Las Puertas del Drama
teatro breve
Nº 59

SUMARIO

Presentación

TEATRO BREVE

Socio de honor

Nuestra dramaturgia

Dramaturgia extranjera

Infancia y juventud

Cuaderno de bitácora

Reseñas

Una aproximación al teatro breve español actual

Adelardo Méndez Moya

El teatro breve1 ha existido siempre en la tradición de la literatura escénica española. Desde el Auto de los Reyes Magos hasta el presente, los Pasos de Lope de Rueda, los entremeses cervantinos o los sainetes de Ramón de la Cruz, Arniches o los hermanos Álvarez Quintero, por citar algunos sobresalientes ejemplos, han trufado la historia de nuestro teatro. En cada momento y época, la consideración de y del teatro breve ha cambiado, respecto a lo que antecede, y evolucionado. Las piezas cortas para representar entre actos de una obra de duración extensa, las mojigangas callejeras, las pequeñas representaciones de carácter promocional para dar a conocer el espectáculo mayor que se representaba, los autos religiosos cortos que se incorporaban a la celebración de determinadas liturgias… Teatro breve, en definitiva, con funciones y sentidos diversos, en el cual no me voy a detener, pues personas más autorizadas e informadas que yo lo han hecho y lo hacen con resultados más que interesantes, a los que, sin más, remito2. Pero esos textos son los antepasados de las dramaturgias en clave de brevedad del presente, y por ello lo menciono.

Una simple ojeada nos permite discernir que los objetivos, el sentido y los cometidos difieren entre las diversas manifestaciones de lo escénico breve. Y, como es natural, lo mismo sucede en la práctica escénica de hoy. Por ello me parece útil, aun con riesgo de penetrar en territorios propiedad de Pero Grullo, intentar definir qué es y cómo se entiende el teatro breve que se realiza en la actualidad, apuntar las circunstancias que lo propician y en las que se desarrolla, revisar qué tipologías existen (subdivisiones dentro del género), para, desde todo ello, proponer un corpus esencial de la práctica espectacular, es decir, una relación de los principales autores y sus creaciones que han dedicado y dedican parte de su labor al cultivo del teatro de extensión reducida.

Advertir, antes de continuar, que lo que sigue se refiere al teatro español escrito en castellano de forma exclusiva. Las contribuciones al espectro teatral breve en otras lenguas de cultura españolas quedan excluidas de las siguientes apreciaciones, lo cual no implica ausencia de interés. Por ejemplo, y por referirme a lo que más conozco, el teatro catalán actual (e incluyo tanto el ámbito de Cataluña como los valenciano y baleares) ofrece mucho y muy buen material de dramaturgias breves, debido a dramaturgos como Joan Brossa, Benet i Jornet, Jordi Teixidor, Jaume Melendres, Joan Abellán, Rodolf Sirera, Manuel Molins, Joan Casas, Toni Cabré, Sergi Belbel, Lluïsa Cunillé, Lluís-Anton Baulenas o Josep Pere Peyró, por citar algunos entre los más relevantes. Algunas apreciaciones teóricas fundamentales de las que me ocuparé mantienen exacta pertinencia y se ajustan a su realidad específica. Pero el contexto socio-cultural varía, amén de la obvia diferenciación lingüística, de suerte que el funcionamiento general del teatro mantiene una identidad y una idiosincrasia propias. Entrar, aun de puntillas, en ello excede el propósito de las presentes líneas, al tiempo que requeriría de una ampliación de su extensión ni recomendable ni permitida. Y lo propio puede aducirse en relación a los teatros gallego y vasco. Valga este párrafo como aclaración y de disculpa ante los amigos.

¿Qué es una pieza teatral corta? ¿Qué la caracteriza, en esencia? Pues la brevedad, claro. Pero dentro de sus parámetros, la obra breve debe resultar completa. No limitarse a un extracto de algo más amplio, ni a una escena. La pieza breve tiene que presentar una acción completa en sí misma, independiente y autoconclusiva, que no llega a ocupar la extensión de una obra teatral de duración habitual, más larga. Se trata de situaciones enteras, iniciadas, desarrolladas y finalizadas. Poseen su estructura dramática completa, con sus, por recurrir a la terminología clásica, presentación o planteamiento, nudo y desenlace. La obra corta, como la amplia, contiene su ingrediente de intensidad, al igual que su conflicto. Los personajes ofrecen sus rasgos particulares y su caracterización fenoménica. Y presenta su final acabado, con frecuente recurso a lo sorpresivo.

Nos movemos en el ámbito de lo conciso, de lo sintético, que requiere de lo necesario e imprescindible, sin elementos accesorios ni adornos. Pero todos los temas y contenidos, las problemáticas y los cuestionamientos de cualquier índole, son susceptibles de abordarse desde la brevedad, de igual modo que a través de piezas extensas, de las que, en puridad, solo se distinguen por su duración. Se detecta una notable atracción, por parte de los dramaturgos, hacia el talante humorístico (sea blanco, crítico, demoledor, o cruel), pero ni por asomo resulta esto condición indispensable. La tragicomedia, la farsa, el grotesco, la alegoría, el drama o la tragedia, junto al resto de opciones que se pueden añadir, tienen cabida en la brevedad, y así se lleva a cabo en la práctica. 

Por tanto, no podemos considerar obra breve a una escena extraída, sin más, de un texto amplio en que se contextualiza, ni tampoco a la dramatización o escenificación de un chiste… Tamañas obviedades, por innecesarias, deberían ser omitidas, mas la realidad empírica aconseja la precisión.

El teatro breve ha proliferado en las últimas décadas hasta términos que rozan la enormidad, impensables en otros tiempos. Nunca antes se ha escrito y dado a conocer tanto teatro corto, y me atrevería a añadir que tampoco tan plural, interesante y estimulante. En épocas precedentes, salvo los casos concretos y nada frecuentes de sainetes y similares, no se concebía la naturalidad de la pieza de escasa duración como ente en sí misma. Recordemos, como anécdota, que autores como Jardiel Poncela o Mihura calificaban sus escritos escénicos cortos, publicados en revistas de humor casi siempre, como “teatro irrepresentable”, o la condición única y limitada a la lectura de los muy numerosos títulos de “Teatro sintético” debidos a Jorge Llopis y, en menor medida, a Tono. Y me refiero a un tiempo de relativa proximidad a hoy. La posibilidad de estrenar y montar teatro breve, en general y salvo excepciones, era muy reducida o improbable.

Sin embargo, en la actualidad proliferan ciertas coyunturas que incitan, promueven e impulsan la creación y difusión de la pieza corta. Desde actos y galas de acontecimientos y entregas de premios hasta espectáculos colectivos, sobre temática compartida, de duración amplia compuestos por textos breves de diferentes autores, sin olvidar teatralizaciones callejeras o ejercicios escénicos para alumnos de Escuelas de Arte Dramático, por citar un par de ejemplos, el género del teatro breve ha trocado su aceptación como menor por la de habitual y apreciado.

Entre las muchas causas públicas colectivas que posibilitan y abonan la alternativa de la brevedad, que pueden estar en la mente de todos, quiero referirme a dos, por resultar de especial significación: los espacios y los nuevos hábitos del receptor.

La multiplicidad de espacios escénicos contribuye al incremento de la producción breve. Antes, las piezas de corta duración se veían reducidas a lugares o representaciones de cámara o de lo denominado “arte y ensayo”. Hoy, en cambio, puede asistirse a representaciones de teatro breve, independiente o de agrupaciones de textos, en los mismos teatros que los montajes extensos. Pero, al tiempo, se crean lugares específicos (como pueden ser los microteatros, tan en boga hace pocos años) y se ofrecen teatralizaciones en lugares inéditos o insólitos hasta entonces, como monumentos o restaurantes. Un buen rato de acto escénico beneficia la visita o la ingestión alimenticia, a la vez que distingue al lugar en que se realiza como original y multidisciplinar. Y, en verdad, el teatro ayuda a dinamizar buen número de actividades o disciplinas de conocimiento, asueto u ocio.

