Drama 63

Las Puertas del Drama
TEATRO ESPAÑOL ENTRE 1975
Y 2025 (50 AÑOS DE DEMOCRACIA)
Nº 63

SUMARIO

Presentación

EL TEATRO EN 1975 Y EN 2025

Nuestra dramaturgia

Socio de honor

Cuaderno de bitácora

Infancia y juventud

Teatro Exprés

Reseñas

Miguel Romero Esteo:
más allá de la dramaturgia
(El dramaturgo que quiso se poeta y músico)

Rafael Torán

Director de escena

Se hizo odiar, parte de la crítica lo vapuleó, quedó estigmatizado: ¡el loco! Ha sido admirado, ovacionado, premiado con grandeza, editado con dificultad, apenas representado.  Junto a Luis Riaza y algunos otros autores pasaron a ser denominados “Los malditos”.

Hablar de Miguel Romero Esteo es hablar de un niño de la guerra, por lo tanto: del miedo, de la rabia y del dolor. Es hablar de un adolescente de la posguerra, por lo tanto: de la pobreza, del hambre y del rencor. Es hablar de un joven del Desarrollismo, por lo tanto: conciencia social, centralismo, conflicto entre tradición y modernidad.

En mi opinión, estas son las claves que forjaron su primera etapa como dramaturgo y como poeta. En sus primeros poemas vemos a un niño que se encomienda a Dios y a todo lo espiritual –fuerte influencia de su madre y la familia de esta, muy religiosa, en contra del padre ateo, que se separa de su familia dejándola en Málaga, provenientes todos de Montoro (Córdoba)– para pasar posteriormente a ser un violento poeta contra Dios y lo que representa (contradiós, Ed. etc 2022) o un hijo vengador que llora y lamenta con rabia y desesperación los padecimientos de su madre y jura que se vengará (¿de quién: de la Iglesia, de Dios a quien se consagró y ninguna felicidad le dio, del Estado, de la patria, de su propia familia …?)

Posguerra y familia numerosa, es un binomio que –en la mayoría de los casos– da como resultado desestructuración familiar y sálvese quien pueda. La Congregación de la Misión, conocida como “los Padres Paules” de San Vicente de Paúl dedicada a la evangelización de los pobres, acogieron al niño José Miguel Romero García para que pudiera estudiar. Posteriormente lo vincularon con los estudios en el Seminario para encauzarlo hacia el sacerdocio, pero Miguel, embelesado por la música y los conocimientos que de ella obtenía, soñaba con otra vida diferente. Cuando las tensiones entre los dos modelos fueron insoportables, rompió de forma radical –acorde con su carácter– y no solo no volvió, sino que se puso radicalmente en contra. Si de jovencito ya arremetió contra la idea de Dios, ahora ataca –entre otros estamentos del Estado dictatorial– a la Iglesia.

A medida que crece su formación –estudió Periodismo, Ciencias Económicas, idiomas…– crece su independencia, su radicalismo, su conciencia social, su compromiso con los desfavorecidos de los sistemas. Supongo que se siente diferente al pensamiento estándar de la sociedad del momento y en vez de tomar una actitud complaciente, opta por enfrentarse con una virulencia inaudita. Su falta de tacto –la tan llamada “mano izquierda”– y su carácter soberbio y explosivo, le hace enfrentarse incluso a sus propios compañeros de escritura, provocando la no solidaridad en los momentos necesarios, incluso marginarlo en la medida de lo posible, tanto del compañerismo como de los diferentes eventos y rincones en los que se fraguaba el futuro. Recordemos que no fue invitado –tal vez el único autor– al Congreso Internacional de Autor Teatral y Siglo XX que se celebró en Madrid del 25 al 27 de septiembre de 1998. Romero Esteo ya era un dramaturgo más que reconocido (premiado, editado y representado).

