El título está tomado de la famosa canción protesta y antibelicista de Brassens de 1952, año en que transcurre esta continuación de Tres sombreros de Copa. Lejos de ser una secuela supone una tentativa de recuperar una pareja de personajes entrañables. Ambos personajes, Dionisio y Paula, se reencuentran en Madrid a mediados de los cincuenta el día del desfile de la Victoria.
Paula trabaja como prostituta en un burdel de lujo en la Castellana, y Dionisio la visita furtivamente mientras su hijo soldado está desfilando y su esposa Margarita se encuentra entre el público. Algunos ecos de la guerra civil, y el triste trasfondo de las penurias, violencia y represión de la posguerra y de las dos Españas resuena en cada personaje, pero este encuentro a pesar del abismo social, vital e ideológico que les separa, no estará exento de tensión, malentendidos, rencillas, pero también ternura, nostalgia y comprensión mutua.