La condición inexcusable, relativa al público, para el crecimiento de lo breve me parece adaptación y uso habitual de dispositivos informáticos. La televisión ha influido, y mucho, en la necesidad de condensación y rapidez. Noticiarios, series dramáticas y programas se ajustan a un corto espacio de tiempo, y el espectador se adapta a esos tempos y a esa síntesis. Pero el asunto se incrementa de forma exponencial si lo aplicamos a las nuevas tecnologías. Ordenadores, internet, móviles, tablets, redes sociales… Todo redunda en la inmediatez. Si una persona lee una noticia en un diario al uso, antes tiene tres desmentidos o añadidos en su instrumento electrónico. Llamadas, WhatsApp, SMS y demás aplicaciones nos colocan al alcance de cualquiera en el acto, y en todo momento. Y en los mismos instrumentos se integran juegos, información (actual y enciclopédica), imágenes y vídeos de todo tipo y pelaje, libros, etc. Todo corre a un ritmo vertiginoso, y crea adicción. La comodidad, la eficacia y la rapidez son algo ya consustancial al ser humano como miembro de un colectivo. Así, todo se obliga a ajustarse a esos parámetros. Pero también genera en el usuario (que, como Hacienda, somos todos) una vinculación con su entorno a través del artilugio en cuestión. Se percibe dependencia y sumisión aceptada, necesidad de no perder cuerda. Ante tal panorama, no parece descabellado afirmar que buena parte del público potencial de teatro (o cualquier otra manifestación artística que implique atención en lapso de tiempo continuado) sufre si asiste a un espectáculo de más de una hora, y, por lo tanto, no lo hace. ¡Tanto rato sin poder mirar la pantallita! ¿Qué estamos, en el pleistoceno? Sin embargo, un espectáculo breve, un acto que no aleje del prioritario dispositivo mucho tiempo resulta más asequible. Puede parecer exagerado, pero no lo es en absoluto. He podido constatar en numerosas representaciones de espectáculos excelsos a parte del público inquieta, incómoda, que no se priva de mirar el móvil (aunque sea para consultar la hora)… Y por muchas maravillas, por mucho ingrediente emocional e intelectual, que se le propongan desde el escenario, el espectáculo se les eterniza. Pues todo eso, con piezas breves, y no digamos, mínimas, no sucede. Por fortuna, esto no puede extenderse a la totalidad del público. Pero sí abarca a espectadores de menos edad, cada vez más. Y esa realidad se reviste de tanta autenticidad como tristeza.

Regresemos a lo positivo, a lo que favorece la fecundación, la consagración y el entusiasmo en torno al teatro breve.

Me parece básico y fundamental referenciar, aun a vuelapluma, algunas personas, actividades e instituciones que han favorecido el desarrollo, la amplificación y la mejoría de estatus del teatro breve. Sus contribuciones resultan indispensables en el momento de afrontar la realidad contemporánea del teatro breve. No me puedo detener en comentar lo que, en justicia, les corresponde, al igual que omitiré casos destacados, pero la brevedad (otra) de este artículo no me permite demasiadas alternativas.

Desde su creación, el Centro Nacional de Nuevas Tendencias Escénicas, con Guillermo Heras al frente, realizó una labor esencial en el campo que nos ocupa. Ediciones y estrenos se sucedían, siempre con un relevante sentido de la experimentación, de autores consagrados junto a otros novedosos, y con un importante bagaje de teatro breve (en especial, espectáculos compuestos por obras cortas, debidas a distintos dramaturgos). El propio Guillermo Heras ha potenciado mucho el género desde su dirección de la Muestra de Teatro Español de Autores Contemporáneos, con celebración anual en Alicante.

La Asociación de Autores de Teatro inició, al principio de forma más modesta (obligada por la falta de medios económicos), creó alguna colección destinada a la dramaturgia de formato corto. Con la llegada a la presidencia de Jesús Campos, el asunto tomó otro cariz, mucho más amplio y efectivo: se creó el Salón Internacional del Libro Teatral, en el cuál se concitaban publicaciones, lecturas dramatizadas y representaciones de piezas breves. Además de la imprescindible colección “Teatro selecto”, alguno de cuyos tomos contienen teatro de escasa extensión, durante las legislaturas en que Jesús Campos dirigió la Asociación fundó y mantuvo actos de agrupación de textos cortos de numerosos autores, que se ofrecían en lectura y se editaban, tan importantes como los Maratones de Monólogos, las convocatorias de Teatro Express o series como “El mañana no importa”, junto con volúmenes temáticos, siempre conformados por piezas mínimas y diferentes autores, como La confesión o Teatro contra la guerra, sin olvidar otras colecciones (como “Damos la palabra”, “El tamaño no importa” o “El teatro de papel”, en coedición con Primer Acto, entre otras),  y la relevante revista Las puertas del drama.

Ciclos de estrenos, con carácter de acontecimiento, de piezas cortas debidas a dramaturgos esenciales e incuestionados colaboraron, en buena medida, al establecimiento y la práctica aceptados del teatro breve. Citaré un ejemplo: muy notable resultó, dirigido por Ignacio Amestoy, el I Ciclo de Teatro Español Contemporáneo, realizado en el Centro Cultural de la Villa en 1990, en cuyo seno pudimos asistir al montaje (a cargo de un grupo de excelentes profesionales reunidos para la ocasión) de obras cortas de Buero Vallejo, Alfonso Sastre, Martín Recuerda, Rodríguez Méndez, Lauro Olmo, Carlos Muñiz, Francisco Nieva, Fernando Arrabal y el propio Amestoy. Montajes compuestos por textos breves, de un único autor o colectivos, junto a las útiles aunque limitadas lecturas dramatizadas, cada vez más frecuentes, abonan la condición de asiduo en aquello que antes era excepcional.

Por supuesto, la convocatoria de premios y certámenes especializados en la brevedad contribuyen al desarrollo y la divulgación del teatro de formato corto. Podemos citar, entre muchos otros, el “Dramaturgo José Moreno Arenas” del Ayuntamiento de Albolote, el “Francisco Nieva” organizado por el Centro Dramático Rural de Mira –con Adolfo Simón, gran impulsor en lo relativo al teatro breve, a su cabeza– o el “Rafael Guerrero” organizado por TAETRO, en Chiclana. Estas convocatorias incrementan su número cada año, al tiempo que aumenta la participación y la calidad de los textos que se presentan.

Por otra parte, tenemos las tan necesarias como eficaces ediciones. No escasos autores han publicado sus espectáculos breves en volúmenes monográficos o recopilatorios. Esta labor consiste en la reivindicación, por parte de su creador, de esa parcela de su obra, quizás desatendida en comparación con sus espectáculos extensos, pero que requiere atención y cuidado, en tanto complementa al resto de su producción, como por sus propios hallazgos intrínsecos. Todo esto, claro, se suma a la obra de los dramaturgos que, de forma preferente o exclusiva, cultivan la obra escénica corta. 

También las revistas han apoyado y contribuido a la consolidación y fomento del teatro breve. Por supuesto, las publicaciones específicas teatrales, como Primer Acto, Pipirijaina, Yorick, El Público y tantas otras. Pero también ciertas revistas literarias han incluido, con destacada importancia, el teatro corto, como, por citar una, la granadina Alhucema, que incluye siempre algún texto breve y ofreció una valiosa antología en su número 4 (Primer semestre de 2000); pero esto es lo excepcional, ya que, por norma, ni siquiera reseñan publicaciones destinadas al arte de lo escénico.  Con todo, la revista más destacada, relevante y certera sobre el teatro breve fue Art Teatral, editada en Valencia desde 1987, hoy desaparecida, con cadencia irregular, y dirigida por el gran dramaturgo Eduardo Quiles. Cada número incluía alrededor de una decena de piezas breves, siempre inéditas, debidas a los autores más significativos y reconocidos, acompañadas de diversos artículos, elaborados por especialistas, sobre textos, tendencias y teoría del teatro corto. A lo largo de sus páginas, cuando menos en sus primeros números –los últimos se dedicaron de forma monográfica a dramaturgos de una autonomía determinada de la geografía hispana–, se sucedieron nombres y títulos imprescindibles, hasta el punto de convertir a Art Teatral en un referente obligado.

No menos importante, la aparición en editoriales sólidas e influyentes, en lo que respecta a prestigio, de antologías de teatro breve otorga naturalidad y normalidad a la dedicación al género. Todas las antologías, en tanto implican de forma inherente la selección, son cuestionables, discutibles y, por encima de todo, particulares y personales. Puede hallarse, y así sucede, a autores muy reconocidos junto a otros insólitos o ignorados. La diferencia de calidad, en ocasiones, resulta brutal y desmedida. Pero lo que nos interesa es que estas selecciones encuentran cabida entre publicaciones clásicas, con el añadido de que quien se responsabiliza de la antología y la prologa suele ser un reputado y admirado, con razón, investigador de renombre en lo escénico. Me limito a mencionar unas cuantas, las, a mi juicio, más relevantes (tanto por los autores que participan, como por quien edita, elige y prologa), y en atención al orden cronológico de edición: Antología de teatro para gente con prisas, de Antonio Morales y Marín (Dauro, 2001), Teatro breve entre dos siglos de Virtudes Serrano (Cátedra, 2004), Breve Antología Teatro Breve de Jesús Campos (Cuadernos del Ateneo de La Laguna, 2006), Teatro breve actual de Francisco Gutiérrez Carbajo –otro pilar sobre el que crece el teatro breve y todo fenómeno de los escénico y espectacular– (Castalia, 2013) y La paradoja del dramaturgo también de Gutiérrez Carbajo (Esperpento, 2016). Existen otras, pero, en función de lo aducido, éstas me parecen las más notables. 