Para entonces, José Miguel Romero García ya había pasado a llamarse Miguel Romero “Esteo”, aceptado su seudónimo y registrado en la SGAE en 1973. Con anterioridad ya había firmado sus obras teatrales con este nombre artístico, recordemos que su obra Pontifical está registrada en 1969 y firmada como Miguel Romero Esteo (MRE).  Recoge así el apellido de su abuela Amadora, por supuesto también de su padre, pero la muy mala relación con su progenitor hace que no lo tenga en cuenta, aunque la ausencia del padre sea un leitmotiv en gran parte de su obra dramática. Precisamente es uno de los temas que dan profundidad y cohesión a los conflictos planteados (véase Bricolage, Nórax, La oropéndola …) y además, empieza a establecer una interesante relación intelectual con el extranjero, desde Jean Vilar (I Semana de Teatro español de la Sorbona) a la editorial alemana Suhrkamp Verlag (Siegfried Unseld) y posteriormente con los creadores punteros de la vanguardia mundial: Brook (que estuvo interesado en montar Tartessos por invitación del Festival de Avignon), Fabre, Willson (quien introdujo un texto de MRE en The forest), Stavros Doufexis… Buena parte del reconocimiento y relación con intelectuales y artistas internacionales, le vino de la mano de Nuevo Diario, periódico madrileño de tirada nacional, en el que Romero Esteo dirigía un suplemento de Cultura (1971-76) y en él hizo presentación de decenas de escritores, artistas, pensadores, arquitectos, etc… en más de 270 columnas periodísticas. Muchos de esos nombres fueron presentados por primera vez en España y terminaron constituyendo la base de nuestra cultura de los años 70 y 80. Entre ellos: Bob Willson, Kubrick, Xenakis, Erzensberger, Messiaen, J. Cage, Julian Huxley, N. Hikmet, Celine, Y. Mishima, Allen Ginsberg, E. Bond, E. Canetti, V. Pavel, J. Lavelli, W. Burroughs, Fassbinder, …

Su obra dramática está dividida en dos grandes ciclos. El primero, dedicado a las comedias, se reconoce como el periodo de las grotescomaquias y tuvo un gran pensador y ensayista que sostuvo y argumentó con peso su obra literaria: Pedro Aullón de Haro (Prólogo, Liturgia de Gárgoris, rey de reyes. Ed. Diputación de Málaga 1990: “El carácter revolucionario de la estructura y el lenguaje de las obras de este primer ciclo de Romero Esteo cumple, por otra parte, la ambición de crear originariamente un lenguaje vanguardista autóctono, en lengua española, nunca realizado por la Vanguardia histórica en nuestro país, …”). Más tarde, cuando Aullón de Haro se dedicó a otros asuntos de investigación, cogió el relevo otro grande de la investigación: Óscar Cornago. Ambos han publicado por diferentes medios sus análisis y estudios acerca del teatro de Romero Esteo (O. Cornago Pensar la teatralidad Ed. Fundamentos 2003: “Algunas de las más acertadas cosmogonías de nuestra cultura nos ha llegado por vía dramática, como la tragedia griega, el drama barroco, el universo shakespeariano, la tragedia de Racine o el esperpento valleinclaniano. La obra de Romero Esteo y el pensamiento estético que esta encierra es un claro ejemplo de que el género dramático y su proyección escénica pueden continuar siendo una expresión eficaz –acertada donde las haya– de las profundas contradicciones que definen el ser humano en la sociedad del siglo XX”).

