Las Puertas del Drama
teatro breve
Nº 59

SUMARIO

Presentación

TEATRO BREVE

Socio de honor

Nuestra dramaturgia

Dramaturgia extranjera

Infancia y juventud

Cuaderno de bitácora

Reseñas

Las dimensiones del drama

Tomás Afán

“Lo bueno si breve dos veces bueno”, “el tamaño no importa” y otras afirmaciones parecidas tratan de superar los prejuicios que lastran el valor de lo breve, de lo reducido, de lo escueto.   “La mejor esencia se guarda en frasco pequeño”, se suele decir, pero a pesar de frases como estas la realidad es que las creaciones breves suelen estar minusvaloradas.  En cine, por poner un ejemplo, la producción de un cortometraje se considera, con frecuencia, como una especie de aprendizaje, no un fin en sí mismo.  La aspiración de un director de cortos es, casi siempre, el poder llegar a rodar un largo en el futuro. 

En teatro existe una larga tradición de piezas teatrales de breve duración.  “Paso”, “entremés”, “sainete” o “juguete cómico” son algunas denominaciones que han recibido las pequeñas obras que acostumbraban a servir como complemento o nexo de piezas mayores en la representación escénica.  Esta función utilitaria ha lastrado, a menudo, su consideración crítica, aunque hay importantes autores como Lope de Rueda, Ramón de la Cruz, los hermanos Quintero e incluso el propio Cervantes, cuyas obras breves han eclipsado la importancia de sus otras obras teatrales de mayor extensión.

En la actualidad, el teatro breve, se ha desligado de esa servidumbre.  Las piezas escénicas cortas pueden tener su propia entidad.  No acostumbran a ser un complemento de una obra central. Sin embargo, durante mucho tiempo, la escritura de obras breves ha tenido dificultades para encontrar cauces de representación.  Pero esto ha cambiado significativamente con la irrupción de un fenómeno que ha supuesto una novedad fundamental en este ámbito, se trata del “microteatro”.

La iniciativa de “Microteatro por dinero” ha supuesto un impulso muy importante para este tipo de representaciones.  Se trata, en origen, de un espacio multifuncional ubicado en el centro de Madrid en el que se representan simultáneamente varias microobras de unos 15 minutos para un número máximo de 15 espectadores.

De hecho esta fórmula de puesta en escena de obras cortas ha significado un gran cambio incluso a nivel terminológico dado que anteriores denominaciones tales como  “teatro mínimo”, “teatro íntimo”, o “teatro de bolsillo” han quedado eclipsadas por el nuevo término “microteatro” que por extensión  se suele utilizar mayoritariamente para definir toda manifestación escénica breve aunque no se corresponda con la fórmula acuñada por esta iniciativa madrileña.

Es en el año 2009, cuando medio centenar de artistas, del ámbito de la escritura, de la dirección y de la interpretación, ponen en marcha un proyecto teatral innovador en un antiguo prostíbulo en la madrileña Calle Ballesta. Miguel Alcantud fue el autor de la idea y coordinador del proyecto, que consistía en habilitar escénicamente 13 habitaciones en las que se alojaron 13 grupos autónomos e independientes con la consigna de crear una obra teatral de 10-15 minutos para un público de menos de 10 personas por sala sobre un tema común, la prostitución. Estas obras se representaban tantas veces como público hubiera durante tres o cuatro horas, llegando alguna de las obras a representarse más de veinte veces al día. Como consecuencia del éxito de esta iniciativa se consolidó un espacio permanente con una programación muy amplia y variada, y se generaron locales de similares características en muchas ciudades de España y también de Iberoamérica.  Esta fórmula novedosa ha dotado de viabilidad económica la creación, producción y representación de obras teatrales breves, y a su estela se han generado muchas piezas de gran interés.

Microteatro por dinero. Fuente: El economista

Pero existen, además, otras iniciativas (más allá del “boom” del microteatro), que han impulsado durante muchos años la escritura, la publicación y la producción de obras teatrales breves.  A continuación, sin ánimo de exhaustividad, menciono algunas de ellas:          

