Secretario de la ADIB
No hay viento favorable para quien no sabe a qué puerto se dirige.
Séneca
Hablar hoy de dramaturgia balear implica hablar de un ecosistema creativo complejo, diverso y profundamente vivo. Un ecosistema que, durante las últimas décadas, ha demostrado una capacidad constante de transformación, resistencia y adaptación, incluso en contextos marcados por la fragilidad estructural, la dispersión territorial y la insuficiente estabilidad de las políticas culturales. Pero implica también hablar de un sector que todavía busca consolidar plenamente su lugar dentro del panorama teatral estatal, fortalecer sus herramientas de representación y construir condiciones más sostenibles para el ejercicio profesional de la escritura teatral.
Con el objetivo de analizar este presente y pensar colectivamente los desafíos del futuro, la nueva junta de la Associació de Dramaturgues i Dramaturgs de les Illes Balears (ADIB) impulsó recientemente un proceso de escucha de los asociados mediante diferentes acciones como reuniones y encuentros con socios, además de enviar un cuestionario dirigido a sus afiliadas y afiliados. Más allá de una mera recogida de datos, este cuestionario, que tuvo una alta participación, se planteó como un ejercicio de escucha y reflexión compartida. La intención de este proceso no era únicamente detectar problemáticas puntuales, sino identificar percepciones comunes, necesidades prioritarias, fortalezas del sector y líneas estratégicas de actuación para los próximos años.
La importancia de este proceso ha sido fundamental. El cuestionario y los encuentros realizados han permitido elaborar un mapa mucho más preciso de la realidad dramatúrgica balear desde dentro del propio sector, incorporando voces, experiencias y preocupaciones diversas que difícilmente podrían haberse recogido únicamente mediante análisis externos o institucionales. Muchas de las reflexiones y diagnósticos que aparecen en este artículo nacen directamente de las respuestas aportadas por las personas asociadas y del debate colectivo generado a partir de ellas.
En cierto modo, el proceso de escucha ha funcionado también como una radiografía emocional y profesional del momento que atraviesa la dramaturgia balear: un sector consciente de sus limitaciones estructurales, pero también de su enorme potencial creativo y de la necesidad urgente de reforzar las redes de apoyo mutuo, representación y visibilización.

UN ECOSISTEMA PEQUEÑO PERO EXTRAORDINARIAMENTE ACTIVO
Uno de los aspectos que el cuestionario ha puesto claramente de manifiesto es que la dramaturgia balear vive un momento de gran vitalidad creativa. En los últimos años, diversos autores y autoras de las islas han logrado una presencia creciente en circuitos nacionales e internacionales, han obtenido premios relevantes, han sido traducidos a otras lenguas y han participado en programas de intercambio, residencias y encuentros profesionales de gran prestigio.
Esta proyección exterior no es casual. Responde a la existencia de una generación amplia y diversa de dramaturgas y dramaturgos con una sólida capacidad artística y una notable permeabilidad hacia los lenguajes contemporáneos de la escena. Responde también al trabajo continuado realizado por distintas instituciones y programas de apoyo a la traducción y circulación de textos teatrales, especialmente a través del Institut Ramon Llull y el Institut d’Estudis Baleàrics, cuya labor ha sido señalada por muchas personas asociadas como fundamental para facilitar la internacionalización de la dramaturgia hecha en las islas.
Sin embargo, el reconocimiento artístico no siempre se traduce en estabilidad profesional. Una de las ideas que aparecen con mayor insistencia en las respuestas al cuestionario es precisamente la dificultad para desarrollar una carrera sostenida exclusivamente a través de la escritura teatral. Muchos autores y autoras deben compaginar la dramaturgia con otras actividades profesionales vinculadas —o no— al ámbito cultural. Esta situación afecta directamente a la profesionalización del sector y condiciona tanto los tiempos de creación como la posibilidad de asumir procesos de investigación o escritura de largo recorrido.
El problema no radica únicamente en la precariedad económica individual. Tiene también una dimensión estructural. La limitada capacidad productiva del ecosistema balear dificulta la circulación de nuevas dramaturgias y reduce considerablemente las posibilidades de representación y puesta en escena. El número relativamente pequeño de compañías y estructuras de producción genera un cuello de botella que condiciona especialmente la aparición de nuevas voces y la consolidación de trayectorias emergentes.
LA INSULARIDAD COMO CONDICIONANTE ESTRUCTURAL
La cuestión de la insularidad aparece de forma transversal en prácticamente todas las reflexiones surgidas del proceso de escucha. Y no únicamente en términos geográficos o logísticos. La insularidad se percibe como un condicionante estructural que afecta a la circulación, la producción, la representación institucional y la propia construcción de comunidad.