El segundo ciclo está marcado por las tragedias, se le reconoce como “las tragedias de los orígenes” y aunque Óscar Cornago y Aullón de Haro hablan de él, ya se han sumado una nómina más amplia de expertos en la dramaturgia de Romero Esteo. Desde Francia y conectadas con la universidad de Estrasburgo: Isabelle Reck, más especializada en sus primeras obras y en las grotescomaquias; Carole Egger, gran conocedora de su obra poética y de su obra teatral, más centrada en las tragedias de los orígenes. Sophie Faure-Guignaux quien realizó una interesante tesis sobre las grotescomaquias. En España tenemos una nómina diversa, empezando por los profesores de la Universidad de Málaga: Enrique Baena, Tecla Lumbreras y Rosa Romojaro; el filósofo Juan Gavilán; el investigador Ramón Soto; los cineastas José Antonio Hergueta y Leticia Salvago; los directores Juan Hurtado, Paco Corpas, Rafael García, Angélica Gómez … también y con un gran trabajo de investigación sobre el sentido de la música y el ritmo en la obra dramática de MRE, los investigadores Luis Pacetti y Lourdes Martín Leiva (Esencial MRE, ed. etc 2019); en Sevilla: el profesor y escritor Miguel Palacios y el director de escena Alfonso Zurro; en Barcelona: el ex director del Institut del Teatre, escritor e investigador Jordi Coca; en Santander Paco Valcarce; en Madrid: Charo Amador, Juanjo Granda, Emilio Hernández (que impulsó su nombre con la creación del premio joven de dramaturgia Romero Esteo cuando dirigió el Centro Andaluz de Teatro). Y así una nómina larga que afortunadamente se extiende por buena parte del país y por Europa, como pudo demostrarse en el Congreso Internacional de Dramaturgia celebrado en Málaga en noviembre de 2024, desde la universidad de Münster en Alemania con Cerstin Bauer o bien, Cezary Slawonir de la universidad de Touron en Polonia, quien prepara una edición en polaco de tres obras de Romero Esteo. Y, además, jóvenes investigadores como M. Serrano de la Complutense de Madrid, o Pedro Serrano Rodríguez, cordobés de la universidad de Salamanca, quien se está especializando en el estudio de la obra cumbre de MRE Tartessos por la que el autor recibió en 1985 el Premio Consejo de Europa.

Fallecido el 13 de agosto de 2021, Luis Vera Pro, fue el gran conocedor de la vida y obra de Romero Esteo. El primero en dirigir y publicar una obra de Miguel, cuando era estudiante en la RESAD de Madrid. Montó el grupo independiente Ditirambo Teatro Estudio y realizó las puestas en escenas de varias obras suyas. Impulsó el nombre de Romero Esteo contra vientos y mareas, lo defendió hasta en las situaciones más bochornosamente adversas, editó junto a Cornago todas sus grotescomaquias y la primera de sus tragedias Tartessos en una segunda publicación de la obra1. Intentó crear la Fundación Romero Esteo; se reunió con directores de primera fila para llevar a cabo la representación de la tragedia tartesia. Esta estuvo a punto de clausurar la Expo’92 en Sevilla. Supo ser discreto cuando Romero Esteo proclamaba que su obra estaba en la biblioteca de los Nobeles (y es verdad). Perdió el interés por cualquier otro teatro que no fuera de este autor. Realizó adaptaciones de varias piezas, entre ellas, Habbis, rey de reyes (que probablemente, texto original y adaptación, vean la luz en breve por la editorial “etc” –el toro celeste–). Buena parte de sus estudios y anotaciones al respecto están depositadas en el Espacio Romero Esteo: libros y documentos de Riaza, Vera y Esteo, archivo perteneciente a la universidad de Málaga en colaboración con la asociación MRE.

Este bien podría ser un esquema que sintetice su creación dramática. Hay un periodo inicial que responde a las habituales pruebas de escritura teatral, en la que se busca un estilo o al menos una idea de lo que se quiere contar y cómo hacerlo. Entre ellas se podría destacar por la anécdota temporal de ahora2, la obra De lentejas y garbanzos. Una pieza que escribe, probablemente en los inicios de los años sesenta, al más puro estilo del realismo español de la época y que tras dos libretos, la abandona según su propia definición “por maharona”3. El simplismo del realismo era para él insufrible, la fácil identificación de personajes, conflictos y situaciones, le resultaba no solo un aburrimiento feroz, sino un timo para el lector o espectador. “El arte debe ser difícil, complejo, de lo contrario tendríamos la facilonería y eso es un fraude al espectador”, si no es una cita suya al pie de la letra sí es su idea.

Después nos sorprende con las comedias que fueron llamadas “grotescomaquias” y que consiguió dividir a los receptores en dos polos radicalmente enfrentados: aquello de “lo amas o lo odias, lo admiras o lo aborreces”. Esta oposición tan radical ha sido una constante en toda su vida. Incluso cuando ejerció de profesor en la Universidad de Málaga, entre su alumnado nunca pasó inadvertido o indiferente, y lo peor, entre sus compañeros docentes tampoco.

