El 18 de julio de 2018 la OMS reconoció por fin que la Tarara no
estaba loca. Que las miles de personas que están o que transitan de un sexo hacia el otro, con o sin destino, no padecen enfermedad ni trastorno. Esta es una de las historias de l@s much@s Tiresias que fueron de lengua en lengua y de canto en canto, escupid@s por los chiquillos y maldit@s por los viejos, condenad@s a vagar entre la noche y sus espadas. También es una historia de amor y de desamor entre madres e hijas, es la historia no contada jamás de los abusos en el seno de una familia. Y sobre todo, es una historia sobre la verdadera y esquiva naturaleza del perdón.