz,&nbsp;<em>El tintero. Un solo de saxof\u00f3n. Las viejas dif\u00edciles<\/em>, Madrid: Taurus, pp. 53-60.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014(1973): [Carta dirigida a Patricia O\u2019Connor comentando sobre Carlos Mu\u00f1iz y su situaci\u00f3n entre los a\u00f1os 1959 y 1963], Biblioteca Fundaci\u00f3n Juan March, signatura: T-AE-Bue-51.<\/p>\n\n\n\n<p>Fern\u00e1ndez Torres, Alberto (1974): \u00abEl autor en su entorno social. Madrid, Mesa Redonda\u00bb,&nbsp;<em>Pipirijaina<\/em>, 6-7, pp. 48-53.<\/p>\n\n\n\n<p>L.M. (1960): \u00abCarlos Mu\u00f1iz\u00bb,&nbsp;<em>Primer Acto<\/em>, 12, 57.<\/p>\n\n\n\n<p>O\u2019Connor, Patricia y Pasquariello, Anthony. (1976): \u00abConversaciones con la generaci\u00f3n realista: Carlos Mu\u00f1iz\u00bb,&nbsp;<em>Estreno<\/em>, 2, pp. 8-28<\/p>\n\n\n\n<p>Monle\u00f3n, Jos\u00e9 (1963): \u00abNotas Cr\u00edticas\u00bb en C. Mu\u00f1iz,&nbsp;<em>El tintero. Un solo de saxof\u00f3n. Las viejas dif\u00edciles<\/em>, Madrid: Taurus, pp. 46-53.<\/p>\n\n\n\n<p>Muniain, Carlos P. de (1965): \u00abHallazgo de una obra comprometida\u00bb,&nbsp;<em>Primer Acto<\/em>, 63, p. 13.<\/p>\n\n\n\n<p>Mu\u00f1iz, Carlos (1964): \u00abNota autobiogr\u00e1fica\u00bb en C. Mu\u00f1iz,&nbsp;<em>El tintero. Un solo de saxof\u00f3n. Las viejas dif\u00edciles<\/em>, Madrid: Taurus, pp. 73-79.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014(1965): \u00abEn mi X aniversario como autor dram\u00e1tico\u00bb,&nbsp;<em>Primer Acto<\/em>, 63, p. 12.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014(1974): Carta dirigida a Francisco Ruiz Ram\u00f3n, poniendo a su disposici\u00f3n la obra&nbsp;<em>Tragicomedia del seren\u00edsimo pr\u00edncipe Don Carlos<\/em>&nbsp;y haci\u00e9ndole comentarios de la misma [in\u00e9dita], Biblioteca Fundaci\u00f3n Juan March, signatura: T-AE-Mu\u00f1-4.<\/p>\n\n\n\n<p>Mu\u00f1oz C\u00e1liz, Berta (2009): \u00abLos expedientes de censura de dos textos fundamentales de Carlos&nbsp;Mu\u00f1iz:&nbsp;<em>El grillo<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>El tintero<\/em>\u00bb en J.A. Barrientos, \u00d3. Cornago, A. Madro\u00f1al y C. Men\u00e9ndez-Onrubia (eds.),&nbsp;<em>En buena compa\u00f1\u00eda. Estudios de honor de Luciano Garc\u00eda Lorenzo<\/em>,&nbsp;Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Cient\u00edficas, pp. 1237-1249.<\/p>\n\n\n\n<p>Oliva, C\u00e9sar (1979):&nbsp;<em>Disidentes de la generaci\u00f3n realista<\/em>, Murcia, Universidad de Murcia.<\/p>\n\n\n\n<p>P\u00e9rez de la Cruz, Mariola (2000):&nbsp;<em>Carlos Mu\u00f1iz: vida y obra de un dramaturgo realista en la postguerra espa\u00f1ola<\/em>, Alcal\u00e1 de Henares: Universidad de Alcal\u00e1 [tesis doctoral].<\/p>\n\n\n\n<p>Torres Nebrera, Gregorio (1986): \u00abConstrucci\u00f3n y sentido del teatro de Carlos Mu\u00f1iz\u00bb,&nbsp;<em>Anuario de estudios filol\u00f3gicos<\/em>, 9, pp. 295-316.<\/p>\n\n\n\n<p>VV.AA. (1985): \u00abMesa redonda 2. Josep M. Benet i Jornet, Guillem Jordi Graells, Jos\u00e9 Mart\u00edn Recuerda, Manuel Mart\u00ednez Mediero, Jaume Melendres, Carlos Mu\u00f1iz, Ant\u00f3n Reixa, Alfonso Sastre y Jordi Teixidor\u00bb,&nbsp;<em>El P\u00fablico<\/em>, 9: \u00abEscribir en Espa\u00f1a\u00bb (cuadernos), pp. 40-64.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Universidad Complutense de Madrid Algunos nombres de aquella \u201cGeneraci\u00f3n Realista\u201d a la que Monle\u00f3n dio carta de naturaleza desde las p\u00e1ginas de&nbsp;Primer Acto&nbsp;en 1962 se han venido repitiendo, aunque con dificultades, en los escenarios espa\u00f1oles y, sobre todo, en las aulas y en las revistas especializadas: Jos\u00e9 Mar\u00eda Rodr\u00edguez M\u00e9ndez, Lauro Olmo, Jos\u00e9 Mart\u00edn Recuerda\u2026 [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":840,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[12,4],"tags":[],"class_list":["post-839","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-drama57","category-nuestra-dramaturgia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/839","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=839"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/839\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1294,"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/839\/revisions\/1294"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/media\/840"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=839"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=839"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/aat.es\/las-puertas-del-drama\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=839"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}