Así pues, tenemos en el primer periodo, llamémosle de “Inicios”: De lentejas y garbanzos; Mariposeo; El pájaro grande y amarillo, La planificación. La primera es un ejercicio del realismo, la segunda es un fragmento o un ejercicio breve sobre el doble significado de las palabras, la tercera –en mi opinión- es una obra bastante hecha con un sentido de la tragedia popular tremendo, que creo, corresponde a un periodo posterior y que Romero Esteo se saltó su ya definido estilo, para intentar engañar al jurado de algún premio para ganar algo de dinero.  La última, es una obra recientemente descubierta por el investigador Ramón Soto, y responde más al típico texto satírico y farsesco del teatro independiente contra el sistema dictatorial.

Después, entraríamos de lleno en el grueso de su producción teatral durante el periodo de la Dictadura. Todas sus grotescomaquias por las que ha sido tan reconocido y que salvo un intento comercial y otro institucional, todos los demás se han registrado dentro del teatro independiente: Pontifical; La patética de los pellejos santos y el ánima piadosa; Paraphernalia de la olla podrida, la misericordia y la mucha consolación; Pizzicato irrisorio y gran pavana de lechuzos; Fiestas gordas del vino y del tocino; Pasodoble; Horror vacui; El barco de papel; El vodevil de la pálida, pálida, pálida, pálida rosa; La oropéndola. Todas estas piezas irían desde 1970 a 1981.

PRINCESA:  Patéticos condones lo mismo que melones, que al río nos lo ponen poluto de las heces, patéticos melones lo mismo que ilusiones, y asesinan a los pájaros, y apedrean a los peces.

…/…

BELCEBÚ:  Todos los mares ya están polutos; todos los ríos, ya francamente putos; todos los aires, ya orilla de la mierda, respirad mierda en crudo, y que nada se pierda.

…/…

LOS GIGANTES Y LOS ENANOS: ¡Urbanizados serán los bosques, urbanizadas las cordilleras, urbanizadas las montañas, arrasadas las albuferas…! ¡Arrasadas las albuferas, especuladas de las urbanizaciones, especulados los océanos y los ríos, especulados de las especulaciones…!4

El barco de papel Toná Aguarrás Teatro Independiente. Virginia Téllez, Enrique Cambil, Ángel Espartero, Rafael Torán. Dirección Jesús Franco. (1978)
El barco de papel, Toná Aguarrás Teatro Independiente. Virginia Téllez, Enrique Cambil, Ángel Espartero, Rafael Torán. Dirección Jesús Franco. (1978)

¿En qué radica la dificultad artística de estas piezas llamadas grotescomaquias? Principalmente en el sentido de la música5. La literatura va encabalgada con la musicalidad. Romero Esteo escribía sus piezas siguiendo una composición mental que se reflejaba en una partitura en la que cada voz respondía a una tesitura, cada escena a un tempo, y todas las frases y acciones formaban parte de un entramado musical a descifrar por la dirección de escena ayudándose de las prolijas y extensas acotaciones del autor para que sea entendido y bien ejecutado, de lo contrario, el resultado sería una estética diferente a la que él propone y, por consiguiente, un acto fallido.

La música me ha ayudado a escribir. En la estructura de la pieza musical entra el tiempo que conlleva un gran margen de improvisación, de no microacotación, ahí hay una parte de improvisación o de flexibilidad. Me encuentro muy cómodo en la partitura musical y muy a disgusto en la rigidez de la estructura de una obra teatral. (Miguel Romero Esteo)

¿Tanto esfuerzo compositivo para eso? De ahí su irascibilidad con algunas propuestas. La composición es polifónica y si eso no se entiende y, si los actores que la representan no dominan la voz o no tienen una formación musical adecuada, todo se les pondrá cuesta arriba. Por desgracia, en su momento, la crítica solo se quedó o quiso quedarse con el juego ripioso de la sonoridad de las palabras: melón rima con corazón, y no quiso entrar en más profundidades. En bastantes ocasiones la crítica ridiculizó y banalizó su teatro, pero, sin embargo, su obra literaria iba consiguiendo grandes reconocimientos:

El teatro español cuenta con un autor excepcional cuyas obras comportan una ruptura y una nueva visión del acontecimiento teatral. (.) Miguel Romero Esteo ha dibujado en sus obras un sueño de destrucción inigualable.6

La obra de Romero Esteo es el único intento que lleva coherentemente a sus últimas consecuencias la ruptura total con la cultura oficial, y en todos sus niveles. Su teatro, nacido de la cultura popular, solo puede ser entendido dentro de la estética del realismo grotesco.7

