Aunque no existan respuestas, es necesario afrontar las preguntas. Lo contrario es amplificar lo consabido y privilegiar el ruido y la confusión del presente. La realidad es más falsa de lo que pensamos. Cuestionarla convierte el teatro en un refugio. Incómodo, pero refugio. Un lugar para el diálogo sin imposturas. Un sitio donde ser. No creo en el teatro aleccionador, pero tampoco en un arte sin ética. Me interesan las relaciones humanas y, especialmente, el vínculo entre lo social y lo emocional, lo íntimo y lo colectivo. También el tiempo y sus efectos. De lo real, de la poesía inadvertida. Del humor que humaniza y el drama que desvela. Confío en el poder de las historias, en la eficacia de las tramas y en los personajes bien definidos -habitualmente gente común en circunstancias límite-. Creo en la búsqueda formal pero no en las modas, tampoco en la retórica. Y, cuando escribo, aspiro a interpelar y conectar con el público (obvio, también necesario). dedioslopezjavier@gmail.com