Universidad de Zaragoza/SELITEN@T/AITS21

Teatro y medicina en el primer cuarto del siglo XXI,
de José Romera Castillo,
Verbum, Madrid, 2024.
Teatro y medicina en el primer cuarto del siglo XXI recoge las sesiones plenarias y las comunicaciones presentadas en el XXXIII Seminario Internacional del Centro de Investigación de Semiótica Literaria, Teatral y Nuevas Tecnologías (SELITEN@T), dirigido y editado por el afamado e infatigable investigador el catedrático emérito José Romera Castillo, celebrado en Madrid del 25 al 27 de septiembre de 2024, con ayudas tanto del Departamento de Literatura Española y Teoría de la Literatura de la UNED, como del legado del propio profesor Romera y en colaboración con la Asociación Internacional de Teatro del Siglo XXI, la Academia de las Artes Escénicas de España, el Instituto del Teatro de Madrid y la Asociación Española de Semiótica. El presente volumen, que se estructura en cinco bloques, analiza la miscelánea, tanto en el texto teatral como en las puestas en escena, de la medicina y las artes escénicas. “Un año más…y van 33… en la trayectoria del Centro de Investigación de Semiótica Literaria, Teatral y Nuevas Tecnologías (Seliten@t)” (pp. 11-62) es el artículo que abre la obra, en el que Romera examina la longeva y pionera labor llevada a cabo sobre el estudio del teatro en el Centro de investigación (como puede verse en su web: www.uned.es).
La primera parte del volumen, titulado “Aspectos generales”, sirve como excelente pórtico para adentrarnos en situación. Configurado por tres magníficas ponencias: “La sombra de Asclepio” (pp. 65-80) del dramaturgo Ernesto Caballero, “Cuando el escenario se convierte en crujía: la enfermedad en el teatro español actual” (pp. 81-122) de Eduardo Pérez-Rasilla y “Curación en tres actos: la intersección del teatro y la medicina” (pp. 123-142) de Miguel Ribagorda Lobera. Caballero reflexiona sobre la catarsis como proceso de purificación emocional mediante el arte, desde la tragedia griega hasta la terapia moderna, liberando emociones reprimidas y facilitando la transformación personal y social. Pérez-Rasilla examina las tendencias dominantes en el teatro español del siglo XXI que versan sobre la relación entre teatro, enfermedad y medicina, utilizando la palabra «crujía» como metáfora del sufrimiento y la sanación desde perspectivas muy diversas y, por último, Ribagorda desarrolla la interesantísima hipótesis de que el teatro es un refugio desde el que socializar y en el que resguardarse del estrés de esta vida moderna frente a los falsos sustitutos de socialización adictivos y de interacción rápida como son las redes sociales.