“…el teatro de neo vanguardia es la más valiosa aportación literaria española a la cultura europea moderna y postmoderna, sobre todo a través del extraordinario impulso creador de Miguel Romero Esteo  (.) sus obras dramáticas, poéticas y musicológicas configuran una de las creaciones más importantes, sólidas y duraderas no sólo de la cultura española sino también de la europea (.) crea por primera vez en castellano el lenguaje netamente original que no produjo nuestra vanguardia histórica…”8

Horror vacui Teatromaquia. Matilde Flores. Dirección Luis Vera. (1984)
Horror vacui Teatromaquia. Matilde Flores. Dirección Luis Vera. (1984)

Si estas comedias fueron escritas durante la Dictadura y los primeros años de la Transición, Romero Esteo, como tantos otros escritores, vio la necesidad de ajustar su escritura a la nueva sociedad democrática en construcción y se sentía con el ánimo y el deseo de cambiar los horizontes. Eso conllevaba giro en los temas, formas y estilo. Nada fácil el asunto. Muchos no lo consiguieron.

Así comenzó un interés por la historia antigua, en concreto el periodo protohistórico de los orígenes de Europa y, siendo más exacto, por el origen de la cultura andaluza y europea. Con ello nos metemos en el último periodo de su creación dramática. Al inicio de los años ochenta, el tema tartesio estaba muy restringido al ámbito académico y nunca fue prioritario. Romero Esteo comenzó su investigación y consiguió elaborar un relato en el que ficción e historicidad se entrelazan. Algunas de sus ideas y de sus concreciones, son radicalmente rechazadas por la oficialidad académica con argumentos notables; otras, sin embargo, van cogiendo peso a medida que se van produciendo nuevos hallazgos arqueológicos en todo lo que pudo ser la zona tartesia del suroeste peninsular y también, con las nuevas teorías sobre el origen de occidente en las que desmienten –y lo demuestran–… que las cosas no fueron del todo como nos las contaron.

De todas formas, no era objetivo de MRE el ejercer de tirador franco acerca de las teorías de la construcción de la cultura europea y su origen u orígenes (aunque escribiera dos ensayos9 al respecto publicados y otros sin editar aún), sino de escribir sobre la conducta humana desde los orígenes, sobre la disyuntiva siempre de cómo resolver los conflictos, escribir sobre los amores sin encasillamientos ni límites sociales o educacionales –aquello del buen salvaje–, alertar sobre el poder –como tantos otros clásicos hicieran– y sus actos. Pero hay algo importante que a Romero Esteo se le cuela en estas tragedias épicas de los orígenes, y es la recuperación de su espíritu poético, la palabra hecha poesía. Ahora no prima la estructura musical como en las grotescomaquias, ahora la música acompaña al verbo y a la acción, dando como resultado algunos de los escritos más hermosos de la tradición de la tragedia contemporánea española.

OONOKOPO:  Obscura llega la muerte
Lo mismo que un sol negro,
Alumbra de la herida secreta,
Y asoma entonces la faz de al otro lado de los mundos,
La faz terrible de los dioses,
Nos damos cuenta entonces que iba el nogal
Echando nueces vanas de vano el vacío,
Oh negras las luces de negro el sol negro,
Relámpagos de huecos los dioses y obscuro el corazón,
Rodaban las lunas arriba de los bosques,
Rodaban las lunas arriba de las cordilleras y los bosques,
Rodaban por mitad de las llanuras y los ríos
Rodaban a la orilla de los océanos y las aguas,
Rodaban las lunas y rodaban en vano,
Rodaban los gigantes igual que los castillos de las arenas,
Aventados los árboles de las hojas de oro,
Aventados de al otro lado de la muerte, …10

Al igual que en las comedias, las tragedias están también acompañadas de largas didascalias explicativas acerca de las vestimentas y los objetos, dejando constancia de sus investigaciones sobre la llamada civilización tartesia. Por supuesto, sus acotaciones no quedan solo en el campo de la ilustración de la escena o de la acción, sino que es acompañada con todo tipo de indicaciones para la puesta en escena, ya que él, lo que escribe, es ante todo un espectáculo completo y exige –desde sus anotaciones– el cómo debe montarse para que el mensaje sea como debe ser. Esto no gusta nada a los directores de escena que consideran atacada su creatividad y por lo tanto huyen de ello. Se equivocan, en mi opinión. Romero Esteo les va a exigir con ello que expriman sus dotes creativas al máximo, porque –ya sabemos los directores– con esas indicaciones nadie monta un espectáculo de varias horas de duración.