Del mismo modo, sin continuidad pero sin pausa, han aparecido tomos antológicos de teatro breve en los que los diferentes textos, de otros tantos autores, se agrupan en función de su temática compartida. Ya mencioné La confesión y Teatro contra la guerra, de la AAT, en este sentido, entre los relativamente abundantes libros de este tipo, como también Al borde del área (Muestra de Teatro Español Contemporáneo, 1998) y La mano de Dios (Fútbol y teatro) (Punto de vista, 2021), ambas sobre tema futbolístico, Por  mis muertos, volumen colectivo sobre la muerte (La Jácara, 1996), Once voces contra la barbarie, en torno a los atentados del 11-M (SGAE, 2006), De los días sin abrazos (Invasoras, 2020) y Teatro para una crisis (Junta de Andalucía, 2020), sobre y durante el confinamiento del coronavirus, o El veneno en el aire, textos antifascistas (Invasoras, 2021), por citar algunos.

El Hotel Casa Romana de Sevilla convertido en escenario bajo la dirección de Alfonso Zurro
El Hotel Casa Romana de Sevilla convertido en escenario bajo la dirección de Alfonso Zurro. Fuente: DiariodeSevilla.es

Cabe referir aquí la contribución sobresaliente, sobre todo en el ámbito andaluz, del dramaturgo y director escénico Alfonso Zurro (a cuya labor autoral volveré más adelante). Además de espectáculos concebidos, encargados y orquestados por él y confeccionados con textos breves de distintos dramaturgos –V. gr. Los siete pecados capitales (2004) o La Odisea de Magallanes-Elcano (2021)–, llevó a cabo dos propuestas plurales con magnífica acogida: en 2006, para conmemorar el Día Mundial del Teatro, ideó, solicitó textos y dirigió 60 obras de 1 minuto de 60 autores dramáticos andaluces, que estrenó en la ESAD de Sevilla. El título explicita en qué consistió la iniciativa y me evita entrar en el asunto. Y con ocasión de la misma efeméride, en 2010, recurrió a 25 autores andaluces para que cada uno elaborase un texto de unos 5 minutos, cuya acción transcurriese en una habitación de hotel… ¡Y alquiló un hotel de 25 habitaciones! El Hotel Casa Romana se convirtió en escenario de 25 piezas (distribuidas cada una en una habitación en las distintas plantas del edificio), por el cual desfilaron y disfrutaron miles de personas. Desde las siete de la tarde hasta la una de la madrugada (lo previsto era hasta medianoche pero se prorrogó una hora), el público sevillano asistió, en grupos de 15 espectadores por habitación y sesión, por 25 estancias, a tal evento. Las representaciones se realizaban, el público salía, entraba otro grupo y, sin solución de continuidad, a empezar otra vez. Una locura genial. Y que significó delicias, parabienes y rotundo éxito para organización, dirección, autores, intérpretes, público y crítica.

Después de todo esto (y quedan bastantes elementos y aspectos interesantes en el tintero), me parece razonable proponer una tentativa de tipología sobre el teatro breve actual. Porque, como es lógico, ni todo es similar, ni intenciones y objetivos resultan los mismos, ni su puesta en práctica atiende a idéntica sistemática.

En principio hay que distinguir dos categorías esenciales en el conjunto de las piezas cortas, en función de su extensión, dentro de la brevedad. Si atendemos a tal premisa, se impone señalar dos variantes:

— Teatro breve: de extensión menor a un espectáculo de duración amplia, comprende textos de entre 10 y 40 minutos (puede haber alguno más dilatado, pero no resulta frecuente; en tales casos, se suele amplificar a espectáculo largo).

— Teatro mínimo: en ningún caso supera los 10 minutos. Género de acuñación y progreso más reciente. Por lo general, aunque con significativas y numerosas excepciones, transitan por los cauces del humor.  Humor de toda clase, desde el más inocente al más despiadado e iconoclasta. No obstante, ciertas minipiezas de talante dramático surgen como modelo y paradigma de su condición.

Dentro del teatro mínimo se producen variaciones que permiten divisiones en subgéneros con propiedades y características específicos, tales como la “pulga dramática” (humor crítico y lacerante, siempre con destacada relevancia de la palabra oral, del diálogo; temas de actualidad), la didascalia autónoma (acotaciones sin palabras que transmiten acciones, espacios, sonidos, etc. Son mimo con sonidos, sobre todo, que insinúan o sugieren) o las piezas de microteatro (en las que el espacio concreto y definido condiciona y limita todo, desde número de personajes hasta atrezo o transiciones), entre otras.

Por su parte, la condición y finalidad de cada pieza breve también presenta distinción, según su relación espectacular con otras o su ausencia. Otro aspecto que puede considerarse obvio, pero que me parece interesante referir, pues la sistemática y la conducta creativa del autor difiere entre un caso y otro. Las piezas de pequeño formato, tanto breves como mínimas, obedecen a las siguientes posibilidades principales:

— Piezas breves independientes y autoconclusivas. En primera instancia, todas lo son. Pero algunas permanecen como tales y en otros casos sufren modificación, cuando menos, de contenido global y en su estructura espectacular. Pueden producirse y se producen montajes consistentes en la suma o yuxtaposición de una obra independiente tras otra, de un único autor o de varios, sin nexo común alguno, más allá del criterio, la idea de conjunto o el gusto del responsable de la representación.

Piezas breves canibalizadas. Tanto puede suceder con obras cortas, en principio, y que con posterioridad pasan a integrarse en espectáculo extenso, como a la inversa, es decir, escena extraída de un texto largo y que, manipulada, resulta pieza reducida.

— Piezas breves agrupadas. Por semejanza temática, por parentesco formal, por continuidad de personajes, etc., más evidentes o relativos, entre unas piezas y otras se establece una relación que vincula entre sí a las obras constituyentes del espectáculo, aunque no por necesidad exista unidad o evolución de una misma acción.

— Piezas breves encadenadas o continuas. Comparten protagonistas, elementos de contenido y talante. Cada pieza corta, cada acción particular conduce, por vía directa o por cuestión tangencial o subsidiaria, a la siguiente. El resultante del conjunto presenta una evolución en temas y tramas. Sin perder su carácter independiente, cada texto breve añade su contribución a la totalidad. Cada pieza corta, en cierta medida, funciona como un acto de la unidad última, aunque mantiene su desenlace conclusivo propio.

Sin perder de vista lo hasta aquí convenido, paso a ocuparme, de forma mínima más que sucinta, de los creadores, los autores y las autoras, que son quienes generan y proporcionan los materiales que configuran la dramaturgia española actual. Sus textos, siempre enriquecedores, conmovedores, emocionantes, reflexivos, hilarantes y cualesquiera otros rasgos característicos que los determinan y singularizan, componen la taracea que resulta el teatro breve español actual.

