DRAMA 64. DRAMATURGIA EN RED

Las Puertas del Drama
dramaturgia en red Nº 64

SUMARIO

Presentación

DRAMATURGIA EN RED

Infancia y juventud

Cuaderno de bitácora

dramaturgia EXTRANJERA

Nuestra dramaturgia

Socio de honor

Reseñas

Todo Temple
El Temple y los autores: las malas compañías que acostumbran a llevarnos por el buen camino

Esteban Villarrocha Ardisa
Todo temple. 1994-2024, treinta años de Teatro del Temple de Santiago Paniagua

Todo Temple,
de Santiago Paniagua
Institución Fernando el Católico, 2025

EL OPTIMISMO DE LA VOLUNTAD

Todo Temple es una imprescindible biografía del polifacético y poliédrico Teatro del Temple que nos permite acercarnos, entender y analizar la historia del Teatro profesional en Aragón de los últimos 30 años (1994-2024). La publicación, sin duda, es una valiosa fuente documental para los historiadores de las artes escénicas en Aragón y, por extensión, en España. Santiago Paniagua, autor de esta biografía ilustrada, narra de forma amena y muy documentada la trayectoria profesional de la compañía aragonesa que pone de manifiesto la generosa e inquebrantable voluntad de los templarios en el quehacer teatral: El optimismo de la voluntad.

El libro contiene un hermoso prólogo del premio nacional de periodismo cultural, el inquieto Antón Castro. En sus páginas encontramos variadas y diversas colaboraciones de personalidades del teatro y la cultura que participan en esta publicación que destaca por su cuidada edición y esmerado diseño; además, el libro contiene un gran número de imágenes (los carteles publicitarios de las obras producidas por la compañía en sus más de 30 años de profesión, firmados por artistas plásticos de gran notoriedad en el diseño gráfico) y gran número de fotografías de las puestas en escena estrenadas por Teatro del Temple en su larga trayectoria. La lectura de sus páginas nos invita a un viaje por autores, tendencias y estéticas teatrales que mantiene viva la proclama del pensador italiano Antonio Gramsci que podría ser un lema apropiado para la compañía: Frente al pesimismo de la inteligencia el optimismo de la voluntad; sin duda, esto define el devenir de la compañía.

El escritor Antonio Muñoz Molina dice que se empieza a leer un libro como se viven las primeras horas de un amor, o quizá como cuando nos sentamos en la butaca de un teatro: No sabemos lo que ocurrirá en la página siguiente, ni adónde nos llevará la lectura, o lo que veremos en el escenario bajo mil juegos de luz donde cabe todo. Y es ese deseo de mirar lo que nos lleva a esa aventura, que cada cual puede imaginar o buscar, porque como en la vida, en el Teatro las cosas existen y pasan. Y esas cosas no son más que nuestra manera de mirarlas. Así ha sido y es la trayectoria vital de esta compañía aragonesa, un deambular constante por los escenarios como si fuera el primer amor y así queda manifiestamente reflejado en este libro de muy agradable lectura. Todo Temple es un documento que debe ocupar un lugar en cualquier biblioteca de buenos textos teatrales.

La publicación está estructurada en un prólogo y seis capítulos que permiten saborear la lectura: TEMPLE EN CONVERSACIONES, TEMPLE EN LAS FIRMAS, TEMPLE EN LOS NÚMEROS, TEMPLE EN PRODUCCIONES, TEMPLE EN LOS PREMIOS y TEMPLE EN LAS PERSONAS.

Como escribe Antón Castro en el prólogo del libro, los templarios son “partidarios de la mezcla y de la búsqueda de la personalidad, de un estilo propio y de una voluntad de contar, comunicar, trascender”.

Tres son tres, ni dos ni uno, son tres: Carlos Martín, Alfonso Plou y María López Insausti. Como decía el poeta portugués Pessoa en su poema De todo tres cosas

De todo quedaron tres cosas:

la certeza de que estaba siempre comenzando,

la certeza de que había que seguir

la certeza de que sería interrumpido antes de terminar.

Hacer de la interrupción un camino nuevo

Hacer de la caída un paso de danza,

Del miedo, una escalera,

Del sueño, un puente,

De la búsqueda… un encuentro

Una publicación para leer sin prisas, pero sin pausas, entrañable y llena de curiosidades; necesario acompañar la lectura deteniéndose a mirar los carteles y las fotografías que acompañan el texto; tenemos una publicación no solo para amantes del teatro sino para todo aquel que tenga curiosidad por conocer más del oficio del teatro.Todo Temple es una manera de actuar e interpretar la vida y el oficio del teatrante. Las gentes del Teatro del Temple han sido siempre audaces en el plan, prudentes en la ejecución. El optimismo de la voluntad, manteniendo vivo un espíritu ilustrado que es guía en sus puestas en escena.