Dispuesto a hablarnos del mundo y de la cruel condición humana, se enfrasca en la escritura de toda la saga de los siete reyes tartesios, y además, con el material encontrado más algunos encargos que le hicieron, escribió un total de trece tragedias: Tartessos; Liturgia de Gerión, rey de reyes; Antigua y noble historia de Prometeo el héroe y Pandora la pálida; Liturgia de Gárgoris, rey de reyes; El gran Perseo; Nórax, rey de reyes; Tinieblas de la madre Europa o las naranjas de la tropa; Habbis, rey de reyes; Argantonios, rey de reyes; Liturgia de urritxindorri y los gigantes del río Malaka (Oh Malaka); Crisaor y la espada de oro; Los arcanos; Aitor11

Entre medias de todas estas tragedias, se coló –por reto de los amigos más que por interés propio– la comedia Bricolage que fue representada bajo el título Manual de bricolaje con adaptación de Luis Vera. También hay otros textos que se han encasillado en el segmento denominado “zonas híbridas”, que son obras que están fuera de su periodo natural y que, además, se encuentran contaminadas por esas claves en las que está trabajando de forma sistematizada. Esto pasa con Bricolage y en el periodo de las comedias con El barco de papel o bien La oropéndola que fue un encargo de TVE para el programa Estudio 1.

Manual de bricolaje Teatro del Gato. Irene Sánchez, Juan Manuel Fleta, Asun Ayllón. Dirección Rafael Torán. (2011) Foto: Jorge Dragón.
Manual de bricolaje, Teatro del Gato. Irene Sánchez, Juan Manuel Fleta, Asun Ayllón. Dirección Rafael Torán. (2011) Foto: Jorge Dragón.

Si Romero Esteo comienza su andadura con De lentejas y garbanzos una pieza realista, muy fuera de su poética, acaba su vida literaria con El declive, texto en el que recupera ciertos aires de las grotescomaquias, pierde el sentido de la tragedia épica y busca unos comportamientos de la comedia barata que tanto le gustó. El declive no es más que su testamento. Su opinión sobre los temas candentes de nuestra época, de los años que vivió. Si en la saga tartesia se dedica a alertarnos del peligro de los fascismos y de las intolerancias –lo vio venir a inicios de los ochenta– en esta, su última obra, recupera la condición humana y el factor clave de supervivencia: sobrevivir a toda costa. Tartessos la escribió probablemente en 1983 y El declive sobre 2010 –creo–, porque cumplió 80 años y ya no volvió a escribir nada hasta su fallecimiento en 2018 y porque Luis Vera me comentó que le había mandado esa pieza que sería la última y el título lo dice todo.

Todas sus comedias están editadas, salvo los últimos hallazgos y de sus tragedias tan solo: Tartessos; Liturgia de Gárgoris, rey de reyes; Antigua y noble historia de Prometeo el héroe y Pandora la pálida; Nórax, rey de reyes; Tinieblas de la madre Europa o las naranjas de la tropa. La asociación Romero Esteo en colaboración con la editorial “el toro celeste”, han establecido un programa de edición de todas sus tragedias para así conseguir que estén editadas el total de sus obras teatrales. Otra cosa es su poesía, sus tres novelas o los numerosos ensayos historicistas y musicológicos.

Hasta Romero Esteo jamás nuestro teatro ha llegado tan lejos y de manera tan inteligente (.) Tartessos es una obra cumbre del teatro español de este siglo.12

El lenguaje de Romero Esteo es el más anticonvencional del teatro español actual. (.). Algo especial funciona en el mecanismo del teatro que hizo que permaneciera inédita buena parte de la producción de Valle Inclán, y que permite que suceda lo mismo con Romero Esteo.13

Tengo la convicción de que la obra de Romero Esteo es, junto a la de Valle Inclán, lo más original y renovador que ha producido la literatura dramática española con posterioridad al Siglo de Oro. (.) Su obra es única y constituye el más sólido, coherente, profundo y arriesgado proyecto dramático que ha engendrado la cultura española desde el final de la última guerra.14

Miguel Romero Esteo nacido en 1930 en la localidad cordobesa de Montoro, se trasladó con su familia de niño a Málaga donde vivió toda su vida salvo el periodo de juventud.