Un segundo bloque “Teatro y COVID-19” aglutina seis aportaciones que versan sobre la relación del teatro y dicha pandemia. Así, este apartado lo inaugura el prolífico investigador José Romera, que en el completísimo “Teatro y COVID-19” (pp. 145-175) explora la semiótica de la cultura, destacando su importancia en la comprensión de las sociedades humanas y la evolución histórica del pensamiento semiótico. También analiza cómo el lenguaje y la globalización influyen en la percepción de pandemias, que han marcado la historia y afectado a la cultura. Finalmente, se reflexiona sobre los efectos devastadores de la pandemia y la producción artística postpandémica, mostrando cómo las crisis sanitarias también han inspirado creaciones relevantes en diversas disciplinas, reseñando obras narrativas y, especialmente, dramatúrgicas o como el visionado de obras teatrales en pantallas, que incluso dio origen a formatos híbridos del lenguaje teatral, cinematográfico y televisivo, calmaba las ansias de vivir el teatro en las salas durante el confinamiento vivido en 2020 motivado por la COVID-19. Seguidamente, el también profesor e investigador, Julio Vélez Sainz, en “Peregrinación, tecnovivio y misticismo en el teatro de la COVID: el caso de La lámpara maravillosa de Grumelot” (pp. 177-199), nos habla sobre el teatro producido durante la pandemia y el desconfinamiento, que generó un nuevo enfoque en los estudios teatrales, donde la intermedialidad, el convivio y el tecnovivio definieron las dinámicas escénicas y socioculturales emergentes, de tal manera, examina minuciosamente la adaptación de la obra de Valle La lámpara maravillosa de la compañía madrileña Grumelot, que permitía su visión convencional, desde el patio de butacas, o desde una pantalla, con la posibilidad de interactuar con el equipo por canales de redes sociales. El dramaturgo y editor Julio Fernández Peláez nos habla en su estudio “La escritura pandémica: de Los días sin abrazos y Sen(o)fobia” (pp. 201-222) de estas dos obras, que aglutinan más de cuarenta textos con gran valor documental sobre lo vivido durante la pandemia. En “La catarsis del yo en la dramaturgia Covid y postcovid a partir del análisis de dos productos personales: Teatro de alarma (2021) y Los oráculos y la epojé (2023)” (pp. 223-243), el investigador Antonio César Morón, repasa las cuatro fases vividas durante la pandemia y analiza las dos obras mencionadas en el título del artículo. En “La pira: teatro de urgencia para realidades pandémicas” (pp. 245–262), Markel Hernández Pérez expone la relación entre el convivio teatral y el tecnovivio del teatro virtual, y los diversos mecanismos dramáticos utilizados por los nueve autores de cada pieza de la obra La pira (2020) del CDN: autoficción, autorreferencialidad, teatro documental, distanciamiento, metateatralidad, narratividad, etc. Finalmente, el profesor e investigador Nel Diago en “Cómo crear teatro en tiempos de confinamiento: 1Km², de Maribel Bayona y Jerónimo Cornelles” (pp. 263–274) realiza un análisis sobre las seis escenas de dicha obra y su puesta en escena.
El tercer bloque, “Teatro y salud corporal”, que recoge siete aportaciones sobre la relación entre medicina y teatro, en general, se abre con la dramaturga Inmaculada Alvear en “¿Y si el corazón no es solamente un órgano? A propósito de Paraíso” (pp. 277–290), en la que inspecciona su propia obra Paraíso, en la que un rico empresario recibe el corazón de una donante prostituta y, poco a poco, va cambiando su personalidad. La dramaturga, aunque consciente de su juego en una ficción teatral, se apoya en estudios médicos que reafirman que el corazón tiene memoria. Seguidamente, la dramaturga y directora de escena Lucía Miranda, junto al investigador Giuseppe Verasetegui González en “Yo cuento: mediación y medición en el hospital pediátrico Niño Jesús de Madrid” (pp. 291–309) nos dan a conocer el maravilloso proyecto Yo cuento, laboratorio teatral interdisciplinario que combina el arte y la salud, transformando el entorno hospitalario a través del teatro y el juego, en el que los menores (pacientes), familias y profesionales de la medicina son narradores activos de su propia