Los elevados costes de movilidad continúan dificultando la presencia regular de espectáculos baleares en circuitos estatales. Del mismo modo, muchos profesionales encuentran enormes obstáculos para asistir a ferias, encuentros, mercados o espacios de networking fundamentales para la generación de oportunidades laborales y alianzas profesionales.
Pero la fragmentación territorial también opera dentro del propio archipiélago. La dificultad para mantener dinámicas presenciales continuadas entre personas asociadas de distintas islas genera desigualdades de participación y complica la consolidación de espacios comunes de trabajo. Varias respuestas al cuestionario insisten precisamente en la necesidad de fortalecer mecanismos que permitan una participación más equilibrada y descentralizada dentro de la propia asociación.
A pesar de ello, la dramaturgia balear ha demostrado una enorme capacidad de resiliencia. Frente a las limitaciones materiales, el sector ha desarrollado históricamente una fuerte cultura de colaboración y apoyo mutuo. Buena parte de los avances conseguidos durante la última década han sido posibles gracias a esta lógica asociativa y colectiva.

EL PAPEL CENTRAL DE ADIB
Uno de los elementos más relevantes que refleja el cuestionario es el reconocimiento del papel que ADIB ha desempeñado en la consolidación del tejido dramatúrgico balear. Actualmente, la asociación agrupa a más del 80 % de las dramaturgas y dramaturgos de las islas, configurando una estructura ampliamente representativa y legitimada dentro del sector.
Más allá de su función institucional, ADIB ha operado durante años como un espacio de encuentro, acompañamiento y defensa colectiva. Muchas personas asociadas destacan la importancia de haber construido una entidad capaz de generar interlocución con las instituciones, participar en órganos consultivos y defender los derechos de autoría desde una perspectiva compartida.
La presencia de representantes de la asociación en espacios como el Consell Assessor Tècnic del Teatre Principal de Palma o en distintas comisiones de evaluación del IEB ha contribuido a consolidar la presencia de la dramaturgia dentro de determinados procesos de decisión cultural. Al mismo tiempo, la nueva junta directiva ha expresado la voluntad de ampliar y transparentar aún más los mecanismos de representación y participación interna, favoreciendo que un mayor número de personas asociadas pueda acceder a estos espacios.
El cuestionario ha sido especialmente útil para detectar la importancia que la afiliación otorga a esta dimensión colectiva y representativa. Muchas de las respuestas insisten en la necesidad de seguir fortaleciendo las estructuras comunes y ampliar la capacidad de incidencia política y cultural del sector.
UNA DRAMATURGIA TODAVÍA INSUFICIENTEMENTE VISIBLE
Pese a los avances logrados en los últimos años, la dramaturgia balear continúa siendo poco visible dentro del ecosistema teatral estatal. Esta percepción aparece reiteradamente en las respuestas recogidas por ADIB.
El reducido tamaño del territorio y la condición periférica del archipiélago provocan que, en ocasiones, Baleares quede fuera de determinados espacios de representación, diálogo y toma de decisiones. Varias personas asociadas señalaron como especialmente significativa la ausencia de encuentros directos entre el INAEM y la asociación, algo que contrasta con la creciente proyección estatal e internacional de numerosas autorías baleares.
La falta de visibilidad no afecta únicamente al reconocimiento simbólico. Tiene consecuencias directas sobre la capacidad de generar oportunidades profesionales, acceder a redes de producción o participar en determinados circuitos culturales. En este sentido, el cuestionario evidencia una demanda clara: reforzar la presencia exterior de la dramaturgia balear debe convertirse en una prioridad estratégica para los próximos años.
Esta necesidad de visibilización se relaciona también con la construcción de un relato colectivo. Una de las ideas más interesantes que emerge del proceso de reflexión impulsado por ADIB es la voluntad de consolidar la dramaturgia balear no simplemente como una suma de trayectorias individuales, sino como un ecosistema creativo reconocible, con identidad propia y capacidad de interlocución cultural.
LA FUERZA DE LAS REDES ESTATALES
Otro de los aspectos ampliamente valorados por las personas asociadas es el trabajo de colaboración desarrollado junto a otras asociaciones del Estado. La relación con entidades como AVEET, ACD, DramaturGA, AAT o DREM a ha permitido generar espacios de reflexión conjunta, intercambio de herramientas y defensa colectiva de los derechos de autoría teatral.
Estas alianzas han adquirido una importancia creciente en un contexto marcado por desafíos compartidos: precarización laboral, impacto de las nuevas tecnologías, necesidad de actualización de marcos legales o debilitamiento de determinadas estructuras culturales públicas.

