Las Puertas del Drama

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Las Puertas del Drama 61

Las Puertas del Drama
LAS VANGUARDIAS EN
EL TEATRO HOY
Nº 61

SUMARIO

Presentación

LAS VANGUARDIAS EN EL TEATRO HOY

Socio de honor

Infancia y juventud

Nuestra dramaturgia

Dramaturgia extranjera

Cuaderno de bitácora

Teatro Exprés

Reseñas

La Isla de los Comunes

Cristofer Caro
Silenciosa sombra de un perro

Silenciosa sombra de un perro
Eugenia Kléber
Ediciones Mutis, Barcelona, 2024

Nos encontramos viviendo una displicencia frente a la sobreexposición de eventos violentos a nivel mundial. Las guerras por conquistas territoriales conviven con nosotros y un ‘like’ a una publicación de denuncia nos permite irnos a dormir tranquilamente, sintiendo que somos agentes de cambio. Silenciosa sombra de un perro viene a remover la indolencia coyuntural, no replicando la violencia explícita que encontramos en nuestras redes sociales, sino desde la humanización de la experiencia de habitar un territorio conflictuado.

La acción sucede entre apagones generales del alumbrado público, una plaza que fue poblada por perros callejeros, humedad en las paredes y baldes para las goteras. Seis personajes que se encuentran habitando una isla, entre nativos y forasteros, pretenden recuperar la vitalidad que ha perdido la ínsula por el bloqueo económico y político y de esta manera, poder salir del estado de latencia que han tomado sus vidas. Celina y Briana intentan reconstruir un vínculo familiar desarticulado producto del abandono. Elga vive el reencuentro de un amor de juventud, el cual se ve imposibilitado por el descubrimiento sexo-genérico que está viviendo Valentín como mujer trans. Ever, un joven que llega a la ciudad buscando comenzar una nueva vida donde nadie le conociese para redimir de su pasado,  y finalmente, Ailen, una trabajadora sexual que, producto de la ausencia de turistas, intentará como sea poder mantener la vida de su hijo de siete años.

VALENTÍN.— «Tenemos que estar unidos, se viene lo que no quisiéramos imaginar. Un mundo desquiciado, una isla que no podrán doblegar. En exceso la han doblegado. No dejaremos que acaben de destruirla. Estamos cansados. Cansados de ser mansos, de ser víctimas. Seremos caníbales. Caníbales para proteger la vida».

Es la muerte del general de gobierno, el signo que detona el cambio del destino de la isla, dando paso a que en el rumbo de los personajes emerja una posibilidad de transformación. Esto queda reflejado con la llegada de los perros a esa plaza que había sido su hogar durante años, pero que estaba inhóspita.

El turismo sexual y el turismo de la catástrofe es lo que genera un aporte económico mínimo para la agonía que sufre la comunidad, en la cual ya ni el mejor amigo cuadrúpedo del ser humano quiere habitar. Esta isla reúne personajes que han sido marginados por la sociedad patriarcal. «La Mala Madre», «La Marika», «La Puta», es la isla de los comunes, de esos cuerpos desplazados de manera forzosa a las periferias, que en su destierro intentarán resignificar la vida en comunidad.

La obra plantea la relación de disputa que genera el deseo de conquista frente a un territorio, entendiéndolo este último tanto de manera geográfica como corporal, lo cual detona la necesidad de comprender cuál es la real relación que existe entre los habitantes de la isla y sus pulsiones. Las delimitaciones geográficas se convierten en un reflejo del conflicto interno de los personajes, generando así una metáfora de lo paradisíaco y desesperanzador que puede convertirse la vida en una isla. Esto lo podemos ver en la relación de Valentín y Elga durante la efervescencia del reencuentro:

ELGA.— ¿Me he estado acostando con una mujer? No, claro que no. He acariciado y lamido tu cuerpo de hombre, tu miembro de hombre. He recibido tu esperma. Me he revolcado en tu esperma. No me harás creer lo que mis ojos no ven.

VALENTÍN.— No va a cambiar mi cuerpo. No sé cómo podría hacerlo viviendo en esta isla. No sé si querría tampoco, aún es muy reciente, necesito acostumbrarme.

La relación que plantea la autora vinculando el género y la clase resulta destacable, donde los personajes femeninos movilizan la acción, desde la reivindicación de las corporalidades disidentes y marginadas, dándole lugar a otras posibilidades de maternar fuera de la culpa de la «mala madre» y sobre todo, el vínculo directo que existe entre la posibilidad de oportunidades y el crecimiento en un territorio aislado, haciendo aparecer el reflejo de que en una sociedad capitalista el éxito a partir de la meritocracia es una ficción.