experiencia. La también investigadora Carmen María López López en “Enfermedad y creatividad: el Phármakon de la escritura en Vudú (3318) Blixen (2024), de Angélica Liddell” (pp. 311–331) explora magníficamente la relación entre creación literaria y enfermedad en el teatro de Angélica Liddell, centrado en Vudú (3318) Blixen, que utiliza metáforas médicas, construye una estética de cuerpos enfermos y fragmentados, generando una obra provocadora y ambigua. Por otra parte, la investigadora Beatrice Bottin realiza un excelente análisis sobre la obra El peso de un cuerpo de Victoria Szpunberg, que aborda las dificultadas de la clase media para atender a un enfermo, proponiendo, además, una crítica del sistema sanitario, de la burocracia que se despreocupan de los enfermos y de sus familiares a través de una puesta en escena transdisciplinar tintada de humor, en la ponencia que lleva por título “El cuerpo enfermo en El peso de un cuerpo, de Victoria Szpunberg” (pp. pp. 333-374). María Angelica Giordano Paredes en “Entre la vida y la muerte. Escenas familiares de un enfermo de cáncer en Terapia antidolore, de Laura Forti” (pp. 355-354) analiza en profundidad el texto teatral Terapia antidolore, de Laura Forti, no sin antes hacer un recorrido por la obra de la escritora y su importancia en el teatro italiano contemporáneo de las dos primeras décadas del siglo XXI, haciendo hincapié en la temática del teatro y la medicina. Miguel Ángel Muro titula su ponencia “El cáncer y el trastorno depresivo en La última cena, de Ignacio Amestoy, como metáfora de la enfermedad moral de Euskadi en los años de ETA.” (pp. 375–392), en la que estudia la obra La última cena, de Ignacio Amestoy, que cuenta las últimas horas de un padre y un hijo que, tras años de distanciamiento, eligen el suicidio como salida. Xavier, enfermo de cáncer terminal, y su padre, Íñigo, afectado por depresión, representan una sociedad en crisis. La obra convierte sus enfermedades en metáforas del deterioro colectivo, explorando la desesperanza y la ruptura de vínculos. Finalmente, Manuel Lagos Gismero en “El médico: de una novela americana a un musical español” (pp. 393-411) profundiza en como el teatro musical transforma novelas en libretos dramáticos, refundiendo las obras originales para adaptarlas a nuevas formas artísticas y atraer al gran público, analizando de manera precisa El médico, novela histórica adaptada a un musical en 2018, reflejando el éxito del teatro musical español y su proyección futura.
El cuarto apartado “Teatro y salud mental” se acerca a la relación de las artes escénicas y la enfermedad mental en sus diversas facetas. Se inicia con la ponencia “Representación y delirio en El teatro de las locas” (pp. 415-442) de la dramaturga e investigadora Lola Blasco, en el que examina (texto y puesta en escena) como su obra El teatro de las locas recrea, en las cuatro fases que decía el neurólogo Charcot que atravesaban las mujeres “enfermas de histeria”: Convulsión, Circo, Pasión y Delirio!, las conferencias-espectáculos a las que sometía a sus pacientes. Seguidamente, Julio E. Checa Puerta en “Encierro y redención en El teatro de las locas, de Lola Blasco” (pp. 443-465) vuelve a estudiar dicha obra, en la que, además de lo expuesto anteriormente, propone un inteligente juego metateatral con el que se cuestionan diferentes estereotipos femeninos relacionados con la salud mental, con la disidencia y con formas de estigmatización de las mujeres en la sociedad contemporánea. La investigadora Yue Wang en “Alienación y desterritorialización en escena. Dramaturgia de Lejana: Diarios de Alina Reyes, de José Sanchis Sinisterra” (pp. 467-482) enfoca su ponencia en la representación de la esquizofrenia y el sujeto mutante en la dramaturgia de Lejana: Diarios de Alina Reyes, de José Sanchis Sinisterra, estudiando los procedimientos escénicos de la versión teatral del relato cortazariano y proponiendo una lectura de la imagen del ser escindible en la escena. Para ello, identifica primero las estrategias empleadas por Sanchis Sinisterra para adaptar escénicamente el tema de la subjetividad, y se examina su tendencia a ampliar la teatralidad desde