Precisamente uno de los temas que mayor preocupación genera actualmente dentro del sector es el impacto de la Inteligencia Artificial en los procesos creativos y en los derechos de autor. El cuestionario impulsado por ADIB permitió constatar que esta cuestión aparece ya como una de las principales inquietudes de buena parte de la afiliación.
Las respuestas recogidas de los diferentes mecanismos de escucha evidencian la necesidad de abordar colectivamente este fenómeno desde una perspectiva crítica, analizando tanto sus posibles utilidades como los riesgos que plantea para la creación artística y la protección de la propiedad intelectual. La preocupación no se limita al uso tecnológico en sí mismo, sino al discurso de inevitabilidad que a menudo acompaña la implantación de estas herramientas y que parece reducir el margen de actuación de los propios creadores.
En este sentido, muchas personas asociadas reclaman formación específica, seguimiento legislativo y elaboración de recomendaciones prácticas que permitan afrontar estos cambios desde una posición informada y organizada.
LA IMPORTANCIA DE LA COMUNIDAD
Uno de los elementos más valiosos del proceso de escucha ha sido comprobar hasta qué punto existe una conciencia colectiva sobre la necesidad de reforzar comunidad. Más allá de las dificultades estructurales, las respuestas reflejan un deseo claro de ampliar espacios de encuentro, intercambio y colaboración entre autoras y autores de distintas generaciones e islas.
La Semana de la Dramaturgia, que este año 2026 se celebrará su octava edición, aparece en este contexto como uno de los grandes espacios de referencia del sector. No solo por su dimensión pública o programática, sino porque ha permitido consolidar dinámicas de convivencia profesional y reconocimiento mutuo que resultan fundamentales en un territorio fragmentado geográficamente.
Muchas de las personas participantes en el proceso de reflexión subrayan precisamente la importancia de seguir generando este tipo de espacios colectivos, entendidos no solo como eventos culturales, sino como herramientas de cohesión sectorial.

LA RELACIÓN CON LAS INSTITUCIONES
Las respuestas recogidas muestran una valoración relativamente positiva de la interlocución mantenida con diversas instituciones locales y autonómicas. Sin embargo, también evidencian la necesidad de consolidar políticas culturales más estables, sostenidas y menos dependientes de los cambios políticos.
La alternancia institucional frecuente genera incertidumbre y dificulta la planificación a largo plazo tanto de las entidades como de los propios creadores. Varias aportaciones alertan además sobre dinámicas de politización que, en ocasiones, terminan condicionando determinados procesos de programación o decisión cultural.
Frente a ello, el sector reclama modelos culturales más sólidos, consensuados y estructurales, capaces de garantizar continuidad y autonomía artística más allá de las coyunturas políticas concretas.
RETOS DE FUTURO
Las conclusiones extraídas del proceso de participación permiten identificar varios retos prioritarios para el futuro inmediato de la dramaturgia balear.
En primer lugar, aumentar la visibilidad exterior y consolidar una mayor presencia en circuitos estatales e internacionales. En segundo lugar, fortalecer las condiciones de profesionalización del sector y ampliar las posibilidades reales de producción y exhibición de nuevas dramaturgias.
También aparece como prioritario reforzar la conexión entre islas y consolidar un circuito balear más cohesionado y estable, capaz de favorecer la circulación interna de proyectos y la creación de dinámicas más continuadas de colaboración.
Finalmente, el cuestionario respondido por los afiliados deja una conclusión especialmente significativa: la necesidad de seguir fortaleciendo las estructuras colectivas y asociativas. En un contexto cultural marcado por la incertidumbre y la transformación acelerada, las redes de apoyo mutuo, representación y trabajo compartido se perciben como herramientas imprescindibles para garantizar la sostenibilidad futura del sector.
ESCUCHAR PARA CONSTRUIR
Quizá una de las principales enseñanzas de todo este proceso sea precisamente esa: la importancia de escuchar. Tanto el cuestionario como las reuniones con instituciones y socios impulsadas por ADIB no han sido únicamente herramientas estadísticas o consultivas. Han sido, sobre todo, un ejercicio de construcción colectiva de pensamiento.
Las respuestas de las socias y socios han permitido identificar preocupaciones compartidas, detectar necesidades invisibilizadas y abrir líneas de reflexión que probablemente seguirán desarrollándose durante los próximos años. Pero también han servido para confirmar algo fundamental: pese a las dificultades, existe una comunidad dramatúrgica activa, consciente de sus desafíos y profundamente comprometida con el futuro de la creación teatral en Baleares.
Y quizás ahí resida la principal fortaleza del sector: en la capacidad de convertir la fragilidad estructural en colaboración, la dispersión territorial en red y la incertidumbre en impulso para lograr el encuentro colectivo.