El Renacimiento, y su hermano mayor (el Siglo de Oro), se corresponden con el apogeo de todas las artes y con la llegada paulatina de las muchas maravillas venidas desde América…
Gracias al Renacimiento, es en el Siglo de Oro cuando las delicias de todo lo que ahora amamos brotan, se asientan, crecen. Nos hacen, de una manera u otra, ser lo que hoy somos.
Desde ese paisaje sonoro nos contemplarán el Emperador Carlos I, su hijo Felipe II, las tierras de Flandes, el turco…
Sin duda, una parte destacada de la belleza que enseñorea este espectáculo, teatral pero también lírico, se debe a la presencia de la música que ya en su época se compuso para difundir la obra de ambos poetas.
Los héroes de la acción no son ni Garcilaso de la Vega ni Juan Boscán. Se trata más bien del poder que unas palabras dichas al oído o puestas sobre un papel pueden ejercer sobre nuestras vidas cuando las escuchamos o, simplemente, las leemos.