La mayoría de los inventos ya están inventados. Steven Johnson en su libro: “Las buenas ideas” habla de “lo posible adyacente”. un término acuñado por el investigador de sistemas complejos Stuart Kauffman: “es una especie de futuro borroso, que asoma por el borde del estado actual de las cosas, un mapa de todos los caminos que puede tomar el presente para reinventarse”. En cualquier momento, pueden producirse grandes cambios, pero dentro de un conjunto limitado de posibilidades.

En otras palabras, lo nuevo no surge de la nada, es el resultado de la fusión de elementos que ya están presentes, combinados de una manera novedosa que consigue que el resultado final sea algo diferente y mejor que la suma de las partes.
El teatro breve y los entremeses ya los estudiamos en el bachillerato, actuar fuera de los teatros y los espectáculos para pocos espectadores, tampoco son una novedad. ¿Entonces qué tiene de nuevo el Microteatro? Que ha unido estos tres conceptos, en una fórmula mágica: 15x15x15. Obras de quince minutos, para quince espectadores, en menos de quince metros cuadrados. Con esos números y una estructura de salas similar a un multicine, ha creado la nueva industria del teatro breve.
Desde que el primer Microteatro se abrió en Madrid hace trece años se han estrenado miles de obras y la fórmula se ha extendido a otras ciudades de España y a Argentina, México, Estados Unidos, Perú y Costa Rica.
Cuando entramos en un teatro convencional las butacas y el escenario están separados de manera clara. Cuando entramos en el Microteatro nos encontramos en un pasillo con cuatro puertas. Detrás de cada una de ellas las reglas sobre dónde está el público, los espectadores y la frontera que los separa, se descubrirán, o no, a lo largo de la función. Al juego teatral se une el juego con el espacio de la habitación, cruzando el umbral descubrimos que estamos en un ascensor, un barco, el purgatorio, la habitación de una pareja, una celda, la Guerra Civil, un programa de cocina, o el interior de la conciencia de un personaje. En la película: Cómo ser John Malkovich la puerta del séptimo piso y medio nos llevaba a la mente de John Malkovich, en el Microteatro cada puerta nos lleva al interior de la imaginación de un equipo de creadores.
Este continuo cambio seduce y, al mismo tiempo, desconcierta al público. Más de una vez se ha dado el caso de espectadores que creyeron que lo que estaba ocurriendo en la habitación era real. ¿Estaban equivocados porque no entendieron que estaban ante una ficción? ¿Fueron los que más disfrutaron del juego porque creyeron que era verdad? ¿En realidad reaccionaban a una verdad que no estaba en la obra sino dentro de ellos? Todas las preguntas anteriores son correctas, y alguna más. Al fin y al cabo, cuando más disfrutas de una ficción es cuando crees que es real.
La facilidad para producir una obra de quince minutos ha convertido al Microteatro en un lugar para la experimentación y para el encuentro de profesionales. Cinco salas, una programación que cambia cada mes, sesiones de tarde y de golfa, diez equipos de trabajo que se entrecruzan por sus pasillos y que inevitablemente se apelotonan en el único camerino donde siempre se vive el ambiente de cómicos de la legua, mezclado con el del teatro de variedades. Este punto de encuentro de profesionales ha propiciado que surjan muchos otros proyectos a partir de este semillero creativo.

Frente a la dificultad para ser programado en muchas salas y a la complejidad, económica y organizativa, de levantar y mantener en cartel una obra de una hora y media, el pequeño formato ha permitido que muchos profesionales podamos crecer como autores, directores e intérpretes gracias a que, desde el primer momento, han mantenido un método de selección de proyectos que está abierto a todo el mundo. En la programación de Microteatro siempre aparecen nombres nuevos a los que se les da la oportunidad de mostrarse junto a otros mucho más experimentados y consagrados.
Microteatro se ha convertido también en una editorial que publica los textos de algunos de los autores más populares de este formato. A día de hoy se han publicado ocho volúmenes con las obras de Miguel Alcantud, Nancho Novo o Susana Mercado, entre otros. Ha sobrevivido a la pandemia y ha cumplido su decimotercer aniversario en plena forma. Hay que agradecer a todo su equipo su esfuerzo y dedicación, para mantener en marcha un proyecto que siempre tiene las puertas abiertas para cualquier persona que desee hacer teatro.