la frontera entre lo dramático y lo épico. Finalmente, se investiga la enunciación y el cronotopo de Lejana: Diarios de Alina Reyes, y se muestra cómo la obra introduce una perspectiva amplia en torno a la condición esquizofrénica y la identidad. David Navarro Juan en “La demencia y el teatro: el alzhéimer en la obra LEAR (desaparecer) (2019), de Los Números Imaginarios” (pp. 483-504) estudia la pieza LEAR (desaparecer), espectáculo que parte del clásico de Shakespeare, El rey Lear, para abordar la representación de la demencia senil y de algunas problemáticas asociadas al deterioro cognitivo, tales como la vinculación de la memoria con la identidad, la diversidad funcional, las relaciones de cuidado y la perspectiva intergeneracional. El espectáculo fue el resultado de un proceso de investigación escénica y de creación colectiva apoyado sobre la base de una serie de talleres realizados por los miembros de la compañía junto a personas con alzhéimer y a sus familiares y cuidadores. Begoña Gómez Sánchez en “La salud mental femenina: Órgia de La Rara” (pp. 505-521) trabaja sobre la escenificación de la salud mental femenina llevada a cabo por el grupo teatral sevillano La Rara a través de su último montaje teatral Órgia, un montaje ecléctico en el que intervienen conceptos tan heterogéneos como el teatro documento, la autoficción, el teatro ritual, el teatro verbatim y la narrativa escénica transmedia. El dramaturgo Marcos Gisbert Ferri en “De la cárcel al manicomio: la represión franquista en instituciones mentales. La obra Rojo, contada por su autor” (pp. 523-541) analiza el proceso de elaboración de la obra mencionada, que puede adscribirse al género-marco del teatro documento, también llamado teatro verbatim, de la realidad o testimonial. Como ejes del dispositivo dramatúrgico, se recurre a la noción de rizoma tal y como la plantearon Deleuze y Guattari (1980), por la dimensión asignificante y asubjetiva que puede aportar a la estructura dramática, así como al concepto de interrupción que Walter Benjamin (1930) aplicó para definir el teatro brechtiano en la búsqueda de su efecto distanciador. Para cerrar este bloque, Marina Sanfilippo en “Rescatando la memoria de Santa Maria della Pietà: las narraciones teatrales de Ascanio Celestini y Carlotta Piraino” (pp. 543-566) proporciona un rico panorama sobre las relaciones entre teatro y manicomio en la Italia de las últimas décadas y, posteriormente, examina dos obras vinculadas a la memoria del manicomio romano de Santa Maria della Pietà. Se trata de La pecora nera (2005), del narrador teatral Ascanio Celestini e I quaderni di Lia Traverso (2006), de la actriz y dramaturga Carlotta Piraino. El primero, especializado en estudiar las relaciones entre individuo e institución, construye su narración a partir de la recopilación de la memoria de muchas personas que o bien estuvieron recluidas en Santa Maria della Pietà o trabajaron ahí. La segunda, en cambio, se centra en los recuerdos de una única paciente, de la que se conserva un diario, publicado en 1996.
El último bloque recoge la presentación de tres libros: las Actas del XXXII Seminario del SELITEN@T: Teatro, ecología y gastronomía en las dos primeras décadas del siglo XXI. Madrid: Verbum, 2023 (ed. José Romera Castillo) con reseñas de M.ª. Angelica Giordano y Carmen M.ª López y las Actas de los Congresos III y IV de la Asociación Internacional de Teatro del Siglo XXI: Migraciones en el teatro del siglo XXI. Münster: Lit Verlag, 2023 (ed. Jesús Peris Llorca) y Las artes escénicas como patrimonio del ámbito hispánico. Siglo XXI. Berlín: Peter Lang, 2023 (ed. Beatrice Bottin), reseñados ambos por sus respectivos editores. En definitiva, Teatro y medicina en el primer cuarto del siglo XXI es una obra plena de rigor y de novedad, que, sin duda, contribuye a un mejor conocimiento del teatro actual, por lo que es imprescindible para quienes quieren acercarse a la mirada que el teatro, en estos primeros veinticinco años del siglo XXI, ha hecho a la medicina, siendo esta una nueva aportación al estudio del teatro en el SELITEN@T, bajo la siempre dirección atenta del prolífico catedrático José Romera Castillo.