Debo precisar aquí, con obligadas brevedad y concisión, el ámbito autoral al que me referiré, el marco que acotará el terreno en que nos moveremos a partir de ahora. El objeto de las líneas que siguen resulta el ejercicio y la praxis de piezas breves a cargo de buen número de dramaturgos que se inicia con Buero Vallejo y concluye con la generación de los nacidos hacia la segunda mitad de la década de los 60 del siglo XX, es decir, Juan Mayorga, Maxi Rodríguez, Juan Carlos Rubio o Antonio Miguel Morales, por mencionar algunos. Ciertos aspectos me inducen a pensar así y proponer tal agrupación, en detrimento de otros dramaturgos, sobre todo, posteriores. No puedo argumentar y exponer aquí todos los motivos que justifican el establecimiento de este lapso temporal, pero me resisto a no mencionar un par de ellos decisivos: por un lado, la convivencia personal, a menudo amistosa, entre miembros de varias generaciones3 de autores. Los de más edad, como Buero, Martín Recuerda, Sastre, Rodríguez Méndez, Lauro Olmo o Jaime Salom se relacionaban (en armonía o en conflicto) con total naturalidad con los posteriores –al menos, en cuanto a dar a conocer su teatro, ya que algunos coinciden en edad–, entre otros, López Mozo, Nieva, Campos, Miralles, Martínez Mediero, Riaza o Martínez Ballesteros; y todos ellos compartían tiempo, espacio y afectos con los autores que iniciaron su andadura escénica en la transición democrática como Alonso de Santos, Ignacio Amestoy, Fermín Cabal, Carmen Resino o Sanchis Sinisterra. Y después, unos y otros, con una admirable generosidad, hacia los, entonces, más jóvenes, desde Ernesto Caballero o Ignacio del Moral hasta Juan Mayorga, Juan Carlos Rubio o yo mismo, sin olvidar a otros dramaturgos de importancia como Eduardo Galán, Maxi Rodríguez, Paloma Pedrero, García Larrondo, Laila Ripoll, García May, José Ramón Fernández, Antonio Onetti, Alfonso Plou, etc. Esta coetaneidad posibilitó intercambios constantes de informaciones, experiencias y otros fundamentos teatrales de utilidad entre ellos. El aprendizaje, la maestría del veterano sobre el más novato, el conocimiento de primera mano de una realidad artística espectacular que ya ha dejado de existir –asistimos, hace décadas, a sus últimos coletazos– me parece un componente sustancial tanto en la formación como en el desarrollo de la personalidad dramatúrgica de los autores incluidos, algo ajeno para los que vienen después. Otra razón radica en el proceso de aprendizaje de escritura. Los aludidos, salvo algún caso excepcional y muy posterior a sus inicios dramatúrgicos, llegaron a la escritura teatral a través de la vivencia y la experiencia. Lo fundamental resultaba vivir con pasión todo lo relacionado con lo escénico: ir a los teatros, leer y releer textos dramáticos, conversar sobre ello y acceder a opiniones autorizadas desde la confianza, seguir las críticas de prensa… Era algo consustancial a la existencia, un modo de vida. Todo lo más, entre los más jóvenes de la época, se asistía a talleres, de duración variable, impartidos por Jesús Campos (también pionero en esto), Fermín Cabal o Sanchis Sinisterra, sobre todo. Por el contrario, los autores teatrales posteriores, y aquí la excepción es quien no lo ha realizado, proceden de estudios de escritura en Escuelas de Arte Dramático, con todo lo que conlleva. Se trata, y como tal se aborda, de una disciplina académica que permite acceso a la correspondiente titulación, con lo esto que implica. Tal práctica, su orientación, su forma de entender y encarar la autoría teatral, me parece, para bien o para mal, otro rasgo distintivo que establece diferencia entre los dramaturgos referidos y los siguientes. A estas hornadas posteriores a lo señalado y a autores emergentes no les dedicaré atención ni espacio, sobre todo por falta de información y de conocimiento sobre sus obras y trabajos. Ello puede ser motivo de lamento propio, pero tengo que establecer términos, y me resigno a ello.

Como sea, el grupo de autores y de textos elegidos resulta muy amplio, casi abrumador, consecuencia de lo cual se impone una selección. Las ausencias y omisiones se deben a la obligada y necesaria brevedad de un trabajo como éste, por un lado, pero también a mis limitaciones como lector e investigador, pues no puedo acceder a todo, aunque lo intente. Y sólo hablo o escribo sobre autores y textos de literatura teatral a los que accedí desde la lectura directa, esto es, lo que conozco de primera mano. Con todo, por razones de espacio me he visto obligado a excluir a cierto número de dramaturgos cuyas obras respectivas he abordado, sobre los que dispongo de abundante información y a los cuales aprecio mucho y bien.

Podría dedicar un apartado a influencias directas que se perciben en las piezas de los autores en cuestión (no en todos, ni con igual intensidad), nombres decisivos y álgidos en la historia de la literatura escénica, pero para no excederme más, me limito a mencionarlos, con la seguridad de la detección y justificación, por parte del lector, de su inclusión aquí. Si nos remontamos a los inicios del teatro, la lista resultaría inmensa. Y si acotamos el margen de proximidad al tiempo contemporáneo o lo antecedente cercano, no remoto, al que viven y escriben nuestros dramaturgos, la nómina surge sola: Ibsen y Strindberg; Jarry y Artaud; Brecht y Pirandello; Beckett, Ionesco y Adamov; Arthur Miller y Tennesse Williams; Dario Fo y Harold Pinter; David Mamet y Sam Shepard… A los que cabría añadir grupos o corrientes colectivos, como The Living Theatre, que significaron, en su momento, una bocanada de aire fresco y una alternativa en la forma de hacer y concebir la composición teatral. Novedades, vanguardias, innovaciones y experimentación intervienen en la evolución de los dramaturgos que nos ocupan, siempre atentos y permeables a lo que signifique progreso y avance artístico.

Sin más preámbulos, focalicemos nuestra atención en los autores españoles del teatro actual que han dedicado atención, interés, talento y tiempo a la creación de piezas breves hasta conformar la realidad que es. La idea era elaborar un catálogo de dramaturgos esenciales y todos los textos que componen su labor, acompañado cada  título por una nota exegética. Ocurre que, habida cuenta de la cantidad y la calidad del material que nos interesa, la inclusión de los comentarios a las obras breves, incluso reducidos al mínimo, casi decuplicaba la extensión prevista de estas páginas. Nos ha parecido juicioso prescindir de ello y limitarnos a proponer un inventario de creadores y piezas cortas (hasta la fecha), un corpus amplio –aun incompleto–, que sirva como referencia verificada y fiable desde la que partir en el momento de proceder a elaborar trabajos ulteriores sobre el teatro breve español actual. Para mi disgusto, omito esos comentarios y notas, que quedan aplazados y emplazados para otra ocasión.

Este banco de datos, por denominarlo de algún modo, lo he elaborado de forma directa desde los contenidos de las publicaciones de textos dramáticos (volúmenes dedicados a un único autor y libros colectivos), las muchas obras inéditas que me han sido proporcionadas por los propios creadores a lo largo de los años, referencias bibliográficas precisas y comprobadas y, cuando lo he considerado oportuno, confirmación directa o añadido de títulos suministrados por los dramaturgos ante la solicitud específica que les transmití para la ocasión. A todas y todos, cada uno de ellos, muchas gracias por su disposición, su generosidad y sus imprescindibles complicidad y contribuciones.

Antes de iniciar la aludida relación, me parece oportuno destacar a un reducido conjunto, constituido por aquellos creadores de obras de arte escénico cuyos textos breves resultan el centro de su atención y dedicación teatral, no de forma exclusiva pero sí con mayores significación y alcance. Se trata de autores que han configurado iniciativas específicas propias, métodos y prácticas diferentes que los distinguen tanto de corrientes y tendencias dentro del ámbito general, como de sus propuestas dramáticas extensas. Me refiero a dramaturgos que han elaborado y desarrollado una poética fenoménica concreta que se aplica y verifica en la praxis de su teatro breve de forma característica y única o principal. A mi juicio, los principales son:

— Lauro Olmo practicó la brevedad desde sus inicios, como lo prueban sus obras cortas El milagro (después integrada, con modificaciones en La camisa) y El perchero. Su espectáculo El cuarto poder, formado por seis piezas breves –más otra “suplente”, siempre omitida, ignoro el porqué, titulada El tonto útil, aún inédita–, en torno al mundo de la prensa, las noticias, los rumores y los bulos, preludiaba lo que vendría después. Tras algunos textos cortos nuevos (Mare Vostrum, S.A –sobre el mercantilismo social– y La señorita Elvira –repaso de la vida y frustración de una señora madura en su encuentro con la muerte–), y llegada la transición democrática, Lauro Olmo considera que el teatro que creaba hasta entonces (con el dictador en ejercicio, la censura oficial activa y una sociedad tradicionalista y reaccionaria) mostraba síntomas de cansancio, y se emplea a fondo (en alternancia con las obras largas Spot de identidad, Pablo Iglesias, Luis Candelas y Desde abajo) en elaborar fórmulas nuevas distintas, que se concreta en la redacción de piezas breves, que, por su inmediatez, beneficien la eficacia, en su intención de ofrecer una crónica crítica, con sus claroscuros, de la España que cambiaba y cuyo futuro se intuía. Las obras cortas se organizan en espectáculos extensos que, desde la variedad y policromía de sus situaciones y personajes (siempre de extracción social y económica baja, en contrapunto a burgueses y políticos de más que cuestionable moral), más la utilización de un lenguaje particular –que parte de una evolución sainetesca– proporciona el relato escénico en cuestión. De este modo, y dejo aparte obras independientes aunque siguen la misma tendencia, como Don Especulón y Un cierto sabor a angulas, un buen número de textos cortos se suceden inclusos en esas composiciones amplias, de títulos muy elocuentes: La jerga nacional, Instantáneas de fotomatón (retitulada en su publicación Cuatro estampas en el tiempo) y Estampas contemporáneas. Ocurre que determinadas piezas breves permutan y basculan entre unos espectáculos y otros, como José García, La Benita o la citada La señorita Elvira, según la oportuna reutilización que deseara proporcionarles el autor.