  • La revista Art Teatral, impulsada por el dramaturgo Eduardo Quiles, se fundó en Valencia en 1987 con el objetivo de difundir obras breves de autoría contemporánea.  Más de 200 obras cortas, publicadas en las diversas antologías que componen la colección, constituyen el valioso legado de Art Teatral.
  • El colectivo TAetro de Chiclana de la Frontera (Cádiz) convoca desde hace 24 años un certamen de teatro mínimo en homenaje a Rafael Guerrero (uno de sus primeros componentes).  Esta convocatoria suele recibir más de un centenar de textos entre los que seleccionan una decena de ellos que logran de este modo su publicación y representación.  Y recientemente, el mismo colectivo, ha puesto en marcha el certamen de teatro mínimo Javier García Teba para creadores jóvenes.
  • El certamen internacional de teatro breve de Requena (Valencia), convocado por el grupo Arrabal Teatro, ofrece premios muy sustanciosos.  Ha desarrollado ya 18 ediciones, y suele galardonar textos de mediana duración.
  • En el País Vasco, el Café Bilbao lleva 17 años convocando un concurso de teatro breve.  Y también, en la misma área geográfica, la sala autogestionada Pabellón 6 pone en marcha cada año unas jornadas de teatro breve en las que se representan diversas obras. 
  • Durante 15 ediciones el certamen de teatro mínimo AnimaTsur ha potenciado, también, la escritura breve.  Convocado gracias al empeño de Concha Gómez y del Teatro Estable de Leganés en Madrid.
  • El certamen de Teatro breve y mínimo José Moreno Arenas en Albolote (Granada) lleva 14 ediciones premiando, a través de dos apartados, piezas mínimas y breves, que también son representadas y publicadas.  El impulsor de esta iniciativa, José Moreno Arenas, es el creador de un género particular de textos cortos, la pulga dramática.  Y asimismo en Andalucía, el autor y director Alfonso Zurro, artífice de importantes piezas de teatro breve (bufonerías, farsas…) ha impulsado durante varios años eventos tales como 60 obras de un minuto o Teatro de hotel, dando cabida a una gran cantidad de creadores. 
  • Sin olvidar otras convocatorias más recientes como el certamen de textos teatrales Francisco Nieva de Mira (Cuenca) impulsado por Adolfo Simón desde el Centro Dramático Rural, el premio de textos de teatro Carro de Baco de Santa Coloma de Gramanet (Barcelona), el certamen de teatro breve Trotea de Madrid, el premio Dalya de teatro para jóvenes, el certamen de guiones para microteatro FATEA, el certamen de microteatro Itinerantes de Cabra (Córdoba), el concurso de escritura dramática Curt de Teatre de Denia (Alicante),  el certamen de microteatro Badaran que hablar de La Rioja, el certamen Jaume Bauça Mayol de Mallorca, el certamen de Salalapaca en Jaén, el festival Mutis en Barcelona…
  • Y en el ámbito de la edición, existen iniciativas de gran relevancia como las que ha lanzado Julio Fernández, de Ediciones Invasoras, haciendo varios llamamientos a profesionales de la escritura teatral para que participaran con textos inéditos en diversas antologías de carácter social relacionadas con la ecología, la justicia o la inmigración.  Estas obras colectivas han tenido un gran eco y una elevada participación.  Y otras editoriales (Irreverentes, Antígona, Artezblai…) también han publicado interesantes libros colectivos de piezas breves en los últimos años.
  • Y la Asociación de Autoras y Autores de Teatro es una de las grandes impulsoras del teatro breve dado que lanza, con carácter anual, numerosas convocatorias que constituyen un acicate y un estímulo muy importante para la escritura escénica: El tamaño no importa (textos breves para secundaria que propician contactos entre autores y autoras y alumnado de centros), Maratón de monólogos, Concurso de Teatro Exprés (durante el Salón del Libro Teatral)…
Lectura del Premio Teatro Exprés 2022. Foto: Sergio Reyes.

En definitiva sin que exista un impulso vertebrado para fomentar el teatro de duración reducida, han sido iniciativas particulares espoleadas por personas y entidades concretas, como las anteriormente mencionadas, las artífices de la vitalidad del panorama microteatral.

Es este un formato que cultivan muchas autoras y autores consagrados y noveles para desarrollar tramas que no necesitan mayor extensión, o para practicar historias condensadas, o como campo de pruebas de nuevas fórmulas expresivas.  A menudo, a la hora de crear una obra de teatro es tan importante lo que se escribe como lo que se desecha.  En ese sentido la concisión a la que obligan los formatos reducidos, constituye un medio para desarrollar un trabajo de poda que permita deshacerse de los materiales superfluos. Y de cara a la representación, las obras breves pueden tener bastante recorrido a través de funciones de microteatro o como piezas integrantes de un montaje teatral plural que recoja varios textos con una temática o un tono común.  Muchos grupos aficionados y de talleres teatrales (también formaciones profesionales) recurren, a menudo, a obras de estas características, en ocasiones para dar cabida a repartos amplios.

Vivimos tiempos de sobreabundancia de información en los que hay una enorme demanda de contenidos condensados y directos.  Por ello numerosas microfórmulas narrativas y visuales tienen una repercusión desmesurada: tiktoks, tweets, microrrelatos.  En este sentido el teatro, es previsible que, de algún modo, sin perder su esencia y su valor, se vaya  impregnando de esta realidad social a la hora de encauzar las inquietudes de sus creadores hacia nuevas fórmulas escénicas para contar historias.