Los collares y los perros del Capitán en el siglo XXI.
AUTOR/A: Moisés Afer
Sinopsis
Encontrar trabajo siempre fue una tarea ardua, pero encontrar trabajo hoy es una tarea surrealista. Será cuestión de los ingredientes o de las materias primas. Será, quizá, cuestión de las expectativas o de las esperanzas, pero, sea como sea, el viaje de un entrevistado es siempre el de una mudanza sin cajas. Mucho ruido y pocas nueces. Mucho ruido, como si se tratase de un nuevo modo de tortura. Pocas nueces, para hacer más emocionante el juego. Collares ostentosos, escaparates martillo y píldoras para el sueño. Sea como sea, sigue funcionando, aunque te olvides a tu hijo en el coche. Seremos algoritmo o seremos nada. Aunque quizá, también, nos quede ser amor, o no. Es igual, porque lo que es realmente una tarea ardua es encontrarse uno.
Datos técnicos
Lengua original:
Español
Género:
Tragedia
Personajes femeninos:
3
Personajes masculinos:
3
Inédita
Espacio
Ninguno
Duración
60 - 90 min.
Época
Contemporánea
Año de creación
2023
Otros datos
Equipo artístico: REPARTO Jorge Alvariñas. Rebeca Arias. Raúl Lavilla. Javier Páez. Paola Rossi. Teresa Zarandieta. TEXTO, DIRECCIÓN Y ESPACIO ESCÉNICO Moisés Afer. AYUDANTE DE DIRECCIÓN Teresa Zarandieta. ILUMINACIÓN Y VESTUARIO. Cía. Juntacadáveres Teatro.
Información adicional
http://juntacadaveresteatro.com/montajes/los-collares-y-los-perros-del-capitan-en-el-siglo-xxi/
Sobre el autor/a
Moisés Afer
Creador escénico, fundador y director de la compañia Juntacadáveres Teatro, actual doctorando en Filosofía por la UNED (línea de investigación principal: Filosofía del Teatro / Teatrología), dirigido por Dr. Jordi Claramonte Arrufat (UNED) y Dr. Jorge Dubatti (UBA). Programador de la sala OFF Latina, Madrid y coordinador del FIET OFF Latina.
Especialidad
Creador escénico.
En el pueblo de Abajadero se celebra todos los días la misma fiesta: un entierro. Un entierro ficcional. O no. Sin embargo, hoy han tenido la mala suerte de encontrarse a dos turistas donde han de cavar el agujero. Pronto, se van a dar cuenta de que ellas no están allí para participar de su celebración. Entonces, siendo extranjeras, que no turistas, el trato no puede ser el mismo. ¡Pero todos son bienvenidos en Abajadero!
Gael, en medio de la noche, abre los ojos y no sabe dónde está. La oscuridad le traga y es imposible regresar hasta la cama con su pareja. Allí, en aquel espacio indeterminado, van a aparecer seres y enseres que insisten en complicarle el camino de vuelta. Su habitación se ha convertido en una tienda de antigüedades y a él le toman por el dependiente. No hay modo de que la vida te deje en paz, entonces, ¿esconderse o probar?
Marcello llega al piso cuarenta y pico del rascacielos que le ha tocado. Allí le corresponde una vida normal, pautada, de clase media, sin grandes lujos, sin grandes precariedades, normal entre los que tienen voz y como normal, ha de aceptar vender su tiempo a cambio de no preguntarse por él ni por sí mismo. ¿Cómo consigue el rascacielos que Marcello no se cuestione su existencia, su tiempo, ese mismo que le pone años, arrugas y disgustos encima, ese mismo que asfalta el camino hacia la única certeza humana? Tal vez sea porque los rascacielos son siempre una encrucijada cavando en silencio. ¿Hay alguna salida posible?
NOTA: “Todos los datos han sido aportados por los/as autores/as, por lo tanto, la AAT no se responsabiliza de su veracidad”.