— Eduardo Quiles reflexiona sobre la esencia del teatro que perdura y se mantiene a lo largo del paso del tiempo. Tras décadas de estudio, aprendizaje y búsqueda, concluye que lo convierte en imperecedero un texto dramático es la creación de un personaje ejemplar, arquetípico, que sintetice las maravillas y las miserias del contexto (espacio-temporal, social, cultural, humanista) en que surge, de suerte que se extrapola a universal. Este actante, a su vez, debe contener un importante ingrediente individual y particularizante, pues de otro modo se diluye en la insignificancia y la inconsistencia de la abstracción. Y a partir de tal elemento, generar la acción en la cual se exprese y manifieste todo su potencial. De acuerdo con esto, el autor decide llevar tal conclusión a la práctica mediante su propia dramaturgia. Y en ella destacan las piezas cortas y mínimas, vehículo idóneo para plasmar la teoría en la realidad de lo escénico, por su inmediatez, su eficiencia y su capacidad de impactar al receptor. El volumen que publicó la AAT, Teatro del personaje (Obra escogida), la mayor muestra de su práctica teatral, contiene las piezas breves El frigorífico, La navaja, El tálamo, El virtuoso de Times Square, Una Ofelia sin Hamlet y Con la sombra a cuestas, junto a una decena de obras mínimas, entre las que destacan El hombre que no debía hablar, Útópico de mi corazón o Balada de un equilibrista.

— Alfonso Zurro se dio a conocer con sus magníficos espectáculos de Teatro Popular, conjuntos de farsas breves, de contenidos procedentes del bagaje tradicional colectivo. Desde un humor lleno de guiños, de lujuria, de giros y de complicidad, la sucesión de obras cortas llega a convertirse en una divertida fiesta escénica en la que participan tanto quienes están sobre las tablas como el público. Esta dramaturgia la componen, en su condición de grupos de piezas breves, El canto del gorrión, Por narices, Bufonerías y Mascarada canalla, junto a las independientes Diabluras y Barco a la vista. En un registro diferente, con vocación de utilidad práctica destinada a estudiantes actorales, elaboró dos colecciones de monólogos cortos titulados Soñando y Terapia para suspensos en interpretación. Otras entregas de piezas breves se han sucedido con el transcurso del tiempo [Un mordisco en el corazón y otras piezas y textos independientes como Perra (contra la violencia de género) o Torero de España soy (un matador de toros homosexual en un país machista y homófobo), entre otras], hasta llegar a Cien viajes en ascensor, centenar de piezas mínimas que, ubicadas siempre en el espacio cerrado del ascensor aludido en el título, versan sobre los más diversos e insólitos asuntos, en tonos que discurren desde el humor más desaforado al dramatismo más conmovedor, sin omitir cuantiosos pasos intermedios. Cada texto de los componentes de este compendio, de pronto, nos impele a la carcajada, para perturbarnos al siguiente, indignarnos en el de después… Para finalizar, Fantasmas contiene 30 piezas mínimas, sin acotaciones ni signos de puntuación, sobre cierta leyenda espectral relacionada con el edificio de la sevillana ESAD. En resumen, concreción múltiple y plural sólo al alcance de alguien con el talento, la perspectiva y la concepción total del espectáculo (no olvidemos su trayectoria como director escénico, esencial en el teatro actual) como el autor.

— José Moreno Arenas centra su ocupación y labor para la escena en la “Dramaturgia indigesta”, textos cortos y mínimos –entre ellos, las “pulgas dramáticas”, recogidas en parte en 13 minipiezas, de las que no me puedo ocupar aquí, si bien lo he realizado en ocasiones anteriores–, de carácter crítico y demoledor, que se expresa por los cauces del humor y la ironía, a los que no resultan ajenos la escatología, el insulto o la palabra soez. Repletos de violencia verbal y física, sus piezas construyen una crónica de una sociedad enferma y corrupta, desde posicionamientos radicales extremos. Metateatro y apelación directa al público al que se incita a intervenir, la reversión, la chocante sorpresa final y la hipérbole figuran entre los principales elementos recurrentes de tal dramaturgia, compuesta por títulos como El atraco, El currículum, El accidente, La playa, Las máquinas, El aparcamiento, La paloma, El safari (todas ellas breves), El indio o El encuentro (mínimas), entre otros muchos. Buen número de ellas has sido agrupadas por el autor en sus “Trilogías indigestas” (hasta hoy, publicados tres volúmenes, compuesto por tres trilogías cada uno), al igual que textos cortos y mínimos protagonizados por un mismo actante se han amplificado a espectáculos de duración amplia que, junto a otros textos del personaje independientes (incluidos o no en la obra larga), otorgan carta de naturaleza a los ciclos Hechos y desechos de San Romerito (cretino integral racista y ególatra) y Mañas y hazañas de Pepico el abandonao (marginado social, delirante y alcoholizado, en un mundo al que ni interesa ni aprecia). Por otra parte, Moreno Arenas ha ejercido la autoría de piezas muy breves consistentes en didascalias, sin presencia del discurso hablado, reunidas en Teatro Mínimo (2003), así como la indagación dramática metateatral, del todo alejada de lo indigesto, expresa en la trilogía mínima …Y Dios bajó de la nube (inédita, fruto de su investigación para la composición de otra pieza extensa muy personal: Federico, en carne viva).

Antonio Miguel Morales nos ha ofrecido abundantes pruebas de su talento y pericia escénicos. Su teatro breve, amén de piezas independientes dispersas (como El rinoceronte y la higuera, De Lope a López, Naturaleza muerta, La gallina, la metáfora y el gurú, El Rucio y el patriota, El artificiero de la paz, Calle Alegría, El coloquio de los burros, El brazalete azul, Exhumaclow o Naufragios.com), se aglutina en tres grupos o secciones. Por una parte, los textos breves integrados en la Decalogía de la fronteraEl gol de Samir y La rapsodia de Ifigenia, junto a otras piezas extensas– en la cual aborda, con la sensibilidad y la emotividad que le caracterizan, asuntos como la inmigración, los exilios y las fronteras (con lo que conllevan) anunciadas en el título. Junto a ello, dos espectáculos compuestos por obras cortas, cuyo rasgo primordial formal es su escritura en verso, en los que se revisan (desde un enfoque de cuestionamiento y actualidad) determinados materiales tan conocidos como los personajes mayores de la baraja del tarot –Tragicomedia de los arcanos– y el compendio fabulístico de Esopo –Sopa de Esopo–. Por último, el Teatro Ritual consistente en tratar una problemática actual desde la perspectiva de la mitología clásica greco-romana. En cada pieza se desarrolla en escena una liturgia, un ritual. Y su discurso formal combina el verso del Siglo de Oro con el flamenco y los diálogos en prosa habituales. Este Teatro Ritual, hasta hoy, lo forman Efesto o la anatomía de un incendio, La rapsodia de Ifigenia (ya mencionada a propósito de la Decalogía…), Prometeo en Tarajal, Icaria y Clitemnestra no sabe volar.

Especificado este punto, pasamos a ocuparnos del grueso del corpus que nos interesa, compuesto por aquellos autores destacados, relevantes e inexcusables, dentro del periodo al que atendemos, tanto aquellos que han mostrado escasa inclinación hacia la brevedad, como quienes otorgaron notable importancia a la composición de textos breves. En ambos casos sus obras cortas continúan y amplían la línea dramatúrgica de sus espectáculos extensos, de los que no se distancia más que por su duración, y le aportan pinceladas y matices, con alguna desviación puntual más radical, en algún caso. Estas creaciones escénicas breves resultan muy relevantes en el momento de observar, estudiar y conocer la unidad total en que se constituye la dramaturgia particular de cada quien. El repertorio que propongo lo conforman4:

Antonio Buero VallejoLas palabras en la arena.

Alfonso Sastre15 obras de arte nuevo (Cargamento de sueños, Uranio 235; junto a Medardo Fraile: Ha sonado la muerte y Comedia sonámbula), El escenario diabólico  [Ejercicios de terror (Metamorfosis bajo la luna, Las palabras en el cristal o Episodio con una médium, Brujería antillana o El muñeco siniestro, El doctor Frankenstein en Hortaleza, La venganza de la momia o Los crímenes del museo, Terror con melancolía y unos trozos de hielo o El vampiro de Uppsala, más escenas de transición entre una pieza y otra) y Las cintas magnéticas (Cinta A, Cinta B, Cinta C, Cinta D, más escenas de prólogo, enlace y conclusión)], Cuatro dramas vascos (Aventura en Euskadi y La columna infame), Los hombres y sus sombras (Eskorial, Romeo y Julieta, Un hombre nuevo, Antígona 84 y El fantástico doctor Jenseits Der Berge), Un drama titulado no.

