Drama 63

Las Puertas del Drama
TEATRO ESPAÑOL ENTRE 1975
Y 2025 (50 AÑOS DE DEMOCRACIA)
Nº 63

SUMARIO

Presentación

EL TEATRO EN 1975 Y EN 2025

Nuestra dramaturgia

Socio de honor

Cuaderno de bitácora

Infancia y juventud

Teatro Exprés

Reseñas

Miguel Signes, dramaturgo silenciado, pero alma mater de
Las Puertas del Drama

Cristina Santolaria Solano

Casi al cierre de este número 63 de Las Puertas del Drama nos coge por sorpresa la desaparición de Miguel Signes, nuestro compañero y amigo, dramaturgo cuya trayectoria se ha hecho eco, desde los años 50 hasta la actualidad,  de las diversas corrientes que han ido pautando el devenir de la dramaturgia española en este periodo. Por otra parte, Miguel, desde 2000 formó parte del Consejo de Redacción de Las Puertas del Drama, entonces dirigida por Jesús Campos, y desde 2015 se responsabilizó, en colaboración con Berta Muñoz, Beatriz Velilla o con quien suscribe estas líneas, de la coordinación de la revista.

En Las Puertas del Drama, Signes alentó las secciones de La Tercera, De aquí y de allá, Libro recomendado, Contraportada, además de asumir numerosas reseñas, a la par que, a través de ella, nos fuimos enterando de los avatares de su carrera como dramaturgo. Por ella supimos de la publicación de La rara distancia, Un Eduardo más, Una silla, tres euros y Así fuimos. Pese a sus reticencias, en 2024, su teatro fue analizado por José Antonio Pérez Bowie en un interesante artículo titulado “Estrategias reflexivas en la biografía escénica. Notas sobre el teatro de Miguel Signes”1, en donde señala como “rasgos autoriales” de Miguel la honestidad intelectual y la investigación permanente sobre sus medios expresivos, sin que podamos obviar, según el investigador, esas estrategias reflexivas tan frecuentes en el teatro del dramaturgo valenciano, estrategias que pueden referirse “tanto a la mostración en escena del hacerse de la propia obra como a la introducción de reflexiones sobre el proceso creativo o sobre la misma escritura teatral”. Como ejemplo de ellas, Pérez Bowie se centra en La comedia de Charles Darwin (1980), Un Eduardo más (1986) y Un personaje llamado Gramsci (2017). 

Esta intensa dedicación a Las Puertas del Drama y a la AAT, de cuya Junta directiva ha formado parte durante el último cuarto de siglo, así como sus destacada labor como dramaturgo, tan silenciada como la de la mayor parte de sus compañeros generacionales y no solo de ellos, conllevaron que, en octubre de 2024, en el marco de 25 Salón del Libro Teatral, la Junta Directiva de la AAT, por unanimidad decidiera nombrarlo Socio de Honor.

Nombramiento de Miguel Signes como socio de honor de la AAT, durante el 25 Salón Internacional del Libro Teatral. Teatro Valle-Inclán, 2024. Foto: Sergio Reyes.
Nombramiento de Miguel Signes como socio de honor de la AAT, durante el 25 Salón Internacional del Libro Teatral. Teatro Valle-Inclán, 2024. Foto: Sergio Reyes.

Nos ha parecido oportuno rescatar la grabación del acto, en el que sus compañeros de asociación le mostraron, con gran espontaneidad (Susana Sánchez), su cariño, respeto y admiración, así como la entrevista previa que se le hizo a Miguel Signes en la que se repasaron los principales hitos de su trayectoria: su incorporación al mundo teatral por medio del Teatro Universitario de Valencia, del que fue codirector; sus primeras obras en los años 50 (Juan o una pequeña obra que comienza, Medalla de oro al mérito en el trabajo, el jurado de empresa, La inspección de trabajo, Las nóminas del patrono, etc.) de temática laboral y vinculadas a su trabajo en aquel momento; su experiencia en Oviedo, donde, en 1967, crea el grupo de teatro de agitación política ‘Teatro Documento de Oviedo’ donde estrena sus obras Programa para la paz, Obra número 1: Vietnam, Obra número 2: profesores no numerarios, grupo que, aunque coincide cronológicamente con el movimiento denominado Teatro Independiente, no estuvo vinculado con él; su periodo como director, en 1971, del Café Teatro La latina, rápidamente clausurado por la censura.