EL TEMPLE Y LOS AUTORES
LAS MALAS COMPAÑÍAS QUE ACOSTUMBRAN A LLEVARNOS POR EL BUEN CAMINO

Mención notable e imprescindible que se intuye constante en el texto de esta espléndida biografía ilustrada, sería EL TEMPLE Y LOS AUTORES, dentro del apartado EL TEMPLE EN PRODUCCIONES. Allí podemos contemplar cronológicamente espectáculo tras espectáculo y su ficha artística, descubrimos los muchos y variados autores que han contribuido a esta extensa y variada producción de Teatro del Temple, han sido muchos los que a lo largo del devenir de la compañía han puesto sus textos, sus poemas, sus creaciones literarias al servicio de una manera de concebir, hacer y producir Teatro que nunca ha perdido de vista el innegable hecho de que el Teatro es literatura, es poesía en movimiento, es palabra escrita e interpretada, son las palabras las que muchas veces iluminan la escena; en Teatro del Temple sus responsables siempre han sido conscientes de la importancia de la escritura dramática, de que las palabras tienen un poder transformador cuando están en el escenario, es la manera de concebir la autoría por parte de Alfonso Plou y Carlos Martín, una autoría compartida, conversada y adaptada a la estética y la ética de la compañía. Copiando a mi admirada filósofa Marina Garcés, los autores han sido las malas compañías del Temple, entendidas estas malas compañías como las que acostumbran a llevarnos por el buen camino.

A lo largo de más de 30 años muchos autores los han acompañado: poetas, dramaturgos, filósofos, pintores, músicos han sido sus malas compañías, que de alguna manera les ayudaron en su caminar por el panorama teatral; si no se hubieran atrevido a andar con extraños quizás hubieran sido siempre los mismos, sin duda, hay que atreverse a ir con gente extraña para aprender, crecer y mejorar en este oficio del teatro. Las malas compañías de Teatro del Temple, como dice la filósofa catalana son: Las compañías que acostumbran a llevarnos por buen camino. No siempre es así ́, pero sin atrevernos a andar con extraños, solo podremos seguir siendo los mismos.

El Teatro del Temple, desde su creación de la mano de Alfonso Plou y Carlos Martín, se ha atrevido a caminar por los escenarios con gente rara, se empeñan en no ser siempre los mismos. Teatro del Temple ha puesto en positivo el concepto de autoría compartida, han crecido con malas compañías de diferentes épocas y estilos, citémoslos porque todos han contribuido a Todo Temple: Agustín Sánchez Vidal, Shakespeare, Lope de Vega, Samuel Beckett, Valle Inclán, Federico García Lorca, Miguel de Cervantes, José Zorrilla, Calderón de la Barca, Baltasar Gracián, José Luis Esteban, Sófocles, Julio Salvatierra, Gabriel Ochoa, Philippe Blasband, Whalt Whitman, Manolo Vilas, Gil de Biedma, Bukowski, Mafalda Bellido, Juan Mayorga, Juan José Millas, Laila Ripoll, Pepe Viyuela, Michele de Vita, Roberto Cavosi, Maxi Rodríguez, Antonio Albanese, Antonio Orejudo, Luis Araujo,  Jordi Calcerán, Kafka, Quevedo, Ricardo Joven, Nicolás Fernández de Moratín, Garcilaso, Teresa de la Cruz, Luis Alfonso de Santos, Esmeralda Gómez, Allan Poe, Chejov. Estas son las malas compañías de las que habla Marina Garcés, raros, diversos, complementarios, abiertos a ser adaptados e interpretados, comprometidos, ortodoxos y heterodoxos al mismo tiempo, reconocidos unos, ignorados otros, una colección de gentes raras que firman como autores las puestas en escena de Teatro del Temple y que junto a intérpretes, escenógrafos y personal técnico y administrativo componen la cosmogonía de esta compañía aragonesa siempre al servicio del Teatro.

Destaca el autor y adaptador de textos de la compañía Alfonso Plou, que desde que ganara en 1986 el Premio Marqués de Bradomín por su primera obra, Laberinto de cristal, ha estrenado una quincena de obras, la mayoría con producción de Teatro del Temple. Entre sus obras más destacadas están las que componen su tetralogía sobre grandes figuras artísticas (GoyaBuñuel, Lorca y DalíPicasso adora la Maar y Yo no soy un Andy Warhol). Variopinto elenco de creadores comprometidos con su tiempo a través de sus creaciones, que fueron tratados con la mirada iconoclasta de Plou y Martín en sus puestas en escena. Malas compañías.

Entre los premios conseguidos por Plou destaca el premio Lázaro Carreter de Literatura Dramática, recibido en 2006 por su obra Lucha a muerte del zorro y el tigre, una obra histórica centrada en la China de Mao Tse-Tung, con un contenido político que narra la conspiración que impulsó el sucesor oficial de Mao, Lin Biao, para intentar quedarse con el poder. Un drama a la manera de Shakespeare, que, publicada en papel, espera ser llevada algún día a los escenarios. Una reflexión sobre el poder y el autoritarismo.

En las puestas en escena del Teatro del Temple se han recreado textos de los clásicos griegos y de los clásicos contemporáneos del S.XX, desde poetas malditos a poetas consagrados, siempre bajo la atenta y curiosa mirada de Alfonso Plou y Carlos Martín, que aportan constantemente la necesaria tensión dramática innata al teatro que provoca la necesidad constante de saber qué ocurrirá en escena. Esta relación artística tan fructífera ha creado un concepto de autoría compartida muy satisfactorio para disfrute de los espectadores.

En el buen sentido y como lo define Marina Garcés, los autores en Teatro del Temple son sus malas compañías. Gentes raras que viven del cuento. En un mundo en descomposición afortunadamente existen malas compañías que acostumbran a llevarnos por el buen camino, es el caso de los autores que han acompañado a Teatro del Temple.