José Martín RecuerdaLas ilusiones de las hermanas viajeras

José María Rodríguez MéndezEl milagro del pan y los peces, Auto de la donosa tabernera (o La tabernera y las tinajas), Defensa atómica, La Andalucía de los Quintero,

El sueño de un amor imposible (Alta comedia), La banda del “Tisi” habla de literatura, El marqués de Sade en Usera, Novios de la muerte, Real Academia, A mal juez, peor testigo, Ritual consumista.

Carlos Muñiz Los infractores, Un solo de saxofón, El caballo del caballero, Miserere para medio fraile.

Jaime SalomLa pecera y el mar

Antonio GalaSpain’strip-tease, ¡Suerte, campeón!, [El caracol en el espejo (siete escenas autoconclusivas encadenadas)].

Ana Diosdado –  La imagen del espejo, Harira.

Fernando MacíasCarnaval nocturno.

Francisco NievaCentón de teatro (1ª parte – Misterio, fantasía y comicidad: La psicovenganza del bandido Nico Foliato, El muchacho perdido, El dragón líquido, El hijo sin madre, La piedra de sal, El fantasma del Novedades, Pasión y gloria de un monumento, Las aventurillas menudillas de un hijillo de puta. 2ª parte – Las aventuras de Rubián y Leopoldis: La prima sagrada, La señorita Frankenstein, Tengo que contarte horrores, La uña larga, Viejas mansiones y largas historias en tiempos de Freud, La vida calavera, El sueño sin vuelta, El drama rápido, pieza de concurso, La comedia suspiro), Teatro Furioso (Es bueno no tener cabeza, El combate de Ópalos y Tasia, El fandango asombroso), Teatro de Farsa y Calamidad [El maravilloso catarro de lord Bashaville, El corazón acelerado, Caperucita y el otro, No es verdad, Te quiero, zorra, El espectro insaciable, Corazón de arpía, Carlota Basilfinder, El ascensor, Misterio y festival (La visita del catecúmeno, En casa de Timoleón, el antiguo, Las tinieblas de Egipto, Día de capuchinos)], Los viajes forman a la juventud, El mago lechuga, Teatro caliente (El misterio de la bota cocida, No sé cómo decirlo).

José RuibalEl mono piadoso, La ciencia de birlibirloque, Teatro sobre teatro (La máquina de pedir, Los mendigos, La secretaria, Los mutantes,El rabo, Los ojos, El padre, El súpergerente), Curriculum Vitae, Rumasa & Rumasina Cabaré.

Antonio Martínez Ballesteros Los peleles, Farsas contemporáneas (La opinión, Los opositores, Los esclavos, El hombre vegetal), Retablo en tiempo presente (La colocación, La distancia, El silencio,  El soplo), Las bicicletas, Los secuestros, El orden chino, El superviviente, Los papistas, Fábulas zoológicas (Fábula de los primates, Fábula de los perros), La no injerencia, Réquiem por un mamífero nostálgico, Zapiróvic, Algo que no tiene gracia, La zona intermedia, Doctor Vera: de 10 a 12, Los reyes godos, Situaciones (El guaperas, Vuelva usted mañana, Erotic-Stress, Pasar por el aro, La vorágine, De bureo), El paro, Los dioses del Olimpo, Situaciones II [La gota, Amoríos, (también titulada Siglo XIX), Vivir en paz, Progreso, Adúlteros, Autores vivos, Molinita], El pimpollo, El secuestro del presidente, Desembarco en Pirigil, Monólogo de la mal llamada Beltraneja, ¿Cuál de las tres?, Fuego amigo, Periodistas, ¿Un café? ¿Un refresquito?, Como quien oye llover, El rescate, El retorno de Iván, La sinagoga, Eso no viene en mi libro, La victoria, Destierro, Pulga dramática, Desahucio, Delator, Veintiuno por ciento, Deberes (¡Qué se jodan!), Bambi, Imaginación.

Fernando ArrabalPic-Nic, Los dos verdugos, El laberinto, Oración, Guernica, La bicicleta del condenado, Teatro Pánico (Los cuatro cubos, La primera comunión, Los amores imposibles, Strip-Tease de los celos, La juventud ilustrada, Una cabra sobre una nube, ¿Se ha vuelto Dios loco?), Bestialidad erótica, Una tortuga llamada Dostoievski, Una naranja sobre el monte de Venus, La princesa Pitusa (Las cucarachas de Yale).

Miguel Romero EsteoPatética de los pellejos santos y el ánima piadosa, La oropéndola, Tinieblas de la Madre Europa o Las naranjas de la tropa.

Luis RiazaLos círculos, Antígona… ¡Cerda!, Mazurca, Epílogo, El buque, La ficha negra (o Rien ne va plus) [ambas reunidas en Díptico de madame Lamort], Dioses, reyes, perros y estampas, Los Edipos o ese maldito hedor, Bonsáis, estatuas y cadáveres,

Cinco piezas concisas (“Hombre contra mujer”, “Individuo contra sociedad”, “Vejez contra juventud”, “Vida contra muerte” y “Mortal contra inmortal”).

Manuel Martínez MedieroEl convidado, La novia, El hongo negro sobre Nagasaki, Los herederos, Denuncia, juicio e inquisición de Pedro Lagarto, Badajoz, puerto de mar, El fantasma del teatro Menacho, Rosas para Carolina, Esta noche cenamos con Antonio Gala, El celoso iluminado, El realquilado, El hombre que amaba a Marilyn Monroe, Del Monte de Piedad al Paraíso, El matamoscas.

Jerónimo López Mozo – Los novios o la teoría de los números combinatorios, La renuncia, El testamento, Cuatro Happenings (Blanco en quince tiempos, Negro en quince tiempos, Maniquí, Guernica), Los sedientos, La flor del mal, Tiempos muertos (Viernes 29 de julio de 1983, de madrugada, La maleta de X, La viruela de la humanidad, Sociedad limitada, S.A., El adiós sin ceremonias y las ceremonias del adiós), Representación irregular de un poema visual de Joan Brossa, Madrid-París, A telón corrido, La boda de medianoche, La otra muerte de Flor de Otoño, La diva, Objeto del deseo, Los ojos de Edipo, La misma historia poco después, Puerta metálica con violín, Menina Teresa, Cinco variaciones para una acción teatral, Extraños en un tren/Todos muertos, Nuestros niños, nuestro futuro, Cráneo privilegiado, El dramaturgo escribe una obra breve de encargo, El apuntador, Discurso bufo en la Plaza de San Pedro, Un actor en busca de personaje, Comedia de una tentativa, Orden de alejamiento, El in(v/f)ierno de Khaled Massoud, actor, Quedarse en casa, una experiencia exótica, Machu Picchu, Diálogos de la espera, El viajero varado, ¡Qué revienten los viejos!, Aquellos viejos antifascistas, Desde la valla.

Domingo MirasEntre Troya y Siracusa, El jarro de plata, Dos monjas, Prólogo a “El barón” de Leandro Fernández de Moratín, La Tirana.

Jesús Campos – ¡breve, breve! ¡brevísimo! [[Danza de ausencias (Danza para violín y revólver, Danza del primer recuerdo, Danza en día de campo, Danza del Orden Nuevo, Danza de los veraneantes, Danza de la chatarra, Danza de la última pirámide), Entremeses variados [Apertura, El famoseo, Me acuso de ser hetero, Depende, La ruleta rusa, Pareja con tenedor, Es solo una enfermedad, Pena y pene, Noche de bodas, Posturas e imposturas, El poder de las metáforas, De compras, El mando a distancia, La número 17, El traje de cuero, Almas gemelas (Una historia de amor), Entremeses variados (y cierre)], Tema libre en espacio cerrado [Vida social (en lugares comunes), Mundo charcutero, Peso muerto, Pájaros en la trena, El profanador de sepulturas], Obras con vida propia (Las escaleras, A papel bien sabido, no hay cómico malo, Ella consigo misma, La juventud es el futuro, El Club de la Tragedia, El no-lugar)]], Empezamos bien el día.

Fernando Martín IniestaTeatro canalla [El día que ahorcaron a Lope o Auto de la lujuria, La venganza de los inocentes, La tierra prometida (El oro y la basura), La guerra de San Bartolo y Tres tintos con anchoa], Más teatro canalla (La falsa muerte de Jaro el negro, La gozaera, Doble crimen en casa de los Pérez, Al toro por los cuernos y Los ediles), Material de derribo (El móvil, La estafa, El vestido de agua).