Se repasa, así mismo, un hecho inconcebible para un joven dramaturgo en aquel momento: el estreno en 1977, en el Teatro Nacional María Guerrero de su texto Antonio Ramos 1963, que había obtenido el Premio de Teatro Albor del Club de Amigos de la UNESCO, lo que generó ciertas expectativas profesionales del autor que muy pronto se vieron defraudadas pese a la buena acogida del público, la crítica y los compañeros de profesión.

Antonio Ramos 1963, de Miguel Signes. Dirección: Ricardo Lucia. Teatro María Guerrero, 1977. Foto: Manuel Martínez Muñoz. Fuente: Archivo CDAEM.
Antonio Ramos 1963, de Miguel Signes. Dirección: Ricardo Lucia. Teatro María Guerrero, 1977. Foto: Manuel Martínez Muñoz. Fuente: Archivo CDAEM.

Nos habló Miguel, así mismo, la importancia de la Historia en su teatro, aunque no suponga, en absoluto, la columna vertebral del mismo. Finalmente, quizás movido por la tendencia actual del momento hacia un teatro menos comprometido, el autor aludió a sus comedias, de escritura reciente.

Para finalizar diremos que Miguel Signes fue un dramaturgo prolífico, con más de cuarenta obras en su haber y que, como he adelantado más arriba, reflejan el devenir del teatro español desde los años 50 del siglo pasado. En su trayectoria, según los estudiosos, a los que me sumo, distinguieron tres etapas determinadas tanto por motivos temáticos como estilísticos. En una primera, más próxima el realismo social, y cuyo mayor exponente sería Antonio Ramos 1963,  en la que late una “preocupación reivindicativa por las clases sociales más desfavorecidas”, sin que implique una adscripción a ningún partido. También se localizaría en este grupo, según Toni Tordera2, El bonito juego de los números, donde, mediante una estructura próxima al collage, cuestiona la verdad oficial. A partir de la Comedia de Charles Darwin (1980), Miguel Signes inicia un segunda etapa, que tendrá continuidad en Un Eduardo más (1983), Delicadas, sensible, lúcidas (sobre una actrices durante la revolución francesa), Una silla, tres euros (diferentes visiones de un mismo hecho) o Un personaje llamado Gramsci. (2021),  en que se acerca a determinados personajes o hechos del pasado para “leerlos e interpretarlos a la luz de nuestros días”, provocando una reflexión sobre el mundo en el que nos toca vivir. La utilización de la elipsis obliga al lector a “rellenar los numerosos agujeros que horadan cada historia. Se requiere un lector/espectador cómplice. Desde 2007 hasta la actualidad, Signes  trabajó en textos que versaban sobre la Guerra Civil y ahí están, La obscuridad del ocre, El hombre al que nadie escucha o ¿Yo, quién soy?, y sobre otros temas de actualidad, tal es el caso de Insurgentes sur, sobre el asesinato de periodista en México, o Los otros, sobre la relación de Israel y Palestina. Estructuralmente se conforman con escenas cortas y diálogos rápidos, participan muy pocos personajes y no siempre se sigue la linealidad temporal.

Notas

  1. Las Puertas del Drama, nº 60, diciembre 2023. En línea: https://aat.es/las-puertas-del-drama/estrategias-reflexivas-en-la-biografia-escenica-notas-sobre-el-teatro-de-miguel-signes/.
  2. Tordera, Antonio (2001). “Informe sobre la escritura teatral de Miguel Signes”, Art Teatral, nº 15, pp.  120-122.