Su obra teatral fue censurada y prohibida durante el franquismo. Editada en clandestinidad, fue cogiendo autoridad por su rareza, coherencia y personalidad. Fue denigrada por unos y ensalzada por otros.

Recibió los premios Pablo Iglesias (1984), Consejo de Europa (1985), Enrique Llovet (1987), Andalucía de Teatro (1992), Nacional de Literatura Dramática (2008), Luis de Góngora (2008), entre otros muchos como el Premio andaluz de la Crítica otorgado en la ciudad de Granada, etc. Fue nombrado Hijo adoptivo de la provincia y la ciudad de Málaga, así como la Medalla de oro de la ciudad.

Fue profesor de Sociología de la Literatura en la universidad de Málaga y con anterioridad dirigió los Talleres de Poesía y Teatro de la UMA. Director del Festival Internacional de Teatro de Málaga con cuya programación consiguió paliar en buena medida el déficit en cultura teatral de Málaga arrastrado desde la Dictadura.

Su obra original se encuentra casi en su totalidad en la Biblioteca Nacional (BNE) y un resto de escritos y documentos personales que aparecieron tras su fallecimiento, están –de momento– en el Archivo Histórico provincial de Málaga.

Su biblioteca personal, así como su discoteca y videoteca, junto a su piano, máquina de escribir y algunos otros enseres profesionales, se encuentran en el Espacio Romero Esteo: libros y documentos de Riaza, Vera y Esteo. Este espacio se encuentra en la Universidad de Málaga, en el edificio de Usos Múltiples (antigua Escuela de Magisterio). Un lugar de estudio que irá ampliando fondos acerca de “los malditos”, enclavados en el Nuevo Teatro Español de la década de los setenta.

Notas

  1. La primera edición corresponde a la coedición realizada por la Diputación Provincial de Málaga y la Revista pipirijaina en 1983
  2. Este texto ha sido protagonista en la temporada 2024-25 por haber sido ejemplo de un trabajo de renovación de una obra del realismo español tradicional a un texto actual. Han participado nueve autores/as recreando y transformando escenas del autor, dando por resultado una experiencia exitosa y demostrando algo que se proclamó en el Congreso Internacional de Dramaturgia (NOV.2024 Málaga): la necesidad de una revisión del realismo español para su actualización. (Estreno 20 febrero 2025. Teatro Echegaray. Málaga).
  3. Término malagueño que viene a significar simple, tonto, sin interés alguno.
  4. Fragmentos de Las fiestas del vino y del tocino (1972-73). Tal vez el primer texto medioambiental del teatro español.
  5. Se recomienda la lectura del estudio de L. Pacetti y L. Martín Leiva titulado Miguel Romero Esteo. El músico (ESENCIAL MRE. Ed. etc.).
  6. PEREZ COTERILLO, Moisés. Primer Acto – Madrid.
  7. RUIZ RAMÓN, Francisco. Historia del Teatro Español Siglo XX. Edit. Cátedra – Madrid
  8. GARCÍA GABALDÓN, Jesús / VALCÁRCEL, Carmen. “La Vanguardia en España”. Edit. CRIC & OPHRYS – Toulouse/París.
  9. Orígenes de Europa y coros de tinieblas Ed. Sarriá 2000 y Tartessos y Europa Ed. Sarriá 2002.
  10. Fragmento del monólogo de Oonókopo. Tartessos (1981).
  11. De esta tragedia solo se han encontrado unos folios sueltos.
  12. LAZARO CARRETER, Fernando. Curso de Literatura Española. Edit. Anaya – Madrid.
  13. OLIVA, César. Historia de la Literatura Actual. Edit. Alhambra – Madrid.
  14. AULLON DE HARO, Pedro. Tartessos. Edit. Pipirijaina – Madrid.