Alberto MirallesLa guerra. El hombre (La guerra, El hombre), Sois como niños, Teatro breve (¡Quedan detenidos!, Inocencio, o la verdad reluctante, Dorita Mayalde, cocinera, César, es necesario que hablemos, Siglo de Oro tabernario, El volcán de la pena escupe llanto), Teatro breve 2 (Van para polvo enamorado, El producto contingente, Mongo, Boso, Rosco, N’Goe… Oniyá, El último caso de ser Loc O’Tormes, El crimen perfecto, Alter Ego), Teatro breve 3 (A. M., Adórame, Trialú, ¡Qué horrible familia tengo!, Patera, Réquiem, Céfiro agreste de olímpicos embates), Metempsicosis.

Alfonso Vallejo – Una nueva mujer (66-6-06, Colt, Amicus Onmibus, El matriminio es un asco, Razón y sinrazón, El parado horizontal, Laura, Irstel, Jasmin, Kip, Kiss, Soraya, Lux, Una  nueva mujer, La inmolación, La confesión, Toby-Después), Era todo tan bonito entonces…

Alonso de Santos Cuadros de amor y humor, al fresco (Agosto, Confidencias de mujer, Problemas conyugales, La bola del mundo, Mujeres de vida fácil, Carta de amor a Mary, Promesa de amor, Una verdadera mártir, Un bocadillo de higadillos, Tiempos modernos, La penúltima copa, Lapislázuli, Sinceridad, Entre colegas, Secretos eróticos, El honor de la patria, Profesionales, Entre rejas, Una cuestión de honor, Amor divino, amor humano, La chica de los ojos azules, Edificio okupado, Domingo mañana, Ecografía muy húmeda, Azul y rojo, Dinero y amor, Complejo de mucha castración, A quinientas la copa, Buenos días, señor doctor, Aguda espina dorada), Amor líquido (Domigo mañana, El alabardero de la reina, Zeta, El paraíso no fue como  nos lo contaron, Amor líquido), ¡¡Es la guerraaa!!! (La contraseña, Carta de amor a Mary, Los heridos, Comunicación, Prisioneros, Intercambios, Videojuegos, La borrachera, Consejo de guerra, ¡Es la guerra!), Teatro breve (50 obras cortas) (Cuadros de amor y humor, al fresco, Amor líquido, y Atrofia, Breve encuentro, Club Dulcinea, Como niños, Diez euros la copa –A quinientas la copa con título actualizado–, Dinero y amor, El famosos ciclo de la naturaleza, Hare Krishna, La línea roja, Las frutas del amor, Lavabo de señoras, Leche cortada, Lo que no pudo ser, Maletas, Minimalismo, Una pequeña confusión, Una verdadera mártir, Videojuegos —procedente de ¡¡Es la guerraaa!!!—), Microteatro (obras mínimas extraídas de los anteriores títulos, a las que se añade Luis, “El sonrisas”).

José Sanchis Sinisterra: Terror y miserias del primer franquismo (Primavera 39, El sudario de tiza, Plato único, El anillo, Filas prietas, Intimidad, Dos exilios, El topo, Atajo), Pervertimento [Ahí está, Al lado, Monológico, Instrucciones (II), El otro, Discronía, La puerta], Gestos para nada [La espera, Cerrar los ojos, Casi (Anillo de Moebius), Espejismos, Abandonos, Otaler, Presencia], Mísero Próspero y otras breverías [Mísero Próspero, Godot llega, Dos tristes tigres (De tigres, Transacción, Casi todas locas, La calle del remolino), Claroscuros (Lo bueno de las flores es que se marchitan pronto, Mal dormir, Retrato de mujer con sombras, El canto de la rana)], Teatro menor (50 piezas breves) [[Pervertimento y otros Gestos para nada, Mísero Próspero y otras breverías, Claroscuros y Vacío [Testículos (Cruce, Eco ausente, Impunidad, Álbum, Carta, Vidas privadas, Perseverancia, En directo, Comercio informal, Cacería, Davos, Energía negativa, Fuga, Línea de sombra, Turbulencias, Conexión, Esperando algo, Amigo, Último aviso, Trueque, Algunas preguntas), Ejercicios (Virtual, Diálogo hueco, El año pasado en Toulouse, Dos amigos), Vacío]], Tres monólogos y otras variaciones [Tres monólogos (Últimos golpes, La criatura, Julieta en la cripta), Otras variaciones (El escrutinio, Tres hermanas, El hacedor, El cazador Gracchus, Lejana, Paciencia y barajar)].

Ignacio AmestoyCamino de Madrid. (Un trayecto escénico), El seguidor lo sabe, Deformación profesional, El chófer del teniente coronel Von Richtofen toma decisiones, La madre de Orestes lee una carta a su hijo, El teatro de la política, Todo por Olimpia, Candelaria Guzmán, la Candela, La bandera de tres colores.

Fermín CabalEl cisne, Ganarse el pan (con el sudor de la mente), Margaritas para los cerdos.

José Luis MirandaConfesión, Ella y la otra.

Lidia FalcónTeatro breve (¡No moleste, calle y pague, señora!, ¡Parid, parid, malditas!, Tres idiotas españolas y Tu único amor), Asuntos morales, Esmeralda.

Carmen ResinoTeatro breve (La sed, Ultimar detalles, Mamá, el niño no llora, Personal e intransferible, La actriz, Fórmula tres, La bella Margarita, Auditorio, Diálogos imposibles), No, no pienso lamentarme, La boda, ¡Ya! no estamos solos, No, no fue como dijeron, La otra boda, ¡Arriba la Paqui!, Dilema, Esos pájaros verdes, …Son los otros.

Rafael GordonTeatro breve (1992-2004) (La última voluntad, Entrenamiento, Confesiones, El pudor y la víscera, Tormenta de cerebros, La muerte y el genocida, Naciones enamoradas, El bar de los suicidas, El mar y la oficina de objetos perdidos, El dilema de don Juan, La reencarnación de Shakespeare), ¡Adelante Jodoroski!, En la manifestación.

Antonia BuenoArcángeles, Aulidi (hijo mío), La niña tumbada, Malos días, María, Todo por un duro, Tras los cristales, Tránsito, En capilla, La niña tumbada, Yo, Itziar, tengo sida, 7 minutos nada menos, Zorionak, Sí… pero no se calienta, El negro que tenía la pluma blanca, El otro (monólogo imposible), Bits, El móvil del muerto, Tres madrastras, Obsolescencia programada, Diálogo de dos damas, Toda una vida, Todo por un euro, UTA 3736, Cajones, El jardín de las Hespérides, Manolita en la frontera, Camión al Paraíso, La niña tumbada, Isa, Vane y los neurotípicos, La sombra que acaricia, Y yo sin enterarme, Dedos, Yo la virreina, yo la mujer, Amparito te ampara y Doña Amparo os ampara, Daño colateral, In-móviles, Hugo y Emmy se burlan de todo y de nada… dadá , Arriesgado viaje, Cenicienta ya no vive aquí, La minifalda de la abuela, Corro y corro.

Assumpta SernaMonólogos en V.O. (para chicos y chicas, hombres y mujeres) (Monólogos para chicos y chicas: Cartago y Constantinopla, El trato de mi abuela, Guapo, Mamá y Pilar, Navidades, Tío Miguel, Clara siempre tiene razón, Jardinero, Mamá y papá, Mis padres; Monólogos para mujeres: Divorcio, Paula, Los bajos, ¿Estás dormido?, El novio, ¿Que por qué me voy?, La última cena, La familia de Gonzalo, Le quiero y espero, No quiero volver a verte, En el tren, No puedo ser alcalde; Monólogos para hombres: El casting, El diablo, El gimnasio, Me he enamorado, No quiero ser actor, ¿Cuál es tu problema?, Ella es diferente, Desaparecido en combate, Vuelo a Cancún, Todo me da asco).

Paloma PedreroResguardo personal, Noches de amor efímero [[Noches 1 (Esta noche en el parque, La noche dividida, Solos esta noche, De la noche al alba, La noche que ilumina), Noches 2 (Los ojos de la noche, La noche es de ellas, ¡Qué noche me espera!), Noches 3 [Metálica noche (Androide mío), La noche nevada, La noche canibal (El plantón)], Noches 4 [La noche inmensamente feliz (Balada de la mujer fea), La noche inesperada (El masajista), La noche que di a luz, La noche en bicicleta, La noche que dejé de ser gorda, Noche de guateque, La primera noche, Una noche romántica, Fui barro esa noche (la polla negra), ¡Esta noche la final!, Noche y cenizas, Noche de amor con un mosquito, La noche del espantapájaros, Noche de amor a un mosquito, Noches aliadas]], Yo no quiero ir al cielo (Juicio a una dramaturga), La actriz rebelde, ¿Vosotros qué pensáis?, Ana el Once de Marzo, La espantapájaros.

