Agripina espera en villa Antonina que su hijo Nerón la mande asesinar.
Hermana de Calígula, esposa de Claudio y madre de Nerón, aún así no ha podido ejercer el poder por el solo hecho de ser mujer.
El gobierno del Imperio es para los hombres.
Mientras espera su muerte alucina con el espectro de su esclava, que dio su vida por ella y con Séneca, el preceptor designado por ella misma para que encauzase el juicio de su hijo.
Durante esas últimas horas de vida intenta transmitir la idea intemporal de que cualquiera que tenga capacidad para ejercer el gobierno podría llegar a ostentar el mando, sin problemas de género.
El final lo decide el público, por tanto está sujeto a la decisión de última hora.