Ernesto CaballeroPrecipitados (Mientras miren, A Cafarnaum), Solo para Paquita (estimulante, amargo, necesario), A bordo, La oportunidad perdida, The Tragedy of JoseMacbeth (The Spanish Play), Que venga Miller, El reverendo Dodgson, Oratorio para Edith Stein, Sabuesos, ¿Da usted su permiso… Don Miguel?, Naces, consumes, mueres, Pintagambas, Vida perra, Docedé, Aliento azul.

Ignacio del MoralPrecipitados (Papis, Oseznos), En el cine, Aclaración, Páginas arrancadas del diario de P (P. cuida un pájaro, P. y los escorpiones, P. atiende, P. y su hermano, Las muelas de P., P. se muere, Recuerdos de P., P. con un helado, P. con su padre, P. sale a trabajar, P. pide una aclaración, P. con sobrina mira fotos, P. esperando ante la puerta de la caja del reloj, Diagnóstico para un reloj de P., Llamada equivocada, P., P. y el poder de la oración, P. frente a los rayos catódicos, P. busca por los rincones, Alguien sueña con P., Miedo de P., Epílogo: P. ausente), Los oseznos quieren ser famosos, Quién eres, Happy End, Espejo de víctima (La lástima, La odiosa), Mientras Dios duerme, Sirenitas, Tres pasos a dos (Los regalos no se devuelven, Glaciares, Kintsugui), QEPD, Lluvia, Papá al agua, Dionisio se declara, Descansa en paz, Tom, Mamilha Minapatai, Gestión de residuos, Mamá está aquí, Tras la reja, Floto, Medio en broma, Tendrás miedo, Absurdalia canina, La mujer que iba en el coche, El primo Ramón, Ustedes no son una familia, El viaje más importante de tu vida, Fin de trayecto, El refugio.

Juan MayorgaTeatro para minutos (Concierto fatal de la viuda Kolakowski, El hombre de oro, La mala imagen, Legión, El guardián, La piel, Amarillo, El crack, La mujer de mi vida, BRGS, La mano izquierda, La biblioteca del diablo, Una carta de Sarajevo, Encuentro en Salamanca, El buen vecino, Candidatos, Inocencia, Justicia, Manifiesto comunista, Sentido de calle, El espíritu de Cernuda, Tres anillos, Mujeres en la cornisa, Método Le Brun para la felicidad, Departamento de Justicia, JK, La mujer de los ojos tristes, Las películas del invierno, Voltaire, 581 mapas, Quiero ser enjambre, Pastel de Lagrange, EAJ1, La puerta, Ramírez, Augusto y Margaret, Entre los árboles, Fracción, Las cuentas de Carmencita, La gran cacería, Político, La distancia, Noli me tangere, Herencia).

Antonio OnettiLa puñalá, Líbrame, señor, de mis cadenas.

Maxi RodríguezPíldoras de cabaret (Como Telma y Luisa, Al volante, cuquina, Canción cantada, el manfloritu, La jaula y el pajarito, El angelito que estabas esperando, Zunzuneguis en plena estación, Ramírez, el encuadernador, Angelitos míos, La madre naturaleza, La cabina lujuriosa, Píldoras de cabaret, Sin píldoras no hay cabaret), La caseta, Mediterráneo, Solos, El pequeño verdugo, Pepe, Una parte del problema.

Alfonso Plou – El moro y la puta, En el expreso, Kiki, Esperando un mundo, Logo mono, Quiero matar a John Wayne, El diálogo del adiós, Polvo, niebla, viento y sol, Esperando un mundo, Mauricio y Sergio, Diálogo ad libitum, Taxi, In Media Res, Friedman regresado del Averno, El secreto, El viaje, El encuentro, El merodeador, Dos hermanos y otra más, Nunca quise nada de ti, La transferencia, Extraña, El rey de la posverdad, Madrix, Mensajero, El diálogo del adiós, Mena, Marc y Omar, Fronteras, Heredera.

Juan Carlos Rubio – Seré breve [All you need is love, Boutade, Un cuento de hadas, Dulce compañía, 9 minutos (Epitafio), Adrenalina, feniletilamina, oxitocina y otras hormonas del amor, Arizona], Tópicos, Sin palabras, No quiero, Tu día de suerte, Lobas, Llámame frívola.

Yolanda Pallín – Tierra de nadie, Memoria, Siete años, Entrevías, Melancolía, Luna de miel, Yus, La mirada.

Juan García LarrondoDiálogos, fragmentos y otras levantaderas [Diálogos:Diálogo en mí menor, Seré isla, Vigilia de San Juan,De la misericordia, Ecce Homo, Ego Svm Lvx Mundi, Amalia (¡Pero en defensa propia), Malquerencia, Antes que nada, mi chocho, Farewell, Happy Days!, Duermevela de personaje insomne, Antífona a Santa Rita del colon irascible, Diálogo en mí mayor], Teatrvm Fugit, Proskomedia de Fermín y el minotauro, Luna de “mielda” 2.0, Vladimir y Laika en el cielo de los perros, La culpa no fue de Pandora.

Borja Ortiz de GondraAyer, mañana, Bits and pieces of a global discourse (Connectivity I), Una mañana en el circo, Fin y principio, ¿Qué tiene de malo llamar a un alumno “Unidad de Módulo Educacional”?, Grita tengo SIDA: adolescente, Grita tengo SIDA: madre, Mujeres: tomas, Restos, Sola, Soñar, tal vez morir.

Quedan bastantes autores por incluir, lamentablemente (y me disculpo con los ausentes), pero como tengo que fijar un límite, ya concluyo este mínimo catálogo del teatro breve español actual, un conjunto plagado de riqueza, de pluralidad, de indagación y de habilidad creativa, cuyos hallazgos y éxitos se erigen en un pilar fundamental para entender, apreciar y adquirir perspectiva auténtica de esta magnífica y sublime expresión y transmisión de emociones y pensamiento, de inquietudes y risas, de esperanzas y decepciones, etc., que ofrece nuestro teatro hoy, completa crónica escénica (artística, cultural social, política y lo que se quiera, todo tiene cabida, nada es ajeno) del mundo que nos ha tocado vivir, a través de la reflexión y de la emoción del acto espectacular.

Agradezco, amigo lector, el tiempo, la paciencia y el interés que has dedicado a estas líneas.

Salud

Notas

  1. Estas páginas resultan una síntesis parcial de un volumen que elaboro y redacto en la actualidad, de título Panorámica del teatro breve español actual, en el cual, además de otros contenidos, argumento mucho de lo aquí referido, amplifico los aspectos teóricos, me detengo en comentar (como parte principal del ensayo) cada pieza constitutiva de la praxis textual de los dramaturgos —a su vez, más numerosos— e incorporo la necesaria e imprescindible bibliografía, inexistente en el presente trabajo.
  2. Entre los muchos y diversos trabajos sobre el particular, me parece esencial y de lectura obligada el amplio ensayo HUERTA CALVO, J., (dir.), Historia del teatro breve en España (Teatro Breve Español III Siglos XVI-XX), Madrid, Iberoamericana – Vervuert, 2008 (Las páginas pertinentes al periodo que nos ocupa son 969-991 y 1161-1281). Las aportaciones de los diversos colaboradores configuran una visión de conjunto muy certera, valiosa y auténtica sobre el objeto de estudio.
  3. El término “generación” lo aplico en su sentido existencial, vital. Para nada se asocie con esas denominaciones, no siempre certeras y, en ocasiones, acaso no del todo legítimas, bautizadas en homenaje a determinada tendencia de orden estético, supuestamente compartida por sus integrantes, o, mucho peor, a los galardonados con este o aquel premio, sin más relación dramatúrgica entre ellos. Esas etiquetas (debidas a desconocimiento, pereza intelectual o conveniencia) me parecen falaces, simplistas, interesadas y carentes de razón de ser. Por lo general, los propios autores se deslindan de tales asociaciones, más allá de la relación personal o amistosa entre unos y otros, ficticias e insustanciales.
  4. Para que esta relación resulte mínimamente comprensible y práctica, he establecido una distinción tipográfica simple para separar unos elementos de otros, que resulta la siguiente:

    En negrita – Autores.

    Subrayado en negrita – Conjuntos de piezas breves, sea en espectáculos amplios, sea en ediciones que las compendian.

    Subrayado simple – Textos breves que componen cada una de las agrupaciones anteriores.

    Subrayado en cursiva – Obras dispersas independientes.